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La Santísima Trinidad de la Nueva Ola del cine taiwanés la forman Hou Siao Sien, Tsai Ming-liang y Edward Yang. Éste último nació realmente en Shanghái en 1947, pero se crió en Taiwán, país que siempre sintió como propio. Desde su debut en 1983 con "That day on the beach" hasta su título más renombrado, "Yi yi" (2003), Yang observó con ojos de poeta distante las relaciones entre el hombre de ciudad y su entorno. Entre esas dos películas hay muchas otras que destacaron en festivales internacionales, como por ejemplo, " Mahjong (1996)", una reflexión terriblemente incisiva sobre ese nuevo Taiwán visto a través de los ojos del extranjero y con la que alcanzó el prestigioso premio Alfred Bauer en la Berlinale.


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Cuando se decidió a iniciar la producción de "Mahjong", Yang le dio la primera oportunidad de su vida a un joven meritorio llamado Wei Te-Sheng, al que le permitió trabajar como ayudante de dirección. Este empujoncito le permitió a Wei comenzar a dirigir sus primeros trabajos, haciéndose poco a poco un nombre en la industria al mismo tiempo que se alejaba del modelo autoral de Yang y del resto de la Nueva Ola. Ganó varios premios menores y recibió buenas críticas, pero nunca se imaginó que sería capaz de realizar una película ("Cape nº 7") que se terminaría convirtiendo en la película más taquillera de la historia del cine de su país y símbolo de la Segunda Nueva Ola del cine taiwanés, más preocupada por la taquilla que por la crítica, a diferencia de Edward Yang y los suyos.

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Esa película, "Cape nº 7", se diseñó del mismo modo que ciertas producciones muy populares en Corea del Sur y otros países de la zona. Un toque de romance, una dosis de comedia, música popular y algo de drama, todo ello sustentado en un acertado elenco de actores y en un nutrido grupo de estrellas de la música pop de Taiwán y de Japón. Cuenta dos historias separadas en el tiempo pero unidas por el azar: la primera transcurre en 1940, durante la ocupación japonesa de Taiwán, y es la historia de amor entre una joven y un profesor japonés, quien se verá obligado a regresar a Japón, dejando su aventura escrita en una serie de cartas de amor que no llegarán a su destino. La segunda historia es la del cartero Aga, un aspirante a cantante que descubrirá las cartas del viejo profesor 60 años más tarde y que vivirá su particular historia de amor con una modelo japonesa.


"Cape nº 7", que se proyecta en el CICCA el lunes 25 de julio a partir de las 19.30 horas, se rodó entre los meses de septiembre y noviembre de 2007. Apenas unos meses antes, el 29 de junio, Edward Yang fallecía por culpa de un cáncer de colon, en su casa de Beverly Hills. Una estrella se apagó y otra comenzaba a brillar.


La Asociación de cine Vértigo está dedicando sus proyecciones en el CICCA en este mes de julio al cine taiwanés más reciente. Este lunes 18 de julio, a partir de las 19.30 horas, le toca el turno a una producción de 2008 titulada "Orzboyz". Gracias a ella conoceremos a dos niños muy traviesos que no paran de gastar bromas a sus compañeros de clase, de pelearse, de burlarse de las chicas y de decir mentiras. Los llamarán "mentiroso nº 1" y "mentiroso nº 2", y así los conoceremos nosotros también. Un buen día, su profesor los castiga con quedarse todos los días después de la escuela a arreglar los libros rotos de la biblioteca. Lo que ocurre después es el inicio de una aventura apasionante.


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Estamos ante una conmovedora historia de sueños y de crecimiento que se enmarca en ese problemático periodo en el que se acaba la niñez. Su calidad fue reconocida por los programadores de algunos de los festivales más interesantes del panorama internacional (BAFICI, San Francisco, Vancouver, Munich, etc.). Lo imaginario y lo realista se dan la mano en el debut en la dirección de Yang Ya Che. Estamos ante una obra singular, que partiendo de lo que se supone debería ser un cuento infantil nos invita a escapar de la realidad mediante un viaje a un mundo de fantasía, un mundo que visitamos y disfrutamos aun sabiendo que no podremos permanecer mucho tiempo en él.

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Este ciclo terminará el lunes 25 de julio con la proyección de la película más taquillera de la historia de Taiwan, "Cape nº 7"


La pequeña Hsu Su-chuan se ganaba un dinero extra repartiendo comida a domicilio con su bicicleta. Era una niña pizpireta, a la que apenas se le notaba lo mal que lo había pasado con el divorcio de sus padres. Trabajando o estudiando, no paraba de sonreír y de cautivar con su delicada belleza. Un buen día, poco después de cumplir los 15 años, decidió presentarse a un concurso de belleza llamado "Talented Beautiful Girl", organizado por la cadena de televisión CTS. Soñaba con ganar. Y ganó. La vida de aquella niña taiwanesa cambió totalmente a partir de aquel momento. Occidentalizó su nombre, pasándose a llamar Vivian Hsu, y se unió a un trío de música pop, llamado "Girl´s team", con el que lanzó al mercado dos discos de cierto éxito.


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Siempre intentó combinar el mundo de la música y el de la moda. A mitad de la década de los 90 llegó a ser portada de las ediciones japonesa y hongkonesa de la revista Penthouse, provocando un gran escándalo en Taiwán, su país de origen, con sus desnudos. No obstante, Hsu nunca se plegó ante aquellas críticas, y defendió su derecho a mostrar su cuerpo, algo que se convirtió en un símbolo para una gran parte de las adolescentes taiwanesas de la época.

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Vivian Hsu estaba decidida a convertirse en la reina de Asia. Era capaz de cantar indistintamente en mandarín, japonés, coreano o inglés, y en 1997 formó una banda de chicas llamada "Black biscuits", creada como un producto de marketing rival de un exitoso grupo japonés ya existente, "Pocket biscuits". Hsu nunca abandonó su papel de estrella, lanzando discos en solitario en los que se movía con igual soltura entre las baladas, el rock o el J- Pop. Gran parte de sus canciones eran escritas por la propia Hsu, un ejemplo más de la versatilidad de una artista que ya se había dejado tentar por el cine en 1994, cuando participa en un gran éxito de taquilla en Taiwán, la comedia "Saholin Popey".


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En 2001 comparte cabeza de cartel nada menos que con Jackie Chan en "The accidental spy" (foto anterior). Vivian Hsu ya era una estrella, y eso la convertía en objeto de deseo de todos los productores del cine oriental. Alguien que sabía mucho de lo que significa ser una estrella, el actor y productor Andy Lau, se fijó en ella para protagonizar la película que tenía en mente. Se trataba de un cuento de hadas en el que una niña pasa de ser un patito feo por su incapacidad para caminar, a convertirse en una princesa enamorada compulsivamente de los zapatos que no para de comprar.


Esa película, "The shoe fairy" (2005), fue dirigida por la debutante Yun Chan Lee. Presentada en el prestigioso Festival de Pusan, tuvo una interesante carrera comercial, fundamentada en un llamativo empaque visual y, sobre todo, en la arrolladora personalidad de su protagonista Vivian Hsu. Esta película se proyecta en el CICCA el 11 de julio dentro del ciclo que la Asociación de cine Vértigo dedica al cine taiwanés más reciente. Los siguientes títulos de este ciclo son:

- 18 de Julio: "Orzboyz"
- 25 de Julio: "Cape nº 7"


Aquellos intrépidos marineros portugueses quedaron prendados por los encantos naturales de la isla que veían a lo lejos. Tan extasiados estaban que no acertaron a encontrar un nombre especialmente original para bautizarla. La llamaron "Fermosa" (bonita), y una ligera derivación de ese adjetivo portugués ("Formosa"), se convirtió en uno de los nombres con los que se ha conocido a esta isla del pacífico de apenas 36.000 km2 y que es hoy más comúnmente conocida como Taiwán.

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Convertida en uno de esos emergentes tigres del lejano oriente, Taiwán es el origen de algunos de los nombres más atractivos del cine actual. La denominada "Nueva Ola" del cine taiwanés, con un estilo muy cercano al neorrealismo, nace en la década de los 80, con las primeras obras de Edward Yang ("Taipei story", 1985) o Hou Siao Sien ("The boys from Fengkuei", 1983). Las respectivas carreras de estos dos directores han estado jalonadas desde sus inicios por una incesante avalancha de premios, acompañada normalmente por el aprecio y la devoción por parte de la crítica. Baste recordar del primero "Yi yi" (2000), Cámara de Oro en Cannes. Del segundo (ver foto a continuación) se podría escribir un artículo entero, pero basten un par de ejemplos para definir su enorme talento: "A time to live, a time to die" (1985), Premio Fipresci en Berlín; "A city of sadness" (1989), León de oro en Venecia; "El maestro de marionetas" (1999), Premio del Jurado en Cannes.


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Precisamente durante los años en que Yang y Sien acaparaban premios, una nueva camada de directores tomaba las calles del país. Fue lo que se denominó "Segunda nueva ola del cine taiwanés", en la que se incorpora una mirada algo más desprejuiciada y un mayor interés por el gran público. Esto se tradujo en una mayor presencia del cine taiwanés en las carteleras locales, sin dejar de ser una cinematografía de interés para los festivales internacionales. Fue en ese momento cuando Tsai Ming-Lian ganó el premio Fipresci en Cannes con "The Hole" (1998), una atractiva combinación de realismo, desesperación, diversión, glamour y cierto regusto apocalíptico. Algunos directores como Ang Lee comenzaron a deslumbrar por aquellos años con títulos como "Pushing hands" (1991), algo que permitió que se les abrieran las puertas de Hollywood.

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Con el siglo XX ya comenzado, el cine taiwanés sufrió un pequeño bache del que lo sacó una producción titulada "Cape nº 7" (2005), el mayor éxito de taquilla de la historia del cine de ese país, y punto de inflexión en lo que se refiere a la confianza de los productores hacia los nuevos directores locales. Precisamente ese título, "Cape nº 7", forma parte de un ciclo de cine taiwanés organizado por la Asociación de cine Vértigo en colaboración con la oficina de Taiwán en España. Se trata de un conjunto de producciones de los últimos 6 años que intenta ofrecer un muestrario de las diferentes perspectivas y puntos de vista personales de sus creadores ante la evidente trasformación experimentada en la sociedad taiwanesa. Ese escenario está muy influido por los conflictos surgidos al intentar equilibrar la asunción del pasado rural con la adaptación a un presente irremediablemente urbano, frente al violento encuentro de los valores tradicionales con la tan inevitable como poderosa irrupción de una cultura cada vez más globalizada.

Todas las proyecciones se realizarán en el CICCA, y la primera de ellas tendrá lugar el lunes 4 de julio, a partir de las 19.30 horas. Se trata de "Fishing luck", película dirigida en 2005 por Tseng Wen-Chen. Cuenta la historia de Zing, una joven muchacha que llega desde la capital a la Isla de las Orquídeas, un lugar en el que los habitantes viven tranquilos y dedicados a la pesca. Enviada allí por su empresa para comprobar la cobertura de los teléfonos móviles, conocerá a Behong, un joven que le hará entender el peculiar modo de vida de las gentes de la isla.


Las siguientes películas de este ciclo son:

- 11 de Julio: "The shoe fairy"
- 18 de Julio: "Orzboyz"
- 25 de Julio: "Cape nº 7"

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