"La muerte es una condición absoluta, la única certidumbre que tenemos, todo lo demás son incertidumbres; la muerte es, como decía Tolstoi, solo una puerta, entramos por un lado y salimos por el otro. Y no tengo miedo a la muerte... solo se lo tengo al sufrimiento. El extraño caso de Angélica tuvo su germen en el final de la II Guerra Mundial, en 1946, a raíz de los millones de judíos que habían muerto. Muchos judíos pasaron por Portugal en su éxodo a Estados Unidos y fue entonces cuando pensé en la película. Pero no la rodé. Años más tarde falleció la bella prima de su mujer, y fotografié su cadáver. Aquello tuvo algo de broma, pero el caso es que la fotografía captó algo más que a la muerta, quizá eso sólo fue el sueño de quien la fotografió". Manoel de Oliveira
Ya rebasados los cien años, el maestro portugués sigue haciendo cine. Si se para, se muere, o al menos eso ha dicho más de alguna vez. Convertido en referente de cineastas de muy distintas generaciones, cada nueva propuesta de Manoel de Oliveira es esperada como un evento único, casi temiendo que sea la última oportunidad de ver ese cine tan especial que siempre ha hecho. Uno tiene la impresión de que Oliveira hace lo que realmente le da la gana en cada momento, algo lógico si se tiene en cuenta no solamente su posición en la industria sino la edad que tiene. No todas sus películas me resultan igual de interesantes, y algunas de ellas sencillamente no me gustan. Pero es de agradecer que cuando podría dedicarse a ofrecer productos repetitivos, con ecos del pasado, se atreve en cada nueva obra a adentrarse en nuevas soluciones, a tocar nuevos registros o, simplemente, a arriesgar.

"El extraño caso de Angélica" arranca en medio de la noche, cuando un fotógrafo recibe el encargo de hacer la última foto de una bella joven que acaba de fallecer. Desde ese instante, vivirá una inesperada historia de amor. Diálogos misteriosos entre una joven mujer y un fotógrafo, con la urgencia de inmortalizar la belleza de los trazos de un rostro que va a desaparecer. Esta obra engloba todo el universo de Oliveira: la pasión amorosa, la fe, el trabajo, el Duero, la fuerza de la imagen.
Su proyección el lunes 24 de octubre de 2011 en Ibértigo se acompaña del cortometraje argentino "Deus Irae", el cual, adentrándose también en el terreno de lo fantasmagórico, lo hace de una forma más cruda y visceral.

El resto de proyecciones de ese 24 de octubre, son las siguientes:
18:00 Alijuna (C)
Cerro Bayo (L)
