17 de marzo de 1976. Un discreto apartamento en el centro de Roma. De fondo, la Segunda Sinfonía de Brahms. Luchino Visconti mira a su hermana, y con voz tenue pero firme dice "Ya basta. Estoy cansado". Esa fue su despedida, elegante, a la altura del personaje.
Luchino Visconti di Modrone, conde de Lonate Pozzolo, nació el 2 de noviembre de 1906 en Milán. Ubicado por méritos propios en el Olimpo del cine italiano y mundial, supo como nadie enarbolar la contradicción como bandera, haciendo un cine único y personal. Como bien dijo su fiel director de fotografía Pasqualino de Santis, "Con Visconti muere también un cine que sólo él sabía hacer". Ejemplos de esa contradicción son sus orígenes aristocráticos y su humanista interpretación del marxismo, aspectos que marcaron su trayectoria vital y profesional sin que Visconti accediese jamás a renunciar a ninguno de ellos.

Responsable de alguno de los títulos más míticos de la historia del cine ("Obsesión", "La terra trema", "Rocco y sus hermanos", "El gatopardo", etc.), Visconti estaba en plena fase de montaje de "Ludwig", pero ya anhelaba la aventura de un nuevo rodaje. En la terraza de un hotel romano compartía aperitivo con la guionista Suso Cecchi d´Amico, mientras esperaban la llegada de un par de productores con los que negociar un nuevo proyecto. De repente, Visconti se derrumba sobre su silla, abatido por una devastadora trombosis cerebral. La parte izquierda de su cuerpo está paralizada, y los médicos no se atreven a dar esperanzas. Visconti, testarudo, no acepta la sumisión y se aplica día tras día, con ejercicios interminables que, muy poco a poco, le permiten algo de movilidad.
Al grito de "en la cama me moriré antes", Visconti ordena montar una sala de montaje en las caballerizas de su casa, y allí termina "Ludwig". Necesita trabajar, y después del estreno de esta película acepta la dirección de una obra de teatro de Harold Pinter, una pieza sencilla, con pocos personajes y discretos decorados. Ya no estaba para grandes y aparatosos montajes. Quizás por eso fue también una historia ajustada al espacio de dos habitaciones lo que le motivo a ponerse de nuevo tras las cámaras. En abril de 1974 comenzó el rodaje de lo que muchos pensaron iba a ser el testamento de Luchino Visconti: "Confidencias"

Aunque después llegó a filmar otro título "El inocente", muchos siguen considerando a "Confidencias" como la auténtica despedida del Maestro. Cuenta la historia de un profesor norteamericano jubilado (Burt Lancaster), que vive lejos del mundanal ruido en un lujoso y decadente palacio de Roma. Inesperadamente asume como inquilinos a una marquesa y sus extraños acompañantes: su amante, su hija y el novio de su hija. Galardonada con el premio a la mejor película del año en Italia, premiada también en la Seminci de Valladolid con la Espiga de plata, "Confidencias" se proyecta en Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Mesa y López, 15. Las Palmas de Gran Canaria) el miércoles 10 de noviembre a partir de las 19.00 horas.
