Hay quien se empeña en algo y no para hasta conseguirlo. En 1986, Roman Polanski fracasó estrepitosamente con "Piratas", un fallido intento por recuperar el cine de tesoros y bucaneros. Muchos ventajistas de Hollywood le dijeron entonces "ya te lo habíamos dicho". Y era verdad.

Diez años antes todos los grandes estudios se habían negado a financiar este proyecto a pesar de contar con Jack Nicholson como protagonista. En aquel momento Polanski les hizo caso y metió ese guión en un cajón. Quizás debería haberlo quemado, pero no lo hizo. No obstante, lo que sí permitió aquella pequeña derrota es que se embarcase en la que para muchos es la mejor película de su carrera: "El quimérico inquilino".

El germen de esa película está en un libro escrito por el pintor, actor y escritor parisino Roland Topor. Miembro del pintoresco Grupo Pánico creado por Alejandro Jodorowski y Fernando Arrabal, Topor escribió una obra a la que se le han colgado una gran diversidad de calificativos, y casi todos buenos. Polanski se sintió atraído por dos de los niveles de interés de la obra: su asfixiante terror psicológico y un inteligente cuestionamiento del proceso de reafirmación individual del ser humano.

Rodada a toda velocidad para llegar a tiempo al Festival de Cannes (donde por cierto fue muy mal recibida), el propio Polanski se encargó de encabezar un reparto en el que destacaba una emergente estrella del cine francés llamada Isabelle Adjani, quien con tan solo 22 añitos ya tenía una nominación al Oscar por "Adele H". Junto a ella dos veteranos del gran Hollywood (Melvyn Douglas y Shelley Winters) y dos estupendos actores franceses (Josiane Balasko y Michel Blanc).
"El quimérico inquilino" cuenta la historia de un tímido conserje que acaba de mudarse a la misma habitación en la que tiempo atrás una chica intentó suicidarse arrojándose por la ventana. A medida que va pasando el tiempo, el nuevo inquilino se convence de que sus nuevos vecinos intentan conducirlo a un estado de paranoia para que también salte por la ventana.
Ésta es la segunda película que dentro del ciclo titulado "Años 70: Tres visiones del mal" ofrece la Asociación de cine Vértigo en el CICCA, el lunes 11 de enero a las 19:30 horas.
