« Época de mudanzas | Inicio | La dieta del pollo frito. (Bolivia 2) »

De la emoción a la conmoción (Bolivia 1)

Disculpas muchas por la tardanza en escribir. Con el nuevo trabajo, la casa, la mudanza... Estoy que no termino de hallarme. He hecho un viaje relámpago a Madrid donde, aunque nos parezca mentira por las temperaturas que disfrutamos en la isla, hace frío. Para no dejarles sin relatos de viajes de esos que tanto les gustan, comienzo a recuperar algunos apuntes de las vacaciones de 2006: Bolivia durante 21 días. Sólo con billete de avión ida y vuelta y un gran cargamento de Fortasec. En fin, disfruten conmigo recordando lo que vi.

Hola amigos/as, todos. Sí, he llegado a Bolivia entera, después de un vuelo de más de 10 horas con un retraso de más de cinco...
Esto es alucinante. La gente es encantadora, se desviven por ayudarme. He visto una votación en un colegio, la celebración por la victoria al sí de las autonomías, montañas tan hermosas y verdes como nunca había visto, ciudades sucias donde todo el mundo vende algo y no cabe un alfiler... ¡¡¡Y llevo sólo tres días¡¡¡¡
Viajé de Santa Cruz a Cochabamba en un autobús (guagua en canario, flota en boliviano). Es decir, de la zona plana y tropical, al altiplano. La guagua tenía más de diez años (los mismos en los que no se limpiaba). Era la única extranjera en una guagua llena de bolivianos (hasta rebosar de paquetes, chiquillos...). Ha sido el viaje más surrealista e interesante que he hecho en mi vida. Primero, antes de arrancar, subía gente a la guagua vendiendo de todo. Desde refrescos, hasta periódicos, platos combinados, perritos calientes... La gente lo compraba. Después se sube un tío con corbata y nos echa una charla. ¡¡¡Vendía libros¡¡¡¡ Pero es que se subieron dos más. Uno que vendía cremas milagrosas y otro pasta de dientes blanqueadora. Fue como un híbrido entre teletienda, predicación evangélica y un culebrón. (Uno de ellos decía que estaba allí para 'conciencializar' sobre la importancia de la salud). Luego, cada cierto tiempo, íbamos extremadamente lentos (un poco menos de la velocidad de crucero de 40 KM/H), y se subía alguien vendiendo helados o comida...
He pasado más tiempo con la boca abierta que nunca en mi vida. Los ojos como platos, diciendo, 'no puede ser'. 'Qué fuete, qué fuete, qué fuete...'
Luego la carretera, a ratos, era de piedra, como las calzadas romanas. A mí me daba la risa cuando veía ese pedazo de acantilado verde debajo... O cuando pasamos por uno de los numerosos puentes y la chica que iba sentada a mi lado (una paceña encantadora de 16 años que me regaló una pulserita para que no me olvidara de ella) me dijo que uno de los puentes por los que pasamos se había caído varias veces al pasar flotas. O cuando entramos en un túnel y yo me pregunté si no tenía luces... Aquí las carreteras son de doble sentido porque ellos lo dicen no porque tengan amplitud suficiente.
Paramos a mitad de camino a comer en un sitio que un inspector de sanidad a un kilómetro, con los ojos cerrados y vuelto de espalda hubiera precintado de por vida. Al estilo spiderman. Lanzando el precinto, cual tela de araña, desde esa distancia por si acaso. Yo comí pollo (que es básicamente de lo que me alimento).
Pero esto es genial, de verdad. Las ciudades están llenas de gente (no cabe un alfiler) y por el camino señalaban como zonas urbanas lugares que no tenían ni alcantarillado. Ahora estoy en Cochabamba. A finales de semana partiré para La Paz. Hace un montón de frío.
Estoy disfrutando un montón. Espero que el año que viene alguno de mis amigos/as solteros/as (pero no enteros/as) se apunte al próximo. Porque habrá un próximo. Lo que todavía no sé es a dónde.

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.canarias7.es/blogadmin/mt-tb.cgi/1010

Comentarios