Hace un par de meses, en medio de una improvisada tertulia, una periodista me dio la impresión de defender la legitimidad de quien decide "manipular" la verdad en beneficio del negocio. No empleó estas mismas palabras, sino que argumentaba que, "tal y como le enseñaron en la facultad", era mucho más importante la brillantez de un titular que la veracidad del mismo. Pero fue eso, una impresión, quizás equivocada. A lo mejor no lo pretendía, pero aquello no hizo sino subrayar lo que ya opinaba de cierta tendencia amarillista muy tristemente generalizada dentro de la profesión periodística.
Siempre he sentido admiración por el periodista de raza, consciente de su relevancia social y consecuente con el poder que le da el medio en el que trabaja. Siento admiración por muchos de ellos, luchadores infatigables por desenmascarar corruptos y pelear por lo justo. Y por eso me da tanta rabia que algunos terminen por claudicar, por ceder ante las circunstancias, las presiones o la comodidad. Al cine le pasa algo parecido, esa mezcla de admiración y repudio, y por eso hay tantas películas que ensalzan y fustigan a los integrantes de esa profesión. Una selección de esas películas va a pasar por las pantallas del CICCA en las próximas semanas, de la mano de la Asociación de cine Vértigo.
Uno de los mayores genios del mundo del cine, Billy Wilder, fijó su afilada mirada en varias ocasiones sobre esa venerada y denostada profesión. El guion de "Menschen am Sonntag" (dirigida en 1929 por Robert Siodmak) llevó su firma, y ese mismo año dirigió "El reportero del diablo", películas en las que volcó su experiencia como periodista antes de dedicarse al cine. Pero quizás son más conocidas otras dos obras suyas enmarcadas en el mundo de la prensa: "Primera plana" (1974) y "El gran carnaval" (1951)

Es precisamente esa segunda obra, "El gran carnaval", la que inicia este ciclo, el lunes 5 de abril, en CICCA. El protagonista principal es un periodista resabiado (Kirk Douglas), desterrado en un pequeño tabloide de provincias y que descubre su particular gallina de los huevos de oro en la piel de un pobre diablo que queda atrapado en una mina. ¿Para qué acelerar su rescate, cuando podemos estirar el drama hasta no se sabe cuándo? Terrible, sobre todo sabiendo que se trata de una historia real.
Wilder tenía ganas de fustigar con esta película, y eso se nota en el resultado final. Nunca silenció su repudio por sus años de periodista: "Me ocupaba de deportes, sobre todo de fútbol y también de tenis. También hice reportajes de sucesos. Era un trabajo sucio. El periódico salía al mediodía. Tenía que levantarme a las cinco, coger el tranvía e ir a casa de los padres del asesino para pedirles una foto de su hijo, o visitara alguien cuya mujer había perecido en un incendio. Era muy embarazoso".

El resto de obras de este ciclo, a celebrar en CICCA cada lunes de abril a partir de las 19:30 horas, son las siguientes:
12de abril: "Ciudadano Bob Roberts"
19 de abril: "El dilema"
26 de abril: "Zodiac"
