los blogs de Canarias7

Archivos Abril 2010

La "canariedad" puede ser un instrumento peligroso según qué manos lo maneje. En este blog no entraremos nunca en temas políticos, pueden estar tranquilos. El cine es nuestra principal ocupación, aunque de vez en cuando piquemos en otras flores. Ese término, la "canariedad", lo queremos llevar a nuestro terreno, porque puede ser también un elemento de conflicto al hablar de cine, de "cine canario".


¿Existe el cine canario? Si la respuesta es afirmativa ¿en qué consiste? No creo en esa definición, tengo que reconocerlo. Si nos remitimos a cuestiones estilísticas o temáticas, no creo veo muchas conexiones entre lo que han hecho los cineastas canarios de las últimas décadas. Y si de lo que queremos hablar es de productos surgidos de la industria del cine canario, habría que bajar de la nube. En cualquier caso, esto no es exclusivo de Canarias. Salvando ligeras excepciones, ¿hay industria del cine en otras comunidades? ¿Unidad de estilo? Me cuesta dar respuestas afirmativas a estas preguntas.


mapa_antiguo_canarias.jpg

No obstante, es indudable que podemos hablar es de una gran comunidad de cineastas (canarios o no), que han sabido encontrar por estos andurriales su camino, y ése es el hilo conductor que ha seguido la Asociación de cine Vértigo para diseñar un programa de proyecciones que durante el mes de mayo repasará algunas producciones de corto y largometraje realizadas entre principios de los 70 y finales de 2009.


Es una selección de títulos que no pretende erigirse en paradigma del mejor cine de Canarias, ni tampoco señalar a los cineastas canarios más brillantes. Sin duda, se echarán de menos nombres y títulos de muy diferente calado que, ojalá, se puedan revisitar en otras ediciones de este ciclo. Las limitaciones espacio -temporales del mismo o la imposibilidad para acceder a determinadas copias en buenas condiciones delimita sobremanera el margen de maniobra.

werner-herzog.jpg

Comienza este ciclo el lunes 3 de mayo en el CICCA, a las 19:30 horas, con un francotirador que mantiene desde tiempos inmemoriales una fructífera relación de amor-odio con la industria del cine. El alemán Werner Herzog es hoy en día una figura indiscutible para aquellos que entienden el cine como algo más que un entretenimiento, y cada una de sus películas (incluidas las meramente "alimenticias" con las que parece plegarse a la masa) es recibida con honores de acontecimiento. Herzog personifica con precisión la figura romántica del artista viajero y pendenciero, ese mismo que parece necesitar del trasiego físico para escupir sus fantasmas interiores. Acostumbrado a rodar en las localizaciones más insospechadas, en 1970 viajó a Lanzarote para rodar "También los enanos empezaron pequeños", inclasificable rareza convertida con el paso del tiempo en obra de culto.


auch_zwerge.jpg

Éste fue el segundo largometraje del alemán Herzog, un director fundamental en el moderno cine europeo. Rareza inclasificable donde las haya, fue presentada en el Festival de Cannes de 1970. Cuenta la particular y simbólica odisea de un grupo de enanos encarcelados y que empiezan una rebelión caótica contra la autoridad, destruyendo todo a su alrededor.


El resto del programa de este ciclo es el siguiente:

11 de mayo: "Apuntes de vanguardia: entre los 70 y los 80"
¿Quién es Vitoria?, de Francisco Gómez Tarín (España, 1974, 60´)
Splash 5, del grupo Splash (España, 1976, 11´)
Ay Terror qué lindo eres, de Damián Santana (España, 1979, 14´)
Seis encuentros con el tipo de la guadaña, de José Hernández Moralejo (España, 1982, 12´)

17 de mayo: "Comienzos"
Compramos gente, de Elio Quiroga (España, 1988, 32´)
Frágil, de Javier Fernández Caldas (España, 1995, 10´)
Esposados, de Juan Carlos Fresnadillo (España, 1996, 24´)
Yo look tú look, de Juan Carlos Falcón (España, 1998, 16´)
Allanamiento de morada, de Mateo Gil (España, 1998, 16´)
La tierra desde la luna, de Mercedes Afonso (España, 2001, 28´)

24 de mayo: "El cine hoy en Canarias"
En los arrozales, de Josep Vilageliu (España, 2008, 74´)
Belanglós, de David Pantaleón (España/ Alemania, 2009, 18´)
El extraño, de Víctor Moreno (España, 2009, 2´)


"ME GUSTA MATAR GENTE PORQUE ES MUCHO MÁS DIVERTIDO QUE MATAR ANIMALES SALVAJES EN EL BOSQUE, PORQUE EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS PELIGROSO DE TODOS. MATAR ALGO ES LA EXPERIENCIA MÁS EXCITANTE, ES AUN MEJOR QUE ACOSTARSE CON UNA CHICA, Y LA MEJOR PARTE ES QUE CUANDO ME MUERA VOY A RENACER EN EL PARAÍSO Y TODOS LOS QUE HE MATADO SERÁN MIS ESCLAVOS. NO DARÉ MI NOMBRE PORQUE VOSOTROS TRATARÉIS DE RETRASAR O DETENER MI RECOLECCIÓN DE ESCLAVOS PARA MI VIDA EN EL MÁS ALLÁ EBEORIETEMETHHPITI".


Este texto formaba parte del mensaje recibido en la redacción del San Francisco Examiner el 4 de agosto de 1969. O mejor dicho, la forma en que dos lectores de este periódico californiano descifraron dicho mensaje unos días después. Les fue remitido por alguien que se hacía llamar "El Zodiaco" y que se atribuyó de esta forma una serie de asesinatos iniciados en California la noche del 20 de diciembre de 1968 y culminados, o eso parece, el 11 de octubre de 1969.


zodiacdebutletter2TINY.jpg

Decimos lo de "eso parece" porque aunque al "Zodiaco" se le atribuyeron oficialmente siete asesinatos, él mismo elevó esa cifra a treinta y siete, considerando algunos investigadores que sus crímenes continuaron hasta 1972. De hecho, en 2003 se recibió una postal en el San Francisco Chronicle que algunos investigadores atribuyeron al esquivo y misterioso asesino. Todavía hoy en día no se ha podido identificar al "Zodiaco", y aunque en 2004 se cerró el caso, la presión popular fue tan grande que tres años después se tuvo que reabrir. Éste es el retrato robot del asesino.

Zodiac_retrato robot.jpg

Hoy en día continúan las investigaciones, no solo de la policía sino de mil y un investigadores privados, gacetilleros, periodistas de investigación, etc., obsesionados con encontrar la clave del enigma. Una de las piezas clave de este caso apareció, como suele ser habitual, por casualidad. Cuando en la redacción del San Francisco Chronicle se recibió uno de los múltiples y enigmáticos mensajes atribuidos al "Zodiaco", pasaba por allí un jovenzuelo, un dibujante de chistes en prácticas llamado Robert Graysmith, con una pasión desenfrenada por los enigmas y los mensajes cifrados. Su papel en esos primeros momentos de la trama fue muy secundario, pero poco a poco se fue implicando de forma decisiva, llegando al punto de asumirlo como un desafío personal. Decide entonces acometer la investigación en profundidad con la excusa de escribir un libro, y su vida desde aquel momento pasa a girar única y exclusivamente alrededor de este caso. Incluso cuando casi todo el mundo (policías y periodistas) desertó del caso, Graysmith siguió adelante, inasequible al desaliento y casi al borde de la obsesión.



El material recogido por Graysmith en sus dos libros ("Zodiac " y "Zodiac Unmasked") sirve de base para la película dirigida por David Fincher en 2007. Adicionalmente, el director realizó una exhaustiva recopilación de material proveniente de la policía, y se entrevistó con investigadores y testigos. El resultado final es un gigantesco puzle, una apasionante y precisa descripción de un proceso de investigación en el que el espectador se verá sometido a los mismos vaivenes y desilusiones que sus protagonistas, seguirá las mismas pistas falsas con la misma ilusión que ellos y retrocederá sobre sus propios pasos cuando se dé cuenta de que ha llegado a un callejón sin salida... Quizás sea más apasionante el camino a recorrer que el destino a alcanzar.

zodiac1.gif

"Zodiac" cierra el ciclo que la Asociación de cine Vértigo ha dedicado a la relación existente entre el cine y el periodismo. Se proyectará el lunes 26 de abril en el CICCA, a partir de las 19.30 horas. Es la ocasión de recuperar una pequeña joya, un malévolo mecanismo de precisión que exige al espectador un grado de atención brutal para no perderse ni un solo detalle. Quién sabe si mientras se van desgranando las piezas del puzle en la pantalla, éstas nos conducen a sospechar de alguien que tenemos cerca. Muy cerca. Incluso en la butaca de al lado...


En los albores del siglo XIX el Reino de Georgia fue amigablemente absorbido por la Rusia zarista, pero las escaramuzas independentistas no desaparecieron y, aprovechando el caos de la revolución soviética, alcanzaron un inesperado remanso de independencia entre 1918 y 1921. En ese año el ejercito rojo entró en Tiflis y adios a la independencia (ver foto). Desde entonces y hasta 1991, un agujero negro llamado Unión Soviética lo apagó todo.


Red_Army_in_Tiflis_Feb_25_1921.jpg

Durante esos cuatro años de libertad, Georgia vivió en un carrusel de exaltación nacional, con brotes de orgulloso patriotismo engalanando cualquier tipo de representación cultural. El cine no fue ajeno a esta efervescencia y fue precisamente en esos años cuando un jovenzuelo de apenas 17 años se dejó tentar por el mundo del cine. Se llamaba Mijail Kalatozishvili y, aunque él ni se lo imaginaba, estaba llamado a ser una de las figuras clave del cine soviético.

Tras estudiar en la Academia de Arte de Leningrado, a finales de los años 30 comenzó a trabajar en los estudios Lenfilm, filmando películas de corte propagandístico a mayor gloria del Imperio Soviético. Los próceres de la patria debieron disfrutar con su trabajo, porque en 1943 le abrieron de par en par las puertas de los todopoderosos Estudios Mosfilms (lugar sagrado por el que ha pasado desde Eisenstein a Tarkovsky) y le dieron incluso un cargo político. Ya por aquel entonces había renegado por completo de sus orígenes georgianos y había maquillado cuidadosamente su apellido, buscando algo más ruso: Mijail Kalatozov.


mikhail-kalatozov.jpg


De su talento nacieron algunas de las películas soviéticas más renombradas de esos años, como "Tres hombres en una balsa" (1954) o "Cuando pasan las cigüeñas" (1957), ambas galardonadas con la Palma de Oro en Cannes. Ese fue el aval que le permitió ser elegido como el motor sobre el que hacer bascular la colaboración cultural con el nuevo amigo cubano, tras la revolución de 1959. Juntaron a un poeta ruso (Yevgeni Yetvushenko) y otro cubano (Enrique Pineda) para que escribieran el guión de un documental de corte experimental que realzase la Revolución Cubana. Se le dio carta blanca al director, con la esperanza de convertir aquella película en todo un hito cultural.


soy_Cuba.jpg


Sin embargo, su estreno en 1964 fue recibido con desprecio en Cuba y frialdad en la URSS. La tacharon de estereotipada y, lo que era peor, de poco revolucionaria. Como castigo, Kalatozov perdió todo el crédito ganado en años anteriores, despidiéndose del mundo del cine con una extraña coproducción italiano-soviética, "La tienda roja" (1971), estrenada dos años antes de fallecer en Moscú.


"Soy Cuba" fue relegada al olvido durante casi 30 años. En 1992, y durante la celebración del Festival de Telluride (Colorado), un beligerante disidente cubano, el crítico y escritor Guillermo Cabrera Infante, escribe sobre ella y despierta el interés de una pequeña distribuidora neoyorquina llamada Milestone Films. Dos años más tarde, un pase privado al que asiste Martin Scorsese fue el trampolín necesario para conseguir su estreno en USA y su necesaria reivindicación. Los críticos americanos se rindieron a su extraña poética, a sus prodigiosas innovaciones técnicas y al atrevimiento con el que se planificó cada uno de sus planos. Se habla y no se para de sus grandes angulares, de sus interminables travellings, de sus imposibles movimientos de cámara... Incluso se recuperan escenas parcialmente cortadas (como la del concurso de belleza junto a la piscina) y se homenajean por parte de emergentes nombres del cine actual, como lo hace Paul Thomas Anderson en la famosa escena de la piscina de "Boogie nights"

Una película sin duda especial, única en su género y con la que la Casa de Colón y la Asociación de cine Vértigo continúan con su aventura este jueves 22 de abril a las 20.30.



"No muerdas la mano que te da de comer". Esa es una de esas viejas frases, de esas reglas de oro que muchos enarbolan cuando la ocasión lo requiere, como si estuviesen incluidas en las Tablas de la Ley o en el Código Civil. ¿Puede un medio de comunicación opinar con libertad de una empresa o institución que invierte una cantidad de dinero considerable en publicidad en ese medio? ¿Puede? ¿Debe? ¿No debe?


old skool tv set.jpg

Dentro del mundo de los medios de comunicación, nadie puede dudar de la potencia de las televisiones. Desde sus inicios ha ido diseñando con precisión vampírica diferentes estrategias que la hacen (casi) imprescindible en nuestras vidas. O mejor dicho, ha conseguido que muchos crean (nos creamos) que es (casi) imprescindible. En este campo, como en tantos otros, Estados Unidos lleva la voz cantante (para bien o para mal, según se mire). Muchas de las fórmulas que allí se inventan son trasplantadas a televisiones de medio mundo, a veces con los resultados más insospechados, todo hay que decirlo. Un ejemplo reciente, uno como cualquier otro, es el programa "60 minutes", el cual tiene varias versiones en las pantallas catódicas de este país llamado España.


60_minutes.jpg

"60 minutes" inició su andadura en la CBS en 1968, y desde entonces mantiene una estructura similar: periodicidad semanal, duración (obvia) de 60 minutos y presentación de tres reportajes de actualidad que se someten a análisis y debate. Al parecer sigue generando la mitad de los ingresos de la CBS. Casi nada. Desde aquella primera edición hasta hace un par de años, uno de los reporteros estrella fue Mike Wallace, uno de esos periodistas de raza que con apenas 20 años ya presentaba los informativos de una pequeña emisora de Michigan. Se curtió durante años en las tablas de la radio para saltar luego a la emergente televisión, donde su creciente popularidad le permitió convertirse en idolatrado objeto de deseo para los anunciantes. De hecho, se cuenta que a principios de los 60 ganaba más dinero siendo hombre anuncio de los cigarrillos Paliament que con su propio sueldo, ganado a fuerza de entrevistar a los personajes más candentes de cada momento.



Wallace se retiró de "60 minutes" con 88 años. Antes de abandonar su puesto tuvo tiempo de disgustarse con la forma en que la película "El dilema" le representa de forma injusta, siempre según su visión personal. Esta película, dirigida por Michael Mann en 1999, nació tras un artículo de "Vanity Fair" escrito tres años antes por Marie Brenner y titulado "El hombre que sabía demasiado". En dicho artículo se acusaba a Wallace de rendirse a las presiones recibidas para no profundizar en una de las múltiples historias que llegaron a la redacción del programa. Era la historia de un informante secreto, alguien que se ofrecía aportar pruebas sobre las barbaridades que las grandes tabacaleras han estado haciendo para incrementar el poder adictivo de sus cigarrillos, a costa de incrementar el daño al que someten a nuestros organismos.

insider_ver1.jpg

En la película, Christopher Plummer encarna con su sobriedad habitual a Wallace, dejando el peso principal de la función a unos impresionantes Al Pacino (como director del programa) y Russell Crowe (como informante). La película alcanzó siete nominaciones a los Oscar, pero ninguna estatuilla. Era el año de "American Beauty". No obstante, eso no desmerece en absoluto la potencia e intensidad de la obra, plena de ese toque visual excitante que le da su director a cualquiera de sus películas. En este caso se añade un elemento de reflexión interesante al cuestionar cuál debe ser el límite entre el respeto a quien financia la libertad de expresión de un medio de comunicación y el derecho a criticarlo libremente.


Esto, sin duda, justifica la presencia el lunes 19 de mayo (19:30 horas) de esta película dentro del cine que la Asociación de cine Vértigo dedica al periodismo dentro de sus proyecciones de abril en el CICCA, las cuales se cerrarán el lunes 26 con "Zodiac".


Ustedes me sabrán perdonar. Uno tiene sus debilidades, para qué negarlo. Hay cosas, gentes, ante las que me derrito a la menor ocasión. Jorge Drexler es una de ellas. Este blog suele hablar de cine y por eso les pedía perdón por anticipado, porque me apetecía hablar un ratito de algo que no es cine.

jorge_drexler-fjmj.jpg

Este talentoso músico uruguayo acaba de presentar en el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria su disco "Amar la trama". Ha sido éste el primer concierto de la gira, y eso se le notaba a Drexler en la cara, en los gestos, en la ansiedad con que marcaba los tiempos y en la sinceridad con la que recibía el cariño de un público entregado.

Dando un salto atrevido hacia otros mundos, Drexler escapa de la electrónica y se deja tentar por algo más terrenal. Quizás la influencia de su musa, Leonor Watling (y su Marlango) , haya tenido que ver en los coqueteos de Drexler con la vertiente cabaretera de Tom Waits. Adiós a los ordenadores, hola a la trompeta y al saxo.

Sorprende la facilidad con la que canciones de antaño pasan por este nuevo tamiz sin perder un ápice de integridad, sonando "como si siempre hubiesen sonado así". Esas canciones de siempre consiguen atravesarte el corazón apoyándose en su sonrisa tímida y en la melancolía de una voz ligera pero firme. "Antes de ser nosotros dos, no había ninguno de los dos...."



El disco nuevo tengo que oírlo y oírlo. Tengo que paladearlo y conocerlo. Degustarlo hasta sabérmelo de memoria. Por el momento, me quedo con las referencias cinéfilas de La trama y el desenlace:

Ir por ahí como en un film de Eric Rohmer
Sin esperar que algo pase.
Amar la trama más que al desenlace



Como apunte final, dos comentarios del propio Drexler recogidos por Eva González en la edición digital de La Opinión - Coruña


Drexler y el cine: Me inspira como espectador. Aparte de eso hace años empecé a trabajar en bandas sonoras, como la de la última película de James Ivory (The city of your final destination), que contiene sobre todo música instrumental. Eso ha influido en el disco: casi todos los temas tienen sectores instrumentales largos. El cine me ha enseñado a hacer callar la boca al cantante (risas) y a sugerir. Me gusta mucho el lenguaje del cine en cuanto a la elección del plano: qué es lo que miras, desde dónde... Muchas canciones del disco están escritas con un plano/contraplano sobre un mismo proceso emocional. Pero este disco es menos una película, con los cambios que le da el montaje, que una obra de teatro, representada delante de la audiencia y con un público delante. Es más inmediato y más orgánico.


Drexler y Rohmer: Murió cuando estábamos masterizando el disco. Me encanta citarlo porque en sus películas no pasa nada. Notas todas las tensiones, los deseos, las corrientes subterráneas... pero sólo ves dos personas hablando. Eso me encanta: expresar mucho con muy pocas cosas.


Cada cuatro años se para el mundo. No, no estoy hablando de los Juegos Olímpicos, ni tampoco de los Campeonatos Mundiales de Fútbol. Me refiero a las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos de América, que se celebran el primer martes del mes de noviembre de cada año bisiesto. Algo que determina su celebración con esa curiosa regla no puede ser serio, me decía un viejo amigo. Lo cierto es que, siendo algo muy serio, en realidad es un gran espectáculo, algo de lo que los americanos del norte saben bastante.


La prensa estadounidense se vuelca con este evento. El seguimiento que se hace a los posibles candidatos, a su largo y tortuoso camino hacia la Casa Blanca, es, desde aquí lejos, interminable. Es un proceso tan largo que hay tiempo para todo. Incluso para hablar de política. La prensa estadounidense tiene una especial querencia por los asuntos sucios de sus políticos, y el cine también se ha fijado habitualmente en ello.


En Hollywood, como en gran parte de la vida social estadounidense, las posturas que en Europa entendemos como de "izquierdas" son muy poco visibles. No obstante, algunos atrevidos miembros del Star System se encargan de demostrar que las excepciones existen. Se saben bien posicionados en su pedestal, saben que alzar su voz no les va a llevar a la miseria y quizás eso les permita lanzarse al ruedo. Pero realmente hacen algo, y eso siempre habría que aplaudirlo. Una de las parejas más peleonas de las últimas décadas en el viejo Hollywood la formaban Susan Sarandon y Tim Robbins. El año pasado decidieron ir cada uno por su camino, pero durante más de veinte años, cuando había algo por lo que protestar, allí estaban ellos. En cada ceremonia de los Oscar los académicos más conservadores temblaban cada vez que subían al escenario a presentar o recoger algún premio.

sarandon-robbins_l.jpg


Poco antes de las navidades de 1986, Robbins sorprendió en el programa de televisión Saturday Night Live con un ácido sketch en el que encarnaba a un tal Bob Roberts, todo un paradigma de esa América blanca, fascistoide e imperialista. Cuando seis años después Robbins decide dirigir su primera película, recupera aquel personaje y lo convierte en el protagonista de "Ciudadano Bob Roberts", película con la que continúa el ciclo de Cine y periodismo que se desarrolla durante el mes de mayo en el CICCA, Las Palmas de Gran Canaria.


bob-roberts.jpg


Robbins utilizó para este debut una aproximación cercana al mockumentary, ese subgénero en el que eventos de ficción son representados en formato documental o no-ficción. Esa palabra deriva de mock documentary, algo así como "falso documental", y dicen que la utilizó por primera vez Rob Reiner en 1984 para referirse a su película "This is Spinal Tap", curiosamente una de las películas favoritas de Tim Robbins.



La película gira alrededor de Bob Roberts, un cantante folk de magnética personalidad y perenne sonrisa, quien aparece ante la opinión pública como la gran esperanza blanca cuando anuncia su candidatura al Senado de los Estados Unidos por el estado de Pennsylvania. Un periodista se empeñará en demostrar que no es oro todo lo que reluce.

El resto de obras de este ciclo, a celebrar en el CICCA cada lunes de abril a partir de las 19:30 horas, son las siguientes:

19 de abril: "El dilema"
26 de abril: "Zodiac"

Hace un par de meses, en medio de una improvisada tertulia, una periodista me dio la impresión de defender la legitimidad de quien decide "manipular" la verdad en beneficio del negocio. No empleó estas mismas palabras, sino que argumentaba que, "tal y como le enseñaron en la facultad", era mucho más importante la brillantez de un titular que la veracidad del mismo. Pero fue eso, una impresión, quizás equivocada. A lo mejor no lo pretendía, pero aquello no hizo sino subrayar lo que ya opinaba de cierta tendencia amarillista muy tristemente generalizada dentro de la profesión periodística.


Siempre he sentido admiración por el periodista de raza, consciente de su relevancia social y consecuente con el poder que le da el medio en el que trabaja. Siento admiración por muchos de ellos, luchadores infatigables por desenmascarar corruptos y pelear por lo justo. Y por eso me da tanta rabia que algunos terminen por claudicar, por ceder ante las circunstancias, las presiones o la comodidad. Al cine le pasa algo parecido, esa mezcla de admiración y repudio, y por eso hay tantas películas que ensalzan y fustigan a los integrantes de esa profesión. Una selección de esas películas va a pasar por las pantallas del CICCA en las próximas semanas, de la mano de la Asociación de cine Vértigo.


Uno de los mayores genios del mundo del cine, Billy Wilder, fijó su afilada mirada en varias ocasiones sobre esa venerada y denostada profesión. El guion de "Menschen am Sonntag" (dirigida en 1929 por Robert Siodmak) llevó su firma, y ese mismo año dirigió "El reportero del diablo", películas en las que volcó su experiencia como periodista antes de dedicarse al cine. Pero quizás son más conocidas otras dos obras suyas enmarcadas en el mundo de la prensa: "Primera plana" (1974) y "El gran carnaval" (1951)

carnaval.jpg

Es precisamente esa segunda obra, "El gran carnaval", la que inicia este ciclo, el lunes 5 de abril, en CICCA. El protagonista principal es un periodista resabiado (Kirk Douglas), desterrado en un pequeño tabloide de provincias y que descubre su particular gallina de los huevos de oro en la piel de un pobre diablo que queda atrapado en una mina. ¿Para qué acelerar su rescate, cuando podemos estirar el drama hasta no se sabe cuándo? Terrible, sobre todo sabiendo que se trata de una historia real.


Wilder tenía ganas de fustigar con esta película, y eso se nota en el resultado final. Nunca silenció su repudio por sus años de periodista: "Me ocupaba de deportes, sobre todo de fútbol y también de tenis. También hice reportajes de sucesos. Era un trabajo sucio. El periódico salía al mediodía. Tenía que levantarme a las cinco, coger el tranvía e ir a casa de los padres del asesino para pedirles una foto de su hijo, o visitara alguien cuya mujer había perecido en un incendio. Era muy embarazoso".


billy_wilder-240x300.jpg

El resto de obras de este ciclo, a celebrar en CICCA cada lunes de abril a partir de las 19:30 horas, son las siguientes:

12de abril: "Ciudadano Bob Roberts"
19 de abril: "El dilema"
26 de abril: "Zodiac"


Después de la tempestad, llega la calma. Tras un periodo de convulsa actividad, se agradece enormemente el disponer de ese instante de sosiego necesario para retomar ese libro que no llegaste a terminar o esa película que nunca alcanzaste a sacar de su cuidado estuche.

Estos días he podido deambular por el personalísimo universo fílmico del argentino Lisandro Alonso. Con apenas cuatro largometrajes en la mochila, este bonaerense de 35 años puede presumir de haber alcanzado el estatus de "autor", ese que a otros les cuesta toda una vida. Si a ustedes no les importa, me apetece iniciar este pequeño discurso por sus tres primeras películas, piezas que por separado tienen vida y brillantez propia, pero que vistas en un corto espacio de tiempo sugieren una continuidad de estilo digna de aplauso.


lisandro-alonso.jpg


Su carta de presentación fue "La Libertad" (2001), un seco e hipnótico relato cuasi documental, en el que un silencioso y rudo personaje, Misael, nos permite acompañarle durante un fragmento de su pausada existencia en el corazón de la selva. La escasez de información, la magnética presencia de la naturaleza y un enorme trabajo de sonido consiguen aportar desasosiego al espectador sin que realmente existan motivos para ello. Tremendo debut.


Después llegó "Los Muertos", en 2004. Aquí el protagonista responde al paradigmático nombre de Argentino. Acaba de salir de la cárcel y se adentra en un territorio que conoce, esa misma selva de la que antes hablamos, para encontrarse con su terrible pasado. Abandona cierta forma de entender la civilización (la cárcel) y abraza el silencio y el lento pausar de la vida con una rudeza que, nos iremos dando cuenta, será común en todos los personajes de Alonso.



En 2006 se cierra el círculo con "Fantasma". Argentino es invitado a la capital al estreno de "Los Muertos". Deambula por el decadente Teatro San Martín a la espera de que se inicie la proyección. Misael también anda por allí, como si quisiese ser partícipe de este final de trayecto. Ambos comparten una cierta mezcla de desasosiego y curiosidad ante un entorno tan hostil para ellos. Nunca han estado en un cine y los interminables pasillos, los baños destartalados, los ascensores tenebrosos, plenos de sonidos y ruidos estupendamente registrados, les hacen partícipes de una especie de pesadilla urbanita, una malévola forma de poner punto final a un viaje iniciado en el corazón de la selva y que termina en la soledad de una sala de cine igual de vacía y solitaria que aquella jungla en la que comenzó todo.


Vistas de forma conjunta, hay algo en estas tres películas que me hizo recordar a la involuntaria trilogía iniciada por el iraní Abbas Kiarostami en 1987 con "¿Dónde está la casa de mi amigo?". Esta película ilustraba la angustia de un niño de ocho años tras haberse quedado por error con el cuaderno de su compañero de clase. En su pequeño universo esto supone un problema de dimensiones mitológicas, por lo que su decisión de hacer lo que sea preciso para devolvérsela termina tomando tintes de autentica odisea. Fue rodada en la región de Guillan, al norte de Irán, zona que poco después del rodaje fue devastada por un terremoto que causó más de 40.000 muertos.


Kiarostami decidió volver al lugar de los hechos y el viaje sirvió de telón de fondo a otra película, "La vida y nada más" (1995). En su travesía buscó a un actor para que hiciése de él mismo, y le hizo acompañarse en el viaje por su hijo, descubriendo ambos la insondable capacidad que tiene el ser humano para perseverar en su intento por seguir adelante a pesar de las adversidades.

Rizando el rizo, tres años después filma la que para muchos es una de sus mejores películas, "A través de los olivos". Decide recrear el rodaje inicial pero desatendiendo lo que normalmente se convierte en epicentro de este tipo de obras de "cine dentro del cine". No se interesa por el director (lo cual hubiera sido bastante egocéntrico, todo hay que decirlo) ni por el proceso de producción, ni tan siquiera por los actores principales. Prefiere centrarse en dos personajes secundarios, dos habitantes de la zona a los que se dio la oportunidad de dar vida a una joven pareja de novios. Mientras se dilata el momento de ponerse delante de la cámara, ambos viven en silencio su frustración por no poder consumar esa relación en la vida real.

No creo que sea muy acertado decir que estos dos directores compartan idéntico punto de vista sobre el cine. Es cierto que su apuesta por actores no profesionales dota de crudeza y veracidad a sus tramas, pero mientras la aproximación naturalista que enarbola Kiarostami está contaminada de neorrealismo, los postulados de Alonso responden más a ciertos postulados minimalistas. No obstante, me resulta curiosa la forma en que en estas dos trilogías ambos apuestan por cierto mecanismo de muñeca rusa, con citas a veces muy directas entre película y película. Es apenas una trivialidad, soy consciente de ello, pero me apetecía comentarlo, por si alguno de los lectores y lectoras de este blog tiene la misma curiosidad que yo y decide visionar de nuevo algo de Alonso o de Kiarostami. No se arrepentirán.

kiarostami.jpg

Categorías

Otros blogs en C7.es

Atarecos

Banderín de córner

Bardinia

Canarywood

Dolce far niente

Entremesas

Los olvidados

Ofelia

Virtualario