"ME GUSTA MATAR GENTE PORQUE ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE MATAR ANIMALES SALVAJES EN EL BOSQUE, PORQUE EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS PELIGROSO DE TODOS. MATAR ALGO ES LA EXPERIENCIA MÁS EXCITANTE, ES AUN MEJOR QUE ACOSTARSE CON UNA CHICA, Y LA MEJOR PARTE ES QUE CUANDO ME MUERA VOY A RENACER EN EL PARAÍSO Y TODOS LOS QUE HE MATADO SERÁN MIS ESCLAVOS. NO DARÉ MI NOMBRE PORQUE VOSOTROS TRATARÉIS DE RETRASAR O DETENER MI RECOLECCIÓN DE ESCLAVOS PARA MI VIDA EN EL MÁS ALLÁ EBEORIETEMETHHPITI".
Este texto formaba parte del mensaje recibido en la redacción del San Francisco Examiner el 4 de agosto de 1969. O mejor dicho, la forma en que dos lectores de este periódico californiano descifraron dicho mensaje unos días después. Les fue remitido por alguien que se hacía llamar "El Zodiaco" y que se atribuyó de esta forma una serie de asesinatos iniciados en California la noche del 20 de diciembre de 1968 y culminados, o eso parece, el 11 de octubre de 1969.

Decimos lo de "eso parece" porque aunque al "Zodiaco" se le atribuyeron oficialmente siete asesinatos, él mismo elevó esa cifra a treinta y siete, considerando algunos investigadores que sus crímenes continuaron hasta 1972. De hecho, en 2003 se recibió una postal en el San Francisco Chronicle que algunos investigadores atribuyeron al esquivo y misterioso asesino. Todavía hoy en día no se ha podido identificar al "Zodiaco", y aunque en 2004 se cerró el caso, la presión popular fue tan grande que tres años después se tuvo que reabrir. Éste es el retrato robot del asesino.

Hoy en día continúan las investigaciones, no solo de la policía sino de mil y un investigadores privados, gacetilleros, periodistas de investigación, etc., obsesionados con encontrar la clave del enigma. Una de las piezas clave de este caso apareció, como suele ser habitual, por casualidad. Cuando en la redacción del San Francisco Chronicle se recibió uno de los múltiples y enigmáticos mensajes atribuidos al "Zodiaco", pasaba por allí un jovenzuelo, un dibujante de chistes en prácticas llamado Robert Graysmith, con una pasión desenfrenada por los enigmas y los mensajes cifrados. Su papel en esos primeros momentos de la trama fue muy secundario, pero poco a poco se fue implicando de forma decisiva, llegando al punto de asumirlo como un desafío personal. Decide entonces acometer la investigación en profundidad con la excusa de escribir un libro, y su vida desde aquel momento pasa a girar única y exclusivamente alrededor de este caso. Incluso cuando casi todo el mundo (policías y periodistas) desertó del caso, Graysmith siguió adelante, inasequible al desaliento y casi al borde de la obsesión.
El material recogido por Graysmith en sus dos libros ("Zodiac " y "Zodiac Unmasked") sirve de base para la película dirigida por David Fincher en 2007. Adicionalmente, el director realizó una exhaustiva recopilación de material proveniente de la policía, y se entrevistó con investigadores y testigos. El resultado final es un gigantesco puzle, una apasionante y precisa descripción de un proceso de investigación en el que el espectador se verá sometido a los mismos vaivenes y desilusiones que sus protagonistas, seguirá las mismas pistas falsas con la misma ilusión que ellos y retrocederá sobre sus propios pasos cuando se dé cuenta de que ha llegado a un callejón sin salida... Quizás sea más apasionante el camino a recorrer que el destino a alcanzar.

"Zodiac" cierra el ciclo que la Asociación de cine Vértigo ha dedicado a la relación existente entre el cine y el periodismo. Se proyectará el lunes 26 de abril en el CICCA, a partir de las 19.30 horas. Es la ocasión de recuperar una pequeña joya, un malévolo mecanismo de precisión que exige al espectador un grado de atención brutal para no perderse ni un solo detalle. Quién sabe si mientras se van desgranando las piezas del puzle en la pantalla, éstas nos conducen a sospechar de alguien que tenemos cerca. Muy cerca. Incluso en la butaca de al lado...
