Hay mil maneras de escapar de la realidad con la que cada uno de nosotros se pelea cada mañana. Da lo mismo si es en Manhattan, en Londres o en Las Palmas de Gran Canaria. Los personajes de Allen en esta "Conocerás el hombre de tus sueños" parecen, en general, descontentos con la vida que les ha tocado vivir. O al menos, interesados en cambiar algo de ellas.

Un médico sin vocación sobrevive y se esconde detrás de un escritor sin talento. Un golpe de mala suerte le brinda la posibilidad de aprovecharse del talento de otra persona. Simultáneamente, una ventana indiscreta le pone en contacto con una musa de piel canela y vestido rojo con la que escapar a ninguna parte.
Una mujer joven, bella e inteligente está peligrosamente cerca de aceptar que va a envejecer junto a un marido indolente y en un trabajo indigno de sus ambiciones. Una aventura con su atractivo jefe llenaría su vida de glamour. Si esto no funciona, siempre quedará el dinero de mamá para arreglarlo todo.
Una dama "de las de antes" vive aterrorizada ante una vejez en soledad. Los tranquilizantes ya no funcionan y el bourbon se acaba. Quizás una falsa clarividente pueda ayudarla a encontrar otra forma de enfrentarse a sus miedos, aunque esto signifique olvidarse de la realidad. Pero ¿a quién le importa la realidad?
Después de superar las crisis de los cuarenta y de los cincuenta, ¿cómo sobrevivir a la de los sesenta? Un coche deportivo, un gimnasio de moda y una rubia, tan despampanante como simple, parecen una buena medicina. O al menos eso piensa él.
Cuando era una adolescente, alguien le dijo que tenía un gran futuro como actriz. Mientras la desnudaba en el asiento trasero del coche, le enseñó cuál era el camino a seguir para ser famosa. Desde entonces, poco ha cambiado. Ha desechado los coches en beneficio de los hoteles de lujo, y la agenda de su teléfono móvil es tan kilométrica como sus piernas. Casarse con un abuelo sirve de remedio temporal, pero si aparece un bello y musculoso efebo...
Está terminando sus estudios universitarios. Es muy bella. Y va a disfrazar el cobrizo origen de su piel con una boda de relumbrón con un representante del Foreing Office. Ese tan manido miedo al matrimonio se intensifica cuando se deja cortejar por un fornido escritor de un solo libro. "¿Y si no me caso?"
No es la mejor película de Woody Allen, algo que castiga cualquier comentario crítico sobre los últimos títulos de Allen. Es una servidumbre con la que tiene que cargar un tipo con una carrera tan extensa como brillante. En este título maneja también muchos resortes que ya antes ha movido con mayor elegancia o brillantez (el sentimiento de culpa, el arribismo social, las relaciones entre hombres maduros y jovencitas, la clarividencia, las crisis de talento, el miedo a la vejez, etc.). Pero hay que ser justos y reconocer que consigue enhebrar una buena historia coral, recurriendo en algunos casos a estupendos y larguísimos planos secuencia (especialmente los que se desarrollan en casa del escritor frustrado) y contando con un sólido reparto del que, como siempre, Allen saca un partido estupendo.
