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Novedades en la categoría cine asiático

La Segunda Guerra Mundial dejó tras de sí una casi interminable lista de efectos colaterales. En la mayoría de los casos, efectos más bien negativos, derivados de un desastre de tal magnitud. Pero como si se tratase de un caprichoso movimiento del destino, en dos de los grandes derrotados de aquella guerra marcó un punto de inflexión en lo económico. Alemania, lastrada casi de por vida por el estigma de la locura nazi, se sobrepuso y llegó a erigirse en el motor de arrastre de la economía europea. Japón, simultáneamente, inició un proceso reformista descomunal que, con el paso de los años, le convirtió en el líder que siempre quiso ser.


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El llamado "Milagro Económico Japonés" supo aprovechar el caudal inversor de los Estados Unidos, encauzándolo acertadamente a través de una política interior intervencionista. Aquello fue posible gracias al consenso alcanzado entre las industrias manufactureras, las empresas de distribución, las grandes corporaciones financieras y, sobre todo, el ciudadano de a pie. Pocas economías han contado (y cuentan) con una mano de obra tan identificada con sus patrones como la nipona, tan capaz de adherirse a cuantas peticiones incondicionales se le requieran. Una de las grandes influencias ideológicas de la clase político financiera japonesa de aquel periodo fue un economista moldeado en la Alemania que resurgió de las cenizas de la Primera gran Guerra. Se llamaba Kaname Akamatsu, y estableció una curiosa teoría llamada "La Bandada de Gansos Silvestres", en la que disertaba sobre la forma en que se interrelacionan las economías nacionales de países cercanos, y de cómo la necesaria presencia de un "ganso líder de la bandada" facilita el "vuelo" del resto de "gansos". Dicen que la formación en "V" que toman los gansos en sus largos vuelos permite ahorrar hasta un 60% de energía a aquellos que se colocan justo detrás del líder. Japón consiguió alcanzar tal posición de superioridad tecnológica, financiera y comercial que, sin necesidad de un solo disparo, consiguió convertirse en el líder de la bandada: Reyes de Asia, Príncipes del Mundo.

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En el mundo del cine todo esto encontró un fiel reflejo, aunque no sólo desde el punto de vista de la industria sino, sobre todo, del talento. Grandes maestros como Ozu y Kurosawa abrieron a principios de los 50 las puertas de los festivales internacionales al cine asiático, y tras ellos se fueron (y se siguen) colando otras cinematografías del mismo continente. En la llamada "década dorada" de los 60 Ozu se retira, pero Kurosawa sigue en lo más alto. Simultáneamente el Tecnicolor invade Japón y el anime se abre un hueco en la pujante televisión japonesa. Fueron unos años de gran prosperidad económica y social, años en los que con mayor fuerza se empezó a sentir la llegada de nuevas hornadas de japoneses cada vez más críticos con el terrible peso de la tradición. El cine japonés, que hoy brilla en los certámenes cinematográficos más reputados, se ha construido a partir de en un grupo de cineastas que nacieron precisamente en aquellos años. Son la llamada "Generación de los 60", y la Asociación de cine Vértigo, en colaboración con la Semana de Cine Experimental de Madrid, le dedica a esa hornada de cineastas el cierre de su temporada de cine fórum.

Detallamos a continuación las proyecciones de este ciclo, las cuales tendrán lugar en el CICCA, en Las Palmas de Gran Canaria, y con entrada gratuita.


- Lunes 26 de julio 2010. 18:00
EUREKA
Título original: "Yurika" Japón, 2000. B/N (sepia) y color. V.O.S.E.217 minutos.
Dirección y guión: Shinji Aoyama.
Intérpretes: Koji Yakusho, Aoi Miyazaki, Masaru Miyazaki, Yoichiro Saito, Sayuri Kokusho.
Sinopsis: Naoki y Kozue se encuentran entre los ocupantes de un autobús secuestrado por un peligroso asesino. Ellos dos, junto a Makoto, el conductor del vehículo, serán los únicos supervivientes de ese terrible suceso. Sus intentos por recuperar eso que se llama "una vida normal" no serán nada fáciles, sobre todo cuando Makoto, su eventual padre adoptivo, es acusado de una serie de asesinatos.

Shinji Aoyama (Fukuoka, 13/07/1964). Novelista, crítico cinematográfico y director, confiesa sentirse muy influido por la labor de los directores portugueses Manoel de Oliveira, Joao Cesar Monteiro y Pedro Costa. Con su primer largometraje ("Helpless", 1996), ganó los premios de mejor realizador y mejor película de la Asociación de Cineastas Japoneses. Su obra más celebrada ("Eureka", 2000), recibió el premio a la mejor actriz por parte de la citada Asociación, el de mejor película asiática en el Festival de Singapur y, finalmente, los premios Fipresci y Signis en el Festival de Cannes.


- Martes 27 de julio. 19:30
CEMENTERIO YAKUZA
Título original: "Shin jingi no hakaba" Japón, 2002. Color. V.O.S.E. 131 minutos.
Dirección: Takashi Miike.
Guión: Shigenori Takechi, a partir de la novela de Goro Fujita.
Intérpretes: Goro Kishitani, Narimi Arimori, Yoshiyuki Daichi, Hirotaro Honda, Harumi Inoue.
Sinopsis: Rikuo es un friegaplatos huraño y sin amigos. Un buen día, unos yakuza entran a sangre y fuego en el restaurante donde trabaja para acabar con un mafioso rival. La brutal e inesperada intervención de Rikuo salva la vida del jefe yakuza, que le jura eterno agradecimiento y hace que suba posiciones en el escalafón criminal de Tokio. Su falta de escrúpulos y su sed de sangre le harán pronto famoso y temido tanto entre sus rivales como entre sus compañeros. Con su instinto de depredador sembrará las calles de la ciudad con los cadáveres de aquellos que se crucen en su camino.

Takashi Miike (Yao, 24/08/1960). Tan prolífico como controvertido (ha dirigido más de setenta producciones teatrales, de video y televisivas desde su debut en 1991), alardea de que la financiación de sus primeras producciones (muy marginales y destinadas directamente al video) provenía del blanqueo de dinero negro de los yakuza. Asociado a un tipo de cine rápido, barato e impactante, Miike ha conseguido que la cinefilia más exigente se adhiera a su causa, siendo uno de esos directores pretendidos por todos los festivales de cine. Su primer gran éxito fue "Gokudô kuroshakai" (1997), mejor película según la Asociación de cineastas japoneses. Tras el estreno de "Audition" (1999) en el Festival de Vancouver, consiguió la admiración internacional. Aquella terrorífica propuesta paseó su nombre por medio mundo, y tras tan renombrados galardones como los recibidos en Fantasporto o Rotterdam, pasó a formar parte del selecto grupo de cineastas "estrella". Desde entonces ha recibido casi una treintena de galardones, incluido el de mejor actor según la Asociación de cineastas japoneses para Gorô Kishitani por su trabajo en "Cementerio Yakuza" (2002).



- Miércoles 28 de julio. 19:30
SHARA
Título original: "Sharasojyu" Japón, 2003. Color. V.O.S.E. Duración: 100 minutos.
Dirección y guión: Naomi Kawase.
Intérpretes: Kohei Fukunaga Yuka Hyodo, Naomi Kawase, Kanako Higuchi, K. Namase.
Sinopsis: La familia Naso vive en Nara, antigua capital de Japón. Un día de verano, uno de los dos hijos gemelos de la familia no regresa a casa. Cinco años después, la familia sigue intentando volver a vivir. La madre intenta quedarse de nuevo embarazada. Shu, el gemelo que ha quedado vivo, intenta perpetuar el recuerdo de su hermano muerto con un cuadro.

Naomi Kawase (Nara, 30/06/1960). Tras ser abandonada por sus padres, fue criada por sus abuelos, algo que le ha servido en más de una ocasión como fuente de inspiración para su particular universo fílmico. Aunque normalmente pasea su talento por los territorios de la no-ficción, sabe manejar su especial sensibilidad con gran acierto cuando decide aventurarse por otros senderos. "Moe no sukazu" (1997) le hizo ganar el premio de la crítica en Rotterdam y la Cámara de Oro en Cannes. Teniendo en cuenta que se trataba de su primer largometraje, no es de extrañar que a partir de aquí se haya convertido en algo más que una cineasta de culto, alcanzando un nivel de relevancia inusual para alguien tan diferente e independiente. Uno de sus proyectos más personales, ("Shara", 2003), le permitió de nuevo acudir al Festival de Cannes a competir por la Palma de Oro.



- Jueves 29 de julio. 19:30
UNA PAREJA PERFECTAaffiche-un-couple-parfait.jpg
Título original: "Un couple parfait" Japón-Francia, 2005. Color. V.O.S.E. 104 minutos.
Dirección y guión: Nobuhiro Suwa.
Intérpretes: Valeria Bruni Tedeschi, Bruno Todeschini, Nathalie Boutefeu, Jacques Doillon.
Sinopsis: Tras varios años residiendo en el extranjero, Marie y Nicolás regresan a París para asistir a la boda de unos amigos. Para todo el mundo son el modelo de pareja perfecta, pero lo que nadie sabe es que se encuentran al borde del divorcio. Contrariamente a sus expectativas, este corto viaje les dará una nueva oportunidad para pensar en el futuro de su relación.

Nobuhiro Suwa (Hiroshima, 28/05/1960). Se inicia en el cine como pequeño productor y director de documentales. Con su segundo largometraje, ("M/Other", 1999), alcanza el premio de la crítica en Cannes, algo que le convierte en objeto de culto internacional. Su devoción por la Nouvelle Vage y por todo aquello que suene a cine francés le lleva a atreverse en 2001 con "H Story" (un remake de "Hiroshima mon amour", Alain Resnais, 1959) y, poco después, con un arriesgado trabajo filmado en Francia y titulado "Una pareja perfecta" (2005). Esta obra le reporta, entre otros galardones, el Premio Especial del Jurado en Locarno. Recientemente ha presentado "Yuki y Nina" (2009), un delicado ejercicio de equilibrio poético, aclamado unánimemente por la crítica más exigente.


- Viernes 30 de julio. 19:30
HANA
Título original: "Hana yori mo naho" Japón, 2006. Color. V.O.S.E. 127 minutos.
Dirección y guión: Hirokazu Kore-eda.
Guión: Hirokazu Kore-eda.
Interpretación: Junichi Okada, Rie Miyazawa, Tadanobu Asano, Arata Furuta, Seiji Chihara, Sinopsis: Año 1702. Aoki Sozaemon es un joven samurái que llega a Edo con el propósito de vengar a su difunto padre. Busca al enemigo de su progenitor por toda la ciudad, pero, aparte del hecho de que es un inútil en el manejo de la espada, se siente bastante reticente a cumplir con su misión. Alojado en una vivienda pobre, pero rica en relaciones humanas, Sozaemon empieza a apreciar la vida y a preguntarse por el sentido de la venganza.

Hirokazu Kore-eda. (Tokyo, 06/06/1962). Aunque siempre quiso ser novelista, se encontró un buen día trabajando como asistente de dirección de documentales para una cadena de televisión. El salto a la dirección fue casi inevitable, debutando en la realización de algunos capítulos de una serie de documentales en 1989. La forma en que reflexiona sobre la memoria, la muerte y, en general, el concepto de la "pérdida" ha cautivado a público y crítica desde su descubrimiento internacional, allá por 1995, cuando "Maborosi" recibe diversos galardones en Chicago, Vancouver y Venecia. Cuando en 2006 decide aproximarse al Japón feudal con "Hana", sorprende a muchos de sus seguidores, volviendo a recibir una gran acogida en los festivales de Londres, San Sebastián y Pusan, entre otros.



Después de la tempestad, llega la calma. Tras un periodo de convulsa actividad, se agradece enormemente el disponer de ese instante de sosiego necesario para retomar ese libro que no llegaste a terminar o esa película que nunca alcanzaste a sacar de su cuidado estuche.

Estos días he podido deambular por el personalísimo universo fílmico del argentino Lisandro Alonso. Con apenas cuatro largometrajes en la mochila, este bonaerense de 35 años puede presumir de haber alcanzado el estatus de "autor", ese que a otros les cuesta toda una vida. Si a ustedes no les importa, me apetece iniciar este pequeño discurso por sus tres primeras películas, piezas que por separado tienen vida y brillantez propia, pero que vistas en un corto espacio de tiempo sugieren una continuidad de estilo digna de aplauso.


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Su carta de presentación fue "La Libertad" (2001), un seco e hipnótico relato cuasi documental, en el que un silencioso y rudo personaje, Misael, nos permite acompañarle durante un fragmento de su pausada existencia en el corazón de la selva. La escasez de información, la magnética presencia de la naturaleza y un enorme trabajo de sonido consiguen aportar desasosiego al espectador sin que realmente existan motivos para ello. Tremendo debut.


Después llegó "Los Muertos", en 2004. Aquí el protagonista responde al paradigmático nombre de Argentino. Acaba de salir de la cárcel y se adentra en un territorio que conoce, esa misma selva de la que antes hablamos, para encontrarse con su terrible pasado. Abandona cierta forma de entender la civilización (la cárcel) y abraza el silencio y el lento pausar de la vida con una rudeza que, nos iremos dando cuenta, será común en todos los personajes de Alonso.



En 2006 se cierra el círculo con "Fantasma". Argentino es invitado a la capital al estreno de "Los Muertos". Deambula por el decadente Teatro San Martín a la espera de que se inicie la proyección. Misael también anda por allí, como si quisiese ser partícipe de este final de trayecto. Ambos comparten una cierta mezcla de desasosiego y curiosidad ante un entorno tan hostil para ellos. Nunca han estado en un cine y los interminables pasillos, los baños destartalados, los ascensores tenebrosos, plenos de sonidos y ruidos estupendamente registrados, les hacen partícipes de una especie de pesadilla urbanita, una malévola forma de poner punto final a un viaje iniciado en el corazón de la selva y que termina en la soledad de una sala de cine igual de vacía y solitaria que aquella jungla en la que comenzó todo.


Vistas de forma conjunta, hay algo en estas tres películas que me hizo recordar a la involuntaria trilogía iniciada por el iraní Abbas Kiarostami en 1987 con "¿Dónde está la casa de mi amigo?". Esta película ilustraba la angustia de un niño de ocho años tras haberse quedado por error con el cuaderno de su compañero de clase. En su pequeño universo esto supone un problema de dimensiones mitológicas, por lo que su decisión de hacer lo que sea preciso para devolvérsela termina tomando tintes de autentica odisea. Fue rodada en la región de Guillan, al norte de Irán, zona que poco después del rodaje fue devastada por un terremoto que causó más de 40.000 muertos.


Kiarostami decidió volver al lugar de los hechos y el viaje sirvió de telón de fondo a otra película, "La vida y nada más" (1995). En su travesía buscó a un actor para que hiciése de él mismo, y le hizo acompañarse en el viaje por su hijo, descubriendo ambos la insondable capacidad que tiene el ser humano para perseverar en su intento por seguir adelante a pesar de las adversidades.

Rizando el rizo, tres años después filma la que para muchos es una de sus mejores películas, "A través de los olivos". Decide recrear el rodaje inicial pero desatendiendo lo que normalmente se convierte en epicentro de este tipo de obras de "cine dentro del cine". No se interesa por el director (lo cual hubiera sido bastante egocéntrico, todo hay que decirlo) ni por el proceso de producción, ni tan siquiera por los actores principales. Prefiere centrarse en dos personajes secundarios, dos habitantes de la zona a los que se dio la oportunidad de dar vida a una joven pareja de novios. Mientras se dilata el momento de ponerse delante de la cámara, ambos viven en silencio su frustración por no poder consumar esa relación en la vida real.

No creo que sea muy acertado decir que estos dos directores compartan idéntico punto de vista sobre el cine. Es cierto que su apuesta por actores no profesionales dota de crudeza y veracidad a sus tramas, pero mientras la aproximación naturalista que enarbola Kiarostami está contaminada de neorrealismo, los postulados de Alonso responden más a ciertos postulados minimalistas. No obstante, me resulta curiosa la forma en que en estas dos trilogías ambos apuestan por cierto mecanismo de muñeca rusa, con citas a veces muy directas entre película y película. Es apenas una trivialidad, soy consciente de ello, pero me apetecía comentarlo, por si alguno de los lectores y lectoras de este blog tiene la misma curiosidad que yo y decide visionar de nuevo algo de Alonso o de Kiarostami. No se arrepentirán.

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En el número de enero de la edición española de Cahiers du cinema se hace, además de la habitual lista de las mejores películas del año, una especie de clasificación alternativa, no por la dificultad o riesgo de sus títulos, sino porque se centra en aquellas obras que muchos denominan "invisibles", obras hurtadas al gran público y que ven condenada su existencia al esquinado territorio de los festivales y los circuitos marginales.

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En el quinto lugar de esa clasificación nos encontramos con "Vengeance", del hongkonés Johnnie To, un paseo de ida y vuelta hacia el polar francés más nelvilleniano de la mano del gran Johnny Hallyday. Esa película se estreno en mayo de 2009 en Cannes, y en septiembre de ese mismo año se pudo ver en el Festival de San Sebastian. Desde entonces, y a pesar del nombre que su director ya tiene entre los espectadores más avezados y a pesar de ciertos comentarios críticos positivos, pocas oportunidades se le han dado. Incomprensible, pero cierto.


También en Cannes, pero en el mayo de 2005, se estrenó uno de los títulos más emblemáticos de To. Dentro de una impresionante sección oficial ("L´Enfant", "Una historia de violencia", "Los tres entierros de Melquíades Estrada", "Manderlay", "Last days", "Caché", Three times", "Bashing"...), Johnnie To acudía por primera vez con "Election". Quienes no conocían de su obra anterior marcaron su nombre con fuego después de aquel primer encuentro.


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"Election", alabada por el omnipresente Quentin Tarantino como la mejor película de ese 2005, es quizás uno de los mejores ejemplos del "Toque To", esa sugerente mezcla de un interior sustentado en análisis sociales clarividentes, y envuelto en un papel de regalo arrebatadoramente estilizado. La película se centra en el proceso de elección del líder de la triada más antigua de Hong Kong. Estas organizaciones criminales asiáticas se organizan en grupos de tres personas (de ahí su nombre) interconectados jerárquicamente con otros grupos por solo uno de sus integrantes, lo que conlleva un total desconocimiento del resto de los miembros de la triada. A diferencia de las mafias occidentales, más parecidas a una gran familia, las conexiones son aquí más colaterales, algo tremendamente útil a la hora de esquivar las pesquisas policiales.


To nos introduce con enorme sutileza en ese proceso de búsqueda de un nuevo líder. Las rivalidades feroces emergen entre los dos candidatos a hacerse con el cargo. Lok es el favorito para ganar, pero su rival, Big D, no se detendrá ante nada para que eso cambie, incluyendo ir en contra de años de tradición e influenciar el voto con el dinero y la violencia. Una lucha por el poder que amenaza con partir a la tríada en dos.

Con casi cincuenta largometrajes a su espalda y veintiséis premios cinematográficos decorando las estanterías de su casa., en España solamente se han estrenado comercialmente tres de sus películas. Una de ellas es esta "Election", con la que la Asociación de cine Vértigo culmina el ciclo "Delicias orientales" y con la que aspira a poner un granito de arena a la hora de hacer visible lo invisible. Respetadísima en occidente (mejor director y Premio Jurado Joven en el Festival de Sitges) y venerada en Asia, donde alcanzó el reconocimiento de la crítica (Mejor película y director para la crítica hongkonesa) y de la industria (Mejor película, director, guión y actor en los Premios del cine hongkonés), tienen ustedes ahora la oportunidad de degustar el último plato de este menú de Delicias que esperamos que hayan disfrutado.


La mañana era fría. Muy fría. Espantosamente fría. El Paseo Zorrilla a las siete y media de la mañana de un domingo cualquiera de un mes de noviembre es, por definición, espantosamente fría (sobre todo si uno viene de Canarias). Allá a lo lejos, doblando la esquina, el centro de Valladolid se desperezaba, entre charcos de agua de lluvia y algún que otro naufrago de la noche pucelana. El paso firme, la bufanda que no daba más de sí y uno que se encaminaba hacia el corazón de la Semana Internacional de cine de Valladolid: el majestuoso Teatro Calderón.


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La noche del sábado había sido larga. Generalmente lo son en todos los festivales, y por muy castellano que éste fuese, no iba a ser una excepción. Las pocas horas de sueño y el ataque despiadado del frío pucelano invitaban más al abrazo de la almohada, pero el deber es el deber, y uno estaba en Valladolid para vivir el día a día de la Seminci. Aquella mañana tocaba madrugar, porque a las ocho y media de la mañana se proyectaba una película a concurso. No les voy a negar que mientras sorteaba charcos y más charcos camino del cine llegué a desear que la película en cuestión fuese rematadamente horrible, con lo que tendría una excusa válida para irme a tomar un chocolate caliente. Sí, lo reconozco, fustíguenme si así se sienten mejor. Soy de los que en un Festival de cine se escapa de las proyecciones antes de que acaben si la película en cuestión es insoportable. Pero de eso hablamos otro día, si les apetece. En general deseo con toda mi alma que esa próxima proyección sea un momento inolvidable, que me permita descubrir algo, o a alguien. Pero aquel día...

Imaginaba que a una proyección tan tempranera, casi de madrugada, y en domingo, asistiría muy poca gente. Imaginaba que seríamos cuatro gatos difuminados entre la inmensidad del teatro. Tremendo error. El cine estaba a reventar, no cabía un alfiler. Y nadie se marchó de la sala. Ni siquiera yo. De hecho, se me pasó el frío y se me pasó el sueño. ¿El culpable del milagro? Won Kar Wai y su "2046".


Sutileza, elegancia, poesía....todas esas palabras se escucharon en los corrillos que se formaron a la salida de la proyección, tras una merecida salva de aplausos. Aquella historia arrebatada, plena de sofisticación y sensualidad, consiguió el premio de la crítica merecidamente, galardón que ya en aquel momento se hizo corto ante los méritos de esta película.

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Concebida como colofón de una trilogía iniciada con "Days of being wild" y continuada con la descomunal "Deseando amar", esta "2046" tomó su título del año fijado por las autoridades chinas como compromiso frente a los habitantes de Hong Kong, un compromiso gracias al cual mantendrían sus condiciones de vida anteriores a la incorporación al país tras dejar atrás su pasado colonial. Construida como un laberíntico juego de muñecas rusas, coloca al intenso Tony Leung en el epicentro de un ir y venir de mujeres a las que encarnan actrices tan bellas como soberbias: Maggie Cheung, Gong Li o Zhang Ziyi.


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Esta película se proyecta en el CICCA el lunes 15 de febrero a las 19.30 horas y dentro del ciclo denominado "Delicias orientales", el cual pretende recordar algunas de las joyas del reciente cine asiático. Es evidente que la figura de Won Kar Wai no podía faltar en un repaso por lo mejor de esas cinematografías orientales. A quien esto escribe le ha venido bien esta proyección para recordar aquella fría mañana castellana y cómo el buen cine puede ser el mejor remedio contra las inclemencias del tiempo.


Todavía está en cartel la última de Clint Eastwood, "Invictus". Esta película menor dentro de la filmografía de este veterano actor y director nace entre otras cosas de la fascinación que provocó en Clint la actitud de Mandela tras sus casi tres décadas de cárcel. La venganza, el derecho casi innato a la venganza, está muy presente en su cine, respondiendo de alguna manera a unos valores muy cercanos a lo "intrínsecamente americano".


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Después de tantos años encerrado, a Clint quizás le hubiera resultado algo natural que Mandela encabezase una especie de revolución negra, pasando a cuchillo a la minoría blanca reinante en Sudáfrica. Pero precisamente esa negación de la venganza y, por el contrario, su subversiva propuesta de reconciliación es lo que le enganchó. Bueno, esto y la sutil "presión" de su colega y sin embargo amigo Morgan Freeman, quien vio en el personaje de Mandela una gran oportunidad de lucimiento profesional y humano.


La venganza está también muy presente en la película surcoreana "Oldboy", que se proyecta el lunes 8 de febrero en CICCA a partir de las 19.30 horas. Y no sólo la venganza, sino el derecho a la venganza. ¿Qué opinaría Clint de esta estupenda película? Un hombre es secuestrado sin motivo aparente. Quince largos años después, y también sin motivo aparente es puesto en libertad. ("¿Si me hubieran dicho desde el principio que iban a ser quince años, hubiera sido más fácil"?)


Basado en un manga japonés de mismo nombre, "Oldboy" irrumpió con fuerza en el Festival de Cannes de 2003, alcanzando contra el pronóstico de mucho crítico anquilosado el Gran Premio del Jurado. En realidad era la segunda parte de una Trilogía de la Venganza iniciada el año anterior por su director Chan-wook Park, con "Simpatía por Mr. Venganza" y finiquitada en 2005 con "Simpatía por Lady Venganza". Las dos tuvieron cierta transcendencia en circuitos freaks y/o minoritarios, pero no alcanzaron el renombre de la película que nos ocupa.


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Después de ver "Oldboy" uno puede tener tal torbellino de sensaciones dentro que difícilmente va a ser capaz de darse cuenta de que no muere tanta gente como parece. El uso vertiginoso del montaje imprime un ritmo desenfrenado, chispeante, más propio de una montaña rusa. El seductor diseño visual terminan por hacer absolutamente irresistible e hipnótico su visionado, incluso para quien pueda sentir ciertos (y lógicos) prejuicios hacia la representación fílmica de la violencia.

"El que tenga sangre AB que levante la mano....."



Durante los cuatro lunes del mes de febrero, la Asociación de cine Vértigo prosigue con su incansable singladura por otros horizontes del cine mundial. En esta ocasión, la nave recala en los fondeaderos orientales, desde donde asoman con cada vez mayor regularidad algunos de los platos más apetecibles y memorables de la última década. En semanas consecutivas, siempre a las 19:30 horas con entrada gratuita e imprescindible V.O.S., nos asomaremos a la obra de cuatro de los francotiradores más interesantes del nuevo cine asiático: los chinos Wong Kar Wai, Johnnie To y Andrew Lau, y el surcoreano Park Chan-wook. Un ciclo que, por su propia brevedad, apenas permitirá vislumbrar someramente parte del fulgor de la obra de estos cuatro magníficos cineastas, pero que pretende servir de acicate (a lo que esperamos contribuir también desde el coloquio) para una aproximación posterior más exhaustiva a su obra.

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Hoy lunes 1 de febrero, abriremos fuego (nunca mejor dicho) con una película hongkonesa del año 2002 titulada originalmente Mou gaan dou, conocida internacionalmente como Infernal Affairs, y estrenada en nuestro país en DVD (lo cual dice mucho de la miopía de nuestros distribuidores) con el poco afortunado título Juego sucio. Dirigida a cuatro manos por Wai-keung "Andrew" Lau y Alan Mak, constituye uno de los más aclamados títulos del reciente cine policíaco hongkonés (todo un brillante subgénero repleto de obras maestras), llegando a conocer dos continuaciones (en la línea marcada por uno de sus modelos más evidentes, la saga de "El Padrino" de F. F. Coppola, precuela incluida), y un remake hollywoodense a cargo del Martin Scorsese de encargo (aquel que firmó también la revisión de "El cabo del terror", por poner un ejemplo evidente). Su argumento es el siguiente: No parece vislumbrarse un final para la interminable guerra entre la policía y las tríadas de Hong Kong. Chan Wing Yan es un policía veterano que lleva 10 años infiltrado, lo que le ha permitido alcanzar un cierto estatus de relevancia dentro de la organización. Lau Kin Ming es un topo infiltrado hace años por el jefe de las tríadas en el departamento de policía. Esto dará lugar a una peligrosa lucha de fuerzas de la que sólo uno podrá salir victorioso. Llevando vidas paralelas, ambos sienten que se están atrapando cada vez más en sus falsos mundos. Divididos entre la lealtad hacia sus jefes y la creciente camaradería con sus colaboradores, pronto se verán inmersos en una carrera por escapar del juego sucio en que se ven inmersos... con vida.

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A mediados de los años 80, Hong Kong sorprendió al mundo con una serie de thrillers de acción que vinieron a renovar un género anquilosado con interminables coreografías orgiásticas de tiros, situaciones imposibles, interpretaciones más grandes que la vida y sorprendentes efectos especiales, aliñados con un cuidado tratamiento fotográfico y un sobresaliente uso del montaje. Era, eso lo descubriríamos luego, lo que se vino a conocer como "Heroic Bloodshed" (literalmente, derramamiento heroico de sangre). Fueron los años de descubrimiento, propiciados en buena medida por el floreciente mercado del vídeo, que encontró en Asia un filón que abarrotó las estanterías de los vídeo-clubs con toda una ensalada mixta de géneros. Atrás habían quedado los espectáculos de artes marciales, que tanto éxito habían alcanzado apenas una década antes. Los nombres de John Woo (sin duda el principal detonante del estallido tras el éxito internacional de The Killer), Ringo Lam, Tsui Hark, Ronny Yu o Kirk Wong (todos ellos pronto asimilados por la industria hollywoodense, casi siempre con escaso éxito y relegados a mediocres vehículos de acción para estrellas del cine de acción como Jean-Claude Van Damme) se convirtieron en moneda común, y surgió todo un nuevo star-system encabezado por el simpar Chow Yun-Fat.

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En apenas un par de lustros, del fuego inicial que había incendiado el mundo del celuloide apenas quedaban rescoldos. Emigrado a EE.UU. lo mejor de cada casa (con la notable excepción del soberbio Johnnie To, inmune a los cantos de sirena hollywoodense desde su vía láctea), el cine policíaco entro en un prolongado período de recesión, agotado el brillo inicial en una interminable sucesión de mediocres vehículos estelares aferrados a fórmulas inamovibles que recordaban, desafortunadamente, a la producción en serie del cine norteamericano. El mercado internacional evidenció también un cierto cansancio, subsanado en parte por la irrupción de personalidades tan acusadas como Wong Kar Wai. Llegados a este punto parecía inevitable que había que reinventarse para no morir de éxito, pues lo cierto es que el público hongkonés no parecía cansarse de las secuelas, remakes y reformulaciones de sus grandes éxitos. Y he aquí que aparece, como salida de la nada, una película como "Infernal Affairs" que, como diría Lampedusa, vino a cambiar las cosas para que todo siguiese igual.


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Planteada como la primera producción de la nueva compañía de Andrew Lau, Basic Pictures, se intentó reunir a lo mejor de cada campo para lograr un producto que combinase la comercialidad con una cuidada imagen. Así, se contrató a los 4 actores más populares del momento en Hong Kong y, en mi opinión, de los más brillantes y versátiles de la actualidad con independencia de nacionalidades (no olvidemos que Yun-Fat ya había sido fichado por los americanos): Andy Lau, al que los espectadores españoles apenas hemos tenido ocasión de conocer (en, por ejemplo, La casa de las dagas voladoras de Zhang Yimou), pero que lleva dos décadas siendo una superestrella y uno de los actores más galardonados de Hong Kong gracias a su trabajo con directores del calibre de Johnnie To (Fulltime Killer, Running Out of Time o Running on Karma); Tony Leung Chiu Wai, quizás el más reconocible del póker de estrellas gracias a su trabajo con Wong Kar Wai en Deseando amar, Happy Together, o 2046; Anthony Wong Chau-Sang, mi favorito del lote, inolvidable presencia amenazante en films de Woo o To, que aquí realiza una de sus interpretaciones más brillantes; y Eric Tsang, enorme actor de comedia muy lejos aquí de sus registros habituales. Además, por si fuera poco, también a las dos actrices más populares del año, Kelly Chen (pronto protagonista de Breaking News a las órdenes del omnipresente Johnnie To) y Sammi Cheng (también salida de la factoría Milkyway, la productora de To), a dos prometedoras estrellas que tendrían más ocasión de brillar en la secuela-precuela al año siguiente, Edison Chen y Shawn Yue, la supervisión visual del grandioso Christopher Doyle (director de fotografía habitual de Kar Wai, pero que también ha colaborado con Van Sant, Jarmusch, Ratanaruang o Shyamalan), el montaje de Danny Pang (que ya había debutado como director con Bangkok Dangerous y pronto alcanzaría el superestrellato gracias a The Eye y sus secuelas) y la supervisión de las escenas de acción de Dion Lam, cuyas inolvidables coreografías le llevarían finalmente a Hollywood y a sagas como Matrix o Spiderman).

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El resultado fue un éxito arrollador en las taquillas hongkonesas, estableciendo numerosos records de recaudación. La aclamación crítica no fue, en modo alguno, menor, acaparando hasta 7 galardones en los Hong Kong Film Awards (de ¡16 nominaciones!), 5 Golden Horse Awards (los más importantes premios del cine chino) y unas reseñas excelentes, lo que atrajo inmediatamente la atención de las productoras estadounidenses. Así, apenas cuatro años después, Martin Scorsese dirigía con gran éxito Infiltrados, hábil pero algo impersonal traslación a Chicago del film original, que le supuso su primer Óscar (cosas de la Academia, siempre con sus equilibrios para contentar a todos) y un notable éxito internacional (en parte debido al desconocimiento de la película original). Porque si en algún caso las comparaciones son odiosas, Infernal Affairs podría ser un ejemplo paradigmático. Un maestro del cine americano (autor de obras maestras como Taxi Driver o Toro Salvaje) que pierde a los puntos en su enfrentamiento con unos hábiles "artesanos" del cine asiático. Ya saben aquello de "Busquen, comparen y...". Esperamos que la disfruten.





Los últimos días de un año se prestan, entre otras cosas, a la aparición de listas diversas sobre lo mejor del año. Cuando además coincide ese fin de año con el penúltimo año de una década, como nos ocurre ahora, la fiebre por los listados se recrudece y parece que de todo hay que hacer un decálogo.


El mundo del cine, tan dado a las clasificaciones y calificaciones, no podía ser menos. Posiblemente hayan leído o visto algo similar en los últimos días, pero en este caso nos vamos a hacer eco de una noticia que nos llega desde el lejano Canadá. Más concretamente desde la provincia de Ontario, la más poblada del país y la que acoge a la ciudad con mayor población: Toronto.


En la ciudad de Toronto se celebra anualmente el TIFF (Toronto International Film Festival) un evento de reconocido prestigio y que se define a sí mismo como "organización cultural sin ánimo de lucro cuya misión es transformar la manera en que la gente ve el mundo a través del cine". Implicado en una visión del cine mucho más compleja que la que se puede manejar desde las trincheras de un festival de cine, el TIFF creo en 1990 "Cinemateqhe Ontario", institución consagrada a realizar durante todo el año un variadísimo programa de proyecciones que recorre la historia del cine hasta nuestros días, además de propiciar espacios para el debate, el estudio o la investigación.


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Este año, dentro de su afán por tomar el pulso a la realidad del séptimo arte, ha realizado una exhaustiva consulta encaminada a plasmar en un listado las mejores películas de la década. Con las reservas que toda encuesta de este tipo conlleva (las películas no son caballos de carreras que compitan por un mismo trofeo en un mismo hipódromo), entendemos que la rigurosidad puesta en el diseño de esta encuesta merece ser tomada en cuenta.


Se ha pedido opinión a más de 60 historiadores, críticos de cine y programadores de festivales de todo el mundo, los cuales previamente habían demostrado poseer una perspectiva compleja y con criterio, expuesto habitualmente en libros, ensayos u otro tipo de textos publicados. En palabras del responsable de programación de la Cinemateque, James Quandt, "su perspectiva nos debería aportar una visión más amplia del cine realizado en esta pasada década, de los títulos que han marcado un hito y de los que deben ser tomados en cuenta por su influencia histórica". Quienes han respondido a esa encuesta trabajan en instituciones públicas y privadas de gran relevancia en el concierto internacional. Baste citar el Museum of Modern Art (New York), el British Film Institute (Londres), el UCLA Film & Television Archive (Los Angeles), la Filmoteca de la UNAM (Mexico D.F.), el Austrian Film Museum (Viena), el Berkeley Art Museum and Pacific Film Archive (Berkeley), el Swedish Film Institute (Estocolmo) o el Festival Internacional de Cine de Berlin. Curiosamente, de entre el listado de participantes, un nombre con sabor español: el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.


Lanzando una mirada al listado final, se comprende la presencia del Festival de LPGC en ese grupo de encuestados. No en vano una gran parte de los títulos en ella detallados han formado parte de su programación, y un buen puñado de los directores reseñados han estado presentes de una u otra forma en el Festival.


Es evidente que es un listado, que no hay verdades absolutas y que en cualquier momento se publica un listado similar, con participantes más reputados y no se incluye ninguno de estos títulos. A cualquiera de ustedes seguro que le sobra algún nombre y/o le falta alguno, pero al menos en mi humilde opinión creo que estamos ante un acertado resumen de lo más destacado de esta década que se nos escapa entre las manos.


A continuación les detallo el listado completo. Si me lo permiten, yo levanto mi lanza contra la ausencia de cualquiera de los títulos de Lisandro Alonso y, puestos a premiar al bueno de Apichatpong, yo hubiera colocado en el primer lugar su "Tropical malady". ¿Qué opinan ustedes?



1. Syndromes and a Century (Apichatpong Weerasethakul, Thailand) - 53 votos
2. Platform (Jia Zhang-ke, Hong Kong, China/China/Japan/France) - 49 votos
3. Still Life (Jia Zhang-ke, China) - 48 votos
4. Beau travail (Claire Denis, France) - 46 votos
5. In the Mood for Love (Wong Kar-wai, Hong Kong, China) - 43 votos
6. Tropical Malady (Apichatpong Weerasethakul, France/Thailand/Germany/Italy) - 38 votos
7. The Death of Mr. Lazarescu (Cristi Puiu, Romania) - 35 votos
Werckmeister Harmonies (Béla Tarr, Hungary) - 35 votos
8. Éloge de l'amour (Jean-Luc Godard, Switzerland/ France) - 34 votos
9. 4 Months, 3 Weeks, 2 Days (Cristian Mungiu, Romania) - 33 votos
10. Silent Light (Carlos Reygadas, Mexico/France/Netherlands) - 32 votos
11. Russian Ark (Alexander Sokurov, Russia/Germany) - 31 votos
12. The New World (Terrence Malick, USA) - 30 votes
13. Blissfully Yours (Apichatpong Weerasethakul, France/Thailand) - 29 votos
14. Le Fils (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Belgium/France) - 27 votos
15. Colossal Youth (Pedro Costa, Portugal/France/Switzerland) - 25 votos
16. Les Glaneurs et la glaneuse (Agnès Varda, France) - 24 votos
In Vanda's Room (Pedro Costa, Portugal/Germany/Italy/Switzerland) - 24 votos
Songs from the Second Floor (Roy Andersson, Sweden/Denmark/Norway) - 24 votos
17. Caché (Michael Haneke, France/Austria/Germany/Italy) - 23 votoo
A History of Violence (David Cronenberg, USA) - 23 votos
Mulholland Drive (David Lynch, France/USA) - 23 votos
Three Times (Hou Hsiao-hsien, Taiwan) - 23 votos
18. Rois et reine (Arnaud Desplechin, France) - 21 votos
19. Elephant (Gus Van Sant, USA) - 20 votos
20. Talk to Her (Pedro Almodóvar, Spain) - 19 votos
21. The Wind Will Carry Us (Abbas Kiarostami, Iran/France)- 18 votos
YI YI (A One and a Two) (Edward Yang, Taiwan/Japan) - 18 votos
22. Pan's Labyrinth (Guillermo del Toro, Spain) - 17 votos
23. L'Enfant (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Belgium/France) - 16 votos
The Heart of the World (Guy Maddin, Canada) - 16 votos
I Don't Want to Sleep Alone (Tsai Ming-liang, Taiwan/France/Austria) - 16 votos
Star Spangled to Death (Ken Jacobs, USA) - 16 votos
24. The World (Jia Zhang-ke, China/Japan/France) - 14 votos
25. Café Lumière (Hou Hsiao-hsien, Japan) - 13 votos
The Headless Woman (Lucrecia Martel, Argentina/Spain/France/Italy) - 13 votos
L'Intrus (Claire Denis, France) - 13 votos
Millennium Mambo (Hou Hsiao-hsien, Taiwan/France) - 13 votos
My Winnipeg (Guy Maddin, Canada) - 13 votos
Saraband (Ingmar Bergman, Sweden) - 13 votos
Spirited Away (Hiyao Miyazaki, Japan) - 13 votos
I'm Not There (Todd Haynes, USA) - 13 votos
26. Gerry (Gus Van Sant, USA) - 12 votos
27. Distant (Nuri Bilge Ceylan, Turkey) - 11 votos
Dogville (Lars von Trier, Denmark/Sweden/UK/France/Germany) - 11 votos
The Royal Tenenbaums (Wes Anderson, USA) - 11 votos
28. Alexandra (Alexander Sokurov, Russia/France) - 9 votos
demonlover (Olivier Assayas, France) - 9 votos
29. Atanarjuat, The Fast Runner (Zacharias Kunuk, Canada) - 8 votos
Goodbye, Dragon Inn (Tsai Ming-liang, Taiwan) - 8 votos
30. Longing (Valeska Grisebach, Germany) - 7 votos
Secret Sunshine (Lee Chang-dong, South Korea) - 7 votos
Vai e Vem (João César Monteiro, Portugal) - 7 votos
Far From Heaven (Todd Haynes, USA/France) - 7 votos



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El pasado martes 3, en los Multicines Monopol de la capital grancanaria, y ayer jueves, en los Multicines Renoir Price de Santa Cruz de Tenerife, daba comienzo el ciclo "Focus Sudeste Asiático" con el que Filmoteca Canaria nos acerca a uno de los grandes territorios inexplorados de la cartelera cinematográfica, y que paradójicamente se ha venido consolidando como uno de los crisoles más destacados del cine actual. Abrió el fuego la película indonesia de 2008 "Blind Pig Who Wants to Fly" (o "Cerdo ciego que quiere volar", pues sigo sin entender la inveterada costumbre de titular el cine asiático en inglés, como ocurría recientemente con la última película de Hirokazu Kore-eda, "Still Walking", de la que hablábamos no hace mucho,en lugar de respetar el título original, en este caso "Babi buta yang ingin terbang", o simplemente traducirlo al español, con el consiguiente despiste del espectador no políglota).


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En semanas sucesivas podremos asistir al pase de títulos llegados de cinematografías prácticamente desconocidas por el gran público (si obviamos a la audiencia festivalera, puesto que el Festival Internacional de Cine de LPGC suele prestar especial atención al pujante cine asiático), en una variopinta oferta que incluye títulos como "Service" del filipino Brillante Mendoza, brillante (si me permiten el fácil juego de palabras) pionero de la penetración del cine de su país en Occidente, que en fechas recientes obtuviera en el Festival de Cannes el galardón al mejor director por "Kinatay" (y al que tuvimos ocasión de conocer el pasado año con motivo de su visita a la isla), "The Rainbow Troops" ("Laskar pelangi" o "Las tropas del arco iris"), que estuviera nominada en la categoría de Mejor película en los Premios del Cine Asiático, al igual que otra de las cintas programadas, el musical "Opera Jawa".


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En resumidas cuentas, una estupenda oportunidad de descubrir, o reencontrarse con, un cine repleto de sugerencias, afortunadamente alejado de los estereotipos, tipismos y folklorismos que suelen lastrar nuestra apreciación del cine asiático (o africano, sin irnos más lejos); aquello que el crítico Antonio Weinrichter definía atinadamente como "efecto kimono", según el cual el espectador occidental puede ver alterado el rigor de su juicio a causa de la atracción no cinematográfica que tienen unas imágenes rodadas siguiendo patrones culturales de los que, por lo general, poco o nada conoce, pudiendo llegar a conclusiones equivocadas (muy en la línea del "orientalismo" denunciado por Edward Said, que se concreta en una constelación de falsos prejuicios en el fondo de las actitudes occidentales con respecto a Oriente).


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