los blogs de Canarias7

« Marathon man: ¿interpretar o vivir? |Inicio| "Oldboy": el sabor de la venganza »

Delicias orientales - Primer plato: Infernal Affairs


Durante los cuatro lunes del mes de febrero, la Asociación de cine Vértigo prosigue con su incansable singladura por otros horizontes del cine mundial. En esta ocasión, la nave recala en los fondeaderos orientales, desde donde asoman con cada vez mayor regularidad algunos de los platos más apetecibles y memorables de la última década. En semanas consecutivas, siempre a las 19:30 horas con entrada gratuita e imprescindible V.O.S., nos asomaremos a la obra de cuatro de los francotiradores más interesantes del nuevo cine asiático: los chinos Wong Kar Wai, Johnnie To y Andrew Lau, y el surcoreano Park Chan-wook. Un ciclo que, por su propia brevedad, apenas permitirá vislumbrar someramente parte del fulgor de la obra de estos cuatro magníficos cineastas, pero que pretende servir de acicate (a lo que esperamos contribuir también desde el coloquio) para una aproximación posterior más exhaustiva a su obra.

infernal-affairs-91890.jpg

Hoy lunes 1 de febrero, abriremos fuego (nunca mejor dicho) con una película hongkonesa del año 2002 titulada originalmente Mou gaan dou, conocida internacionalmente como Infernal Affairs, y estrenada en nuestro país en DVD (lo cual dice mucho de la miopía de nuestros distribuidores) con el poco afortunado título Juego sucio. Dirigida a cuatro manos por Wai-keung "Andrew" Lau y Alan Mak, constituye uno de los más aclamados títulos del reciente cine policíaco hongkonés (todo un brillante subgénero repleto de obras maestras), llegando a conocer dos continuaciones (en la línea marcada por uno de sus modelos más evidentes, la saga de "El Padrino" de F. F. Coppola, precuela incluida), y un remake hollywoodense a cargo del Martin Scorsese de encargo (aquel que firmó también la revisión de "El cabo del terror", por poner un ejemplo evidente). Su argumento es el siguiente: No parece vislumbrarse un final para la interminable guerra entre la policía y las tríadas de Hong Kong. Chan Wing Yan es un policía veterano que lleva 10 años infiltrado, lo que le ha permitido alcanzar un cierto estatus de relevancia dentro de la organización. Lau Kin Ming es un topo infiltrado hace años por el jefe de las tríadas en el departamento de policía. Esto dará lugar a una peligrosa lucha de fuerzas de la que sólo uno podrá salir victorioso. Llevando vidas paralelas, ambos sienten que se están atrapando cada vez más en sus falsos mundos. Divididos entre la lealtad hacia sus jefes y la creciente camaradería con sus colaboradores, pronto se verán inmersos en una carrera por escapar del juego sucio en que se ven inmersos... con vida.

john-woo.jpg

A mediados de los años 80, Hong Kong sorprendió al mundo con una serie de thrillers de acción que vinieron a renovar un género anquilosado con interminables coreografías orgiásticas de tiros, situaciones imposibles, interpretaciones más grandes que la vida y sorprendentes efectos especiales, aliñados con un cuidado tratamiento fotográfico y un sobresaliente uso del montaje. Era, eso lo descubriríamos luego, lo que se vino a conocer como "Heroic Bloodshed" (literalmente, derramamiento heroico de sangre). Fueron los años de descubrimiento, propiciados en buena medida por el floreciente mercado del vídeo, que encontró en Asia un filón que abarrotó las estanterías de los vídeo-clubs con toda una ensalada mixta de géneros. Atrás habían quedado los espectáculos de artes marciales, que tanto éxito habían alcanzado apenas una década antes. Los nombres de John Woo (sin duda el principal detonante del estallido tras el éxito internacional de The Killer), Ringo Lam, Tsui Hark, Ronny Yu o Kirk Wong (todos ellos pronto asimilados por la industria hollywoodense, casi siempre con escaso éxito y relegados a mediocres vehículos de acción para estrellas del cine de acción como Jean-Claude Van Damme) se convirtieron en moneda común, y surgió todo un nuevo star-system encabezado por el simpar Chow Yun-Fat.

election.jpg

En apenas un par de lustros, del fuego inicial que había incendiado el mundo del celuloide apenas quedaban rescoldos. Emigrado a EE.UU. lo mejor de cada casa (con la notable excepción del soberbio Johnnie To, inmune a los cantos de sirena hollywoodense desde su vía láctea), el cine policíaco entro en un prolongado período de recesión, agotado el brillo inicial en una interminable sucesión de mediocres vehículos estelares aferrados a fórmulas inamovibles que recordaban, desafortunadamente, a la producción en serie del cine norteamericano. El mercado internacional evidenció también un cierto cansancio, subsanado en parte por la irrupción de personalidades tan acusadas como Wong Kar Wai. Llegados a este punto parecía inevitable que había que reinventarse para no morir de éxito, pues lo cierto es que el público hongkonés no parecía cansarse de las secuelas, remakes y reformulaciones de sus grandes éxitos. Y he aquí que aparece, como salida de la nada, una película como "Infernal Affairs" que, como diría Lampedusa, vino a cambiar las cosas para que todo siguiese igual.


infernal.jpg

Planteada como la primera producción de la nueva compañía de Andrew Lau, Basic Pictures, se intentó reunir a lo mejor de cada campo para lograr un producto que combinase la comercialidad con una cuidada imagen. Así, se contrató a los 4 actores más populares del momento en Hong Kong y, en mi opinión, de los más brillantes y versátiles de la actualidad con independencia de nacionalidades (no olvidemos que Yun-Fat ya había sido fichado por los americanos): Andy Lau, al que los espectadores españoles apenas hemos tenido ocasión de conocer (en, por ejemplo, La casa de las dagas voladoras de Zhang Yimou), pero que lleva dos décadas siendo una superestrella y uno de los actores más galardonados de Hong Kong gracias a su trabajo con directores del calibre de Johnnie To (Fulltime Killer, Running Out of Time o Running on Karma); Tony Leung Chiu Wai, quizás el más reconocible del póker de estrellas gracias a su trabajo con Wong Kar Wai en Deseando amar, Happy Together, o 2046; Anthony Wong Chau-Sang, mi favorito del lote, inolvidable presencia amenazante en films de Woo o To, que aquí realiza una de sus interpretaciones más brillantes; y Eric Tsang, enorme actor de comedia muy lejos aquí de sus registros habituales. Además, por si fuera poco, también a las dos actrices más populares del año, Kelly Chen (pronto protagonista de Breaking News a las órdenes del omnipresente Johnnie To) y Sammi Cheng (también salida de la factoría Milkyway, la productora de To), a dos prometedoras estrellas que tendrían más ocasión de brillar en la secuela-precuela al año siguiente, Edison Chen y Shawn Yue, la supervisión visual del grandioso Christopher Doyle (director de fotografía habitual de Kar Wai, pero que también ha colaborado con Van Sant, Jarmusch, Ratanaruang o Shyamalan), el montaje de Danny Pang (que ya había debutado como director con Bangkok Dangerous y pronto alcanzaría el superestrellato gracias a The Eye y sus secuelas) y la supervisión de las escenas de acción de Dion Lam, cuyas inolvidables coreografías le llevarían finalmente a Hollywood y a sagas como Matrix o Spiderman).

infernal_affairs.jpg
El resultado fue un éxito arrollador en las taquillas hongkonesas, estableciendo numerosos records de recaudación. La aclamación crítica no fue, en modo alguno, menor, acaparando hasta 7 galardones en los Hong Kong Film Awards (de ¡16 nominaciones!), 5 Golden Horse Awards (los más importantes premios del cine chino) y unas reseñas excelentes, lo que atrajo inmediatamente la atención de las productoras estadounidenses. Así, apenas cuatro años después, Martin Scorsese dirigía con gran éxito Infiltrados, hábil pero algo impersonal traslación a Chicago del film original, que le supuso su primer Óscar (cosas de la Academia, siempre con sus equilibrios para contentar a todos) y un notable éxito internacional (en parte debido al desconocimiento de la película original). Porque si en algún caso las comparaciones son odiosas, Infernal Affairs podría ser un ejemplo paradigmático. Un maestro del cine americano (autor de obras maestras como Taxi Driver o Toro Salvaje) que pierde a los puntos en su enfrentamiento con unos hábiles "artesanos" del cine asiático. Ya saben aquello de "Busquen, comparen y...". Esperamos que la disfruten.




0 TrackBacks

Abajo están listados los blogs que hacen referencia a esta entrada: Delicias orientales - Primer plato: Infernal Affairs.

URL de TrackBack de esta entrada: http://www.canarias7.es/blogadmin/mt-tb.cgi/5574

1 comentarios

1

Qué buena pinta tiene este ciclo! Y qué pena que sea solamente de cuatro títulos!. Impagable ese videoclip a cargo de los propios actores de la película, por cierto!

Escribir un comentario

Categorías