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Archivos Mayo 2010


En la mañana del 4 de diciembre de 1986, el ciudadano colombiano Campo Elías acudió a una sucursal del Banco de Bogotá y solicitó retirar todo el dinero de su cuenta. Unas horas después compró 500 balas del calibre 32 largo y pensó que quizás había llegado el momento de irse al infierno.


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Al día siguiente comenzó su última misión. Veterano de la guerra del Vietnam y gran aficionado al poker, decidió que empezaría por algo fácil, algo cercano: su madre y siete de sus vecinos. Alternó el cuchillo y la pistola, sin apenas cometer errores en su masacre. Tanto trabajo le abrió el apetito y se encaminó a su restaurante favorito, una pizzería bogotana de nombre Pozzeto. Le saludaron con la familiaridad del cliente habitual y le sirvieron media botella de vino y unos espaguetis a la boloñesa. Cuando terminó, pidió un cóctel de vodka y zumo de naranja. Luego otro y otro, antes de abandonar su mesa y escorarse junto a la barra. A esa hora de la noche, los 35 clientes del local no sabían que Satanás estaba entre ellos.


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Campo Elías acabó con la vida de 20 personas en aquel restaurante. Los motivos de aquella carnicería, la forma en que acabó,... todo permanece en medio de una nebulosa fabricada por la exaltada prensa local y los ambiguos informes policiales. Mario Mendoza, periodista y escritor colombiano, tomó estos hechos como base para uno de sus libros, "Satanás" (2002), con el que consiguió el Premio Biblioteca Breve Seix Barral de ese año.


"--Lo que más me angustia es que últimamente tengo ideas raras, imágenes que me atormentan, que me persiguen a todas partes.
-- ¿Ideas como de qué?
--De crímenes, de asesinatos, padre.
-- ¿Cómo? --dijo él abriendo los ojos y arrugando la frente.
--Veo cadáveres, cuerpos sangrando, víctimas suplicando, quejándose y arrastrándose por el piso.
-- ¿Y qué sientes cuando tienes esas visiones?
--Ganas de rematarlos, padre, porque yo soy el asesino, yo soy el que los hiere y los extermina".


Mario Mendoza. Satanás.


Mendoza, colaborador habitual de diversos medios de comunicación escrito, supo imprimir el toque literario preciso a los hechos probados (o no) y adornarlos con las licencias novelísticas habituales. Su trabajo llamó la atención de los productores Rodrigo Guerrero y Matthias Ehrenberg, responsables de dos títulos de éxito del último cine latino: "Rosario Tijeras" y "María llena eres de gracia". Estos avezados productores sabían que tenían un caballo ganador entre las manos, pero necesitaban el jinete adecuado. Entonces, apareció el caleño Andrés Baiz, a quién la novela engatusó por mostrarle sin tapujos "un horror urbano y desgarrador que emerge de la fragilidad del ser humano. Siento que la obra de Mendoza provoca al lector y esa provocación despierta los sentidos. Explicar porqué algo tan visceral me produce una sensación así de revitalizante es algo difícil de articular. Sólo sé que conmigo esa desesperanza y esa sacudida funciona en pro de algo positivo"


Esta inquietante radiografía de la naturaleza humana titulada "Satanás" (2007) fue galardonada en los festivales de San Sebastián, Cartagena de Indias, Lima y Bogotá. Se proyecta en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, el jueves 27 de mayo a partir de las 20.30 horas Una oportunidad que les brinda la Asociación de cine Vértigo para descubrir si, efectivamente, Satanás está en todas partes.

El título de este artículo no hay que tomárselo muy en serio. No es mi intención el colocar sobre las espaldas (sin duda fornidas) de estos dos cineastas la carga que supondría encarnar el principio y el fin del cine canario. Felizmente hay muchos cineastas por estas tierras con los que comparten méritos y objetivos.

En su caso trabajan sin descanso, con una productividad que asusta, demostrando que por estas islas se hace, y se va a seguir haciendo, buen cine. La inclusión de dos obras de estos cineastas en el ciclo que la Asociación de cine Vértigo dedica en mayo al "Cine hecho en Canarias" responde al deseo de mostrar lo que se hace "hoy" en Canarias. Que un treintañero como Pantaleón sea uno de los escogidos no es de extrañar, teniendo en cuenta además el talento que atesora. Pero puede que muchos se sobresalten al descubrir que comparte programa con todo un veterano, Josep Vilageliú, quien ya pasados los sesenta años, no solamente sigue filmando sino que mantiene una intensa labor didáctica digna de encomio.


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Cuando allá por 1978 nacía David Pantaleón en Valleseco (Gran Canaria), Vilageliú llevaba unos cuatro años viviendo en Canarias. Este ingeniero industrial barcelonés se empeñó en trasplantar a Tenerife la experiencia "cineclubista" desarrollada con anterioridad en su Cataluña natal. En enero de 1976 participó en la fundación de la Asamblea de Cineastas Independientes Canarios (ACIC), compartiendo aventura con Antonio José Sánchez Bolaños, Francisco J. Gómez Tarín, F.H. Guzmán, Luciano de Armas, el Equipo Neura, el grupo H.P., el Colectivo Canario de Creación Artística para la Autogestión Cultural, y algunos colectivos de cineastas de la Cruz Santa, La Orotava y Taco. Al año siguiente, y tras la celebración del Primer Encuentro de Cineastas No Profesionales Canarios, celebrado en Playa del Inglés (¿un acto cultural alternativo en Playa del Inglés? Casi no me lo creo...) se constituye la Federación Canaria de Cine No Profesional, una entidad que pretendía dar cuerpo a un nuevo cine canario. Al año siguiente, dentro de esta inercia, nace uno de los colectivos de mayor trascendencia dentro del cine isleño, no sólo por lo atrevido de su apuesta sino por la influencia que ha tenido (y tiene) en un gran número de cineastas, programadores, críticos, etc. del actual panorama audiovisual canario: Yaiza Borges. Vilageliú fue uno de los fundadores de aquel colectivo, y hoy sigue filmando. Acaba de presentar la que por ahora es su obra más reciente, el cortometraje "A la deriva", en el que mira de frente a la violencia de género, la inmigración ilegal o la crisis financiera.


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La obra que presenta dentro de este ciclo de "Cine hecho en Canarias" es el largometraje "En los arrozales". Cuestionado sobre la necesidad de apostar por este proyecto, Vilageliú contesta que la chispa que encendió la llama fue la estancia de su hija en el extranjero y las conversaciones que mantenía con ella a través de una webcam. La especial singularidad de este artilugio, la puesta en escena que se desarrolla, el intercambio de roles que aceptan los intervinientes en el proceso (ahora espectador, ahora actor), etc., fueron los aspectos que le impulsaron definitivamente a filmar esta película.


David Pantaleón, por su parte, se acerca al mundillo del cine desde la interpretación. No en vano es Licenciado en Arte Dramático por la Escuela de Actores de Canarias, y de hecho no ha dejado de alternar trabajos actorales con una cada vez más frenética actividad como director de cortometrajes, publicidad y, en breve, de un largometraje. Recolector habitual de premios, en 2006 comenzó su cosecha con una mención Especial en Telde Digital Express por el corto "Tardía", pero es al año siguiente cuando le toca arrasar en las fases insulares del "Canarias Rueda", con "Compañía" en Fuerteventura y con "Gallos" en La Palma. Precisamente esta segunda obra ganó la fase regional del "Canarias Rueda", preámbulo de su triunfo en el Festival del Sol de 2008 con ese mismo corto.


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Su obra más reciente, "Perro rojo" (2010), ganó en el Festivalito de La Palma y en Canarias Rueda, siendo además premiada dentro del prestigioso certamen "En.piezas 2010", organizado por la Obra Social de Caja Madrid. Este pastel en forma de premios fue coronado por una guinda muy especial: su inclusión dentro de una lista de las mejores piezas cortas del año en España, según la edición española de la prestigiosa revista "Cahiers".


Pantaleón apostó en 2009 por dar un giro atrevido dentro de su filmografía con el cortometraje "Belanglos". Según sus propias palabras es "una pieza contemplativa, de poética extraña, cercana a una de las líneas más arriesgadas y experimentales de la cinematografía contemporánea, ésa en la que el lenguaje del documental construye el marco necesario para el desarrollo de la ficción". En este corto sigue los pasos de tres personajes por Berlín, descubriendo la similitud de sus rutinas y la necesidad de encontrar, de vez en cuando, alguna vía de escape.

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Junto a "Belanglos" y "En los arrozales" se exhibirá el cortometraje "El Extraño", dirigido por el tinerfeño Víctor Moreno en Lanzarote en 2009, durante un momento de descanso de su largometraje de debut "Holidays" (premiado en el Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria).

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En ese largo, Moreno diserta con gran brillantez formal sobre la figura omnipresente de César Manrique, mostrando por un lado la necesidad de perpetuar su mensaje, pero por otro dejando entrever que parte de su lucha se ha quedado en la superficie.


El arranque de "Holidays" tiene gran relevancia un pastor de la isla y su rebaño de cabras. Los esfuerzos de Moreno por mantener en la invisibilidad su cámara funcionaron casi a la perfección durante la película, pero no tuvo éxito entre las cabras, quienes extrañadas por su presencia, decidieron pasar a la acción a su manera. Ése es el momento en el que nace "El extraño", una pieza de inquietante y reducida intensidad, un ejemplo perfecto de lo que se hace hoy en Canarias por parte de gente con talento.


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Esta proyección final tendrá lugar el lunes 24 de mayo en el CICCA, a partir de las 19:30 horas.
En los arrozales, de Josep Vilageliú (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)


Aunque muchos no se lo crean, los títulos de crédito forman parte de la obra que los contiene. Es normal que en los cines se enciendan las luces con las primeras "letras" del final. Muchas cadenas de televisión saltan a publicidad nada más aparecer el The End. Y eso que a veces los créditos son una obra de arte en sí mismos. En cualquier caso, también se podría valorar que pueden ofrecer alguna información de interés, o incluso, buena música.


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Les invito a prestar un poco de atención a los créditos de parte de la producción audiovisual canaria de las últimas décadas. Es muy probable que aparezca el nombre de uno de los personajes más singulares y omnipresentes del audiovisual canario: Francisco Melo Jr., o, simplemente, Junior.


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Hijo de uno de los empresarios más destacados del sector (Francisco Melo Sansó), Junior recuerda haber realizado sus primeras filmaciones en Super 8 con apenas doce añitos. Desde una carrera de caballos hasta un rally, todo valía. Antes de cumplir la mayoría de edad ya había aprendido a degustar el Betacam, el UMATIC y el modelo tradicional de 35 mm., saltando de la publicidad a la ficción sin darse casi ni cuenta.


La cosa ya iba en serio, y el siguiente paso estaba claro: Madrid. Allí estuvo entre 1979 y 1987. Acudió a estudiar en la rama de Imagen de la Facultad de Ciencias de la Información. Aguantó tres años en sus aulas, rodando algunos cortos. Los contactos allí iniciados le sirvieron para intervenir nada más y nada menos que en 18 largometrajes y en varios anuncios, desempeñando una gran diversidad de tareas: auxiliar, ayudante, operador de cámara en segundas o terceras unidades, etc.


La capital del Reino fue también el lugar en que comenzó a acercarse al mundo de la producción, distribución y exhibición. Era inevitable. Lo llevaba en la sangre, y cuando decide volver a Canarias y radicarse en Tenerife es en el campo de la producción donde centra sus esfuerzos. Crea junto a Luis Sánchez Gijón la empresa FRANCISCO MELO JUNIOR PC, convirtiéndose en responsable de un buen número de cortometrajes. Poco después de cambiarle el nombre a la productora por el de LA MIRADA PC, vende esta empresa y se centra en la programación de más de 30 salas de distintas poblaciones de Tenerife.

En los años 90 se implica en diversas aventuras empresariales relacionadas siempre con el medio audiovisual, manteniéndose muy vinculado a las tareas de distribución. De hecho, recuerda haber tomado parte activa en la compra de derechos para España de más de 200 películas, siendo las ultimas "Cuatro Bodas y un Funeral" y "La Isla de las Cabezas Cortadas".


A punto de desembarcar en el siglo XXI se sube al carro del Digital, vinculándose de forma muy intensa al Festivalito de La Palma y a Canarias Rueda desde la primera edición como productor, actor y mil tareas más. No está del todo seguro, pero cree que ha participado en unas 300 obras de estas dos aventuras.


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En la actualidad coproduce un largometraje con Panamá ("Angels and dust", de Héctor Herrera, con Junior en la foto final) y varios largos, cortos y una sitcom. Mientras tanto, pelea por generar alternativa cultural alrededor de Multicines Telde y activar un Café Teatro con Sala Digital en el antiguo Cine Unión de Gáldar (asociado para ello con Arístides Moreno). A partir de junio se encargará de una sala indy digital en Multicines Monopol (hogar, dulce hogar).


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Y además de todo esto, mil millones de historias y anécdotas, muchas de ellas tan disparatadas que si alguien se atreviese a contarlas, no le creerían. Habiendo estado en tantas aventuras, es normal que tenga muchos enemigos, entre otras cosas porque no es que sea un gran diplomático. Pero también hay mucha gente que le está eternamente agradecido. Cal y arena. Risas y llanto. Simplemente, Junior.


Empezar nunca ha sido fácil. Ya sé que no estoy descubriendo la pólvora, pero de alguna forma tenía que empezar. A veces le doy más vueltas al arranque de un artículo que al contenido central del mismo. Ese arranque condiciona en gran parte todo lo demás. Captar la atención del lector eventual puede suponer que llegue hasta el punto y final. Responder a las expectativas de los habituales supone renovar la pequeña confianza ganada.


Trasladado este asunto de los comienzos al mundillo del cine, nos encontramos con una problemática similar. Los cineastas suelen debutar a muy temprana edad, muchas veces con trabajos vinculados a sus procesos de formación. En esos momentos bullen dentro de cada uno de ellos las mil y una teorías asimiladas en las aulas, los referentes idolatrados y, en honrosas pero gratificantes excepciones, algunas buenas ideas. Esas primeras obras, generalmente de cortometraje, sirven también de señuelo, de primera carta de presentación de quien desea ser "alguien" dentro del sector audiovisual. Entrar en el circuito de festivales, recibir tal o cual premio, ser apadrinado por un productor de categoría..., eso encaminará la carrera de ese cineasta hacia un lado u otro.


La tercera sesión del ciclo "Cine hecho en Canarias", organizada por la Asociación de cine Vértigo, se centra precisamente en los comienzos de un grupo de cineastas canarios que hoy se desenvuelven con cierta soltura en el mundo del largometraje. Son obras muy dispares, algunas de ellas de marcado carácter primerizo, pero que en conjunto van a servir para descubrir el talento que ya se observaba en los balbuceos fílmicos de sus realizadores.


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El nombre de Elio Quiroga comenzó a sonar con fuerza justo después de que, en el Festival de Sitges, Quentin Tarantino aplaudiese con ganas y puesto en pie la proyección de "Fotos" (1996), largometraje de debut de Quiroga. Ese involuntario apadrinamiento llamó la atención de los buscadores de rarezas y también del jurado del Festival. Los premios al mejor guión y el prestigioso Premio Especial del Jurado pusieron de moda a Quiroga, quien sin embargo se tomó su tiempo para volver al largo con "La hora fría" (2006) y "No - do" (2009). Antes, durante y después de esas obras, Quiroga ha realizado seis cortometrajes, género al que no ha renunciado jamás, defendiendo con uñas y dientes su lenguaje propio. Uno de sus primeros cortos fue "Compramos gente" (1988), producido por TVE-C para el programa Cine Canario, e incluido en esta sesión.


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Otro de esos cortos lleva la firma de uno de los creadores canarios más personales, Javier Fernández Caldas. Su aparición a principios de los noventa de la mano de dos aclamados cortometrajes, "El último latido" (1992) y "Frágil" (1995), hizo soñar con el inicio de una filmografía estelar. De hecho, ese segundo corto (ver foto anterior) alcanzó en el Festival de Cine de Alcalá de Henares el segundo premio, y en el Festival Ibérico del Cortometraje el Premio a la Mejor Fotografía. Desgraciadamente, ha rodado menos de lo que muchos hubieran deseado. ¿El motivo? Quizás la dificultad que ha encontrado para levantar el resto de sus proyectos, o quién sabe si la aparente invisibilidad de su largometraje de debut "La isla del infierno" (1998), historia de un aborigen que, tras 20 años de esclavitud en la Península, lo arriesga todo por volver a Canarias.


De todos los integrantes de este ramillete de directores, no hay ninguna duda de que Juan Carlos Fresnadillo es el de mayor repercusión internacional. Tras deslumbrar con "Intacto" (2001) y hacer saltar las taquillas con "28 días después" (2007), actualmente se encuentra inmerso en cuatro posibles proyectos internacionales, a cual de más relumbrón. El principio de tan descomunal trayectoria se sitúa en 1996 cuando su estilizado cortometraje "Esposados" se convierte en finalista de los Oscar y es premiado en Alcalá, Málaga y Gijón.


Todavía resonando el ruido festivalero de "La Caja" (más de quince premios en certámenes de medio mundo), es un buen momento para recuperar uno de los primeros trabajos de su director Juan Carlos Falcón. Premiado por su guión en el Festival de cine de Zaragoza, "Yo look, tu look" (1998) fue rodado dentro de uno de aquellos talleres organizados por el Cabildo de Gran Canaria, una iniciativa que ojalá algún día pueda retomarse con la misma fuerza de antes.

Hoy en pleno rodaje de su segundo y ambicioso largometraje ("Blackthorn", con Sam Sheppard, Stephen Rea y Eduardo Noriega), Mateo Gil sigue deslumbrando por la complicidad que ha alcanzado con Alejandro Amenabar (para quien ha escrito los guiones de casi todas sus películas) y la ductilidad con que se mueve entre el largo ("Nadie conoce a nadie", 1999) y el cortometraje. Una de sus piezas más premiadas, "Allanamiento de morada" (1998), está basada, según el propio director, en 1.749.358 casos reales (sólo en nuestro país) y en su propia experiencia trabajando como vendedor de libros en sus tiempos de estudiante.


La obra más reciente de esta sesión es "La Tierra desde La Luna" (2001), premiada en el Festival Internacional de cine de Las Palmas de Gran Canaria y realizada por Mercedes Afonso ("El amor se mueve", 2008). El visionado conjunto de ambas obras define el carácter poético y un tanto etéreo del cine de esta realizadora palmera, destinada (si los vientos acompañan) a metas mayores.


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Esta tercera sesión tendrá lugar en el CICCA, el lunes 17 de mayo a partir de las 19:30 horas. El ciclo concluirá el 24 de mayo con una sesión bautizada como "El cine hoy en Canarias" y que incluirá las siguientes obras:
En los arrozales, de Josep Vilageliu (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)

Entre los setenta y los primeros ochenta la historia de este país se escribió a golpetazos, saliendo de un cuarto oscuro y entrando en un patio abierto del que se sabía menos de lo que se creía. Muchas cosas se hacían de oídas, muchas revoluciones se dibujaron únicamente sobre el papel y muchos castillos se derribaron más por casualidad que como consecuencia de planes previamente diseñados. Pero lo cierto es que las cosas cambiaron, y a quienes lucharon por ello en aquellos momentos se les debe, cuando menos, gratitud.


El mundo del cine en Canarias, tal y como hoy lo vivimos, debe mucho a quienes se pelearon contra los molinos de viento de aquella época. Mucha gente conseguía, no sin esfuerzo, combinar su carrera como cineasta con la ardua pero gratificante tarea de intentar cambiar el panorama audiovisual canario. A ellos, a algunos de ellos, se les quiere recordar en la segunda sesión de este ciclo titulado "Cine hecho en Canarias" y que la Asociación de cine Vértigo ofrece en el CICCA. El martes 11 de mayo, a partir de las 19.30 horas, se ofrecerán una serie de obras realizadas a partir de 1974 y que quieren servir de humilde homenaje a quienes lucharon en aquellos años por cambiar el sector. Los archivos de Filmoteca Canaria acogen éstas y otras obras, cedidas desinteresadamente para la ocasión por el citado organismo.


Una de las fechas fundamentales en la historia del cine canario es la del 25 de enero de 1980. Un colectivo de cineastas, curtidos en mil y un certámenes de cine amateur, así como en la creación de plataformas, asociaciones, etc., deciden crear una asociación cultural a la que deciden dar un nombre "femenino, canario y que sonase bien": Yaiza Borges. Entre otras cosas, desde la incendiaria tribuna de su humilde publicación "Barrido" presentaron una atrevida Ley de bases para el cine en Canarias, donde entre otras cosas se demandaba la inclusión del cine como asignatura escolar, la creación de una Filmoteca Nacional Canaria o diversas medidas para financiar la infraestructura industrial del cine canario. El 22 de octubre proyectaron su primera película: "Solo ante el peligro"



Fueron como esas estrellas deslumbrantes, ésas que brillan más que ninguna pero cuyo fulgor no resiste el paso del tiempo. Apenas cinco años después, bajan la persiana y cesan en su actividad. Uno de sus fundadores, Francisco J. Gómez Tarín, había realizado sus primeros cortos en Valencia a finales de los 60. Cuando comienza a trabajar en Canarias, allá por 1974, poco sospechaba que durante tres lustros sería un personaje fundamental del mundillo del cine canario, no sólo como realizador sino como impulsor de diversas iniciativas de gran relevancia. En 1976 participa en la fundación de la Asamblea de Cineastas Independientes Canarios, y cuatro años después ayudó a nacer a Yaiza Borges. Antes y después de esas fechas dirigió un buen puñado de producciones de corto y largometrajes. La primera de todas esas obras realizadas en las islas, "¿Quién es Vitoria?" (1974), fue censurada en el III Certamen Regional de Cine Amateur de Tenerife, quizás por prestar atención a la problemática del chabolismo en Canarias y las penurias económicas de los más desfavorecidos.


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Del Grupo Splash se ofrece un cortometraje rodado en 1976 y que tomaba su título del nombre del propio grupo. "Splash 5" condensaba en sus once minutos de duración un paseo por un Entierro de la Sardina celebrado en Agaete durante el primer Carnaval celebrado en Gran Canaria tras la muerte de Franco.

Otro de aquellos indispensables pioneros, Damián Santana, presentará su cortometraje "Ay Terror qué lindo eres". Rodado en 1979, se trata de un documental sobre las festividades religiosas de Teror, y que muestra el lado bullicioso y lúdico de la fiesta. Esta obra se alzó con el premio al mejor documental en la IV Muestra Canario-Americana de Cine No Profesional. En ese mismo certamen Santana también ganó el premio a la mejor película de argumento por "Ya es la Soledad", obra codirigida con otra figura fundamental del cine canario, Antonio Rosado, junto a quien Damián Santana coordinó las actividades del Aula de Cine de la Casa de Colón.


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Finalmente, y ya iniciados los 80, llegó una curiosa pieza dirigida por José Hernández Moralejo. "Seis encuentros con el tipo de la guadaña" (1982) dibujaba un delirante viaje por las diferentes caras del engaño existencial. De la mano de los deseos, el hombre mantendrá su primer y último contacto con el tipo de la guadaña. Protagonizado por Profetas de Mueble Bar, llegó a tener cierta repercusión en Madrid y en diversos espacios cinematográficos de cortometrajes (festivales y pases en TVE incluidos). El director canario David Delgado, otra vez junto a Profetas de Mueble Bar, le harán un homenaje, veintisiete años después, a José Hernández Moralejo y a esta obra, en "Sueño fronterizo"


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El resto del programa de este ciclo es el siguiente:
17 de mayo: "Comienzos"
Compramos gente, de Elio Quiroga (España, 1988, 32´)
Frágil, de Javier Fernández Caldas (España, 1995, 10´)
Esposados, de Juan Carlos Fresnadillo (España, 1996, 24´)
Yo look tú look, de Juan Carlos Falcón (España, 1998, 16´)
Allanamiento de morada, de Mateo Gil (España, 1998, 16´)
La tierra desde la luna, de Mercedes Afonso (España, 2001, 28´)

24 de mayo: "El cine hoy en Canarias"
En los arrozales, de Josep Vilageliu (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)

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