Después del éxito de "La Pantera Rosa", Blake Edwards quiso apostar de nuevo por Peter Sellers, pero ya como estrella absoluta de la función. El título elegido no dejaba lugar a la duda, "El nuevo caso del Inspector Clouseau" (1964), pero el resultado final no fue especialmente grato. Director y actor siguieron colisionando durante el rodaje, ahora con más fuerza que en su primer trabajo juntos, declarando públicamente tras el estreno de la película que nunca más trabajarían juntos.
Edwards se embarcó a continuación en una comedia de tintes faraónicos, "La carrera del siglo", protagonizada por Jack Lemmon, Tony Curtis, Natalie Wood, y Peter Falk. Costó doce millones de dólares y no fue bien recibida por la crítica, teniendo el dudoso honor de ser considerada como el primer gran fracaso de Blake Edwards. Una comedia antibelicista ("¿Qué hiciste en la guerra, papi?", 1966) y la adaptación de su propia serie de televisión ("Gunn" - 1967) no llegaron a permitir que Edwards recuperase todo el crédito perdido. Simultáneamente, Sellers fue encadenando trabajos con algunos directores de renombre como Clive Donner ("¿Qué tal, Pussycat?", 1965), Vittorio de Sica ("Tras la pista del zorro", 1966) o John Huston ("Casino Royale", 1967), pero sin ganar el mismo prestigio que alcanzó con Edwards. Parecían condenados a tragar sapos y aprovechar el torrente de talento del otro en beneficio de sus carreras. Y así fue.

Decidieron que tenían que escaparse del personaje de Clouseau. Sin perder el mismo sentido del humor de "La pantera rosa", decidieron amplificarlo en una nueva película titulada "El guateque". Se minimizaron los diálogos en beneficio de la arrolladora gestualidad de Sellers y de un toque a medio camino entre Tati y el absurdo, realmente sorprendente para una producción del Hollywood de aquellos años. El guion con el que se empezó el rodaje tenía apenas 63 páginas (el más corto rodado por Edwards, según sus propias palabras) y fue más bien el punto de partida para unas innumerables sesiones de improvisación encabezadas por Sellers. Éste interpreta a Hrundi V. Bakshi, un peculiar actor hindú que trabaja como extra en Hollywood. Durante un rodaje, su torpeza innata provoca la destrucción del decorado y su despido. No obstante, recibe por error una invitación a una fiesta que da el productor de la película. Allí, el caos que rodea a Hrundi surge en forma de una invasión de espuma, un elefante bebé, un camarero alcohólico, un pollo volador, una troupe de músicos rusos y un lorito.
Fue la única colaboración entre Edwards y Sellers fuera del universo de Clouseau. Relegada durante muchos años, hoy es una obra de culto, al igual que el trabajo de Mancini para esta película, poco valorado en su momento. El compositor llegó a decir que "eso me pasa por escribir buena música para una comedia. La gente se ríe y no atiende a la música." Se proyecta en el CICCA el 19 de diciembre 2011 a partir de las 19:30 horas, como cierre del ciclo que la Asociación de cine Vértigo ha dedicado a este maravilloso tándem.
