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Novedades en la categoría Audrey Hepburn


Henry Mancini nació en 1924 en Cleveland. Su padre, obrero metalúrgico, inculcó el amor por la música en el pequeño Henry, compartiendo su pasión en una pequeña orquesta llamada "Sons of Italy", donde tocaban la flauta. Admitido en la Juilliard School of Music de Nueva York, sólo estuvo allí un año, al ser llamado a combatir en la Segunda Guerra Mundial. De vuelta a casa entró en la industria de la música, trabajando en varias orquestas y desarrollando gradualmente sus habilidades como pianista, compositor y director.


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En 1952 entró en el cine gracias a un contrato como compositor de apoyo en la Universal. Aunque no apareció en los créditos, su primer trabajo fue para Douglas Sirk, "¿Has visto a mi chica?" (1952). Su nombre se pudo ver por primera vez en la pantalla como escritor de una de las canciones de "El caballero del Missisipi" (Rudolph Maté, 1953). Admirado por la introducción del jazz en sus composiciones, Mancini fue requerido por Stanley Donen ("Charada"), Howard Hawks ("Hatari!") o Vittorio de Sica ("Los girasoles"), pero será recordado por su vinculación con Blake Edwards, a quien conoció en 1957, cuando compuso la banda sonora del tercer largometraje dirigido por éste, "El temible Mr. Cory".


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Nacido en 1922 en Tulsa, el suegro de Edwards había sido productor y su padre director de cine mudo. Esos contactos le permitieron iniciar su carrera como actor en 1942, con un pequeño papel sin acreditar a las órdenes de Henry Hataway en "Diez héroes de West Point". Trabajó para Otto Preminger, John Ford o William Wyler, pero su actitud irreverente le generó mala fama. En 1948 produce y escribe el guión de un western en el que se reserva un papel secundario, "Imperio del crimen". Poco después, en 1953, firma su primer trabajo como director en uno de los capítulos de la serie de televisión "Four stars Playhouse". Su debut como director de largometrajes se produce en 1955 con la comedia musical "Venga tu sonrisa".


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Hasta su muerte en 2010, Edwards se granjeó fama de ser un gran profesional. Según su propio credo, "... alguien que quiere expresarse artísticamente dentro de esta industria tiene que cumplir lo que promete, no perder su integridad y esperar que al final del camino sigan a su lado un par de buenos amigos que le entiendan." Señalado como un "mero director de comedias", supo demostrar su valía en el drama. Nunca ganó un Oscar como director, ni fue candidato en esa categoría. Lo más cerca que estuvo de ser premiado fue en 1983, nominado como guionista de "¿Víctor o Victoria?". En 2004, en una demostración de remordimiento de conciencia de la Academia, recibió un Oscar honorífico por su trayectoria.


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Su gran amigo Mancini sí fue premiado, pero se llevó más palos que alegrías. Alcanzó diez nominaciones en la categoría de mejor canción, ganando dos ("Días de vino y rosas" y "Desayuno con diamantes"). En la de mejor compositor tuvo seis nominaciones y dos triunfos, "Desayuno con diamantes" y "¿Víctor o Victoria?". Mancini falleció en 1994, el mismo año en que Edwards inició su último trabajo como director, una versión televisiva de "¿Víctor o Victoria?". Ambos trabajaron juntos en treinta largometrajes, tres telefilmes y dos series televisión, sin duda una de las colaboraciones más largas y provechosas del cine americano.


La Asociación de cine Vértigo dedica sus proyecciones del mes de diciembre de 2011 a tres de las películas en la que coincidieron los talentos de Blake Edwards y Henri Mancini. La primera de ellas se proyectará el lunes 5 de diciembre, a partir de las 19.30 horas y con entrada gratuita. Su título, "Desayuno con diamantes" (1961), sin lugar a dudas una de las piezas fundamentales sobre las que se ha construido el mito del cine americano. Cuenta la historia de un joven escritor, mantenido por una mujer mucho mayor que él, que se muda a un edificio de apartamentos. Allí conocerá a una peculiar vecina, la joven y bella Holly, una aspirante a actriz que va sin rumbo por la vida, siempre disconforme y un tanto alocada, y que solo es feliz visitando la tienda de diamantes Tyffany's.


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La mística de esta gran película se construye sobre una increíble suma de casualidades. Truman Capote vendió los derechos de su novela "Breakfast at Tiffany's" e insistió en que la protagonista fuese Marilyn Monroe. Sin embargo Lee Strasberg convenció a Marilyn para rechazar el papel, alegando que interpretar a una puta sería malo para su carrera. Cosas de la vida, hoy nadie se imagina a otra Holly que no sea Audrey Hepburn.


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La decisión de asignar a Edwards como director sorprendió a muchos, ya que no tenía detrás una carrera especialmente brillante. Pero su trabajo en la dirección hizo callar muchas bocas, colocándole como figura de culto entre la crítica. Su complicidad con Mancini dejó para la historia el tema "Moon river", a pesar de que los ejecutivos del estudio estuvieron a punto de eliminar esa canción. Felizmente, Audrey Hepburn se puso del lado de Edwards y Mancini: "¿Quitar esa canción? ¡Sobre mi cadáver!"



El resto de proyecciones de este ciclo serán:

12 de noviembre: La pantera rosa, de Blake Edwards (EEUU, 1963. 115')
19 de noviembre: El guateque, de Blake Edwards (EEUU, 1968. 99')

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