Surgido en Francia a finales de los años 40 (de forma paralela, aunque no necesariamente coetánea, a otras manifestaciones genéricas análogas como el cine policíaco español, el poliziesco italiano, el thriller inglés, el krimi alemán o el yakuza eiga japonés), el polar, apócope de policier, es un cajón de sastre donde cabe prácticamente cualquier título de temática criminal, aunque la etiqueta suele aplicarse a aquellos films de investigación policial o retratos del mundo del hampa, en los que acompañamos a un protagonista masculino, por lo habitual lacónico en el gesto y poco prolijo en la palabra (cuyo epítome podría ser Le samourai encarnado por Alain Delon), cuyas derivas existenciales y existencialistas (lógicas en tierra de Sartre) le conducen, a través de más sombras que luces, al destino trágico al que parece abocado desde su misma presentación.

El polar podría decirse que fusiona, por un lado, la influencia del film noir (no lo olvidemos, una etiqueta inventada en Francia por el crítico Nino Frank para definir el nuevo cine policíaco que se estaba realizando en aquellos momentos en EE.UU.) y, por otro lado, el llamado "realismo poético" francés, un movimiento cinematográfico surgido a finales de los años 30, y lamentablemente truncado por la 2ª Guerra Mundial, con abanderados del calibre de Marcel Carné, Julien Duvivier o Jean Renoir. Ambos movimientos, caracterizados por un cierto fatalismo y por una representación más realista de los ambientes populares, abren la puerta a historias sórdidas protagonizadas por seres sin esperanzas, explorando las angustias y contradicciones de policías (flics) intachables o corruptos, canallas (voyous) implacables o en busca de redención, y femmes fatales.
Bajo cielos plúmbeos, rostros pétreos con las manos permanentemente enfundadas en largos gabanes, dan un paseo por el lado más salvaje de la vida (que diría Lou Reed), encarnados por actores icónicos, reconocibles solo por su apellido (Gabin, Delon, Belmondo, Ventura, Trintignant, Montand, Constantine), bajo la batuta de varias generaciones de realizadores; desde directores míticos del género (Jean-Pierre Melville, Henri-Georges Clouzot - ver foto-) hasta otros no tanto (Jose Giovanni, Jacques Deray, Yves Boisset, Georges Lautner, Henri Verneuil), pasando por maestros de la vieja escuela como Jacques Becker o la alargada sombra que la novela negra y la serie B proyectaron sobre la nouvelle vague (Godard, Truffaut o Chabrol, por citar solo tres de los más paradigmáticos).

Al tratarse de productos de fácil comercialización y constante rendimiento en las taquillas de medio mundo, incluidas las estadounidenses (donde incluso se intentó emular, en cierto modo, el neo-polar con títulos como "El último homicidio" de Ralph Nelson, "Destino fatal" de Robert Aldrich o "Driver" de Walter Hill), su presencia ha sido constante en el país vecino, desde sus inicios en la posguerra hasta los circenses productos policíacos perpetrados por EuropaCorp, la factoría de Luc Besson.
La Asociación de cine Vértigo abre el año 2011 con un ciclo dedicado a este venerado género. La primera película del ciclo, "París bajos fondos", se proyecta en el CICCA el lunes 3 de enero, a partir de las 19.30 horas. Aunque su adscripción al polar resulte, cuanto menos, debatible, "Casque d'or" (ése es su título original) es un vibrante estudio de personajes enmarcado en los ambientes marginales de París a finales del XIX. Su director, Jacques Becker, antiguo ayudante de Jean Renoir, había debutado durante la II Guerra Mundial y pronto se ganó una enorme reputación como delicado observador de personajes, siendo uno de los pocos directores de la vieja guardia defendidos y respetados tras la estrepitosa irrupción de la Nouvelle Vague. Su exigua filmografía, apenas 13 títulos a lo largo de tres décadas, le revela como un superlativo creador de atmósferas y tipos, y sus títulos vinculados con el cine negro se encuentran entre los más apreciados por la crítica, destacando "Touchez pas au grisbi" con Jean Gabin y la estupenda "La evasión", sobre una novela de José Giovanni. Excelentemente interpretada por Simone Signoret y un buen elenco de actores, "París, bajos fondos" fue un enorme fracaso comercial en Francia, pero fue reivindicada desde fuera y revalorizada con el tiempo, y constituye un clásico indiscutible del cine francés.
"No es el deseo de escandalizar lo que me lleva a despreciar un cine tan comúnmente alabado. Estoy convencido de que la existencia exageradamente prolongada del realismo psicológico fue la causa de la incomprensión pública ante el estreno de Le Carrosse D'Or o Casque D'or [...] (François Truffaut, "Una cierta tendencia del cine francés")
El resto de películas del ciclo son:
- 10/01/2011: El clan de los sicilianos, de H. Verneuil (Francia, 1969).
- 17/01/2011: Al final de la escapada, de Jean-Luc Godard (Francia, 1960).
- 31/01/2011: La última esperanza, de J. Giovanni (Francia, 1976).

Bastante curioso. No conocía el género polar. Pasan los años pero sigo aprendiendo de ustedes como el primer día. Un saludo y próspero año a todos los vertiginosos.
Hola, Miércoles. En este rinconcito cinéfilo todos aprendemos algo, un muchito o un poquito, según el caso. Gracias por tu aportación. Un abrazo!!