Buena suerte, por cinco euros
Los chinos se las saben todas, no hagan caso del dicho ése. Como turista te intentan timar muchas veces, pero cuando les das una pequeña muestra de que estás bien informada, reculan rápido. Había pensado titular este post "no sin mi libreta", en alusion al popular best-seller basado en una historia real que luego se convirtió en una película de las tres y media de Antena3. Lo de la libreta es porque compré una antes de venir a China. La mejor inversión de mi vida. Cuando pillo a algun chino que sabe hablar inglés le pido que me apunte cosas en su idioma y así, como quien no quiere la cosa, me voy moviendo sin problemas.
Hoy estuve en Zhujiajiao, un pueblito surcado de canales que está a un par de horas en transporte público de Shanghai. Es un sitio hermoso, con templos chinos un poco antiguos, callejuelas estrechas llenas de tienditas donde se vende de todo (incluso unos rollos de comida que preparan unas mujeres ahí mismo, los envuelven en una especie de hojas). El río o canal se puede navegar con las típicas barquitas que todos hemos visto en las pelis. Limpio, lo que se dice limpio, no lo es mucho, pero estaba lleno de turistas chinos y algún que otro grupo de extranjeros.
Cuando pregunté en el hotel que cuál era la guagua que tenía que coger, primero me dijeron que no había y que podía contratar el servicio en el hotel. Les contesté que sí había, que lo había leído y, entonces sí, me explicaron que la parada de la guagua estaba justo en la misma puerta del hotel. Me apuntaron el nombre en chino del bus y así viaje hacia Zhujiajiao, en una guagua donde nadie hablaba inglés y todos eran chinos menos yo. Oye, pues señalando en mi libreta, sin ningún problema.
Luego, al entrar en un templo en Zhujiajiao, me pidieron 50 yuanes (cinco euros) por una pegatina con mi nombre que iban a colgar en un árbol para que tuviera 'good luck'. Les dije que de buena suerte andaba sobrada y que no se preocuparan.
Logro entender y que me entiendan gracias a un diccionario de español-chino conciso, un poco de inglés y mucha insistencia. Al final, termino mezclando palabras en chino, en inglés y en español. Creo que soy un poco espectáculo, pero no lo pienso mucho. Los chinos son amables, pero no serviles, lo que me parece muy bien.
¡Ah! Por cierto, he descubierto que no soy una tronca hablando inglés (bueno, sí lo soy un poco, pero no tanto). Es que los chinos no pronuncian la erre, como saben, por eso un 'morning' que me dijo un taxista se quedó en un 'moning' y, claro, yo creí que me estaba pidiendo dinero. (Por cierto, ese taxista era clavaíto, clavaíto, al taxista guay de Eva H. Me entró un ataque de risa y el pobre hombre acabó riendo también sin saber por qué).
La comida, por ahora, la llevo bien. Soy un hacha con los palillos y es muy barata (te puedes poner hasta las cejas por tres euros). Mañana viajo a Nanjing, donde un canario que trabaja allí me ha buscado alojamiento. Por si hay una porra, les informo de que todavía no he estrenado el Fortasec.

Una vista de Zhujiajiao.



