« Agosto 2007 | Inicio | Octubre 2007 »

25 de Septiembre 2007

Desde Las Canteras con amor

De vuelta al mundanal ruido me recibe Las Canteras con un par de jornadas de playa antes de incorporarme al trabajo. Es una buena anfitriona, no cabe duda, aunque el primer día todavia no sabía si estaba en Las Palmas de Gran Canaria, en Pekín, en Múnich o en Madrid. He recorrido todos esos lugares en cuatro días (mi avión hacía escala en Alemania) y, claro, me ha costado hallarme y saber en qué idioma tenía que pedir la cerveza.

No me quejo, porque estoy de vuelta de una pieza y aquí parece que poco ha cambiado, lo que es un alivio después de un mes en un país donde casi todo era nuevo y extraño. Lo mejor de la vuelta es que he acertado con los regalos que traje a casi todo el mundo. Y menos mal porque después del estrés del Mercado de la Seda, si me equivoco al elegir me da algo.
Fue complicado porque sólo puedes facturar 20 kilos y llevar 10 más en cabina. Si te pasas, tienes que pagar. Y era yo solita. Aprovecho este inciso para explicar algo que Bruja del Mar me pedía encarecidamente que contara al principio de este viaje.
Con vistas a la compra masiva de presentes para familiares y amigos me llevé a China todas las camisetas viejas que tenía. Esas que han perdido algo de color con los lavados, que se han quedado tan finas como papel de fumar o que simplemente ya no me ponía. La idea era tirarlas el último día para hacer sitio a las compras.
Un par de vaqueros que, por cierto, podían haber vuelto andando desde Oriente por la cantidad de mierda que llevaban encima, y un pantalón corto. Dos pares de deportivas y un par de cholas, unas para caminar y otras para ducharme. Las deportivas ya estaban bastante perjudicadas y, de hecho, perdí parte de la suela de una bajo la lluvia, así es que las tiré sobre la marcha. Eso sí, lo que llevaba nuevísimo, reluciente, impoluto era la ropa interior. Que quieren, una lleva toda la vida oyendo a su madre que no se ponga determinadas braguitas o sujetadores. "Mira que cómo te pase algo vas a pasar una vergüenza en el hospital..." Se me ha quedado grabado en el cerebro.
Dejando de lado todo este rollo, les aviso de que voy a empezar a colgar fotos y vídeos de China en los próximos días, por si alguien tiene interés en ver ilustrado ese viaje. Además, dedicaré algunos post a desgranar pequeñas anécdotas e impresiones del país. También me he propuesto corregir todas las entradas, ponerles las tildes y las eñes, pero esto sin fecha. Si sigue haciendo sol en Las Canteras no esperen que me quede delante de mi portátil para arreglar esas pequeñas cosas.

20 de Septiembre 2007

La costumbre y la vuelta

Siempre ocurre lo mismo. Cuando ya me estaba acostumbrando a China y me sentia tan a gusto entre personas que hablan un idioma totalmente diferente pero que ya me sonaba hasta familiar, me toca volver. Una vez que he conseguido relajarme y entender un poco la vida de las millones de personas que viven aqui todo ha sido mas facil. Adelanto que hoy, mi ultimo dia, fue muy estresante. Me toco hacer las pertinentes compras y casi me da algo con el regateo en el Mercado de la Seda.

Reconozco que no me gusta ir de compras. Debo de ser una de las pocas mujeres del mundo que se pone nerviosisima con la idea de probarse y probarse ropa para ver si algo le queda bien. Tal vez este estres-shopping tenga su raiz en las tallas. Soy una mujer casi de Rubens y cada vez que me muestran una M (que es mi talla) que no me cierra me sube un calor a la cara y unos instintos a lo Uma Thurman en Kill Bill que ni les cuento.
El hecho es que hoy, decidida a regatear para afrontar la compra de recuerdos para familiares y amigos, me he puesto muy nerviosa. Me han llamado tacanna en perfecto espannol, me han dicho que soy dura en ingles e incluso dos jovencitas me han llamado 'zorra' en el idioma de la Gran Bretanna pensando que no lo iba a entender. En fin, aqui yo soy la guiri y hacen como en cualquier otro sitio de compras turistico. Y no me gusta. Ni en Pekin ni en Granada ni en Estambul ni el sur de Gran Canaria, que quieren que les diga.
Despues me he tomado un cafe con Otro Corresponsal en Nan Lougu Xian, un hutong precioso, lleno de bares y de tiendas que recomiendo a todo el que venga por aqui. Lo mejor de este lugar es que hay convivencia e interrelacion entre chinos y extranjeros de todos los lugares.
Haciendo un balance de mis 24 dias de estancia en China (ay, madre mia, que ya mismo tengo que volver al trabajo) debo reconocer que esto es muy interesante y que volvere. El choque cultural existe y es muy fuerte, sobre todo porque las grandes ciudades como Shanghai te engannan. Piensas que esto es mas o menos de una manera y cuando te ves 16 horas en un tipico tren chino, pues claro, se te cae el alma a los pies. Pero no tanto. Por ejemplo, he visto jugar con una especie de pelota con alas (ya lo veran en el video) durante una hora a varias personas adultas. Hace cuanto que ustedes no se divierten de una manera tan inocente y tan barata? Pues eso. Aqui la filosofia de vida es muy diferente, pero la gente rie, se divierte, es feliz. Y, en el fondo, eso es lo importante. Ser feliz tenga uno 10 euros o 10 yuanes. Lo que me recuerda que la playa de Las Canteras es gratis y que muchos de los dias mas divertidos de mi vida los he pasado tirada en la arena, con un par de amigos y un par de cervezas. Aqui termina mi filosofia barata y mi viaje a China. Quedan muchos detalles mas que contar y prometo que no dejare ninguno sin mencionar.

19 de Septiembre 2007

De aletas de tiburon y murallas

Perdonen el despiste pero es que he estado muy ocupada paseando por esta ciudad contaminadisima y maravillosa que se llama Pekin. He estado en el Palacio de Verano, en la Gran Muralla y he comido casi de todo en casi todos sitios. Un corresponsal espannol de un periodico nacional que vive aqui me ha hecho de Lazarillo y yo me he dejado guiar casi a ciegas. El Corresponsal me descubrio un hutong lleno de vida donde he podido escuchar en directo a dos guitarras el Concierto de Aranjuez de Paco de Lucia. Una experiencia casi mistica despues de tantisimos dias fuera de Espanna (si llega a ser la Bien Paga me pongo a llorar de la emocion).

Intento resumir estos dias intensisimos. Lo mejor de todo ha ocurrido hoy, cuando he ido a la Gran Muralla. Tras tres horas de trayecto en coche y una y pico subiendo por una escalera imposible a punto siempre de echar el bazo por la boca al siguiente escalon he llegado. El tramo de la muralla que he subido se llama Simatai y no existen palabras para describir lo que he visto desde alli. La muralla se extiende y se pierde a la vista humana cabalgando en las crestas de una cordillera. Serpenteando arriba y abajo. Es increible, es una obra imposible y ahi esta desde, en algunos tramos, cientos de annos antes del nacimiento de Cristo.
Lo primero que he podido decir cuando he echado un vistazo a mi alrededor desde lo alto de Simatai es: "Joder, esto es acojonante". Y ahi me he quedado atascada. No puedo describirlo mucho mejor. Una joven francesa de mi edad que subio poco despues que yo tenia una sonrisa de fecilidad increible en la cara y me di cuenta de que yo estaba sonriendo de la misma forma gratuita y estupida. La Gran Muralla no tiene comparacion a ninguna obra humana que yo haya visto en mi vida. Santa Sofia, en Estambul, se queda muy corta; Brujas, la preciosa ciudad de cuento de Belgica, no tiene nada que ver. Es que en la epoca en que construyeron la muralla los chinos ya utilizaron ladrillos de adobe y arcos de media punta en la especie de torres vigia que jalonan su recorrido. Esta 'tecnologia' llego annos despues a Europa, en el Romanico, y las construcciones que he visto de esa epoca son menos espaciosas que estas.
He tirado casi 100 fotos, he grabado un video para que lo vean pero no creo que puedan hacerse a la idea. La bajada fue mucho mas peligrosa que la subida, aunque menos cansada. Doy gracias al teleferico antiquisimo, de cuando Mao era corneta, que me ha ahorrado una subida a la montanna que no hubiera sido nunca capaz de superar. Aun asi, el tramo que hay que hacer a pie ha sido casi una hora de subida con una inclinacion irracional. Pero hasta aqui llegan los chinos con sus souvenir y te abanican y te ayudan a subir si luego les das algo de dinero (increible, pero cierto).
Estos dias tambien me he sentido especialmente aventurera en la ciudad. El Corresponsal me llevo a cenar el domingo a un bochinche chino unos pinchitos (el dice que de ternera) que estaban deliciosos y algo picantes. El martes quedamos a comer y me llevo a un restaurante a darle al pato de Pekin que esta muy, pero que muy bueno. De entrantes me propuso una sopa de aleta de tiburon, me dijo que estaba muy rica y que me fiara. Pues si, estaba buena, aunque la forma en que cazan al pececillo no sea muy ecologica (prometo no volver a comerla en la vida por los pobres tiburones). Despues, el Corresponsal me mando en un taxi a un lago muy bonito. Alli me encontre a Susana, una chica armenia que vive en Inglaterra y que se apunto en seguida a mi plan de hutong con encanto y lleno de bares. Y asi acabamos escuchando a Paco de Lucia . Porque yo lo pedi, eh? Es que cuando una sale se siente tan nostalgica... Lo que mas echo de menos es la comida de mi madre, que jamas ha cocinado aleta de tiburon, ni falta que le hace, oiga, que en mi casa se estila el cerdo y, sobre todo, el jamon iberico cuando se puede.

15 de Septiembre 2007

Perdida en la Ciudad Prohibida

Lo tengo que confesar. Tiendo a perderme en todas las ciudades que visito y en China, bueno, con todos los carteles en lengua autoctona, no es tan dificil despistarse. Lo chungo es cuando te pierdes dentro de un lugar turistico, como la Ciudad Prohibida. Piensa una que seran cuatro calles y cuatro edifcios y cuando le dan el plano con la entrada lo guarda en el fondo de la mochila. No se pueden ni imaginar la cantidad de vueltas que di. Estuve por lo menos tres horas recorriendo pasadizos, avenidas mas grandes y visitando las innumerables salas en las que se exponian las riquezas del extinto imperio, que ahora saben que es todo del Pueblo (o no).

Aunque algunos de los edificios estaban en obras y los andamios afean un poco el efecto, la Ciudad Prohibida es impresionante. Estaba llenisima de turistas, sobre todo chinos aunque pude oir algun "conno" con esa letra maldita de la que este teclado no dispone. Todavia hoy hay puertas cerradas, edificios en los que no se puede entrar, supongo que vacios o llenos de cosas sin valor. Recorde sin querer queriendo la pelicula de El ultimo emperador porque mi imaginacion no alcanza a pensar como seria la vida dentro de las puertas de ese palacio en la epoca imperial.
Lo que mas me llamo la atencion fue una exposicion de relojes riquisima. Habia algunos de agua que tenian cerca de seis metros de altura. Claro, asi cualquiera. 'Mira que no se que poner en este palacete'. 'Pues un reloj y lo llenamos todo'.
Tambien me dejo muerta la Plaza de Tiananmen. Ni rastro de lo que ocurrio salvo una masiva presencia policial y militar. No puedes dar dos pasos sin cruzarte con un uniforme (adelanto que he grabado en video un minidesfile para colgarlo cuando regrese a Occidente). La gente lo ve aqui con mucha normalidad y yo casi diria que les gustan los uniformes. Yo me reivindico en mi debilidad por el de los bomberos y el resto, que quieren que les diga, ni fu ni fa.
Por la tarde, repeti masaje en una peluqueria de verdad donde una joven se tira 20 minutos sobandome la cabeza, la cara, el cuello y la espalda por un euro. Creo que voy a ir todos los dias. Despues, de vuelta a mi espiritu curioso, decidi ir a un sitio que en mi guia de viajes dice que dan conciertos de musica tradicional china mientras te tomas un te. Tras cruzarme media ciudad con un trafico insufrible y un taxista kamikace (como todos aqui) resulta que ahora estan de descanso, pero que en noviembre vuelven a la musica en directo, me explica la camarera en ingles. Eso si, muy solicita me cambia el CD para que escuche algo chino. En fin, un fiasco. Mannana por la noche voy a un garito para escuchar Opera China, aunque con mi suerte seguro que me encuentro el musical de Jesucristo Superstar interpretrado en chino por el mismisimo Camilo Sexto (yo es que de este pais ya me espero cualquier cosa).

13 de Septiembre 2007

Acoso y derribo

Empece el dia tarde, con pocas ganas de hacer nada, y la debil llovizna sobre Pekin me animo a tomarme el dia con filosofia. Decidi ir al Mercado de la Seda, el paraiso de las falsificaciones y de las gangas, pero solo a mirar. En la puerta (las cosas que tiene el destino), mientras terminaba un cigarrillo oigo hablar en espannol. Una pareja, ella colombiana el madrilenno, que me pregunta que si ya he comido y que almuerce con ellos. Pato laqueado, la especialidad en Pekin y una maravilla si me permiten que se lo diga.

El, medico especialista en el cerebro, no sabia nada de las peluquerias que siempre estan abiertas y de los lugares de masajes donde se utiliza algo mas que las manos. Se mostro sorprendido pero comprendio de repente por que a algunos de los colegas que habian asistido el congreso les entraban ganas de darse un masaje a las dos de la madrugada. Esta pareja afable y divertida, que me invito a comer por muchos intentos que hice por pagar mi parte, juntan entre los dos doce hijos. Algunos de ella con otra pareja, otros de el con otra mujer y creo recordar que al menos un par propios.
Fue estupendo escucharles contar como se las apannan para mantener un poco el orden entre tanta gente y muy agradable cambiar impresiones con ellos sobre la familia, lo que dura la comida en la nevera en una casa con mucha gente y cosas parecidas. Luis, el medico, me advirtio para mis compras: "No pagues por nada mas de 100 juanitos", que es como llama el a los yuanes y al cambio son 10 euros.
Cuando me despedi, tras cambiar telefonos, besos y mi promesa de devolverles la invitacion (a ellos, que como se me presenten con los 12 hijos me arruino), inicie la inspeccion ocular. El Mercado de la Seda es un centro comercial entero lleno de tiendas de todo lo que te puedas imaginar. Desde tecnologia como telefonos moviles hasta ropa interior. A los occidentales se nos tiran al cuello, nos agarran del brazo, no nos dejan ir. Tanto es asi que yo, que solo estaba mirando y llevaba muy poco dinero encima, me fui con una chaqueta de marca y una tarjeta de la tienda para que vuelva a por mas. La dependienta empezo pidiendome 670 yuanes y me la lleve por 100.
Las tiendas no son tales. Son mas bien una especie de puestos pegados los unos a los otros en varios pasillos. Incluso te hacen trajes o chaquetas a medida a un precio irrisorio. La cruz de la moneda es cuando, como me paso, te pierdes buscando la salida, y ves a otras mujeres cosiendo con las maquinas vaqueros, chaquetas y lo que sea. Me apuesto el cuello que sin moverse apenas del sitio. Lo justo para ir al banno, porque comer seguro que lo hacen en el lugar de trabajo.
De vuelta a mi hotel, en mi hutong, me he parado una vez mas delante de una peluqueria donde he visto a gente cortarse el pelo pero no estaba segura de que tipo de lugar era. Le pregunto por sennas a la chica por un cartel de masajes en los pies y me dice que 30 yuanes. Pense en regatear, pero no me apetecio. Cuando entre y vi ese pequenno habitaculo, el arroz cociendo en una cocinilla en el suelo, la ropa secando en otro lado, me parecio despiadado tratar de rebajarle el precio. Tres euros me los gasto en dos cannas un dia cualquiera y esta mujer (que creo que es algo mas que peluquera) me dio un masaje tan chachi que casi me quedo dormida. Estaba tumbada en una cama que habia en un cuarto posterior, donde colgaban algunas braguitas puestas a secar y un camison tipo picardias.
En realidad no se si es una de esas peluquerias, pero mi imaginacion hizo el resto. Ella, con una camiseta algo escotada, taconazos y pintada (las chinas no suelen maquillarse practicamente nada). Yo saliendo por la puerta y pensando que puede que ambas tengamos la misma edad.

12 de Septiembre 2007

El olor de las peluquerias

"El olor de las peluquerias me hace llorar a gritos". Me he acordado de este verso de un poema de Pablo Neruda porque he descubierto las peluquerias chinas. El hotel de Xi'an estaba muy cerquita de unas cuantas de estas, que no son lo que dicen. Tristemente decoradas, pretendiendo emular un lugar donde la gente se corta o se lava el pelo, estan abiertas hasta muy tarde e iluminadas por una luz roja por fuera. En la puerta, una mujer pintada espera sentada en una silla. Es la prostitucion, que aqui no esta permitida, pero como si lo estuviera.

Esa es la parte sordida, oscura, de un dia genial que pase en de circuito por Xi'an. Los guerreros de terracota, la verdad, son mas que impresionantes. Son 6.000 figuras que conforman un ejercito que protegia la tumba del emperador Qin Shi Huang (esta vez hecho los deberes). Todos y cada uno de los guerreros, en formacion de defensa, tienen la cara diferente. No tengo palabras.
A parte de ver a los guerreros, que era lo que mas me interesaba, la excursion tambien paso una tumba de otro emperador donde, como no, habia que subir 220 escalones. En fin, me lo tome como preparacion para la Gran Muralla, que me han dicho que cuenta con una subida mas que escarpada.
En mi breve paso por Xi'an conoci a un chileno que tambien viajaba solo. Habia comenzado en Tailandia, ahora estaba viendo China y pretendia cruzar por Rusia para llegar, a finales de anno, a Pakistan (para que luego digan que lo mio es heavy).
Tambien me junte con un grupo de espannoles. Habian hecho un curso de acupultura en Pekin y ahora estaban recorriendo el pais. Una de Zaragoza, dos de Navarra y otra de Sevilla. Con ellos pase el dia de la excursion, comi y cene. En el restaurante donde estabamos cenando, precisamente, pedi a la camarera, por sennas, que nos hiciera una foto. Casi me caigo al suelo de la risa cuando vi su imagen por la pantalla, ya que estaba cogiendo la camara al reves.
Ahora estoy en Pekin, de vuelta a una gran ciudad donde hay tantos chinos como para invadir medio mundo. Me alojo en un hotel que esta en un hutong (un tradicional callejon chino) y donde hablan ingles, todo un alivio. Aun no he visto nada, me he dedicado a pasear, comer y descansar. Tengo muchos dias para contarles mis visitas culturales pero necesitaba recuperarme un poco de la matada de este viaje.
A pesar de ser la capital y de estarse preparando para los juegos olimpicos del anno que viene, Pekin tiene muchas cosas en comun con el resto de China. Las peluquerias, que no son peluquerias, son un poco mas vistosas, las chicas mas jovenes. Pero hoy, sentada en un banco de una calle comercial, lo he flipado cuando he visto que unos guiris se sentaban al lado. Tenian cuatro ninnos rubios, rubios. En menos de un minuto ya habia dos chinos haciendo fotos a los pequennos y en tres minutos se han tenido que levantar e irse porque se habia formado un corro de gente para mirar a los ninnos que sonreian y posaban ante las camaras como si fueran modelos profesionales. Yo estaba mirando, muerta de la risa. Si a estas alturas cuatro ninnos rubios despiertan tanta curiosidad, que haran en 2008 cuando los extranjeros tomen Pekin durante los Juegos? Creo que las tiendas se van a quedar sin tarjetas de memoria para las camaras o que a estos chinos les va a dar un colapso al intentar elegir a quien hacer las fotos.

9 de Septiembre 2007

Turistas ruidosos

Despues de hablar en ingles como una descosida con dos turistas alemanes que estuvieron a punto de venir a Gran Canaria en vez de a China 'para descansar', me encontre con la sorpresa. Mi billete de primera en el vagon cuatro del tren que me llevaba para Xi'an estaba lleno de turistas... espannoles!!! Ruidosos, jaraneros, nada mas entrar fueron a correr una cortina y se les cayo con barra y todo. "Se nos cae el tren a cachos", oi decir, y me senti tan contenta de oir hablar en mi propio idioma que casi me emociono.

Aproveche para desahogarme, como supondran. Yo iba sentada al lado del sennor Miyagi (recuerdan la peli de Karate Kit?, pues igualito al de 'dar cera, pulir cera'), pero me levante en el momento y me puse a hablar. Entre la expedicion patria habia cuatro canarios (de Escaleritas y de Moya, para que no me digan que no es pequenno el mundo) y nos pusimos, sobre todo yo, a hablar como descosidos. Escucharon mi aventura en el tren-infierno atentos, se rieron con la habitacion-picadero y me dieron comida.
No me malinterpreten, no es que este muerta de hambre, pero es que como ellos van en un viaje organizado, el hotel les habia preparado una caja con comida para el camino. Yo, mas que harta de la comida china chunga (que no es ni mucho menos como la de los restaurantes de Espanna), acepte conmovida. Eso si, solo cosas astringentes, por mi rollo de estomago, ya saben (he perdido mi barriguita cervecera, con la cantidad de dinero que habia invertido en ella).
Algunos pasajeros chinos de nuestro vagon les miraban con un poco de mala cara, por el escandalo, y yo me sentia encantada. Porque los espannoles estamos vivos, se nota donde hay un grupo por las risas, las bromas y eso a mi me parece bonito, que quieren que les diga. Bueno, mi hotel en Xi'an es muy barato pero te puedes duchar perfectamente sentada en la taza del water... En fin, son solo un par de dias los que estare en el y, oye, para un caso de necesidad, no esta mal poder hacer dos cosas a la vez, no??

8 de Septiembre 2007

A la sombra de Buda

Nunca he sido una mujer muy espiritual y, la verdad, es que eso tampoco me ha importado mucho. Los chinos tampoco me lo parecen, al contrario, les veo muy prácticos, muy apegados a las dificultades del día a día. Bueno, sólo es mi impresión y a lo mejor estoy diciendo tonterías. Lo que sí que es cierto es que cuando visité las Grutas de Longmen, en Louyang, me sentí algo sobrecogida. Son un montón de huecos excavados en una pared muy alta de piedra en los que exculpieron distintas imágenes de Buda y sus amiguitos (supongo que seran los santos, los apóstoles o algo parecido de esa religión).

Las esculturas datan del año 494, que ahí es na, y muchas de ellas se encuentran en buen estado de conservación. Una de las esculturas que más me impresionó fue la de un Buda de 17 metros de altura. Situada debajo, me sentí más pequeña de lo que soy y me asombré del trabajo que habían realizado en toda esa pared interminable llena como de hornacinas (pero excavadas) que albergaban imágenes.
Lo peor, que estos chinos tienen la manía de situarlo todo al final un montón de escaleras y estuve venga a subir y subir hasta que me quedaba sin aire. Me dicen a mí que voy a comerme todos esos escalones para ver una imagen de la Virgen en España y les digo que ni hablar del peluquín. Para que vean lo estúpidos que nos volvemos cuando somos turistas. Que sí, que lo de subir escalones será muy bueno para el culo, pero yo, la verdad, prefiero que se quede como está, que no me molesta.
Fue divertido cuando estaba deambulando por un templo, sin saber muy bien si bajar o seguir subiendo escalones, y un chino se me acercó para preguntarme en inglés si podía ayudarme. Cuando comencé a explicarle me di cuenta de que sabía decir en la lengua anglófona poco más y que un amigo suyo me estaba sacando una foto con el movil. Ya les dije que los occidentales llamamos mucho la atencion, parece mentira, a las alturas de siglo a las que estamos. Pero en la China central, donde poca gente habla inglés y sólo me he cruzado con una pareja de turistas de Nueva Zelanda, son todos del pais.
A la vuelta de la excursion, la guagua me dejo cerca del hotel, pero no entendi muy bien las indicaciones en chino del chofer y, con mi tarjetita del hotel, preguntaba a la gente por donde tenia que ir con sennas. Una de las veces que me fui a acercar a una chica joven que iba con su madre se apartaron de mi. La chavalita cogio a su madre del brazo e hizo ese gesto tan universal cuando temes que alguien te saque una navaja o te haga algo. Me quede de una piedra. Ahora va a resultar que tengo mas pinta de chunga de la que yo creo.
En fin, mannana me marcho a Xi'an donde me esperan los guerreros de terracota y de ahi a Pekin en avion. Espero encontrarme con mas occidentales por ahi que ya me estoy comenzando a sentir hasta yo como un bicho raro.

6 de Septiembre 2007

El infierno

Sabía que iba a llegar este momento, pero no me imaginaba lo heavy que iba a ser. Traté de comprar un billete de tren para Louyang por intermediación de un hotel Sofitel que había cerca del mío, pero me dijeron que sólo era para clientes del hotel (un cero patatero para Sofitel) y que podía ir a la estación directamente. Así lo hice y no sin algun problemilla de idioma pude comprar un billete para Louyang por 7 euros al cambio. Baratito, ¿no? Pues me salió caro, pero que muy caro.

Primero, casi me da un pasmo porque era la única no china en una sala de espera con cerca de 2.000 personas. Sólo ese punto tal vez tendría que haberme mosqueado, pero es que como son tantísimos, pues una ya no sabe. Cuando bajamos por fin al andén, enseño mi billete y uno me señala a la derecha, otro me señala a la izquiera. Total, que me tenían que ver, roja con un tomate, asada de calor, con la mochila grande detrás y la pequeña delante, para arriba y para abajo en ese largo andén de un tren interminable. Como la cuarta vez que uno de los revisores me mandó para el lado contrario, me planté.
Le hablé en español al revisor y agotada, cansada y con el temor de que iba a perder el tren, me eché a llorar. Sé que no es muy maduro, pero estaba un poco desesperada y en mi fuero interno sabía que era la unica solución, porque una mujer llorando es una mujer llorando en cualquier parte del mundo. El señor revisor se quitó la gorra, me acompaño un poco, hasta que un chico que hablaba algo de inglés se ofreció a seguir conmigo porque viajaba en el mismo vagón.
Mira que me han timado y me siguen timando a diario en China, pero es que para una vez que no me hubiera importado que me timaran, van y no me timan. Me explico. En ese larguisimo tren habia vagones con literas duras, que las llaman ellos, pero literas. A mí no me tocó en uno de esos, qué va. Yo viajé en un vagón de asientos atestado de gente y sin aire acondicionado. Pero eso no fue lo peor. Cuando logré hacerme entender y preguntarle al chico que hablaba algo de inglés cuánto tiempo tardaba el tren, casi me da algo. ¡¡¡¡16 horas!!!!!
Pensé en bajarme en cualquier parada, en ponerme otra vez a llorar, en llamar a España por teléfono... Ninguna de las soluciones era factible. La primera, porque yo que diantres sé dónde me estoy bajando, que está todo en chino. Lo de llorar lo descarté, porque no se adelanta nada. Y telefonear sólo hubiera servido para preocupar a la gente. Entonces, en medio de la desesperacion lo recordé. Me dije: "Yo soy Lara Carrascosa, conmigo no puede nada y tengo más cojones que todos estos chinos juntos". Ya lo sé, es muy pueril, pero me sirvió para espolearme y relajarme al mismo tiempo.
Les voy a contar cómo es en realidad la vida de la gente china del pueblo. En mi vagón, había dos hileras de asientos, uno des tres y otros de dos plazas, enfrentadas siempre con una mesita en medio. Los asientos era duros. Formaban una "L" perfecta, muy marcada en su parte vertical, eran de madera forrados en plástico. El aire acondicionado consistía en una hilera de ventiladores en medio del techo que eran como de las posguerra española y que sólo los encendían de vez en cuando un ratito. El toilet, como le llaman aquí, consistía en un agujero en el suelo en medio de tela plástica, de esa negra que tiene relieves circulares.
Pero todo esto no es nada. Llegué a contar como cerca de 10 personas en el suelo y varias más que viajaban de pie. En el fondo, yo y los que ibamos sentados éramos unos privilegiados. Como se pueden imaginar, en esas 16 horas, mis compañeros de viaje hicieron de todo. Durmieron, comieron, fumaron... Estaba prohibido fumar, pero todos lo hacíamos, incluida yo, aunque a mi me pillaron un par de veces y tuve que apagar el cigarro.
Me dije: "Almu, sacame de este vagon". Saque el libro de 'El corazón helado' (de Almudena Grandes) y comencé a leer. Bueno, que lo dejé casi por la mitad. Luego me relajé del todo e intenté dormir como mis compañeros. Apoyé parte del brazo en la mesita y en él mi cabeza. Para hacernos una foto, imagínense, en una mierda de mesa, la cabeza de tres chinos y la mia...
Se me quitaron un poco las ganas de dormir cuando vi una cucaracha enorme que salía corriendo debajo del asiento, pero pensé que la mataría toda esa gente que estaba en el suelo. El olor, allí dentro, era indescriptible. Una mezcla de sudor, pies y comida, difícil de digerir.
A todo esto yo estaba casi sin comer porque no quería que me diera diarrea precisamente en ese tren. He aguantado más de un día comiendo sólo galletas de arroz y bebiendo suero. Ahora, de todo esto he aprendido una lección muy valiosa: Más nunca.

4 de Septiembre 2007

El diluvio universal

Llegué ayer a Hangzhou, como ya les dije, y estaba lloviendo. Después de salir a escribir en el blog y dar una pequeña vuelta, decidí que ya mejor hoy iba a ver cosas, cuando escampara. Bueno, pues parece que "escampar" es un verbo que no existe en la estación de lluvias, o eso me han dicho en el Consulado de España en Shanghai. He llamado yo, muy prudente, y les he preguntado si era peligroso y que si estaba lloviendo en Suzhou, que era mi próxima parada. "Claro", me han contestado en un perfecto castellano.

Por ese motivo he decidido saltarme dos o tres lugares de esta zona de China he irme directamente a otra. Así podré estar más tiempo en otros sitios como Xi'an, que me motiva un montón, o pegarme un salto a la Mongolia Interior, que no estaba en mi itinerario provisional pero me apetece mucho. Lo que no voy a hacer es quedarme dentro de la habitación de un hotel que parece un picadero viendo llover desde la ventana, eso está mas claro que el agua (y nunca mejor dicho).
Como no he visto otra cosa que lluvia y muy poco de Hangzhou, aprovecho este post para contarles pequeñas anécdotas que se me han ido quedando en el tintero. Por ejemplo, este cíber es la bomba, tiene como 100 puestos con ordenadores y, al fondo, una especie de cuartucho donde una mujer hace la comida (de vez en cuando llega un olorcito que ni pa que). La encargada, que no habla inglés, se logró hacer entender con un traductor al inglés del Google, lo que es de agradecer.
Durante mi viaje en guagua de Nanjing a Hangzhou me percaté, aún más, de algo que me parece curioso. Los occidentales llamamos la atención. Pero no en el rollo chungo sino mas bien como hace un montón de años, en algunos pueblos de España, donde no habían visto un chino o un negro en su vida. Cuando aparecía uno no podían dejar de mirarlo. Pues algo así. Sobre todo según voy entrando en ciudades más pequeñas. Me miran con curiosidad, a veces me sonríen, a veces fruncen el ceño.
Otra cosa, los chinos tienen una tendencia algo desagradable al escupitajo. No se puede generalizar porque esto, como todo, va en el nivel cultural de la gente, pero estoy más que acostumbrada a oír ese sonidito (ya saben cuál es, no me hagan escribir la onomatopeya) en la calle.
Hoy, paseando, he visto a un pequeño grupo de ancianitos haciendo Tai-chi en la calle, bajo la marquesina de un gran centro comercial. Ha estado bien.
Mañana, si Dios quiere, les escribiré desde Louyang, un poco más seca que ahora mismo. (Menos mal que traje un chubasquero, dos pares de deportivas cerradas y dos pantalones, por estas cosas precisamente).

PDT: Hoy ya tomé Fortasec y, lo siento, pero pienso comer en un Kentucky Fried Chicken por el bien de mi pobre estomago. (Díganme quién ganó la porra).

3 de Septiembre 2007

Gente Guapa

Ya basta de egocentrismo. Hoy voy a hablar de la gente tan amable que me he cruzado en este viaje por China. Me refiero, por supuesto, al Gran Canario. Ese chico jovencísimo, monísimo, encantador (dejen de afilar los colmiños, nenas, que tiene una novia también jovencísima, monísima y encantadora) que me facilitó una habitacion del Sheraton que era casi tan grande como mi apartamento de Las Canteras, con una cama donde me perdía y con una bañera donde casi me ahogo.

¿Recuerdan una serie antigua, Hotel creo que se llamaba, que iba sobre la vida en un alojamiento de lujo? Pues así me he sentido yo durante mi corta estancia (un par de días) en Nanjing. El sábado por la noche el Gran Canario y su novia (Miss Seul 2007) me sacaron de marcha por ahí, con algunos de sus compañeros del hotel y clientes que viven en el Sheraton (!!!!).
Como quien no quiere la cosa me vi a las tres de la mañana en una discoteca llamada Scarlet, bebiendo whisky con té helado (que es lo que se estila en Nanjing por la noche) y hablando en inglés (o lo que salía) con un grupo de lo mas heterogéneo. Éramos dos españoles, una coreana, dos franceses, un filipino, un camerunes y un par de ingleses. Luego se añadió una mozambiqueña que hablaba español (gracias a Dios).
El camerunes (Joseph) era uno de los vocalistas de la banda del hotel. Nada hortera, no se vayan a creer, cantaban música de lo más modernita y variada. Bueno, pues este joven al que podiamos denominar, no sé, Mister Camerún 2007, me preguntó cuántos años tenía, qué estaba haciendo yo en China y observó que no llevaba anillo de casada. Después de insistir, de una forma un poco manida (todo hay que decirlo), en que no era posible, yo debía de tener no mas de 21 años (en cada pata, me dieron ganas de decirle), me vi hablándole de "my boyfriend" (madre mía, me he convertido en un clásico) para ver si así captaba el mensaje. Que estoy en una fase monógama, más suerte la próxima vez, me dieron ganas de decirle. No obstante, se lo cuento a ustedes porque me sentí de lo más halagada, que tiene una un sexappeal cuando sale por ahí que ya quisiera la Julia Roberts...
Lo pasé muy bien pero al dia siguiente, visitando el mausoleo de (lo siento, no recuerdo el nombre ahora mismo) casi me muero. Ocho mil millones de escalones tuve que subir, sudando whisky con té helado para ver una tumba de lo más sosa. Una especie de Valle de los Caídos a lo chino.
Hoy ya estoy en Hangzhou, donde lleva horas diluviando. Me alojo en un hotel que venía en mi guía que tiene una pinta de picadero que ni se la cuento. El baño tiene las puertas transparentes y encima de la mesita hay un par de cajas con condones, un anillo vibrador y otra cosa que no he llegado a descifrar qué era porque está en chino (y no se me ocurre, la verdad). No obstante, el precio de la habitación era de 680 yuanes y la he sacado por 260. Seguro que, aún asi, me están timando. Fuera diluvia desde hace horas por lo que no tengo muchas ganas de explorar hoy.
Confío en que en el resto del viaje conozca más Gente Guapa como la que me crucé en Nanjing. Sobre todo porque son buena gente, además de ser jóvenes, bellos e inteligentes. Y esa bondad es algo que con la edad solo puede mejorar. (Por si las dudas, yo tengo 29 añitos. Una pibita, vamos).

PDT: Llevo varios un par de dias sin comer comida china porque me siento raro el estómago.

china%20064.jpg

La discoteca Scarlet, en Nanjing.

1 de Septiembre 2007

Si yo fuera rica...

Si yo fuera rica, daba, daba, daba, daba, daba, daba y etc. Ya estoy en Nanjing, alojada en el Sheraton por cortesia de un Gran Canario. La verdad es que este comienzo de viaje esta siendo demasiado maravilloso, con habitaciones limpias y camas donde me atrevo a meterme entre las sabanas. Lo peor, ya saben lo que es, que a partir de aqui solo puedo ir a peor. Como aperitivo, un paseo por el mercado de Nanjing me ha puesto el estomago en la garganta y se me han quitado todas esas ganas de experimentar nuevos sabores que tenia hace un par de dias.

La carne, la comida, estaba a la vista y sin tapar, lo que viene a ser cuajaita de moscas. La mezcla de olores me ha provocado un amago de mareo, pero he aguantado como una campeona. Las tortugas, el pescado y el marisco estaba vivo. Pero vivo, vivo. Por primera vez en mi vida he visto una gamba nadar, moviendo todas esas sus pequennas patitas. Hasta ahora, las gambas para mi existian de dos formas, cocidas o al ajillo. Anguilas, gallinas y patos vivos... El Gran Canario me ha explicado que asi tu los eliges y ellos les retuercen el pescuezo. Cuanta violencia para una pequenna gamba que ve todas esas cosas.
Nanjing es una pequenna ciudad (nueve millones de habitantes, yo lo flipo con las definiciones de pequenno de esta gente) que me ha parecido mucho mas sucia y aglomerada que Shanghai. Tanto una como la otra cuentan con grandes edificios, calles comerciales y un monton de tiendas. Sin embargo, en Nanjing hay mas puestos de comida callejera, lo que provoca que, en ocasiones, el aire huela raro (se puede entender por 'raro' lo que se quiera).
Por primera vez desde que estoy en China he ido de tiendas. No he comprado nada, que aun me queda mucho viaje, pero es parecido a Chinatown, en Nueva York. Un monton de pequennos bochinches pegados los unos a los otros atestados de mercancia de marca.
La idea es salir un poco esta noche, ya que tengo conocidos con quien hacerlo y mannana ir a ver templos y cosas bonitas. Eso o irme a la sauna o a la piscina del hotel. Madre mia, esto es el cielo y se que voy a bajar hasta los mismos infiernos.

PDT: Se me ha acabado el tabaco y ya estoy fumando cigarrillos chinos. Se lo digo para que lo tengan en cuenta en la porra del Fortasec.

china%20089.jpg

Una pequeña parte del curioso mercado de Nanjing.