La Asociación de cine Vértigo empieza el año con maldad. No es que vayan a empujar a ancianitas por las escaleras, ni a quitarles la merienda a los niños del orfanato. Bueno, eso al menos no está previsto. Lo que ocurre es que Vértigo ha decidido comenzar sus proyecciones de 2010 en el CICCA con un ciclo titulado "Años 70: tres visiones del mal".
Todo evoluciona, y el mal no iba a ser ajeno a esa tendencia natural. Cada época tiene sus formas y modos, cada década contiene en sí misma aspectos que la diferencian de las otras, a veces por evolución, a veces por involución. La forma en que el cine ha ido mostrando el Mal (así, en mayúsculas) ha ido mutando de forma permanente, pero también ha sido el propio cine, sus cineastas, quienes han ido cambiando, y con ello se han prestado mayores atenciones a determinados aspectos que antes pasaban desapercibidos o que, por qué no decirlo, nadie se atrevía a tocar.

Este ciclo se centra en la encarnación masculina del mal y la forma en que tres cineastas muy distintos la reflejaron durante los ahora tan de moda años 70. ¿Opinan que se podría hablar también de una Maldad femenina o de una Maldad sin género? Pues seguro que tienen razón. Pero como diría Kipling, "esa es otra historia".
La primera proyección tiene lugar el lunes 4 de enero, a las 19:30 horas y, como es habitual, con entrada gratuita y en versión original con subtítulos. Este último hecho puede ser una novedad para muchos espectadores que ya hayan visto la película a proyectar, ya que se trata de un clásico que puede que ya hayan visto en televisión en versión doblada. Hablamos de "Frenesí", una de las últimas películas rodadas por el maestro del suspense, el gran Alfred Hitchcock.
"Frenesí" fue su penúltima película y, para muchos, su canto del cisne. Venía de un par de títulos menos afortunados de lo habitual ("Cortina rasgada" y "Topaz"), y las voces sobre su posible agotamiento creativo eran cada vez más sonoras. Quizás eso influyó en que Hitchcok decidiese abandonar los rodajes americanos y volver a casa.

Como fue habitual durante toda su carrera, el texto de base se lo proporcionó una novela, en este caso "Goodbye Picadilly, farewell Leicester Square", de Arthur La Bern, quien tomó prestado el título de esa famosa canción popular inglesa titulada "It´s a long way to Tipperary" que muchos de nosotros aprendimos en la escuela. El encargado de la adaptación fue Anthony Shaffer, quien ese mismo año se encargó de adaptarse su propia obra en la espectacular "La huella". Cuentan que La Bern no quedó muy contento con la adaptación de su obra, por cierto.
El rodaje de interiores tuvo lugar en los célebres Pinewood Studios, mientras que los exteriores tomaron como referencia el centro de Londres. Quizás como homenaje tardío a su padre, tendero de un puesto de frutas y verduras en Covent Garden, Hitchcock escogió cuidadosamente un buen puñado de localizaciones cercanas a aquellos lugares tan transitados en su niñez. El Támesis, Oxford Street, The Bridge Tower...todo muy reconocible para cualquiera que visite Londres. Si pasan por la zona pueden buscar por esa zona uno de los pubs que aparecen en la película, The Nell Old Drury, todavía abierto al público.
Hitchcok retomó las historias de asesinatos y el interés por quien se ve sometido a una persecución por parte de un amenazante enemigo exterior. Lo novedoso es que no es un hombre inocente el centro de su interés, sino precisamente el criminal. Quizás se estaba dando cuenta Hitchcok de que un buen malvado presentaba las suficientes aristas en su personalidad como para ser más interesante. O quizás es que el público era cada vez más morboso.
El arranque es ciertamente impactante: En las aguas del Támesis aparece el cadáver de una mujer desnuda y estrangulada con una corbata a rayas. La mujer presenta, además, síntomas de violación y otras señales que hacen sospechar que se trata de un maníaco sexual. Muerte, sexo, tensión y crimen. Todo esto había estado ya presente en el universo del director, pero quizás no de forma tan descarnada, tan expuesta a nuestros ojos como en esta película. De hecho, fue su única obra calificada con la restrictiva "R" en su estreno americano, y la única donde se pueden ver algunas escenas de desnudos.

El resto de películas de este ciclo serán las siguientes:
LUNES 11 de enero
EL QUIMÉRICO INQUILINO (Roman Polanski)
LUNES 25 de enero
MARATHON MAN (John Schlesinger)
En definitiva una buena oportunidad para ver buen cine y para hablar del Mal. Desde este blog les invitamos a acudir a esas proyecciones y, aprovechando la ocasión, les queremos desear un feliz 2010.

Hola,
jo, Hitchcock y yo no fui, cn lo q m gustan esas pelis d terror d ls 70'y en versión original q es lo mejor, cuack.. dnd m meto para la cosas importantes, pa variar he leído tarde el blog, sino ahí hubiera estado.
En fin, m parece un buen ciclo para empezar el año.
Saludos
Valentina
Ahhh y no se bien cm c dice... mmmm creo q es: “q tengan muchos reyes” jeje
Hola, Valentina. Lo más curioso de "Frenesí" es el sentido del humor que destila durante todo su metraje. No recordaba haberme reido tanto en una película del Maestro. Saludos también para ti...y muchos reyes!!!
Buenas,
Recuerdo la primera vez que vi esta película, fue en V.O, en pantalla grande y tenía 15 años, o como mucho 16, y curiosamente lo que no entendía era por qué todos aquellos niños -sí, en masculino- se reían de aquella forma en aquella película que yo encontraba tan dura y en la que pasaban cosas que no me hacían ninguna gracia... sí, el tiempo pasa y ahora lo entiendo más, aunque no sé si mucho:-)
Un saludo.
Hola, Sang. "Frenesí" tiene muchos chistes, y gran parte de los mismos son de bastante mal gusto....pero debo reconocer que alguno de ellos, ubicado por Hitchcock en el momento preciso, me hace reír mucho.
Hola a todos:
Sang es curioso pero yo también recuerdo la primera vez que vi Frenesí… en mi casa, yo contaba con menos edad, unos 11 años y creo que la oferta de la primera cadena no me atraía en absoluto así que me deje atrapar por un intro muy curioso de un tipo un tanto gordo flotando en un río en la 2… Tenía unos cuantos rombos así que cada vez que pasaban mis padres cambiaba corriendo el canal para luego seguir. Me llamaron la atención, en aquel entonces, los pelos anaranjados del asesino y los numerosos Austin 1100 que aparecían (esta vez he contado 5)… Mientras la veía el lunes sólo recordaba flashes y por supuesto la disfrute de una manera especial…si, esa fue mi primera vez con Hitchcock…
Estoy con Miguel Ángel, yo también me divertí muchísimo con ese humor cruel pero inteligente y quizás me atrevería a decir que para todo tipo de género. Una sabia exageración de ciertas situaciones cotidianas, pero nunca un humor forzado que por desgracia es el que mas esta de moda…
Hola, Clio. ¡Hay que ver, cuanta precocidad!. ¡Con 11 añitos y ya viendo pelis con rombos! Al menos en ese caso que comentas era una de Hitchcock, que eso siempre sienta bien al espíritu cinéfilo.