Ninguna de sus películas me deja indiferente. Más bien todo lo contrario, cada una de sus juguetonas propuestas es capaz de hacerme disfrutar hasta límites insospechados. Y eso no lo consiguen muchos cineastas, la verdad. Y menos cultivando géneros de forma tan "al límite" como solamente él se atreve. Incluso en sus peores momentos es capaz de sorprenderme, de entretenerme o, incluso, de conmoverme.
A quien se quede en la excusa barata de su regusto por la violencia o en su incapacidad para abandonar el "cine de género", baste recordarle las innumerables peleas y disparos que se ven en muchas de las películas del gran John Ford. Es un ejemplo de lo más facilón, es cierto, sobre todo porque no estoy intentando comparar a Ford con Tarantino. Ni mucho menos. Pero no deja de ser curioso que uno de los más grandes de todos los tiempos, se definiese a si mismo como "director de películas del oeste", casi como quitándose importancia. Y que eso venga de boca de quien para muchísima gente ha sido el mejor, creo que quiere decir algo.
Quentin Tarantino se ha ido edificando película a película un universo personal e intransferible donde campa a sus anchas la mitología barata que devoró en sus años de videoclub, enriquecida por su inigualable capacidad para convertir asuntos aparentemente absurdos en el eje de algunos de los mejores diálogos del cine americano reciente. Pero es que además es tremendamente hábil a la hora de aderezar todo esto con un empaque visual apetitoso. Vamos, que lo tiene todo.
Cuando estas letras queden colgadas en el ciberespacio aun no habré podido ver su última película, "Malditos bastardos", pero ya se me hace la boca agua. Y en esta ocasión, hay un detalle ajeno al bueno de Quentin que eleva al cubo mi regocijo: voy a poder ver esta película en versión original. Quien habite en una gran capital puede ver este comentario un tanto fuera de lugar, pero es que quienes vivimos en provincias vemos reducidas a la mínima expresión las posibilidades de ver cine de estreno en su propio idioma. En el mejor de los casos, y con bastante retraso sobre sus estrenos nacionales, nos llegan pequeñas películas de autor condenadas a aguantar una semana en la sala más reducida de los multicines más pequeños de la ciudad. Por eso, con estrenos como éste, en el que se puede oir a actores de diferentes nacionalidades empleando sus propios idiomas, estamos de enhorabuena.

Quizás otro día podamos debatir sobre el doblaje español, ese que dicen es tan bueno. Pero es que no veo argumentos a favor de perder una parte esencial del trabajo de un actor: su voz. Meryl Streep se pasa medio año intentando hablar inglés con acento danés en "Memorias de África" para que, de repente, una buena mujer de la meseta castellana decida como debe hablar su personaje.
Y si no se quieren ir tan lejos en el tiempo, piensen en algo más reciente: el esperpéntico doblaje de "Mapa de los sonidos de Tokyo", de Isabel Coixet. Una película hablada originalmente en japonés, español, inglés y catalán que termina por unificar sus diálogos bajo la bandera de la indefinición.
Y si no me creen, vean y comparen. Empecemos con el trailer en español
Y seguidamente, dense un paseo por la página oficial de la película y seleccionen "Videos"
¿Siguen creyendo que hay debate? Pues nada, aquí les esperamos.

En otras provincias tenemos menos suerte y me temo que no veremos a los "bastardos" en versión original así que tal vez sea necesario contener las ganas y dejar esa película para un poco más tarde, cuando el estar en una capital mayor nos permita verla de la mejor manera posible. Sobre la de Coixet sólo puedo decir que me dejó totalmente fría y tengo unas ganas locas de poder verla con las voces originales. ¡A disfrutar!
El debate existe, es muy fácil sentarte y escuchar sin tener que leer... por lo general y para la mayoría de los mortales creen que las VO son sólo para cinéfilos y eso mismo me lo han recordado hoy cuando propuse ir a ver la peli de Tarantino en VO...así que iré a verla sola... por cierto el montaje es diferente al de CANNES que parece que no gustó demasiado...Y claro que somos uno de los países con los mejores doblajes... también somos uno de los únicos países que siguen doblando así que creo que somos campeones por falta de competencia...bess
Escribo estas líneas desde la indignación que me ha provocado ser testigo mudo de la atroz carnicería perpetrada con “Malditos bastardos”. Desde antes de sentarme en la butaca ya venía sospechando que, siguiendo la habitual línea de actuación de quienes perpetúan unos usos carpetovetónicos ideados en unos tiempos afortunadamente lejanos para preservar la lengua del imperio frente a las nocivas influencias foráneas, el doblaje no iba a ser demasiado respetuoso con las intenciones originales del autor de la obra, que no es un señor sentado en el despacho de una distribuidora, sino un tal Quentin Tarantino. Las malas vibraciones me asaltaban desde el propio título; mientras en los anteriores títulos de la filmografía tarantiniana se había respetado la estructura original de 2 palabras en inglés (desde Reservoir Dogs hasta Death Proof), aquí se optaba por primera vez por traducir de forma sui géneris el título original, intencionadamente mal deletreado en su origen. De nada ha servido que Tarantino se haya hartado de repetir que lo que aleja su película de los títulos del género de hazañas bélicas de los 60, es el hecho diferencial de que los actores hablen cada uno en su idioma dependiendo del contexto de cada escena (para lo cual ha contratado a actores capaces de pasar con fluidez del francés al alemán o el inglés). En España todo vale, y las soluciones arbitrarias para conseguir que la mayor parte del film “suene” en español constituyen una de las mayores faltas de respeto hacia el sufrido espectador que abona religiosamente sus localidades de las que he sido testigo en muchísimo tiempo. Se repiten los viejos vicios del pasado y escenas clave, sostenidas sobre los equívocos idiomáticos, pierden por completo su significado, los alemanes pueden alternativamente sonar como teutones de opereta, con acentos grotescos, o como perfectos castellanos, y uno de los personajes protagonistas, alemán para más señas, pronuncia tan mal el idioma de Goethe (cortesía de su doblador) que incomprensiblemente no es fusilado como espía de los aliados; en fin, que consiguen arruinar “casi” completamente la experiencia cinematográfica. Y digo casi porque la obra, sin duda mayor, de Tarantino logra trascender por momentos los desatinos de su distribuidora. Siempre nos quedará París. Luego se extrañarán de que cada vez sean más los cinéfilos que abandonan las salas de exhibición y se refugian en internet como vía de acercamiento a la versión original.
Hola, Clio
Gracias por la presencia. Claro que es fácil sentarse sin tener que leer. Y también es más fácil ser uno más de la manada. Pero creo que hay que apostar por lo que a uno de verdad le importe. Y si tienes que ir al cine sin esos amigos...bueno, mejor sola que mal acompañada.
No quiero convertirme en un extremista de la V.O. Solamente pido que nos den las dos opciones.
Y no dudo de la calidad de los dobladores españoles. Pensemos que no todos los actores tienen voces tan "perfectas". Recordemos la exagerada sonoridad nasal de Humphrey Bogart o en el hilito de voz que, para sorpresa de muchos, tiene Clint Eastwood. Eso forma parte de su encanto. ¿Por qué mutilarlos, por estupendas que sean las voces de sus dobladores?
También sería más fácil comprar un disco de, por ejemplo, Frank Sinatra y que la voz fuese la de, por ejemplo, Manolo Escobar. Quienes no sepan inglés lo entenderían todo, claro.....pero ...me da que no sería lo mismo.
.
Hola, Pepe
Siento como propia tu indignación. Felizmente para mi única y sufrida neurona, no tenía (ni tengo) la menor intención de dar una oportunidad a la versión doblada de "Malditos bastardos". Estaba pensando lo bien que viene ese título para identificar a todos los culpables de este desaguisado.....
Cosas como ésta me traen recuerdos de un pasado no tan lejano (bueno, depende de la edad de cada uno, claro), cuando se cometían terribles carnicerías con el doblaje, hasta el punto de alterar completamente el sentido del propio guión. En "Mogambo" (1953) se aprovechaba la manga ancha del doblaje moralista de la época para travestir el nada oculto adulterio de los protagonistas y convertirlo nada menos que en ¡incesto!. Y más "divertido" fue lo ocurrido con la película "Maccheroni" (1985), de Ettore Scola, donde las dificultades de Jack Lemmon y el resto de personajes para entender en inglés e italiano se justificaban con carencias auditivas. Y así, hasta el infinito, y más allá....
Hola, Salitre
No te creas que esta provincia desde la que escribo es Jauja (que por cierto, está en Perú). Ya me gustaría disfrutar de más propuestas por el estilo. Este estreno es una lágrima en medio del Atlántico. ¡Pero menos es nada!.
Lo que toca es apoyar iniciativas de este tipo. No olvidemos que quienes programan no son hermanitas de la caridad, son empresarios que viven de esto, unos mejor que otros. No tengo comisiones de ningún cine (ni las quiero), pero si pretendo como espectador que se me ofrezcan estos productos, tengo que contribuir como mejor puedo: pasando por taquilla. Así el empresario tendrá más argumentos para continuar apostando por este tipo de estrenos.
Lo que más me afecta de verdad es que la inmensa mayoría de los espectadores no van a ser conscientes del desaguido, y probablemente tampoco les importe demasiado. Demasiados años de insensibilización.
Muy cierto lo del doblaje Pepe, la verdad que le quita toda la "gracia" a la guerra de acentos y a la particular gracia y contenido que tiene los mismos... pero bueno, siempre nos quedará el dvd.
Ya la película en sí me ha parecido simplemente fantástica la verdad, iba a verla con pocas esperanzas, no sé por qué tenía la sensación de que me iba a decepcionar, pero todo lo contrario.
Tarantino básicamente hace lo que le da la gana, y como ya he comentado por algún otro lado, me alegro de que sea él una de las pocas personas con ese poder.
Una película con diálogos y escenas largas, muy largas, pero no por ello carentes de interés, es algo que no se ve todos los días en un cine.
Aparte de que Tarantino invade de nostalgia y amor toda la proyección, ya desde el comienzo, con ese logo antiguo de la UNIVERSAL, te traslada a un arte cinematográfico no perdido, pero ya tan evolucionado que ha perdido algo de sus señas de identidad.
Aquí Tarantino las recupera, las empaqueta de la mejor manera posible y las sirve con su habitual descaro, consciente más que nunca de que su película es... su película, y si te gusta bien y sino pues también.
Muy grande, espero que haya una versión extendida, porque me dio la sensación de que faltaban escenas y de que su final es algo precipitado.
Veremos...
Hola.
Pepe, a mí lo que me preocupa es que tú compares el cine con lo que te bajas de Internet y ves en una pantalla de ordenador o en la televión. Al igual que para ver a Rothko poco me sirve el marcador que tengo en "mi tablón", ver una película implica algo más, pierde tanto fuera de una sala de cine como con el doblaje.
(Para lo único que me sirve el marcador es para recordarme que me gustaría irlo a ver otra vez).
¡¡Ainss Pepe no dejes que te afecte tanto¡¡. Mientras sigan doblando continuarán los años de insensibilización.
Estoy de acuerdo con Miguel en que una de las soluciones sea poder optar a la versión original y a la doblada, pero seguirían ganando las dobladas por goleada porque simplemente es más cómodo,quizás deberían poner una fecha límite para las proyecciones dobladas,como con el consumo de las bolsas de plástico,quizás sea un ejemplo un tanto extraño, pero ahora mismo no encuentro la diferencia entre Pepe y el medio ambiente,los dos necesitarán años de recuperación ¿no?, o esa es mi conclusión después de leer su opinión.
Os apunto otra película que si se hubiera proyectado en VO quizás hubiera tenido mejores críticas, vale que no es una gran película pero mejora muchísimo cuando la ves en VO, se trata de "Vicky, Cristina Barcelona".
Ahora sólo falta saber que versión vieron los académicos españoles cuando nombraron a "Mapas de los Sonidos de Tokyo"como una de las candidatas a representarnos en los Oscar... aunque quizás ésta sea una historia que se debería de contar en otro momento...!Os lanzo mi guante¡.Bess a los dos;-)
No he visto la de Tarantino, pero sí la de Coixet. No voy a valorar o lo contrario su peli pero sí el doblaje: esperpento abusivo, deleznable maniobra de poder de los distribuidores. Lo mismo pasó con el doblaje de Gran Torino, que era casi de multa a los que lo perpetraron.
Los que me conocen saben de mi exagerada aversión a los doblajes y de mi defensa a dientes de la versión original subtitulada. Algo en lo que creer con confianza, de resto me falta ese matiz, por eso no lo dudo ni un instante. Si un doblaje está por debajo de donde suelen estar, a mí ya me han matado, y me siento pisoteado, engañado, estafado e insultado. Salud y larga vida al blog.
Un abrazo muy fuerte a Clio, Héctor, David y Sang Sattawang (¿Qué tal tiempo hace por Tailandia?) y, en general, a todos los que están haciendo de este blog un ente vivo y lleno de actividad. De eso se trataba.
A lo comentado poco puedo añadir. Bueno, si, debo adherirme a esa fascinación por un tipo (con talento) que hace (con talento) lo que le sale de sus santas narices. Que el producto final en la mayoría de los casos sea notable o sobresaliente, ya es la guinda del pastel.
Tampoco quisiera olvidar esa vía de agua que parecen haber detectado en las bodegas de nuestro destructor Pepe Torres. No es corporativismo, pero debo decir que en el fondo entiendo su postura sobre el inabarcable abanico de posibilidades audiovisuales que ofrece Internet. Partiendo de la base de que en este santo país se edita una milésima parte del cine y las series que pululan por las estanterías de otros países civilizados, los cinéfagos de pro optan con todo el derecho del mundo por servirse de los medios a su alcance para ver trabajos que, en la grandísima mayoría de los casos, serían inalcanzables en su formato original. Puestos a definirse, debo decir que no me encuentro entre los devoradores de series de televisión, y debo confesar que mi cuota audiovisual se consume en las salas de cine. No me considero ni mejor ni peor. Simplemente esa es mi elección.
Y por cierto, "Vicky Cristina Barcelona" en versión original subtitulada tiene gracia. Y no es un chiste.
El único pero, aparte del reiterado desaguisado del doblaje, que le pongo es el mismo que apuntas tú, Héctor: considero que algunas situaciones y personajes se quedan un poco cortos, pero ya se sabe que Harvey "Manostijeras" Weinstein no iba a permitir que la película se fuese hasta más allá de las 3 horas. Es momento de empezar a hablar de un universo tarantiniano, claramente parecido al nuestro, pero donde es posible reescribir la historia a golpe de metralleta,el pasado converge armoniosamente con el presente y los personajes viven en un entorno reconocible pero claramente irreal. Hollywoodland.
Sólo una cosa más: me ha gustado, y mucho, esta cosa perpetrada por el señor Tarantino, para nada santo de mi devoción, pero sin embargo le respeto como pocos respetan hoy en día. Son cosas que forman parte de mi ambigua existencia. A eso algunos lo llaman falsedad, yo lo llamo normalidad.