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Novedades en la categoría Elvis Presley


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Entre el 24 de marzo de 1958, momento de su incorporación al ejército norteamericano, y el 5 de marzo de 1960, fecha en que se licencia con el grado de sargento, Elvis Presley tuvo que mantenerse alejado de las pantallas de cine. Fueron dos años de no completo silencio, pues su discográfica RCA Victor supo espaciar convenientemente el material que habían podido grabar antes de su servicio militar, incluyendo nada menos que una decena de temas en el Top 40. Pero numerosos factores habían llevado al propio artista a creer que el final de su carrera como ídolo musical de masas había llegado a su fin. No sólo fueron dos años de relativo retiro, justo en su momento de apogeo, sino además se produjo la confluencia de diversas circunstancias personales, como la muerte de su adorada madre Gladys o conocer a la que acabaría convirtiéndose en su esposa, Priscilla, en Alemania, donde estaba destinado (hecho que podía no gustar a sus fans) o profesionales, como la aparición de nuevas figuras musicales dispuestas a arrebatarle su trono (Bobby Darin, Frankie Avalon, Fabian, Ricky Nelson o Pat Boone, todos ellos con carreras igual de escasamente distinguidas en el cine).

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A su vuelta a los Estados Unidos, su discográfica se apresuró a meterlo en el estudio de grabación para proporcionar a sus ansiosos admiradores nuevo material con el que compensar la larga ausencia de la estrella, además de volver a proporcionarle la necesaria visibilidad mediática para engrasar la imparable maquinaria comercial. Apariciones televisivas y nuevas películas fueron algunas de los pasos en ese sentido. Su primera película en dos años, "G.I Blues", se convirtió en un enorme éxito comercial, potenciado además por la magnética presencia del Rey de uniforme. Su mánager, el Coronel Parker, y el dueño de su contrato cinematográfico, el veterano productor Hal B. Wallis, preferían apostar sobre seguro y rodar vehículos sencillos, de presupuesto modesto, a mayor gloria de la estrella, pero Elvis insistía en demandar papeles más exigentes como actor. De modo que sus siguientes dos films serían a modo de préstamo y con material que parecía augurar todo tipo de parabienes comerciales y críticos. "Estrella de fuego", un western antiépico sobre la condición de mestizo, y "El indómito", un melodrama con guión de nada menos que Clifford Odets. Sin embargo, la taquilla dio la razón a Parker y Wallis, y el relativo fracaso comercial de ambas propuestas abocó a Elvis a dos decenas de películas intrascendentes, en escenarios vistosos como Acapulco, Hawai o Las Vegas, rodeado de starlets, y la mayoría de las veces con inexistente enjundia.

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El proyecto de "Estrella de fuego" llevaba algunos años rodando los estudios. Inicialmente se pensó en nombres del calibre de Marlon Brando o Frank Sinatra, o de directores como Michael Curtiz o el finalmente guionista Nunnally Johnson, para llevar a la gran pantalla la novela "Flaming Lance" de Clair Huffaker (novelista y guionista estrechamente vinculado al cine del Oeste durante la década de los 60, con títulos tan populares como "Río Conchos", "Los comancheros" o "100 rifles"). Tras acabar en manos del notable especialista en cine de género, Don Siegel, y ya con Elvis como protagonista, la 20th Century Fox le rodeó de un destacado reparto de rostros populares: Steve Forrest (el posteriormente popularísimo Hondo Harrelson de la televisión), la guapísima Barba Eden (a punto de convertirse en otro icono de la pequeña pantalla, la bella genio Jeannie) y veteranos del calibre de Dolores del Río y John McIntire, además de un presupuesto holgado y excelentes técnicos. Encarnando al mestizo Pacer Burton, Presley vuelve a dejar apuntes de lo que pudiera haber llegado a ser si sus caminos hubieran sido otros. No es éste simplemente otro de esos títulos concebidos a lucimiento y gloria de la estrella, y demuestra que, en las manos indicadas, Elvis podría haber sido un intérprete notable.



"Estrella de fuego" se proyecta hoy lunes 28 de marzo, a las 19:30 horas en el CICCA. Como siempre, en versión original subtitulada y con entrada gratuita. Después de la proyección, el habitual coloquio, donde intentaremos ahondar en aspectos de la propia película o de la carrera de Elvis. Quedan todos invitados. ¡Larga vida al rey!


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Desde sus inicios, la carrera cinematográfica de Elvis Aaron Presley vino marcada por lo que otros (su manager, el Coronel Tom Parker, los productores, su casa de discos, RCA Victor) creían conveniente para cultivar su imagen y personalidad, pero también para limar aquellas aristas que lo pudiesen alejar de un posible consumo familiar, domesticando progresivamente su magnetismo animal y encasillándolo en musicales exóticos, plagados de canciones y chicas monas, pero cada vez menos interesantes. Para ello, el veterano productor Hal B. Wallis, quien había sido jefe de producción de la Warner antes de independizarse, recurrió a algunos eficientes directores de la edad dorada del Hollywood clásico, como Norman Taurog (quien sigue siendo el director más joven en ganar un Óscar, en 1931, por "Skippy", además de firmar títulos tan populares en su momento como "Forja de hombres" o "Las aventuras de Tom Sawyer"), Richard Thorpe (cuya filmografía incluye numerosos clásicos del cine de aventuras como "Tarzán en Nueva York", "Ivanhoe" o "El prisionero de Zenda") y el húngaro Mihály Kertész, quien pasaría a la historia del cine como Michael Curtiz.

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A comienzos de 1958, Curtiz trota de estudio en estudio, cada vez con menos ofertas de trabajo, después de su intempestiva marcha de la Warner, donde había trabajado ininterrumpidamente durante cuatro décadas, y había firmado clásicos inmortales como "Casablanca", "El capitán Blood" o "Las aventuras de Robín de los bosques". Y Elvis se apresta a incorporarse al ejército norteamericano, después de ser llamado a filas. Wallis, que había trabajado con Curtiz en la Warner y lo admiraba como director, a pesar de algunas desavenencias debido a la proverbial tendencia de Curtiz a retrasar los rodajes con su atención al detalle, le había hecho llegar la novela de Harold Robbins "A Stone for Danny Fisher" ya en 1955, pero habían encontrado dificultades en pergeñar un guión que inluyese aquellos aspectos típicos de la obra de Robbins (violencia, sexo y melodrama) sin incurrir en las iras censoras, además de la falta del intérprete adecuado para su protagonista. Wallis barajó varios nombres durante los años siguientes (Ben Gazzara, John Cassavetes, Marlon Brando, James Dean e, incluso, el admirado por Presley, Tony Curtis, de quién había adoptado el corte y color de pelo) antes de decidirse por Paul Newman, pero éste lo había rechazado por sus similitudes con otro de sus roles recientes, el boxeador Rocky Graziano de "Marcado por el odio". Pero el impacto innegable de Elvis Presley en las taquillas norteamericanas, donde títulos tan decididamente mediocres como "Love Me Tender" o "Loving You" habían hecho recaudaciones millonarias, y el hecho de estar bajo contrato con Wallis, hizo que el protagonista acabase siendo encarnado por el rey del rock.

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En las siempre eficaces manos de Curtiz, y arropándolo con un buen plantel de secundarios (Dean Jagger, Carolyn Jones, Walter Matthau, Vic Morrow), el rodaje se acelera para poder concluirlo antes del servicio militar de la estrella. Además, contratan a algunos de los mejores compositores de canciones del momento, como Jerry Leiber y Mike Stoller (autores de éxitos imperecederos como "Hound Dog", "Poison Ivy" o "Stand By Me"), para la banda sonora. El resultado final, rodado en elegante blanco y negro por Russell Harlan (sería el último título en blanco y negro de Elvis, progresivamente embarcado en coloristas vehículos para su lucimiento musical y físico), constituye posiblemente la mejor película de su filmografía y pone de manifiesto que, quizá en otras manos, Presley podría haberse convertido en un intérprete apreciable (como otros cantantes que le precedieron, por ejemplo, Bing Crosby, Frank Sinatra o Dean Martin). Al menos era la película que Elvis prefería de entre las suyas, y Curtiz su director favorito. Lamentablemente, nunca volverían a trabajar juntos.

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"El barrio contra mí" se proyecta mañana lunes 21 de marzo, a las 19:30 horas en el CICCA. Como siempre, en versión original subtitulada y con entrada gratuita. Después de la proyección, el habitual coloquio, donde intentaremos ahondar en aspectos de la propia película o de la carrera del Rey del rock.

En octubre de 1945, durante una fiesta infantil, un niño de 6 años vestido de cowboy salió al escenario muerto de miedo. Cantó una vieja canción country, y dicen las crónicas que no lo hizo del todo mal (alcanzó un quinto puesto) pero que era tal el terror que le provocó la presencia del público, que se juró que esa había sido su primera y última vez. Con el paso del tiempo, aquel niño tímido no se contentó con convertirse en uno de los mayores iconos musicales de nuestros tiempos, sino que llegó a ser Rey. Aquel niño se llamaba Elvis Presley, el Rey del Rock.

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Cuando ocho años después recibieron en Sun Records a un jovenzuelo de 23 años que quería grabar un par de temas para su madre, le preguntaron por sus influencias, a modo de ubicarle en el panorama musical del momento: "Yo no sueno como nadie", les espetó. Una frase perfumada de arrogancia, pero llena de sinceridad. Elvis Presley no sonaba como nadie. Un blanco que parecía un negro. Nadie sonaba como él, ni por supuesto se movía como él. Muchas mentes obtusas se escandalizaban cada vez que aceleraba sus caderas. ¡Qué vergüenza! Aquel chico que se meneaba espasmódicamente, con aquel enorme tupé moldeado por la gomina y con aquellas patillas...


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En 1956, cuando publica su segundo álbum, cada una de sus apariciones en público venía acompañada de terremotos entre el público. Sus fans se volvían locos cada vez que salía a actuar, los críticos musicales se quedaban sin adjetivos y a las tiendas de discos se les agotaban las existencias. Era una cuestión de tiempo que otra gran industria del entretenimiento, el cine, llamara a sus puertas. Eso ocurrió ese mismo año, cuando le ofrecen un pequeño papel en una película que se iba a titular "The Reno Brothers". Los protagonistas de eran Richard Ebran y Debra Paget, y Elvis se limitaría a asumir su rol y a cantar. Pero el éxito de su carrera musical hizo que algún avispado publicista cambiase el título de la película, sustituyéndolo por el de una de sus canciones.


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De esta manera "Love me tender" supuso el debut cinematográfico de Elvis. Llegaría después una extensa lista de títulos no siempre de buena calidad, en los que su figura ya fue prominente. Sólo unos cuantos directores supieron dar con la clave de su personaje, dejando para el recuerdo un par de títulos de buen nivel. La Asociación de cine Vértigo intenta, con este ciclo, ofrecer un par de pinceladas de la carrera cinematográfica de Elvis Presley, comenzando precisamente por su debut, "Love me tender" (1956,) y continuando con dos obras que se beneficiaron del toque de calidad adicional de sus directores y que se rodaron en momentos ciertamente claves de la carrera de Elvis. "King creole", dirigida por Michael Curtiz en 1958, supone para muchos el fin del Gran Elvis, el rockero puro, el rey del tupé, el Elvis salvaje y animal.

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Su posterior paso por el servicio militar y las influencias de un cada vez más numeroso equipo de agentes y asesores domesticaron, en cierto modo, a Elvis. Y eso no solo se notaba en sus discos (los cuales, por otra parte, se seguían vendiendo como rosquillas), sino en sus películas. La calidad de las mismas fue cada vez menos relevante, y hoy solamente se pueden recordar con algo de interés cinematográfico un par de títulos de entre los que se puede destacar el que cierra este ciclo, "Estrella de fuego", dirigida en 1960 por uno de los grandes directores del cine americano, Don Siegel. En esta película Elvis retoma la senda del Western, al igual que hizo en su debut cinematográfico. Y al igual que hizo en su primera aparición en un escenario, con 6 años, y vestido de vaquero.


El calendario de proyecciones de este ciclo, el cual tendrá lugar en el CICCA, es el siguiente
14 de marzo: "Ámame tiernamente", de Richard Webb
21 de marzo: "El barrio contra mí", de Michael Curtiz
28 de marzo: "Estrella de fuego", de Don Siegel

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