Desde Las Canteras con amor
De vuelta al mundanal ruido me recibe Las Canteras con un par de jornadas de playa antes de incorporarme al trabajo. Es una buena anfitriona, no cabe duda, aunque el primer día todavia no sabía si estaba en Las Palmas de Gran Canaria, en Pekín, en Múnich o en Madrid. He recorrido todos esos lugares en cuatro días (mi avión hacía escala en Alemania) y, claro, me ha costado hallarme y saber en qué idioma tenía que pedir la cerveza.
No me quejo, porque estoy de vuelta de una pieza y aquí parece que poco ha cambiado, lo que es un alivio después de un mes en un país donde casi todo era nuevo y extraño. Lo mejor de la vuelta es que he acertado con los regalos que traje a casi todo el mundo. Y menos mal porque después del estrés del Mercado de la Seda, si me equivoco al elegir me da algo.
Fue complicado porque sólo puedes facturar 20 kilos y llevar 10 más en cabina. Si te pasas, tienes que pagar. Y era yo solita. Aprovecho este inciso para explicar algo que Bruja del Mar me pedía encarecidamente que contara al principio de este viaje.
Con vistas a la compra masiva de presentes para familiares y amigos me llevé a China todas las camisetas viejas que tenía. Esas que han perdido algo de color con los lavados, que se han quedado tan finas como papel de fumar o que simplemente ya no me ponía. La idea era tirarlas el último día para hacer sitio a las compras.
Un par de vaqueros que, por cierto, podían haber vuelto andando desde Oriente por la cantidad de mierda que llevaban encima, y un pantalón corto. Dos pares de deportivas y un par de cholas, unas para caminar y otras para ducharme. Las deportivas ya estaban bastante perjudicadas y, de hecho, perdí parte de la suela de una bajo la lluvia, así es que las tiré sobre la marcha. Eso sí, lo que llevaba nuevísimo, reluciente, impoluto era la ropa interior. Que quieren, una lleva toda la vida oyendo a su madre que no se ponga determinadas braguitas o sujetadores. "Mira que cómo te pase algo vas a pasar una vergüenza en el hospital..." Se me ha quedado grabado en el cerebro.
Dejando de lado todo este rollo, les aviso de que voy a empezar a colgar fotos y vídeos de China en los próximos días, por si alguien tiene interés en ver ilustrado ese viaje. Además, dedicaré algunos post a desgranar pequeñas anécdotas e impresiones del país. También me he propuesto corregir todas las entradas, ponerles las tildes y las eñes, pero esto sin fecha. Si sigue haciendo sol en Las Canteras no esperen que me quede delante de mi portátil para arreglar esas pequeñas cosas.




