Los Hermanos Marx acudieron al pase privado de "The Cocoanuts" (1929) con mucha ilusión y algo de miedo. Normal, si tenemos en cuenta que era su debut en el cine. A la salida, no parecían muy conformes con lo que habían visto, siendo Groucho, para variar, el más quisquilloso. Pretendía asaltar la cabina de proyección y quemar los negativos, pero felizmente reinó la cordura y los gerifaltes de la Paramount se salieron con la suya, evitando de paso el incendio del cine.
El 23 de mayo de 1929 tuvo lugar una premiere por todo lo alto en Nueva York y la acogida del público fue apoteósica, anticipando el inicio de una carrera espectacular. Visto el éxito, la Paramount decidió que no había motivo para cambiar el ritmo. Se fijaron de nuevo en una obra que los Marx habían estrenado en Broadway en 1928, "Animal crackers", escrita por George S. Kaufman y Morrie Ryskind.

Para dirigir la adaptación cinematográfica pensaron en Victor Heerman. Aunque nació en Inglaterra, Heerman se convirtió en uno de esos emblemas de lo típicamente americano. De hecho (y al igual que los Marx) creció junto a sus cuatro hermanos en las calles de Nueva York, lugar al que su madre encaminó a la familia una vez que su marido decidió abandonarles. Un golpe de fortuna le hizo entrar a trabajar en Broadway a las órdenes de David Belasco, uno de los nombres más importantes en la historia de la escena americana. El cine le abrió rápidamente sus puertas de par en par, codeándose con los más grandes de la época, como Mack Sennet, Douglas Fairbanks o Mary Pickford. De hecho, estos dos últimos fueron los padrinos de bautizo de uno de sus hijos.

Heerman alcanzó notoriedad, simultáneamente, como director y guionista (de hecho ganó un Oscar en 1934 por la adaptación de la obra de Louise May Alcott "Mujercitas", dirigida por George Cukor). A partir de 1930 abandonó la dirección (quizás agotado por la experiencia de lidiar con los Marx) y se mantuvo activo como escritor hasta 1954, año en que se despidió del cine por la puerta grande con el guión de un clásico de Douglas Sirk: "Magnificent obsession".

¿Hace falta hablar de la sinopsis de esta maravillosa comedia de los Hermanos Marx? Bueno, les puedo decir que Groucho encarna a un intrépido explorador de nombre Capitán Spaulding, invitado de honor a una fiesta de la más alta sociedad. Durante la soirée desaparece un valioso cuadro y...bueno...lo demás es historia...
"El conflicto de los Marx" (ese fue el título en español) está llena de gags visuales al más puro estilo Marx. Por supuesto está también repleta de frases geniales como esa de "Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida... lo cual no dice mucho en mi favor". Curiosamente, la película tuvo bastantes problemas con el temible Código Hays, debiendo desprenderse para su primera exhibición comercial de varias líneas de su diálogo, como esa en la que Groucho dice "I think I'll try to make her".
La Asociación de cine Vértigo dedica el mes de junio a los primeros años de la carrera cinematográfica de Los Hermanos Marx. El lunes 14 se proyecta en el CICCA, a partir de las 19:30 horas "El conflicto de los Marx", y el ciclo se cerrará con un programa doble "como los de antes":
28 de junio: "Programa doble"
- Pistoleros de agua dulce, de Norman Z. McLeod. (USA, 1931, 77´).
- Sopa de ganso, de Leo McCarey. (USA, 1933, 68´).
