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Novedades en la categoría Jack Arnold

El Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg, ha contado casi siempre con dos fieles escuderos en cada proyecto acometido. Kathleen Kennedy y Frank Marshall han participado como productores en una gran parte de las obras dirigidas o producidas por Spielberg. En ocasiones se han involucrado en proyectos más personales (Kennedy produjo "La escafandra y la mariposa" o "Persépolis") o han acabado dirigiendo sus propias películas (Marshall dirigió "Viven" o "Aracnofobia")

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Esa última película, rodada en 1990, ilustraba las peripecias del joven médico de una pequeña y tranquila ciudad americana, acosada por una legión de arácnidos recién llegados desde el corazón del Amazonas. La película no era especialmente brillante, pero cuando aparecían aquellas olas de arañas, era inevitable sentir que algo te estaba caminando por la espalda. Aquella marea de pequeñas arañas era realmente inofensiva, no así la tarántula gigante que aparecía después, una especie que se alimenta de pequeñas aves y que tiene una mordedura letal. Aquel joven médico con aracnofobia estaba encarnado por el actor Jeff Daniels, nacido en Athens (Georgia) en 1955, el mismo año en que un compatriota suyo, el director Jack Arnold, estrenó una de las más recordadas películas sobre arañas gigantes: "Tarántula".


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En 1954, la Warner Bros. había estrenado "Them!", considerada como una de las primeras películas de monstruos nucleares y la primera dentro del subgénero de las "Big bug films". El éxito de aquella obra invitó a la Universal a subirse al mismo carro, encargando a Jack Arnold la realización de una película no sobre hormigas, sino sobre algo más peligroso: una tarántula. El departamento de efectos especiales del estudio optó por una araña de verdad para los planos generales, reservando los prototipos articulados para los primeros planos. La araña se movía en la dirección deseada porque un técnico, hábilmente situado cerca del arácnido pero fuera de plano, soplaba por un pequeño tubito, haciendo que la araña se moviese a su gusto. A diferencia de otras películas de ciencia ficción de aquellos años al amparo del miedo nuclear, aquí lo que genera al monstruo no son malvados genios locos ni bombas devastadoras, sino las supuestas (y discutibles) buenas intenciones de científicos benefactores.

Su historia es sencilla: Un científico es acusado del crimen de dos compañeros, pero pronto se descubre que la responsable de esas terribles muertes es una tarántula gigante, producto de un fallido experimento encaminado a acelerar el crecimiento de los animales. El monstruo escapa del laboratorio y comienza a sembrar el pánico...



"Tarántula" se proyecta en el CICCA, el lunes 23 de enero a partir de las 19:30 horas, como cierre del ciclo que la Asociación de cine Vértigo ha dedicado al director Jack Arnold.

Richard Sherman (Tom Ewell), tiene la tentación en el piso de arriba, en forma de una exuberante modelo a la que encarna una espectacular Marilyn Monroe. Son los protagonistas de "La tentación vive arriba", una estupenda comedia dirigida por Billy Wilder en 1955 y que ha pasado a la historia del cine, entre otros méritos, por una escena especialmente sugerente en la que ambos participan:



Esa película que acababan de ver Ewell y Monroe llevó en España el título de "La mujer y el monstruo". Dirigida por Jack Arnold en 1954, es considerada hoy en día una pieza de culto indiscutible entre los amantes del fantástico. Cuenta la historia de una expedición científica que se dirige hacia lo más profundo del Amazonas, buscando nuevas especies animales. Mientras una de las integrantes del grupo se baña, un monstruo submarino queda fascinado por su belleza y la rapta, llevándola a su gruta. El resto de la expedición sale en su búsqueda, con la idea de liberar a la bella y atrapar al monstruo...


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Esta película tiene su origen en William Alland, actor ocasional y compañero de fatigas de Arnold (al que le produjo siete películas entre 1953 y 1964). Alland se sintió fascinado por una historia que le contó el fotógrafo Gabriel Figueroa en 1941, durante el rodaje de "Ciudadano Kane" (donde Alland encarnaba al periodista Jerry Thomson). Le habló de unos extraños seres, mitad humanos mitad peces, que vivían en las profundidades del Amazonas. Fascinado por el relato, Alland escribió una pequeña historia a la que tituló "The Sea Monster", y en la que pasaba aquella fábula por el tamiz de" La Bella y La Bestia". Coincidiendo con el éxito de otra producción en 3 -D de la Universal, "House of Wax", (1953), Alland rescató aquella historia y le propuso a Arnold que se encargase de dirigirla.

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Considerada como un icono de la década de los cincuenta, sus aciertos y sus defectos están en perfecto equilibrio. Es intocable para una gran cantidad de aficionados al cine, y se cuenta que el mismísimo Ingmar Bergman se regalaba en cada cumpleaños un nuevo visionado de esta delicada fantasía que se proyecta en el CICCA el lunes 16 de enero a partir de las 19.30 horas dentro del ciclo que la Asociación de cine Vértigo dedica a Jack Arnold. Este ciclo finalizará el 23 de enero con la proyección de "Tarántula", (EE UU, 1955. 80').

Mary Perkins nació en el corazón de Inglaterra, en el año 1615. Con apenas dieciséis años su familia embarcó hacia el Nuevo Mundo, esperando encontrar allí algo de la fortuna que hasta ese momento no habían siquiera rozado. Se instalaron en un pueblecito de Massachusetts, y fueron prosperando poco a poco. Mary se casó con un hombre de bien, el capitán Thomas Bradbury, de quien tomó el apellido, y siendo ya una venerable anciana de 72 años, se vio envuelta a su pesar en uno de los momentos cumbre en la historia de la intolerancia: los juicios por brujería de Salem.


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Mary fue condenada, como tantas otras mujeres, a partir de testimonios infundados, derivados a veces de rencillas personales, o empujados otras por predicadores sedientos de sangre y notoriedad. Le esperaba la muerte en forma de orca, pero su ejecución se dilató lo suficiente como para que pasara la fiebre inquisidora. Su final le llegó unos años después, a la edad de ochenta y cinco años, mientras dormía plácidamente. Su familia cargó con su historia, primero con vergüenza y después con cierto orgullo reivindicativo. El destino, el caprichoso destino, quiso que uno de sus descendientes directos, Ray Bradbury, fuese mundialmente conocido siglos después por escribir historias de terror, ciencia ficción o misterio, un material por el que hubiera ardido en la hoguera en tiempos de la abuela Mary...

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Bradbury devoraba de pequeño las estanterías de las bibliotecas que se ponían en su camino. Le encantaban Poe, Wells, Verne y Burroughs. Cuando en 1938 su miopía le impidió entrar en el ejército, comenzó a publicar pequeñas historias de ciencia ficción en varios fanzines y revistas pulp. Su carrera como escritor se iniciaba, escalando posiciones a medida que publicaba obras cada vez más aclamadas: Dark Carnival (1947), The Martian Chronicles (1950), The Illustrated Man (1951), Fahrenheit 451 (1951), etc.


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Es en los 50 cuando la televisión y el cine se fijan en él. El primer gran estudio que llamó a su puerta fue la Universal, quien le pide "una historia sobre una hipotética invasión alienígena". Haciendo uso de una gran habilidad, Bradbury ofreció dos versiones, una que se acercaba a los gustos del momento (aliens malvados en los que encarnar los miedos colectivos e histéricos de entonces) y otra más de su gusto personal, en la que los invasores no eran esencialmente dañinos. La sorprendente decisión del estudio de apostar por la segunda opción posibilitó que Bradbury continuase apoyando el proyecto a pesar de que quien firmara el guion con el título de "Vinieron del espacio" fuera Harry Essex, uno de tantos guionistas a sueldo de la Universal.

Promocionada en su momento como la "primera película de la Universal en 3-D", alcanzó muy pronto el estatus de "obra de culto", elevando a su director, Jack Arnold, al Olimpo de los amantes de la ciencia ficción, un género que en esa década de los cincuenta alcanzó quizás unos de sus momentos de mayor gloria. Cuenta la historia de un astrónomo aficionado, testigo inesperado del aterrizaje forzoso de una nave espacial de la que emerge una misteriosa criatura, que poco después desaparece en la oscuridad...


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Esta pequeña joya de las Series B se proyecta en el CICCA el lunes 9 de enero en el inicio de un ciclo que la Asociación de cine Vértigo dedica al director Jack Arnold. El resto de películas de este ciclo son:

- 16 de enero: La mujer y el monstruo, (EE UU, 1954. 79')
- 23 de enero: Tarántula, (EE UU, 1955. 80')

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