Film Independent es una organización que presume de moverse sin ánimo de lucro dentro de la Industria del cine americano, algo que parece profundamente contradictorio. Pero lo cierto es que llevan un cuarto de siglo potenciando el cine americano de bajo presupuesto y, consecuentemente, a todos aquellos artistas que luchan por hacerse un hueco en el mundillo del cine y a los viejos francotiradores que se niegan a asumir las reglas del juego.
En sus dos primeros años de vida se denominaban FINDIE ("Friends of Independents") Awards, pero desde 1986 se les conoce como Independent Spirit Awards y han ido ganando cada año cotas cada vez mayores de relevancia, consiguiendo convertirse en algunos casos en descubridores del "próximo gran nombre del cine americano".

La edición en que van a cumplir sus primeros 25 años no se celebrará en la Playa de Santa Mónica como ha sido habitual, sino en el centro de Los Angeles. Será el 5 de marzo de 2010, dos días antes de la ceremonia de entrega de los Oscar. Dos son las películas que optan este año a un mayor número de premios, "Precious" y "The last station", con 5 candidaturas cada una, representando además dos de las principales vertientes tradicionales de estos premios.
"Precious" responde al ejemplo de "pequeña y arriesgada película independiente americana". Arrasó en Sundance, llevándose el Primer Premio, el Premio del Público y el Premio Especial del Jurado. También deslumbró en San Sebastián (Premio del Público) y es uno de los títulos más comentados del momento. Aunque es la segunda película de su director Lee Daniels, éste es desde hace tiempo un nombre de referencia en la industria. No en vano fue director de casting en "Purple rain" (1984) y productor de "Monster´s Ball" (2001), pero está alcanzando un estatus diferente con la historia de una adolescente negra con severos problemas de obesidad y que sufre reiterados abusos en su casa. Por si no tuviese todas las papeletas para arrasar, además la produce Oprah Winfrey...
"The last station" sin embargo es una coproducción entre Rusia, Grecia y Reino Unido que dirige Michael Hoffman (el mismo de "Restoration"). Promete un recital (otro más) de su actriz protagonista (Helen Mirren), un elenco de maravillosos secundarios (Christopher Plumier o Paul Giamatti) y, en definitiva, un drama biográfico de esos que tanto gustan en Hollywood y que en este caso fantasea con un fragmento de la vida de Tolstoi.
De entre el resto de candidatos podríamos resaltar la presencia del éxito comercial del año dentro del cine independiente, "500 días juntos", con opciones a Mejor película, guión y actor principal, categorías en las que no sería extraño ver su nombre dentro de los Oscar. Más cercanas nos suena la presencia de un puñado de títulos que han participado en el reciente Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria ("The exploding girl", "Beeswax" o "Goodbye Solo"). Pero hay un título que nos apetece resaltar por encima de todos: "Sin nombre", de Cary Fukunaga, candidato a tres categorías principales (película, director y fotografía), un mérito extraordinario para un debutante y, sobre todo, para una película que siendo de producción estadounidense está hablada en español. Cuenta la historia de una joven hondureña que viaja hacia Estados Unidos a través de México a bordo de un ferrocarril de carga, acompañada por su novio, integrante de una pandilla centroamericana.
Fukunaga estuvo por Canarias hace un par de años. Vino a la Muestra de cine iberoamericana de Las Palmas de Gran Canaria de 2005 a presentar su exitoso cortometraje "Victoria para Chino" y a coordinar el Proyecto Corto de aquella edición. Quienes tuvimos la suerte de conocerle descubrimos que el talento que apuntaba su obra encontraba un delicado balance en su temperamento suave y relajado. Pelo rapado (últimamente se lo ha dejado más largo), vaqueros gastados, calzado surfero y gafas de intelectual. Un tipo con encanto, como bien pueden corroborar buena parte de las espectadoras de aquella edición de Ibértigo. Lamentablemente, su presencia en Canarias no tuvo la relevancia pública que merecía. Ya saben, cosas de "no ser famoso".

Aquel encuentro se ha prolongado en el tiempo, gracias a las ventajas de Internet y a algún encuentro al otro lado del charco. Esto nos permitió saber de sus intentos por dirigir un primer largometraje en Hollywood que no le obligase a perder sus señas de identidad ni a aceptar credos ajenos. Diego Luna y Gael García Bernal le han producido esta película tal y como él quería, y eso es de agradecer. Cuando ahora vemos su primer largometraje como uno de los grandes triunfadores del año (y ojo a los Oscar), uno se siente especialmente afortunado de haberle conocido y de haber apoyado en la medida de sus limitadas posibilidades a un tipo así. Seguro que ahora muchos querrían abrir sus informativos con él. A buenas horas.
