los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría Diego Lerman

En plena dictadura militar argentina, una acción conjunta de los Ministerios de Educación y Planeamiento dio como resultado la publicación en 1977 de una especie de manual que decidieron titular "Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo)". Se convirtió en lectura obligatoria en todas las instituciones educativas del país, buscando la erradicación de la Subversión (así, con mayúsculas).


MANUAL la-subversion-en-la-educacion-0.jpg

Las mentes que pertrecharon aquel texto eran las mismas que habían apoyado todo el elemento represor argentino. Ante una sociedad enferma" (siempre desde su "peculiar" punto de vista), había que actuar con firmeza. Utilizando las propias palabras del Ministerio de Educación respecto de la historia reciente, "los procesos de radicalización política, las huelgas, las actividades de las organizaciones guerrilleras se encontraban en el mismo plano que la desjerarquización generalizada, educación tendenciosa, fomento de la corrupción y pornografía, drogas, etc.". Evidentemente, hacía falta ponerle cara al enemigo, al culpable de todo esto: "Esas realidades eran utilizadas o aumentadas en unos casos y producto en otros, de un comando que, desarrollando una estrategia perfectamente instrumentada y con una definida ideología, llevaba a cabo lo que técnicamente se nomina la agresión marxista internacional". Eso es lo más fácil, poner en el punto de mira a un enemigo que intenta colarse por la puerta de atrás de la sociedad, para impedir que llegaran a buen fin las limpiezas de todo tipo iniciadas por el Gobierno Militar. Ese contubernio internacional, según este maquiavélico documento, se iniciaba en el seno de las instituciones educativas argentinas. Por lo tanto, era fundamental para perpetuar los logros de la Dictadura el definir una estrategia muy precisa para establecer un férreo sistema de control en cada familia, cada colegio, cada instituto, cada campus universitario.


resized_hijo guerrilero.jpg


"Quien haya visto algo, que lo diga". Se impuso la cultura de la delación, la de la sospecha, la del control. En definitiva, se hacía necesaria una vigilancia permanente, incontestable e implacable. Se hacía necesaria una mirada invisible, como bien titula su más reciente película el bonaerense Diego Lerman. A partir del libro titulado "Ciencias Morales", de Martin Kohan, "La mirada invisible" nos cuenta la historia de la preceptora de un colegio, una de esas piezas claves en lo que a sostener el sistema de vigilancia y control de la juventud argentina se refiere. Es una figura gris, igual que lo es su vestuario o las paredes del Colegio Nacional de Buenos Aires, donde se desarrolla esta historia.

resized_la_mirada_invisible.jpg

Estamos en los días inmediatamente anteriores a la guerra de Malvinas en 1982, un periodo en el que los engranajes del poder consiguieron pervertir la realidad y hacer estallar inesperados brotes de exacerbado nacionalismo en las calles de toda Argentina. El Colegio Nacional es uno de las instituciones más prestigiosas de toda Argentina. Convertido con gran sutileza en un microcosmos en el que reflejar lo que está pasando al otro lado de sus muros, las baldosas blancas y negras del patio central del colegio se convierten en el tablero que cruza sigilosa esta preceptora mientras desarrolla su implacable misión. Es una pieza más, apenas un peón con pretensiones de alfil, pero la fascinación que un joven efebo despierta en ella será el inicio de un camino sin retorno hacia la degradación moral y física más atroz. Los peones saben cuál es su destino, pero a veces toman decisiones determinantes en el resultado final.

Categorías

Otros blogs en C7.es

Los olvidados