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Novedades en la categoría cine alternativo

La Segunda Guerra Mundial dejó tras de sí una casi interminable lista de efectos colaterales. En la mayoría de los casos, efectos más bien negativos, derivados de un desastre de tal magnitud. Pero como si se tratase de un caprichoso movimiento del destino, en dos de los grandes derrotados de aquella guerra marcó un punto de inflexión en lo económico. Alemania, lastrada casi de por vida por el estigma de la locura nazi, se sobrepuso y llegó a erigirse en el motor de arrastre de la economía europea. Japón, simultáneamente, inició un proceso reformista descomunal que, con el paso de los años, le convirtió en el líder que siempre quiso ser.


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El llamado "Milagro Económico Japonés" supo aprovechar el caudal inversor de los Estados Unidos, encauzándolo acertadamente a través de una política interior intervencionista. Aquello fue posible gracias al consenso alcanzado entre las industrias manufactureras, las empresas de distribución, las grandes corporaciones financieras y, sobre todo, el ciudadano de a pie. Pocas economías han contado (y cuentan) con una mano de obra tan identificada con sus patrones como la nipona, tan capaz de adherirse a cuantas peticiones incondicionales se le requieran. Una de las grandes influencias ideológicas de la clase político financiera japonesa de aquel periodo fue un economista moldeado en la Alemania que resurgió de las cenizas de la Primera gran Guerra. Se llamaba Kaname Akamatsu, y estableció una curiosa teoría llamada "La Bandada de Gansos Silvestres", en la que disertaba sobre la forma en que se interrelacionan las economías nacionales de países cercanos, y de cómo la necesaria presencia de un "ganso líder de la bandada" facilita el "vuelo" del resto de "gansos". Dicen que la formación en "V" que toman los gansos en sus largos vuelos permite ahorrar hasta un 60% de energía a aquellos que se colocan justo detrás del líder. Japón consiguió alcanzar tal posición de superioridad tecnológica, financiera y comercial que, sin necesidad de un solo disparo, consiguió convertirse en el líder de la bandada: Reyes de Asia, Príncipes del Mundo.

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En el mundo del cine todo esto encontró un fiel reflejo, aunque no sólo desde el punto de vista de la industria sino, sobre todo, del talento. Grandes maestros como Ozu y Kurosawa abrieron a principios de los 50 las puertas de los festivales internacionales al cine asiático, y tras ellos se fueron (y se siguen) colando otras cinematografías del mismo continente. En la llamada "década dorada" de los 60 Ozu se retira, pero Kurosawa sigue en lo más alto. Simultáneamente el Tecnicolor invade Japón y el anime se abre un hueco en la pujante televisión japonesa. Fueron unos años de gran prosperidad económica y social, años en los que con mayor fuerza se empezó a sentir la llegada de nuevas hornadas de japoneses cada vez más críticos con el terrible peso de la tradición. El cine japonés, que hoy brilla en los certámenes cinematográficos más reputados, se ha construido a partir de en un grupo de cineastas que nacieron precisamente en aquellos años. Son la llamada "Generación de los 60", y la Asociación de cine Vértigo, en colaboración con la Semana de Cine Experimental de Madrid, le dedica a esa hornada de cineastas el cierre de su temporada de cine fórum.

Detallamos a continuación las proyecciones de este ciclo, las cuales tendrán lugar en el CICCA, en Las Palmas de Gran Canaria, y con entrada gratuita.


- Lunes 26 de julio 2010. 18:00
EUREKA
Título original: "Yurika" Japón, 2000. B/N (sepia) y color. V.O.S.E.217 minutos.
Dirección y guión: Shinji Aoyama.
Intérpretes: Koji Yakusho, Aoi Miyazaki, Masaru Miyazaki, Yoichiro Saito, Sayuri Kokusho.
Sinopsis: Naoki y Kozue se encuentran entre los ocupantes de un autobús secuestrado por un peligroso asesino. Ellos dos, junto a Makoto, el conductor del vehículo, serán los únicos supervivientes de ese terrible suceso. Sus intentos por recuperar eso que se llama "una vida normal" no serán nada fáciles, sobre todo cuando Makoto, su eventual padre adoptivo, es acusado de una serie de asesinatos.

Shinji Aoyama (Fukuoka, 13/07/1964). Novelista, crítico cinematográfico y director, confiesa sentirse muy influido por la labor de los directores portugueses Manoel de Oliveira, Joao Cesar Monteiro y Pedro Costa. Con su primer largometraje ("Helpless", 1996), ganó los premios de mejor realizador y mejor película de la Asociación de Cineastas Japoneses. Su obra más celebrada ("Eureka", 2000), recibió el premio a la mejor actriz por parte de la citada Asociación, el de mejor película asiática en el Festival de Singapur y, finalmente, los premios Fipresci y Signis en el Festival de Cannes.


- Martes 27 de julio. 19:30
CEMENTERIO YAKUZA
Título original: "Shin jingi no hakaba" Japón, 2002. Color. V.O.S.E. 131 minutos.
Dirección: Takashi Miike.
Guión: Shigenori Takechi, a partir de la novela de Goro Fujita.
Intérpretes: Goro Kishitani, Narimi Arimori, Yoshiyuki Daichi, Hirotaro Honda, Harumi Inoue.
Sinopsis: Rikuo es un friegaplatos huraño y sin amigos. Un buen día, unos yakuza entran a sangre y fuego en el restaurante donde trabaja para acabar con un mafioso rival. La brutal e inesperada intervención de Rikuo salva la vida del jefe yakuza, que le jura eterno agradecimiento y hace que suba posiciones en el escalafón criminal de Tokio. Su falta de escrúpulos y su sed de sangre le harán pronto famoso y temido tanto entre sus rivales como entre sus compañeros. Con su instinto de depredador sembrará las calles de la ciudad con los cadáveres de aquellos que se crucen en su camino.

Takashi Miike (Yao, 24/08/1960). Tan prolífico como controvertido (ha dirigido más de setenta producciones teatrales, de video y televisivas desde su debut en 1991), alardea de que la financiación de sus primeras producciones (muy marginales y destinadas directamente al video) provenía del blanqueo de dinero negro de los yakuza. Asociado a un tipo de cine rápido, barato e impactante, Miike ha conseguido que la cinefilia más exigente se adhiera a su causa, siendo uno de esos directores pretendidos por todos los festivales de cine. Su primer gran éxito fue "Gokudô kuroshakai" (1997), mejor película según la Asociación de cineastas japoneses. Tras el estreno de "Audition" (1999) en el Festival de Vancouver, consiguió la admiración internacional. Aquella terrorífica propuesta paseó su nombre por medio mundo, y tras tan renombrados galardones como los recibidos en Fantasporto o Rotterdam, pasó a formar parte del selecto grupo de cineastas "estrella". Desde entonces ha recibido casi una treintena de galardones, incluido el de mejor actor según la Asociación de cineastas japoneses para Gorô Kishitani por su trabajo en "Cementerio Yakuza" (2002).



- Miércoles 28 de julio. 19:30
SHARA
Título original: "Sharasojyu" Japón, 2003. Color. V.O.S.E. Duración: 100 minutos.
Dirección y guión: Naomi Kawase.
Intérpretes: Kohei Fukunaga Yuka Hyodo, Naomi Kawase, Kanako Higuchi, K. Namase.
Sinopsis: La familia Naso vive en Nara, antigua capital de Japón. Un día de verano, uno de los dos hijos gemelos de la familia no regresa a casa. Cinco años después, la familia sigue intentando volver a vivir. La madre intenta quedarse de nuevo embarazada. Shu, el gemelo que ha quedado vivo, intenta perpetuar el recuerdo de su hermano muerto con un cuadro.

Naomi Kawase (Nara, 30/06/1960). Tras ser abandonada por sus padres, fue criada por sus abuelos, algo que le ha servido en más de una ocasión como fuente de inspiración para su particular universo fílmico. Aunque normalmente pasea su talento por los territorios de la no-ficción, sabe manejar su especial sensibilidad con gran acierto cuando decide aventurarse por otros senderos. "Moe no sukazu" (1997) le hizo ganar el premio de la crítica en Rotterdam y la Cámara de Oro en Cannes. Teniendo en cuenta que se trataba de su primer largometraje, no es de extrañar que a partir de aquí se haya convertido en algo más que una cineasta de culto, alcanzando un nivel de relevancia inusual para alguien tan diferente e independiente. Uno de sus proyectos más personales, ("Shara", 2003), le permitió de nuevo acudir al Festival de Cannes a competir por la Palma de Oro.



- Jueves 29 de julio. 19:30
UNA PAREJA PERFECTAaffiche-un-couple-parfait.jpg
Título original: "Un couple parfait" Japón-Francia, 2005. Color. V.O.S.E. 104 minutos.
Dirección y guión: Nobuhiro Suwa.
Intérpretes: Valeria Bruni Tedeschi, Bruno Todeschini, Nathalie Boutefeu, Jacques Doillon.
Sinopsis: Tras varios años residiendo en el extranjero, Marie y Nicolás regresan a París para asistir a la boda de unos amigos. Para todo el mundo son el modelo de pareja perfecta, pero lo que nadie sabe es que se encuentran al borde del divorcio. Contrariamente a sus expectativas, este corto viaje les dará una nueva oportunidad para pensar en el futuro de su relación.

Nobuhiro Suwa (Hiroshima, 28/05/1960). Se inicia en el cine como pequeño productor y director de documentales. Con su segundo largometraje, ("M/Other", 1999), alcanza el premio de la crítica en Cannes, algo que le convierte en objeto de culto internacional. Su devoción por la Nouvelle Vage y por todo aquello que suene a cine francés le lleva a atreverse en 2001 con "H Story" (un remake de "Hiroshima mon amour", Alain Resnais, 1959) y, poco después, con un arriesgado trabajo filmado en Francia y titulado "Una pareja perfecta" (2005). Esta obra le reporta, entre otros galardones, el Premio Especial del Jurado en Locarno. Recientemente ha presentado "Yuki y Nina" (2009), un delicado ejercicio de equilibrio poético, aclamado unánimemente por la crítica más exigente.


- Viernes 30 de julio. 19:30
HANA
Título original: "Hana yori mo naho" Japón, 2006. Color. V.O.S.E. 127 minutos.
Dirección y guión: Hirokazu Kore-eda.
Guión: Hirokazu Kore-eda.
Interpretación: Junichi Okada, Rie Miyazawa, Tadanobu Asano, Arata Furuta, Seiji Chihara, Sinopsis: Año 1702. Aoki Sozaemon es un joven samurái que llega a Edo con el propósito de vengar a su difunto padre. Busca al enemigo de su progenitor por toda la ciudad, pero, aparte del hecho de que es un inútil en el manejo de la espada, se siente bastante reticente a cumplir con su misión. Alojado en una vivienda pobre, pero rica en relaciones humanas, Sozaemon empieza a apreciar la vida y a preguntarse por el sentido de la venganza.

Hirokazu Kore-eda. (Tokyo, 06/06/1962). Aunque siempre quiso ser novelista, se encontró un buen día trabajando como asistente de dirección de documentales para una cadena de televisión. El salto a la dirección fue casi inevitable, debutando en la realización de algunos capítulos de una serie de documentales en 1989. La forma en que reflexiona sobre la memoria, la muerte y, en general, el concepto de la "pérdida" ha cautivado a público y crítica desde su descubrimiento internacional, allá por 1995, cuando "Maborosi" recibe diversos galardones en Chicago, Vancouver y Venecia. Cuando en 2006 decide aproximarse al Japón feudal con "Hana", sorprende a muchos de sus seguidores, volviendo a recibir una gran acogida en los festivales de Londres, San Sebastián y Pusan, entre otros.


La "canariedad" puede ser un instrumento peligroso según qué manos lo maneje. En este blog no entraremos nunca en temas políticos, pueden estar tranquilos. El cine es nuestra principal ocupación, aunque de vez en cuando piquemos en otras flores. Ese término, la "canariedad", lo queremos llevar a nuestro terreno, porque puede ser también un elemento de conflicto al hablar de cine, de "cine canario".


¿Existe el cine canario? Si la respuesta es afirmativa ¿en qué consiste? No creo en esa definición, tengo que reconocerlo. Si nos remitimos a cuestiones estilísticas o temáticas, no creo veo muchas conexiones entre lo que han hecho los cineastas canarios de las últimas décadas. Y si de lo que queremos hablar es de productos surgidos de la industria del cine canario, habría que bajar de la nube. En cualquier caso, esto no es exclusivo de Canarias. Salvando ligeras excepciones, ¿hay industria del cine en otras comunidades? ¿Unidad de estilo? Me cuesta dar respuestas afirmativas a estas preguntas.


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No obstante, es indudable que podemos hablar es de una gran comunidad de cineastas (canarios o no), que han sabido encontrar por estos andurriales su camino, y ése es el hilo conductor que ha seguido la Asociación de cine Vértigo para diseñar un programa de proyecciones que durante el mes de mayo repasará algunas producciones de corto y largometraje realizadas entre principios de los 70 y finales de 2009.


Es una selección de títulos que no pretende erigirse en paradigma del mejor cine de Canarias, ni tampoco señalar a los cineastas canarios más brillantes. Sin duda, se echarán de menos nombres y títulos de muy diferente calado que, ojalá, se puedan revisitar en otras ediciones de este ciclo. Las limitaciones espacio -temporales del mismo o la imposibilidad para acceder a determinadas copias en buenas condiciones delimita sobremanera el margen de maniobra.

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Comienza este ciclo el lunes 3 de mayo en el CICCA, a las 19:30 horas, con un francotirador que mantiene desde tiempos inmemoriales una fructífera relación de amor-odio con la industria del cine. El alemán Werner Herzog es hoy en día una figura indiscutible para aquellos que entienden el cine como algo más que un entretenimiento, y cada una de sus películas (incluidas las meramente "alimenticias" con las que parece plegarse a la masa) es recibida con honores de acontecimiento. Herzog personifica con precisión la figura romántica del artista viajero y pendenciero, ese mismo que parece necesitar del trasiego físico para escupir sus fantasmas interiores. Acostumbrado a rodar en las localizaciones más insospechadas, en 1970 viajó a Lanzarote para rodar "También los enanos empezaron pequeños", inclasificable rareza convertida con el paso del tiempo en obra de culto.


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Éste fue el segundo largometraje del alemán Herzog, un director fundamental en el moderno cine europeo. Rareza inclasificable donde las haya, fue presentada en el Festival de Cannes de 1970. Cuenta la particular y simbólica odisea de un grupo de enanos encarcelados y que empiezan una rebelión caótica contra la autoridad, destruyendo todo a su alrededor.


El resto del programa de este ciclo es el siguiente:

11 de mayo: "Apuntes de vanguardia: entre los 70 y los 80"
¿Quién es Vitoria?, de Francisco Gómez Tarín (España, 1974, 60´)
Splash 5, del grupo Splash (España, 1976, 11´)
Ay Terror qué lindo eres, de Damián Santana (España, 1979, 14´)
Seis encuentros con el tipo de la guadaña, de José Hernández Moralejo (España, 1982, 12´)

17 de mayo: "Comienzos"
Compramos gente, de Elio Quiroga (España, 1988, 32´)
Frágil, de Javier Fernández Caldas (España, 1995, 10´)
Esposados, de Juan Carlos Fresnadillo (España, 1996, 24´)
Yo look tú look, de Juan Carlos Falcón (España, 1998, 16´)
Allanamiento de morada, de Mateo Gil (España, 1998, 16´)
La tierra desde la luna, de Mercedes Afonso (España, 2001, 28´)

24 de mayo: "El cine hoy en Canarias"
En los arrozales, de Josep Vilageliu (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)


En los albores del siglo XIX el Reino de Georgia fue amigablemente absorbido por la Rusia zarista, pero las escaramuzas independentistas no desaparecieron y, aprovechando el caos de la revolución soviética, alcanzaron un inesperado remanso de independencia entre 1918 y 1921. En ese año el ejercito rojo entró en Tiflis y adios a la independencia (ver foto). Desde entonces y hasta 1991, un agujero negro llamado Unión Soviética lo apagó todo.


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Durante esos cuatro años de libertad, Georgia vivió en un carrusel de exaltación nacional, con brotes de orgulloso patriotismo engalanando cualquier tipo de representación cultural. El cine no fue ajeno a esta efervescencia y fue precisamente en esos años cuando un jovenzuelo de apenas 17 años se dejó tentar por el mundo del cine. Se llamaba Mijail Kalatozishvili y, aunque él ni se lo imaginaba, estaba llamado a ser una de las figuras clave del cine soviético.

Tras estudiar en la Academia de Arte de Leningrado, a finales de los años 30 comenzó a trabajar en los estudios Lenfilm, filmando películas de corte propagandístico a mayor gloria del Imperio Soviético. Los próceres de la patria debieron disfrutar con su trabajo, porque en 1943 le abrieron de par en par las puertas de los todopoderosos Estudios Mosfilms (lugar sagrado por el que ha pasado desde Eisenstein a Tarkovsky) y le dieron incluso un cargo político. Ya por aquel entonces había renegado por completo de sus orígenes georgianos y había maquillado cuidadosamente su apellido, buscando algo más ruso: Mijail Kalatozov.


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De su talento nacieron algunas de las películas soviéticas más renombradas de esos años, como "Tres hombres en una balsa" (1954) o "Cuando pasan las cigüeñas" (1957), ambas galardonadas con la Palma de Oro en Cannes. Ese fue el aval que le permitió ser elegido como el motor sobre el que hacer bascular la colaboración cultural con el nuevo amigo cubano, tras la revolución de 1959. Juntaron a un poeta ruso (Yevgeni Yetvushenko) y otro cubano (Enrique Pineda) para que escribieran el guión de un documental de corte experimental que realzase la Revolución Cubana. Se le dio carta blanca al director, con la esperanza de convertir aquella película en todo un hito cultural.


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Sin embargo, su estreno en 1964 fue recibido con desprecio en Cuba y frialdad en la URSS. La tacharon de estereotipada y, lo que era peor, de poco revolucionaria. Como castigo, Kalatozov perdió todo el crédito ganado en años anteriores, despidiéndose del mundo del cine con una extraña coproducción italiano-soviética, "La tienda roja" (1971), estrenada dos años antes de fallecer en Moscú.


"Soy Cuba" fue relegada al olvido durante casi 30 años. En 1992, y durante la celebración del Festival de Telluride (Colorado), un beligerante disidente cubano, el crítico y escritor Guillermo Cabrera Infante, escribe sobre ella y despierta el interés de una pequeña distribuidora neoyorquina llamada Milestone Films. Dos años más tarde, un pase privado al que asiste Martin Scorsese fue el trampolín necesario para conseguir su estreno en USA y su necesaria reivindicación. Los críticos americanos se rindieron a su extraña poética, a sus prodigiosas innovaciones técnicas y al atrevimiento con el que se planificó cada uno de sus planos. Se habla y no se para de sus grandes angulares, de sus interminables travellings, de sus imposibles movimientos de cámara... Incluso se recuperan escenas parcialmente cortadas (como la del concurso de belleza junto a la piscina) y se homenajean por parte de emergentes nombres del cine actual, como lo hace Paul Thomas Anderson en la famosa escena de la piscina de "Boogie nights"

Una película sin duda especial, única en su género y con la que la Casa de Colón y la Asociación de cine Vértigo continúan con su aventura este jueves 22 de abril a las 20.30.



Después de la tempestad, llega la calma. Tras un periodo de convulsa actividad, se agradece enormemente el disponer de ese instante de sosiego necesario para retomar ese libro que no llegaste a terminar o esa película que nunca alcanzaste a sacar de su cuidado estuche.

Estos días he podido deambular por el personalísimo universo fílmico del argentino Lisandro Alonso. Con apenas cuatro largometrajes en la mochila, este bonaerense de 35 años puede presumir de haber alcanzado el estatus de "autor", ese que a otros les cuesta toda una vida. Si a ustedes no les importa, me apetece iniciar este pequeño discurso por sus tres primeras películas, piezas que por separado tienen vida y brillantez propia, pero que vistas en un corto espacio de tiempo sugieren una continuidad de estilo digna de aplauso.


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Su carta de presentación fue "La Libertad" (2001), un seco e hipnótico relato cuasi documental, en el que un silencioso y rudo personaje, Misael, nos permite acompañarle durante un fragmento de su pausada existencia en el corazón de la selva. La escasez de información, la magnética presencia de la naturaleza y un enorme trabajo de sonido consiguen aportar desasosiego al espectador sin que realmente existan motivos para ello. Tremendo debut.


Después llegó "Los Muertos", en 2004. Aquí el protagonista responde al paradigmático nombre de Argentino. Acaba de salir de la cárcel y se adentra en un territorio que conoce, esa misma selva de la que antes hablamos, para encontrarse con su terrible pasado. Abandona cierta forma de entender la civilización (la cárcel) y abraza el silencio y el lento pausar de la vida con una rudeza que, nos iremos dando cuenta, será común en todos los personajes de Alonso.



En 2006 se cierra el círculo con "Fantasma". Argentino es invitado a la capital al estreno de "Los Muertos". Deambula por el decadente Teatro San Martín a la espera de que se inicie la proyección. Misael también anda por allí, como si quisiese ser partícipe de este final de trayecto. Ambos comparten una cierta mezcla de desasosiego y curiosidad ante un entorno tan hostil para ellos. Nunca han estado en un cine y los interminables pasillos, los baños destartalados, los ascensores tenebrosos, plenos de sonidos y ruidos estupendamente registrados, les hacen partícipes de una especie de pesadilla urbanita, una malévola forma de poner punto final a un viaje iniciado en el corazón de la selva y que termina en la soledad de una sala de cine igual de vacía y solitaria que aquella jungla en la que comenzó todo.


Vistas de forma conjunta, hay algo en estas tres películas que me hizo recordar a la involuntaria trilogía iniciada por el iraní Abbas Kiarostami en 1987 con "¿Dónde está la casa de mi amigo?". Esta película ilustraba la angustia de un niño de ocho años tras haberse quedado por error con el cuaderno de su compañero de clase. En su pequeño universo esto supone un problema de dimensiones mitológicas, por lo que su decisión de hacer lo que sea preciso para devolvérsela termina tomando tintes de autentica odisea. Fue rodada en la región de Guillan, al norte de Irán, zona que poco después del rodaje fue devastada por un terremoto que causó más de 40.000 muertos.


Kiarostami decidió volver al lugar de los hechos y el viaje sirvió de telón de fondo a otra película, "La vida y nada más" (1995). En su travesía buscó a un actor para que hiciése de él mismo, y le hizo acompañarse en el viaje por su hijo, descubriendo ambos la insondable capacidad que tiene el ser humano para perseverar en su intento por seguir adelante a pesar de las adversidades.

Rizando el rizo, tres años después filma la que para muchos es una de sus mejores películas, "A través de los olivos". Decide recrear el rodaje inicial pero desatendiendo lo que normalmente se convierte en epicentro de este tipo de obras de "cine dentro del cine". No se interesa por el director (lo cual hubiera sido bastante egocéntrico, todo hay que decirlo) ni por el proceso de producción, ni tan siquiera por los actores principales. Prefiere centrarse en dos personajes secundarios, dos habitantes de la zona a los que se dio la oportunidad de dar vida a una joven pareja de novios. Mientras se dilata el momento de ponerse delante de la cámara, ambos viven en silencio su frustración por no poder consumar esa relación en la vida real.

No creo que sea muy acertado decir que estos dos directores compartan idéntico punto de vista sobre el cine. Es cierto que su apuesta por actores no profesionales dota de crudeza y veracidad a sus tramas, pero mientras la aproximación naturalista que enarbola Kiarostami está contaminada de neorrealismo, los postulados de Alonso responden más a ciertos postulados minimalistas. No obstante, me resulta curiosa la forma en que en estas dos trilogías ambos apuestan por cierto mecanismo de muñeca rusa, con citas a veces muy directas entre película y película. Es apenas una trivialidad, soy consciente de ello, pero me apetecía comentarlo, por si alguno de los lectores y lectoras de este blog tiene la misma curiosidad que yo y decide visionar de nuevo algo de Alonso o de Kiarostami. No se arrepentirán.

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La Europa del siglo XVI presentaba unos niveles de convulsión realmente estremecedores. La Iglesia se enfrentaba a tal maremágnum de presiones internas y externas que en cada esquina surgían nuevas corrientes, escuelas y tendencias, cada una con su propio grado de delirio.

Un religioso holandés de nombre Menno Simons, obsesionado por la literalidad de la Biblia, lideró la causa de numerosas comunidades anabaptistas no sólo de su país, sino también de Alemania y Polonia. Su antimilitarismo y la agresividad de sus postulados teóricos les hicieron objeto de castigo y persecución. A sus seguidores, renombrados ahora como "menonitas", no les quedó otra salida que una forzada huída a Rusia, prólogo de un definitivo destierro en el Nuevo Mundo.

Los menonitas han mantenido desde entonces un estilo de vida exageradamente austero en las formas y radicalmente intransigente en el fondo. Viven de manera aislada, casi autista, como si temiesen ser contaminados por lo externo. Se alimentan de sí mismos, con matrimonios que, al parecer, facilitan desde lo genético determinados comportamientos enfermizos. Quien esté interesado en este tema tiene en la red un abanico de informaciones realmente aterrador. Nuestra ignorancia al respecto aconseja dejar aquí esta introducción y centrarnos en una película que retrata precisamente una comunidad menonita de México: "Luz silenciosa".


Los menonitas que Carlos Reygadas retrata en esta película provienen de México, Alemania y Canadá. No nos gustaría resultar frívolos si decimos que forman parte de la corriente "liberal" de la gran comunidad menonita, pero teniendo en cuenta que aceptan el uso de vehículos de motor o de ciertas prácticas médicas, quizás no estemos tan desencaminados. Hablada en plautdietsch, un dialecto del alemán cercano al holandés medieval y con reminiscencias del yidddish, "Luz silenciosa" invita al espectador a aceptar un ritmo de vida distinto, estático y austero. Y lo hace con las decisiones estilísticas que tal empeño merece: planos largos, contención melodramática y austeridad formal.
Más cercano en pretensiones y resultados a su debut ("Japón", 2002) que a "Batalla en el cielo" (película inmediatamente anterior a esta que nos ocupa), "Luz silenciosa" alcanzó un reconocimiento inquebrantable desde el momento de su estreno, el 27 de mayo de 2007 en el Festival de Cannes. Allí recibió el premio del jurado, preludio de otros 28 premios internacionales que no hicieron sino refrendar el aplauso unánime de la crítica internacional.

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"Luz silenciosa" retrata el dilema al que se ve abocado un integrante de esta comunidad al confrontar sus sentimientos con su fe. Se puede disfrutar dentro de la aventura que la Casa de Colón y la Asociación de cine Vértigo están iniciando bajo el nombre de Colón Cinema. Se proyectará el jueves 25 de marzo a las 20.30 horas y con entrada libre.


La industria del cine americano entrega sus premios y el mundo contiene la respiración. O al menos eso quieren muchos. Mi visión es más distanciada, o eso creo. Con un poco de coña, lo veo como el reconocimiento al empleado del mes o la comisión recibida por vender más coches que tus compañeros de tienda. La industria americana se premia a sí misma. Ni más ni menos.

Pero lo cierto es que la consolidación de su trayectoria, el peso que el cine americano tiene (lo queramos o no) en nuestras vidas (en incluso en nuestra historia) y la descomunal eficiencia de su marketing hace que casi todos terminemos por entrar en el juego. Yo lo hago, claro, pero como eso, como un juego. La película que se alce el próximo 7 de marzo con el premio a la mejor película no es (no va a ser) "La Mejor Película" del pasado año. Como suele ocurrir, ese título debería recaer en alguna otra obra ajena a esos circuitos, algo ciertamente improbable.


Igual que ver un partido de futbol sin apoyar moralmente a uno de los contendientes, me gusta "ir" a favor de algunas películas (y en contra de otras, para qué negarlo). Este año parece que las principales favoritas son "Avatar" y "En tierra hostil. Si todo se redujese a eso, mi apoyo incondicional sería para la segunda. De entrada porque la película (¿?) de Cameron me parece una estupidez, y de salida porque la de su exmujer es muy interesante.


Debo reconocer no obstante que mi preferida de entre las diez candidatas es "Malditos bastardos", mucho más completa, con distintas y enriquecedoras capas de lectura, perfecta en lo técnico y brillante en lo artístico. Pero no le dan muchas posibilidades los especialistas aparte del mejor secundario (incontestable) para Christopher Waltz y quizás algo que rascar en cuanto al guión original. Una pena.



Lo paradójico es que en un año en el que la Academia ha decidido elevar a diez los títulos candidatos a mejor película, sobren muchos de ellos por poco trascendentes. Pero más paradójico es aun que dentro de esa condescendiente categoría que la industria reserva al resto del mundo, se encuentren un puñado de obras con más categoría que algunas de las que van a terminar con una buena colección de estatuillas. "Un profeta", de Audiard, y "La cinta blanca", de Haneke, parecen ser las mejor colocadas frente a la pareja latina que forman "La teta asustada", de Claudia Llosa y "El secreto de sus ojos", de Campanella. La gran tapada podría ser la gran sorpresa, la israelí "Ajami", una historia centrada en la insólita comunidad cristiano musulmana del mismo nombre y ubicada en Tel Aviv. Atentos al poderoso lobby judío de Hollywood, que podría simpatizar con una obra que ya fue premiada con la Cámara de Oro en Cannes.

Quizás alguien se debería plantear unos premios al buen cine donde se dejase un huequecito para la Mejor película hecha en Hollywood. ¿Se lo imaginan?

En el número de enero de la edición española de Cahiers du cinema se hace, además de la habitual lista de las mejores películas del año, una especie de clasificación alternativa, no por la dificultad o riesgo de sus títulos, sino porque se centra en aquellas obras que muchos denominan "invisibles", obras hurtadas al gran público y que ven condenada su existencia al esquinado territorio de los festivales y los circuitos marginales.

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En el quinto lugar de esa clasificación nos encontramos con "Vengeance", del hongkonés Johnnie To, un paseo de ida y vuelta hacia el polar francés más nelvilleniano de la mano del gran Johnny Hallyday. Esa película se estreno en mayo de 2009 en Cannes, y en septiembre de ese mismo año se pudo ver en el Festival de San Sebastian. Desde entonces, y a pesar del nombre que su director ya tiene entre los espectadores más avezados y a pesar de ciertos comentarios críticos positivos, pocas oportunidades se le han dado. Incomprensible, pero cierto.


También en Cannes, pero en el mayo de 2005, se estrenó uno de los títulos más emblemáticos de To. Dentro de una impresionante sección oficial ("L´Enfant", "Una historia de violencia", "Los tres entierros de Melquíades Estrada", "Manderlay", "Last days", "Caché", Three times", "Bashing"...), Johnnie To acudía por primera vez con "Election". Quienes no conocían de su obra anterior marcaron su nombre con fuego después de aquel primer encuentro.


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"Election", alabada por el omnipresente Quentin Tarantino como la mejor película de ese 2005, es quizás uno de los mejores ejemplos del "Toque To", esa sugerente mezcla de un interior sustentado en análisis sociales clarividentes, y envuelto en un papel de regalo arrebatadoramente estilizado. La película se centra en el proceso de elección del líder de la triada más antigua de Hong Kong. Estas organizaciones criminales asiáticas se organizan en grupos de tres personas (de ahí su nombre) interconectados jerárquicamente con otros grupos por solo uno de sus integrantes, lo que conlleva un total desconocimiento del resto de los miembros de la triada. A diferencia de las mafias occidentales, más parecidas a una gran familia, las conexiones son aquí más colaterales, algo tremendamente útil a la hora de esquivar las pesquisas policiales.


To nos introduce con enorme sutileza en ese proceso de búsqueda de un nuevo líder. Las rivalidades feroces emergen entre los dos candidatos a hacerse con el cargo. Lok es el favorito para ganar, pero su rival, Big D, no se detendrá ante nada para que eso cambie, incluyendo ir en contra de años de tradición e influenciar el voto con el dinero y la violencia. Una lucha por el poder que amenaza con partir a la tríada en dos.

Con casi cincuenta largometrajes a su espalda y veintiséis premios cinematográficos decorando las estanterías de su casa., en España solamente se han estrenado comercialmente tres de sus películas. Una de ellas es esta "Election", con la que la Asociación de cine Vértigo culmina el ciclo "Delicias orientales" y con la que aspira a poner un granito de arena a la hora de hacer visible lo invisible. Respetadísima en occidente (mejor director y Premio Jurado Joven en el Festival de Sitges) y venerada en Asia, donde alcanzó el reconocimiento de la crítica (Mejor película y director para la crítica hongkonesa) y de la industria (Mejor película, director, guión y actor en los Premios del cine hongkonés), tienen ustedes ahora la oportunidad de degustar el último plato de este menú de Delicias que esperamos que hayan disfrutado.


La mañana era fría. Muy fría. Espantosamente fría. El Paseo Zorrilla a las siete y media de la mañana de un domingo cualquiera de un mes de noviembre es, por definición, espantosamente fría (sobre todo si uno viene de Canarias). Allá a lo lejos, doblando la esquina, el centro de Valladolid se desperezaba, entre charcos de agua de lluvia y algún que otro naufrago de la noche pucelana. El paso firme, la bufanda que no daba más de sí y uno que se encaminaba hacia el corazón de la Semana Internacional de cine de Valladolid: el majestuoso Teatro Calderón.


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La noche del sábado había sido larga. Generalmente lo son en todos los festivales, y por muy castellano que éste fuese, no iba a ser una excepción. Las pocas horas de sueño y el ataque despiadado del frío pucelano invitaban más al abrazo de la almohada, pero el deber es el deber, y uno estaba en Valladolid para vivir el día a día de la Seminci. Aquella mañana tocaba madrugar, porque a las ocho y media de la mañana se proyectaba una película a concurso. No les voy a negar que mientras sorteaba charcos y más charcos camino del cine llegué a desear que la película en cuestión fuese rematadamente horrible, con lo que tendría una excusa válida para irme a tomar un chocolate caliente. Sí, lo reconozco, fustíguenme si así se sienten mejor. Soy de los que en un Festival de cine se escapa de las proyecciones antes de que acaben si la película en cuestión es insoportable. Pero de eso hablamos otro día, si les apetece. En general deseo con toda mi alma que esa próxima proyección sea un momento inolvidable, que me permita descubrir algo, o a alguien. Pero aquel día...

Imaginaba que a una proyección tan tempranera, casi de madrugada, y en domingo, asistiría muy poca gente. Imaginaba que seríamos cuatro gatos difuminados entre la inmensidad del teatro. Tremendo error. El cine estaba a reventar, no cabía un alfiler. Y nadie se marchó de la sala. Ni siquiera yo. De hecho, se me pasó el frío y se me pasó el sueño. ¿El culpable del milagro? Won Kar Wai y su "2046".


Sutileza, elegancia, poesía....todas esas palabras se escucharon en los corrillos que se formaron a la salida de la proyección, tras una merecida salva de aplausos. Aquella historia arrebatada, plena de sofisticación y sensualidad, consiguió el premio de la crítica merecidamente, galardón que ya en aquel momento se hizo corto ante los méritos de esta película.

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Concebida como colofón de una trilogía iniciada con "Days of being wild" y continuada con la descomunal "Deseando amar", esta "2046" tomó su título del año fijado por las autoridades chinas como compromiso frente a los habitantes de Hong Kong, un compromiso gracias al cual mantendrían sus condiciones de vida anteriores a la incorporación al país tras dejar atrás su pasado colonial. Construida como un laberíntico juego de muñecas rusas, coloca al intenso Tony Leung en el epicentro de un ir y venir de mujeres a las que encarnan actrices tan bellas como soberbias: Maggie Cheung, Gong Li o Zhang Ziyi.


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Esta película se proyecta en el CICCA el lunes 15 de febrero a las 19.30 horas y dentro del ciclo denominado "Delicias orientales", el cual pretende recordar algunas de las joyas del reciente cine asiático. Es evidente que la figura de Won Kar Wai no podía faltar en un repaso por lo mejor de esas cinematografías orientales. A quien esto escribe le ha venido bien esta proyección para recordar aquella fría mañana castellana y cómo el buen cine puede ser el mejor remedio contra las inclemencias del tiempo.


Hay quien se empeña en algo y no para hasta conseguirlo. En 1986, Roman Polanski fracasó estrepitosamente con "Piratas", un fallido intento por recuperar el cine de tesoros y bucaneros. Muchos ventajistas de Hollywood le dijeron entonces "ya te lo habíamos dicho". Y era verdad.


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Diez años antes todos los grandes estudios se habían negado a financiar este proyecto a pesar de contar con Jack Nicholson como protagonista. En aquel momento Polanski les hizo caso y metió ese guión en un cajón. Quizás debería haberlo quemado, pero no lo hizo. No obstante, lo que sí permitió aquella pequeña derrota es que se embarcase en la que para muchos es la mejor película de su carrera: "El quimérico inquilino".


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El germen de esa película está en un libro escrito por el pintor, actor y escritor parisino Roland Topor. Miembro del pintoresco Grupo Pánico creado por Alejandro Jodorowski y Fernando Arrabal, Topor escribió una obra a la que se le han colgado una gran diversidad de calificativos, y casi todos buenos. Polanski se sintió atraído por dos de los niveles de interés de la obra: su asfixiante terror psicológico y un inteligente cuestionamiento del proceso de reafirmación individual del ser humano.


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Rodada a toda velocidad para llegar a tiempo al Festival de Cannes (donde por cierto fue muy mal recibida), el propio Polanski se encargó de encabezar un reparto en el que destacaba una emergente estrella del cine francés llamada Isabelle Adjani, quien con tan solo 22 añitos ya tenía una nominación al Oscar por "Adele H". Junto a ella dos veteranos del gran Hollywood (Melvyn Douglas y Shelley Winters) y dos estupendos actores franceses (Josiane Balasko y Michel Blanc).

"El quimérico inquilino" cuenta la historia de un tímido conserje que acaba de mudarse a la misma habitación en la que tiempo atrás una chica intentó suicidarse arrojándose por la ventana. A medida que va pasando el tiempo, el nuevo inquilino se convence de que sus nuevos vecinos intentan conducirlo a un estado de paranoia para que también salte por la ventana.


Ésta es la segunda película que dentro del ciclo titulado "Años 70: Tres visiones del mal" ofrece la Asociación de cine Vértigo en el CICCA, el lunes 11 de enero a las 19:30 horas.


Los últimos días de un año se prestan, entre otras cosas, a la aparición de listas diversas sobre lo mejor del año. Cuando además coincide ese fin de año con el penúltimo año de una década, como nos ocurre ahora, la fiebre por los listados se recrudece y parece que de todo hay que hacer un decálogo.


El mundo del cine, tan dado a las clasificaciones y calificaciones, no podía ser menos. Posiblemente hayan leído o visto algo similar en los últimos días, pero en este caso nos vamos a hacer eco de una noticia que nos llega desde el lejano Canadá. Más concretamente desde la provincia de Ontario, la más poblada del país y la que acoge a la ciudad con mayor población: Toronto.


En la ciudad de Toronto se celebra anualmente el TIFF (Toronto International Film Festival) un evento de reconocido prestigio y que se define a sí mismo como "organización cultural sin ánimo de lucro cuya misión es transformar la manera en que la gente ve el mundo a través del cine". Implicado en una visión del cine mucho más compleja que la que se puede manejar desde las trincheras de un festival de cine, el TIFF creo en 1990 "Cinemateqhe Ontario", institución consagrada a realizar durante todo el año un variadísimo programa de proyecciones que recorre la historia del cine hasta nuestros días, además de propiciar espacios para el debate, el estudio o la investigación.


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Este año, dentro de su afán por tomar el pulso a la realidad del séptimo arte, ha realizado una exhaustiva consulta encaminada a plasmar en un listado las mejores películas de la década. Con las reservas que toda encuesta de este tipo conlleva (las películas no son caballos de carreras que compitan por un mismo trofeo en un mismo hipódromo), entendemos que la rigurosidad puesta en el diseño de esta encuesta merece ser tomada en cuenta.


Se ha pedido opinión a más de 60 historiadores, críticos de cine y programadores de festivales de todo el mundo, los cuales previamente habían demostrado poseer una perspectiva compleja y con criterio, expuesto habitualmente en libros, ensayos u otro tipo de textos publicados. En palabras del responsable de programación de la Cinemateque, James Quandt, "su perspectiva nos debería aportar una visión más amplia del cine realizado en esta pasada década, de los títulos que han marcado un hito y de los que deben ser tomados en cuenta por su influencia histórica". Quienes han respondido a esa encuesta trabajan en instituciones públicas y privadas de gran relevancia en el concierto internacional. Baste citar el Museum of Modern Art (New York), el British Film Institute (Londres), el UCLA Film & Television Archive (Los Angeles), la Filmoteca de la UNAM (Mexico D.F.), el Austrian Film Museum (Viena), el Berkeley Art Museum and Pacific Film Archive (Berkeley), el Swedish Film Institute (Estocolmo) o el Festival Internacional de Cine de Berlin. Curiosamente, de entre el listado de participantes, un nombre con sabor español: el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.


Lanzando una mirada al listado final, se comprende la presencia del Festival de LPGC en ese grupo de encuestados. No en vano una gran parte de los títulos en ella detallados han formado parte de su programación, y un buen puñado de los directores reseñados han estado presentes de una u otra forma en el Festival.


Es evidente que es un listado, que no hay verdades absolutas y que en cualquier momento se publica un listado similar, con participantes más reputados y no se incluye ninguno de estos títulos. A cualquiera de ustedes seguro que le sobra algún nombre y/o le falta alguno, pero al menos en mi humilde opinión creo que estamos ante un acertado resumen de lo más destacado de esta década que se nos escapa entre las manos.


A continuación les detallo el listado completo. Si me lo permiten, yo levanto mi lanza contra la ausencia de cualquiera de los títulos de Lisandro Alonso y, puestos a premiar al bueno de Apichatpong, yo hubiera colocado en el primer lugar su "Tropical malady". ¿Qué opinan ustedes?



1. Syndromes and a Century (Apichatpong Weerasethakul, Thailand) - 53 votos
2. Platform (Jia Zhang-ke, Hong Kong, China/China/Japan/France) - 49 votos
3. Still Life (Jia Zhang-ke, China) - 48 votos
4. Beau travail (Claire Denis, France) - 46 votos
5. In the Mood for Love (Wong Kar-wai, Hong Kong, China) - 43 votos
6. Tropical Malady (Apichatpong Weerasethakul, France/Thailand/Germany/Italy) - 38 votos
7. The Death of Mr. Lazarescu (Cristi Puiu, Romania) - 35 votos
Werckmeister Harmonies (Béla Tarr, Hungary) - 35 votos
8. Éloge de l'amour (Jean-Luc Godard, Switzerland/ France) - 34 votos
9. 4 Months, 3 Weeks, 2 Days (Cristian Mungiu, Romania) - 33 votos
10. Silent Light (Carlos Reygadas, Mexico/France/Netherlands) - 32 votos
11. Russian Ark (Alexander Sokurov, Russia/Germany) - 31 votos
12. The New World (Terrence Malick, USA) - 30 votes
13. Blissfully Yours (Apichatpong Weerasethakul, France/Thailand) - 29 votos
14. Le Fils (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Belgium/France) - 27 votos
15. Colossal Youth (Pedro Costa, Portugal/France/Switzerland) - 25 votos
16. Les Glaneurs et la glaneuse (Agnès Varda, France) - 24 votos
In Vanda's Room (Pedro Costa, Portugal/Germany/Italy/Switzerland) - 24 votos
Songs from the Second Floor (Roy Andersson, Sweden/Denmark/Norway) - 24 votos
17. Caché (Michael Haneke, France/Austria/Germany/Italy) - 23 votoo
A History of Violence (David Cronenberg, USA) - 23 votos
Mulholland Drive (David Lynch, France/USA) - 23 votos
Three Times (Hou Hsiao-hsien, Taiwan) - 23 votos
18. Rois et reine (Arnaud Desplechin, France) - 21 votos
19. Elephant (Gus Van Sant, USA) - 20 votos
20. Talk to Her (Pedro Almodóvar, Spain) - 19 votos
21. The Wind Will Carry Us (Abbas Kiarostami, Iran/France)- 18 votos
YI YI (A One and a Two) (Edward Yang, Taiwan/Japan) - 18 votos
22. Pan's Labyrinth (Guillermo del Toro, Spain) - 17 votos
23. L'Enfant (Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne, Belgium/France) - 16 votos
The Heart of the World (Guy Maddin, Canada) - 16 votos
I Don't Want to Sleep Alone (Tsai Ming-liang, Taiwan/France/Austria) - 16 votos
Star Spangled to Death (Ken Jacobs, USA) - 16 votos
24. The World (Jia Zhang-ke, China/Japan/France) - 14 votos
25. Café Lumière (Hou Hsiao-hsien, Japan) - 13 votos
The Headless Woman (Lucrecia Martel, Argentina/Spain/France/Italy) - 13 votos
L'Intrus (Claire Denis, France) - 13 votos
Millennium Mambo (Hou Hsiao-hsien, Taiwan/France) - 13 votos
My Winnipeg (Guy Maddin, Canada) - 13 votos
Saraband (Ingmar Bergman, Sweden) - 13 votos
Spirited Away (Hiyao Miyazaki, Japan) - 13 votos
I'm Not There (Todd Haynes, USA) - 13 votos
26. Gerry (Gus Van Sant, USA) - 12 votos
27. Distant (Nuri Bilge Ceylan, Turkey) - 11 votos
Dogville (Lars von Trier, Denmark/Sweden/UK/France/Germany) - 11 votos
The Royal Tenenbaums (Wes Anderson, USA) - 11 votos
28. Alexandra (Alexander Sokurov, Russia/France) - 9 votos
demonlover (Olivier Assayas, France) - 9 votos
29. Atanarjuat, The Fast Runner (Zacharias Kunuk, Canada) - 8 votos
Goodbye, Dragon Inn (Tsai Ming-liang, Taiwan) - 8 votos
30. Longing (Valeska Grisebach, Germany) - 7 votos
Secret Sunshine (Lee Chang-dong, South Korea) - 7 votos
Vai e Vem (João César Monteiro, Portugal) - 7 votos
Far From Heaven (Todd Haynes, USA/France) - 7 votos


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