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Novedades en la categoría Cine hecho en Canarias


En muchas de las facetas de la cultura en Canarias, se ha tendido (y se tiende) a focalizarlo todo en Tenerife y Gran Canaria. Esta malsana tradición ha provocado que numerosos artistas no capitalinos hayan terminado por desvanecerse en la nada o por emigrar en busca del reconocimiento negado en casa. Pero por fortuna siempre hay quien consigue ser reconocido sin tener que dejar su casa atrás. Es el caso de Jorge Lozano Vandewalle.

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Nació el 5 de abril de 1946 en Santa Cruz de La Palma, y tras la temprana muerte de su madre, es enviado a Tenerife a estudiar el bachillerato en el internado del Colegio de San Ildefonso. En esos años desarrolla su pasión por el cine, participando en la fundación de la asociación de cine amateur "Palma Films". Allí coincidió con un grupo de entusiastas entre los que encontró a su gran amor y eterna compañera profesional, Loló Fernández (ver foto).


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Sus primeros trabajos se remontan a principios de los 60, pequeñas tomas de contacto con el lenguaje cinematográfico. En 1969 presentó en el Certamen de Cine Amateur de Alcalá de Henares una pieza pop art titulada "Diciembre69", con la que alcanza el tercer premio en dicho festival. Esto fue un aliciente en su carrera, redoblando su actividad al mismo tiempo que continuaba recibiendo distinciones. Otro corto, "Fantasía de mi mente", recibe en ese mismo evento el "Quijote de Plata", en 1972.


Con el largometraje "La pared de Roberto" inicia en 1977 una etapa denominada "Cuentos y leyendas de La Palma", dentro de la que se incluye "Benahoare", galardonada en el certamen del Círculo Mercantil de Las Palmas de Gran Canaria en 1978. Nada más arrancar los 90 crea "Luz 15", un proyecto multidisciplinar bajo el que ha creado una larga lista de trabajos muy vinculados a la isla de La Palma y que han mantenido activo a este "cineasta multidisciplinar", tal y como lo ha definido el catedrático de Historia del Cine de la Universidad de San Fernando de La Laguna, Fernando Gabriel Martín.


Su relevancia dentro de la Historia del cine en Canarias se complementa con la enorme cantidad de documentos y material relacionados con el cine canario que atesora en su casa de La Palma (como por ejemplo una de las primeras películas rodadas en La Palma en 1930), o con el archivo del fotógrafo palmero Miguel Brito (considerado por muchos como el primero que trajo el cine a Canarias, a finales del siglo XIX).

El ciclo de cine canario organizado por la Asociación de cine Vértigo en el CICCA acogerá cuatro de las principales obras de este cineasta palmero. Dichas obras forman parte de los títulos recuperados por filmoteca Canaria, coorganizadora de este ciclo:

DE TOPO EN TOPO. 1973. 23 minutos.
Sinopsis: Asistimos al devenir de dos mujeres en un pago solitario del norte de la isla de La Palma.


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MORIR SIN CAMPANAS. 1974. 24 minutos.
Sinopsis: Soledad y lejanía en un mundo que se ha ido desvaneciendo en el tiempo.

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EL SALTO DEL ENAMORADO. 1978/79. 58 minutos.
Sinopsis: La tradición oral y escrita sitúa esta leyenda en Puntallana, en la isla de La Palma. Un joven pastor, diestro en el salto con lanza o regatón, apuesta un salto al vacío desde un precipicio para ganarse a su amada.


Esta proyección tendrá lugar en el CICCA el lunes 9 de mayo a partir de las 19:30 horas, y está previsto que el propio director esté presente en la misma. El resto de proyecciones del ciclo tendrán los siguientes protagonistas:

16 de mayo: Roberto Rodríguez del Castillo (La Palma)
23 de mayo: Abesinio Beltrá García (Gran Canaria)


Hubo un tiempo en el que el cine amateur tenía un sentido, incluso un lugar. Frente a otro tipo de cineastas "profesionales", se apostaban pequeños comandos de francotiradores, armados con cámaras tan pequeñas que en ellas apenas cabía su pasión desenfrenada por el cine. Con más ilusión que medios, salían a filmar como quien se lanza al mar desde un acantilado, a pecho descubierto y disfrutando del momento, sin saber muy bien lo que espera debajo del mar.

En Canarias, y ya desde los años 60, tuvo mucha pujanza ese cine no profesional. Con las islas capitalinas como eje y motor, se pusieron en marcha diversas asociaciones y colectivos de cineastas, algunos llegados desde otras islas de la periferia, los cuales fueron encontrando el respaldo de un buen puñado de certámenes cinematográficos que apostaron con firmeza por un cines que, entre otras cosas, aportó algo de aire fresco al mundillo audiovisual. Uno de esos cineastas es el tinerfeño Enrique de Armas. Fotógrafo y cineasta, formó parte del colectivo UCALA (Unión de Cineastas Amateurs de La Laguna), uno de los ejes sobre los que se activó un interesante movimiento de cine amateur en la isla de Tenerife.


En 1972 rueda entre La Laguna y el Puerto de la Cruz un cortometraje titulado "Ilusión" que presenta en el II Certamen Regional de Cine Amateur en Tenerife (organizado por CajaCanarias), recibiendo el premio a la Mejor Fotografía. Haciendo bueno el título de esa pequeña pieza, viaja con ella a Alcalá de Henares, donde recibiendo el Primer Premio en el Concurso Nacional de Cine Aficionado. En ese mismo año, y con un trabajo sobre la Romería de San Benito en La Laguna titulado "Los Campesinos y su Romería", se trae del V Certamen Internacional de Madrid, un meritorio Tercer Premio.
Tres obras de Enrique de Armas se podrán ver en mayo en el CICCA, dentro de un ciclo de cineastas canarios organizado por la Asociación de cine Vértigo, en colaboración con Filmoteca Canaria:


ILUSIÓN (1972, 21 minutos). Un mendigo pide limosna a las afueras de La Laguna, y encuentra un billete que se la ha caído del bolsillo a un fotógrafo. Se duerme con el billete en la mano y a continuación lo vemos en una barbería, luego comprándose un traje nuevo...

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LOS CAMPESINOS Y SU ROMERÍA (1972, 27 minutos). Al llegar el verano, los campesinos de los pueblos que rodean La Laguna, dejan sus quehaceres en el campo para prepararse para celebrar la romería de San Benito. El paseo romero recorre las principales calles de La Laguna.

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EL CURA (1974, 16 minutos). Un cura sale del Seminario de La Laguna con su tomavistas para filmar flores y paisajes. Cuando llega a la playa de la Punta del Hidalgo, se quita la sotana, se pone a tomar el sol y finalmente se queda dormido. Un grupo de jóvenes juega a la pelota junto a él.


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Dichas proyecciones tendrán lugar en el CICCA, el lunes 2 de mayo y a partir de las 19:30 horas, y a ellas esta previsto que asista el propio Enrique de Armas. El resto de proyecciones del ciclo tendrán los siguientes protagonistas:

9 de mayo: Jorge Lozano VandeWalle (La Palma)
16 de mayo: Roberto Rodríguez del Castillo (La Palma)
23 de mayo: Abesinio Beltrá García (Gran Canaria)

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El miércoles 12 de enero, a partir de las 20:00 horas (y con entrada gratuita), el CICCA acoge la primera edición de una Muestra que, ojalá, encuentre continuidad y espacio en el panorama cinematográfico canario. Se llama Visionaria y en ella participan nueve obras que, cada una a su manera, clarifican el concepto que cada uno de sus creadores tiene de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.


Los 9 trabajos que optan a los premios de esta primera edición son:

Castillo, de Obed Manuel G.J
Cine, Distrito I, de David Delgado San Ginés
Ciudad XXI, de David Pantaleón Rodríguez Rivero
La brecha abierta del tiempo- Fragmento El Reloj, de Pedro García Alonso
La ciudad escondida, de La Casserole Rouge
Las Palmas de Gran Canaria, de Manuel Ojeda Pastrana
Mi ciudad, de Álvaro Carrero Puig
Mirada sobre una ciudad, de Amaury Santana Marrero
Un Hombre-cámara en la ciudad imaginaria, de David Delgado San Ginés


Para más información, visitar la web de proa2020, quien junto a la Asociación de cine Vértigo ha organizado esta primera edición de Visionaria


Aunque muchos no se lo crean, los títulos de crédito forman parte de la obra que los contiene. Es normal que en los cines se enciendan las luces con las primeras "letras" del final. Muchas cadenas de televisión saltan a publicidad nada más aparecer el The End. Y eso que a veces los créditos son una obra de arte en sí mismos. En cualquier caso, también se podría valorar que pueden ofrecer alguna información de interés, o incluso, buena música.


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Les invito a prestar un poco de atención a los créditos de parte de la producción audiovisual canaria de las últimas décadas. Es muy probable que aparezca el nombre de uno de los personajes más singulares y omnipresentes del audiovisual canario: Francisco Melo Jr., o, simplemente, Junior.


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Hijo de uno de los empresarios más destacados del sector (Francisco Melo Sansó), Junior recuerda haber realizado sus primeras filmaciones en Super 8 con apenas doce añitos. Desde una carrera de caballos hasta un rally, todo valía. Antes de cumplir la mayoría de edad ya había aprendido a degustar el Betacam, el UMATIC y el modelo tradicional de 35 mm., saltando de la publicidad a la ficción sin darse casi ni cuenta.


La cosa ya iba en serio, y el siguiente paso estaba claro: Madrid. Allí estuvo entre 1979 y 1987. Acudió a estudiar en la rama de Imagen de la Facultad de Ciencias de la Información. Aguantó tres años en sus aulas, rodando algunos cortos. Los contactos allí iniciados le sirvieron para intervenir nada más y nada menos que en 18 largometrajes y en varios anuncios, desempeñando una gran diversidad de tareas: auxiliar, ayudante, operador de cámara en segundas o terceras unidades, etc.


La capital del Reino fue también el lugar en que comenzó a acercarse al mundo de la producción, distribución y exhibición. Era inevitable. Lo llevaba en la sangre, y cuando decide volver a Canarias y radicarse en Tenerife es en el campo de la producción donde centra sus esfuerzos. Crea junto a Luis Sánchez Gijón la empresa FRANCISCO MELO JUNIOR PC, convirtiéndose en responsable de un buen número de cortometrajes. Poco después de cambiarle el nombre a la productora por el de LA MIRADA PC, vende esta empresa y se centra en la programación de más de 30 salas de distintas poblaciones de Tenerife.

En los años 90 se implica en diversas aventuras empresariales relacionadas siempre con el medio audiovisual, manteniéndose muy vinculado a las tareas de distribución. De hecho, recuerda haber tomado parte activa en la compra de derechos para España de más de 200 películas, siendo las ultimas "Cuatro Bodas y un Funeral" y "La Isla de las Cabezas Cortadas".


A punto de desembarcar en el siglo XXI se sube al carro del Digital, vinculándose de forma muy intensa al Festivalito de La Palma y a Canarias Rueda desde la primera edición como productor, actor y mil tareas más. No está del todo seguro, pero cree que ha participado en unas 300 obras de estas dos aventuras.


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En la actualidad coproduce un largometraje con Panamá ("Angels and dust", de Héctor Herrera, con Junior en la foto final) y varios largos, cortos y una sitcom. Mientras tanto, pelea por generar alternativa cultural alrededor de Multicines Telde y activar un Café Teatro con Sala Digital en el antiguo Cine Unión de Gáldar (asociado para ello con Arístides Moreno). A partir de junio se encargará de una sala indy digital en Multicines Monopol (hogar, dulce hogar).


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Y además de todo esto, mil millones de historias y anécdotas, muchas de ellas tan disparatadas que si alguien se atreviese a contarlas, no le creerían. Habiendo estado en tantas aventuras, es normal que tenga muchos enemigos, entre otras cosas porque no es que sea un gran diplomático. Pero también hay mucha gente que le está eternamente agradecido. Cal y arena. Risas y llanto. Simplemente, Junior.


Empezar nunca ha sido fácil. Ya sé que no estoy descubriendo la pólvora, pero de alguna forma tenía que empezar. A veces le doy más vueltas al arranque de un artículo que al contenido central del mismo. Ese arranque condiciona en gran parte todo lo demás. Captar la atención del lector eventual puede suponer que llegue hasta el punto y final. Responder a las expectativas de los habituales supone renovar la pequeña confianza ganada.


Trasladado este asunto de los comienzos al mundillo del cine, nos encontramos con una problemática similar. Los cineastas suelen debutar a muy temprana edad, muchas veces con trabajos vinculados a sus procesos de formación. En esos momentos bullen dentro de cada uno de ellos las mil y una teorías asimiladas en las aulas, los referentes idolatrados y, en honrosas pero gratificantes excepciones, algunas buenas ideas. Esas primeras obras, generalmente de cortometraje, sirven también de señuelo, de primera carta de presentación de quien desea ser "alguien" dentro del sector audiovisual. Entrar en el circuito de festivales, recibir tal o cual premio, ser apadrinado por un productor de categoría..., eso encaminará la carrera de ese cineasta hacia un lado u otro.


La tercera sesión del ciclo "Cine hecho en Canarias", organizada por la Asociación de cine Vértigo, se centra precisamente en los comienzos de un grupo de cineastas canarios que hoy se desenvuelven con cierta soltura en el mundo del largometraje. Son obras muy dispares, algunas de ellas de marcado carácter primerizo, pero que en conjunto van a servir para descubrir el talento que ya se observaba en los balbuceos fílmicos de sus realizadores.


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El nombre de Elio Quiroga comenzó a sonar con fuerza justo después de que, en el Festival de Sitges, Quentin Tarantino aplaudiese con ganas y puesto en pie la proyección de "Fotos" (1996), largometraje de debut de Quiroga. Ese involuntario apadrinamiento llamó la atención de los buscadores de rarezas y también del jurado del Festival. Los premios al mejor guión y el prestigioso Premio Especial del Jurado pusieron de moda a Quiroga, quien sin embargo se tomó su tiempo para volver al largo con "La hora fría" (2006) y "No - do" (2009). Antes, durante y después de esas obras, Quiroga ha realizado seis cortometrajes, género al que no ha renunciado jamás, defendiendo con uñas y dientes su lenguaje propio. Uno de sus primeros cortos fue "Compramos gente" (1988), producido por TVE-C para el programa Cine Canario, e incluido en esta sesión.


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Otro de esos cortos lleva la firma de uno de los creadores canarios más personales, Javier Fernández Caldas. Su aparición a principios de los noventa de la mano de dos aclamados cortometrajes, "El último latido" (1992) y "Frágil" (1995), hizo soñar con el inicio de una filmografía estelar. De hecho, ese segundo corto (ver foto anterior) alcanzó en el Festival de Cine de Alcalá de Henares el segundo premio, y en el Festival Ibérico del Cortometraje el Premio a la Mejor Fotografía. Desgraciadamente, ha rodado menos de lo que muchos hubieran deseado. ¿El motivo? Quizás la dificultad que ha encontrado para levantar el resto de sus proyectos, o quién sabe si la aparente invisibilidad de su largometraje de debut "La isla del infierno" (1998), historia de un aborigen que, tras 20 años de esclavitud en la Península, lo arriesga todo por volver a Canarias.


De todos los integrantes de este ramillete de directores, no hay ninguna duda de que Juan Carlos Fresnadillo es el de mayor repercusión internacional. Tras deslumbrar con "Intacto" (2001) y hacer saltar las taquillas con "28 días después" (2007), actualmente se encuentra inmerso en cuatro posibles proyectos internacionales, a cual de más relumbrón. El principio de tan descomunal trayectoria se sitúa en 1996 cuando su estilizado cortometraje "Esposados" se convierte en finalista de los Oscar y es premiado en Alcalá, Málaga y Gijón.


Todavía resonando el ruido festivalero de "La Caja" (más de quince premios en certámenes de medio mundo), es un buen momento para recuperar uno de los primeros trabajos de su director Juan Carlos Falcón. Premiado por su guión en el Festival de cine de Zaragoza, "Yo look, tu look" (1998) fue rodado dentro de uno de aquellos talleres organizados por el Cabildo de Gran Canaria, una iniciativa que ojalá algún día pueda retomarse con la misma fuerza de antes.

Hoy en pleno rodaje de su segundo y ambicioso largometraje ("Blackthorn", con Sam Sheppard, Stephen Rea y Eduardo Noriega), Mateo Gil sigue deslumbrando por la complicidad que ha alcanzado con Alejandro Amenabar (para quien ha escrito los guiones de casi todas sus películas) y la ductilidad con que se mueve entre el largo ("Nadie conoce a nadie", 1999) y el cortometraje. Una de sus piezas más premiadas, "Allanamiento de morada" (1998), está basada, según el propio director, en 1.749.358 casos reales (sólo en nuestro país) y en su propia experiencia trabajando como vendedor de libros en sus tiempos de estudiante.


La obra más reciente de esta sesión es "La Tierra desde La Luna" (2001), premiada en el Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria y realizada por Mercedes Afonso ("El amor se mueve", 2008). El visionado conjunto de ambas obras define el carácter poético y un tanto etéreo del cine de esta realizadora palmera, destinada (si los vientos acompañan) a metas mayores.


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Esta tercera sesión tendrá lugar en el CICCA, el lunes 17 de mayo a partir de las 19:30 horas. El ciclo concluirá el 24 de mayo con una sesión bautizada como "El cine hoy en Canarias" y que incluirá las siguientes obras:
En los arrozales, de Josep Vilageliu (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)

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