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Novedades en la categoría restaurantes

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(imagen desde mi habitación)

El Gran Hotel Bahía del Duque Resort (me costó varias tomas de vídeo aprenderlo de corrido, no se vayan a creer) se encuentra en el sur de la isla de Tenerife, en el paseo Marítimo de la Playa del Duque de Costa Adeje. Es un descomunal complejo "cinco estrellas gran lujo" compuesto por dos hoteles, el Gran Hotel Bahía del Duque "propiamente dicho" y el hotel Las Villas.

Se construyó en 1993 y su última reforma data de 2007. Ocupa más de 6.000 metros cuadrados de una antigua plantación de tabaco (de ahí salía la marca de tabaco negro Coronas, muy apreciada en la península) y cuenta con 40 villas, 46 suites y 356 habitaciones (310 dobles) repartidas en siete pisos de edificiaciones coloniales construidas en perfecta armonía con el paisaje y trufadas de jardines botánicos con especies autóctonas. Ha recibido varios premios de sostenibilidad a lo largo de su breve historia.

Aquí no tenemos a un nombraco americano con corbata tejana de respaldo tipo Hilton o Marriot; la propiedad es una empresa 100% canaria que se llama la Compañía de las Islas Occidentales (CIO) ¿fundamentalismo chicharrero, quizás? Nooooo, me apunta, con sabiduría, mi querido amigo José Carlos Marrero, nuestro hombre en la isla vecina: "Es un nombre muuuy antiguo registrado por los abuelos del actual presidente, y se refiere a TODO el archipìélago de las islas Canarias,que por aquellos tiempos y por su ubicación eran las islas occidentales del continente africano".

El actual presidente de la CIO es Francisco Javier Zamorano Sáenz -para los amigos Fachi Zamorano- , que ha creado y desarrollado la cadena hotelera de lujo The Tais Collection. Tampoco este nombre es una extravagancia; el padre de Francisco Javier era un respetado empresario tinerfeño -de esos a los que aún hoy la gente sigue mentando con el don por delante-, Luis Zamorano Tais, y Tais es pues el apellido de la abuela materna del presidente. Dicen fuentes bien uniformadas (de la guardia civil, no, es coña) que Zamorano está actualmente sopesando de forma muy seria la construcción de nuevos hoteles en el Lago Di Como (Italia, ya saben, donde vive George Clooney) las islas Galápagos, Ecuador y Cuba. Ya desde aquí le digo que si necesita que le perite algo para la inauguración, intentaré hacerle un hueco en mi agenda.

La historia de la familia Zamorano y del imperio del tabaco reconvertido con éxito en hotelero es fascinante, más si se sopesa la juventud y audacia de Fachi (si se me disculpa la confianza). Para los interesados, adjunto esta ilustrativa entrevista que hicieron al empresario a principios de la década, donde encontrará datos de primera mano.



Bien, como ya expliqué en la primera entrega de este post, a finales del pasado mes de septiembre tuve el placer de ser invitado por la dirección, a través de su eficaz rrpp Armando Pinedo, a disfrutar de un fin de semana gastronómico en el hotel, conocer el lugar -que es de lo más maravilloso que he visto en mi vida- y dejarme mimar de forma cuasiobscena por el personal y por el chef del restaurante Las Aguas, Braulio Simancas. Muchos son los recuerdos -la tranquilidad, la majestad de los árboles, la paz florentina del spa, las barrigas descomunales de los ex soviets...- , pero para lo que aquí interesa, más prosaico, los desayunos sera algo que le contaré a mis nietos, por ejemplo. O el pámpano a la sal que nos atizamos en un soleado mediodía de sábado con una chica que cantaba canciones de Sade Adu a pocos metros.

Lo apunté un poco en la entrega anterior, pero para los rezagados, repito: al contrario de lo que ha ocurrido en Gran Canaria, donde primero pusimos los hoteles y ahora intentamos llevar la gastronomía, en Tenerife eso de barriguita-llena-corazón-contento se lo tomaron en serio desde un principio, y en Adeje siempre -bueno, un siempre relativo, desde el inicio del boom turístico- se mimó la buena restauración, incluso en la época del duque (porque hubo un duque, claro que lo hubo, aún está su casa presidiendo la playa; dicen que sus cocheras escondían una colección de haigas que hacía palidecer a la que tenía Bogart cuando hacía de magnate en Sabrina- ya había buenos restaurantes.

Total, les decía que a principios de los noventa los Zamorano tuvieron la acertada visión de que del tabaco no iban a vivir muchas generaciones más -clarividencia- y apostaron muy fuerte por crear un hotel al que no pudiera hacerle sombra nada a este lado del mundo, y vaya que si lo hicieron. Afirma la leyenda que hasta Felipe González se contó entre los padrinos del proyecto. Bien, pues con el hotel en marcha, y para no desentonar en tal tradición culinaria, La CIO contrató nada más y nada menos que el laureado chef Salvador Gallego para que dirigiera sus cocinas.

No sé lo que tardó la competencia de las inmediaciones en fichar a otro cocinero estrella, en este caso, el Abama de los Polanco a Martín Berasategui; ¿resultado? pues maravilloso para ambos -que suele ocurrir cuando la competencia sirve para crecer y no para apuñalar- la zona se convirtió en un gran reclamo para los millonarios rusos, que son los últimos que quedan y no se cansan de gastar, y así está ahora el Sur de Tenerife, montándose a base de rusos a los que le importa un carajo cepillarse cinco magnum de Moet por noche a 3.000 euros la unidad y con propinas de esquizofrenia.

Daré mi opinión: salvo honrosas pero escasas excepciones, mientras tanto, en esta isla nuestra, seguimos con hoteles en cuyas cartas, ancladas en los setenta, triunfan las vueltas de carne en salsa española, el cóctel de gambas. los macarrones a la boloñesa, el cachocarne y el lenguado meunier ultracongelado). Cojones, es que te pone de mala leche.

Ahora, el Bahía del Duque ha dado un nuevo paso y ha decidido crear a su propio Salvador Gallego (vuelvo a dar mi opinión; me imagino que el laureado chef no era barato precisamente, y abarcaba tanto que poco podía apretar). Para ello, Zamorano ha echado mano del jovencísimo Braulio Simancas, que ya triunfaba con su restaurante El silbo gomero en Santa Cruz capital, y lo ha puesto al frente del restaurante bandera del hotel, Las Aguas. Allí cenamos como el mismísimo duque el sábado 22 de septiembre, entre otras cosas, lo que puedo mostrar:

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Carpaccio de corvina con granizado de tomate y pequeña ensalada de germinados.

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Lomo de cherne sobre arroz meloso amarillo con emusión de mojo de aguacate y cilantro.

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Canelón de cochino negro, consomé de papas y aroma de trufa.


Además de sorprenderme por su juventud y humildad, Braulio Simancas me cautivó por su compromiso con el producto local, con lo que ahora se viene a llamar la cocina de kilómetro cero (lo puso de moda el Noma de Copenhage, un restaurante que precisamente ahora no está para tirar cohetes como todos ustedes sabrán). Vuelvo a mi perorata: A mí me parece que, si hay una posibilidad de redención frente al turismo, al menos desde la perspectiva gastronómica, tiene que venir por ahí, por ofrecer producto autóctono de calidad. Si nos empeñamos en que coman de franquicia, poco podemos diferenciarnos de otros destinos con más alicientes que el nuestro, que por mucho runrun sigue siendo el sol y mar, verde palmar, gran canaria, frol (sic) galana.

Bueno, y con el vídeo adjunto que pretende completar mi visión de la visita, y agradeciendo de nuevo que la CIO se acordara de mi periódico y de mí, cierro por hoy el chiringo deseándole a todos muy buen apetito como es costumbre, en esta su casa y bla, bla, bla.... cuidarsus majetes.



Casi me olvido del rock and roll, parte incorrupta e indisoluble de mi discurso. Ando estos días alucinando con este chiquito que le ha clonado la voz a Peter Gabriel y que se acompaña del ex batería de don Peter Jerry Marotta. Aquí, un popourri para que se pasmen los que saben de qué hablo. Me lo pasó mi buen amigo Juan Antonio F. Salgueiro, perdido y hallado en una habitación de 32 puertas.

Esto lo filmé a finales del pasado septiembre, perdón por la demora pero he pasado por una etapa personal...difícil.

El relaciones públicas del Gran Hotel Bahía del Duque Resort en Adeje (Tenerife), Armando Pinedo, tuvo la gentileza de invitarme a un fin de semana gastronómico en el increíble complejo, y lo pasé a cuerpo de...duque, como no podía ser de otra manera, del spa a la playa, de la playa a la terraza y de la terraza (con su sama a la sal) al restaurante.

Todo lo que os pueda contar es poco, pero lo que más me impresionó fue el filón ruso que allí explotan, multimillonarios de las nuevas repúblicas ex soviéticas que van tirando los billetes de 100 euros, que se gastan 3.000 en magnums de möet y que dan propinas de 300 euros. Pues si señores, se lo están llevando los chicharreros para allí, listos que son, haciendo de la alta gastronomía un gran reclamo, y currándoselo en los países de origen como lo hace el director del Bahía del Duque, que cada dos por tres se va para allá a captar. Aquí lo que se nos da de cojones es llorar y protestar porque otros cardan la lana, que mucho chau-chau pero aún no nos hemos puesto de acuerdo ni en una denominación de origen seria y ellos ya tienen tres y bien que les funcionan. Eso me recuerda que cuando la Word Cheese Award (hace tres añitos creo) se anunció a bombo y platillo que nuestros quesos ya iban a tener la distribución que se merecen...¿alguien ha vuelto a oir algo?

Aquí va la primera entrega sobre aquel fin de semana. La segunda, espero que en breve, hablará del peculiar bar del hotel y su carta de ginebras.

Vaya por delante mi agradecimiento al hotel, a su rrpp Armando Pinedo, al director Alejandro Cabré y al chef Braulio Simancas por su amabilidad, profesionalidad y saber hacer. Y disculpas, ya dije, por la demora.




Y un vídeo musical que me gusta especialmente, más o menos reciente.



Bon apetit!!!!

Querid@s tod@s, cierro el blog por vacaciones de verano pero "no-sin-antes", recurrente y cursi latiguillo, cumplir una promesa que hice allá en el lejano junio a mi amigo del alma Santi López, durante una más que fugaz visita a Galicia.

marmara.jpgMuy brevemente, os cuento que fui un fin de semana a Vigo para una fiesta familiar de gran importancia, sin avisar a nadie, y en una soleada mañana de viernes me encontré por la Alameda a mi querido Santiago, al que muchos amigos conocerán con el sobrenombre de "Furau" (agujereado en gallego, en el sentido cariñoso te falta un tornillo) por lo trueno que era de muchachito; casi nadie al aparato subiendo y bajando en moto por Teófilo Llorente o montándola en el Groucho o en el Calixto. Ahora, 30 años después de todo aquello, no es que no sea un trueno pero, bueno, ya sentó la cabeza un poquito, y digo un poquito porque aparte de su oficina de recaudación de toda la vida y de estar felizmente casado, atiende en calidad de Relaciones Públicas el exitoso pub Mármara de Vigo, en la zona de Rosalía de Castro, adjunto foto de la entrada y....

Ya nos estamos liando, joder; a qué andamos, ¿a setas o a rolex?

Bueno, pues eso, que me lo topo por en medio de la Alameda viguesa y me lía de inmediato -él no es nadie para liar, y a mí tampoco me cuesta mucho- para tomar una caña en el "bar" -luego verán que el entrecomillado tiene sus motivos-, de su amigo Manu, El Suppo.

img2.jpg Me cuenta que, con motivo de los prolegómenos del ascenso del Celta a primera, que sucedía ese fin de semana, su amigo tiene un pequeño evento con periodistas del Faro de Vigo y algunos ex futbolistas del club vigués. "Está aquí mismo", me advierte. Y efectivamente, damos dos pasos y nos sentamos en una magnífica terraza de la acera más próxima al mar de la Plaza de Compostela o Alameda.

Os juro que es la primera vez que acudo a un latiguillo habitual en las revistas de arquitectura, pero aquí le viene al pelo: Se trata de un local en diálogo constante con su entorno. Restaurante, cafetería, Lounge, vinoteca y terraza. Tienes tres ambientes -la terraza, la planta baja y el comedor en la planta superior- y los tres miran con respeto minimalista hacia la plaza, hacia los árboles y al cielo, subrayando la importancia del marco por encima del local.

furaoresized1.jpgEsa fue la primera sorpresa grata. La segunda me la llevé al acceder con Manu a la segunda planta y toparme de bruces con una soberbia cava refrigerada de vinos en metracrilato. Soberbia por sus dimensiones, por evidenciar que allí se respetaba el gusto por el vino y por su contenido, al menos para el paladar de quien escribe. No soy ningún experto, pero -como a Don Corleone- el vino es algo que cada vez me interesa más y ahí encontré, bien refrigeradas y alejadas de elementos distorsionantes, botellas de mucho interés y de muy distintas D.O., Ya les adelanto que yo con un Pago de Carraovejas crianza soy el tío más feliz del mundo, pero allí me encontré algunos de los pujantes nuevos tintos gallegos o muestras de esas virguerías que hacen ahora por Castilla con la Syrah, a las que hay que ir prestando atención porque no sólo de tempranillo vive el hombre. Adjunto foto de paisaje con figura, y perdón por meterme yo de jueves, pero la que tiene en la web Manu no me convence. Esta la hizo Santi con su Iphone y es lo que hay.


furauresized5.jpgEstuvimos un buen rato Manu y yo hablando de vinos, me enseñó alguna botellas curiosas de edición limitada (algunos Vega Sicilia de los sesenta) y concluí que era un tipo comprometido que se estaba dejando su buena pasta en el vino, en comprarlo bien y en conservarlo mejor, lo que merece mi sincero aplauso. Antes de irme aún tuvo tiempo Manu para sorprenderme de nuevo con otra muestra de buen gusto, esta Lambretta vintage que saluda al cliente que sube a la planta superior. En el reposapiés tiene una chapa con el nombre de su propietario, un conocido vigués de los de toda la vida.

Cierra los domingos noche, su página es www.suppobar.com y está en el número 29 de la Plaza de Compostela de Vigo. El teléfono, 986 438 388. Yo os dejo hasta septiembre, espero volver con algunos mercados en bicicleta en clave galaica. Saludos!!!!

Para ambientarnos, y lamentando que mi sobrino Juan -vaya usted a saber por qué extraña razón- aún no se atreve a subir vídeos de sus explosivas actuaciones como nuevo cantante del grupo La Mafia (me cuentan que arrasa, y no sólo la familia), os dejo con un maestro y una canción magistral. Claro que me gustaría que existiese la versión original de 1972 (Hot August nigth, cálida noche de agosto, de ahí el guiño), pero nunca se filmó. Hay que aguantarse con los vídeos actuales, en los que siempre salen bailando mujeres rubias endomingadas y veteranas con pinta de vivir el Miami, cuando no directamente ancianas irlandesas. Pero que los árboles no les impidan ver el bosque, queríos.



PD. Físicamente, Diamond me recuerda mucho, ahora con el pelo corto, a mi primo Santi I. Y aprovecho que el Pisuerga pasa por Valladolid para felicitarlo públicamente por la cátedra. Eres un fenómeno, querido.

Los viejos del lugar recordarán aquella desternillante obra de teatro en verso de Pedro Muñoz Seca titulada La Venganza de don Mendo, que cuando había Estudio Uno en TVE -con Manuel Galiana y los Gutiérrez Caba de internos- la representaban cada dos por tres, y que incluso fue al cine en versión -bastante casposilla, a qué negarlo- de la época y protagonizada por Manolo Gómez Bur. Claro que podría bucear ahora en internet y vincularos vídeos, fechas y críticas, pero para ser sinceros me da una pereza del carajo, el que quiera lapas que se moje el culo, con perdón

Lo que aquí nos interesa de la obra en sí -aparte de aprovecharla yo mismo para colar un emotivo recuerdo a mi padre, que lo pasaba en grande con aquella farsa en la grunding en blanco y negro, a ver por qué no voy a darme el gusto- era el chispeante verso del libreto, entre otros aquel que -sin mucho sentido, la verdad- cuela en escena a tres primos asturianos del conde Nuño que, al aparecer sobre las tablas, explicaban algo así como que "para lavar la mancha que agravia a Nuño, henos aquí, henos de Pravia" (la obra es de principios del siglo XX, cuando ya se comercializaba el agradable...¿cosmético? ¿ambientador? ¿jabón? vosotros mismos).

Bueno, tan largo introito viene a servir, aparte de para avivar los recuerdos de mis ancestros y de mi familia -que mas de uno/a se descojonará con el asunto-, para presentar unas fabes de pravia que desde hoy viernes se pueden comer en el hotel escuela de Santa Brígida y que el otro día probamos en "comida piloto" en Casa Jorge.

Me sirvió la comida para conocer a varios simpáticos amigos de Gijón, y mira tú, de percha para presentar en vídeo el nuevo local de mi amigo Jorge, donde triunfa a diario con su buen hacer culinario y su inmejorable mano para el trato con el público. Los de Gijón vinieron en nombre de la concejalía de Turismo de aquella ciudad, nos hablaron del tirón que le están dando a la apuesta del gastroturismo y dejaron tarjetas de visita, sidras de nuevo cuño, quesos con trato de usía y unas fabes de pravia que, ya se ve en el vídeo, te hacen olvidarlo todo. Y mira, a callar y al turrón, que es de lo que se trata.

Fabada madrina (jornadas gastrónomicas de Gijón en Las Palmas) from antonio f. de la gandara on Vimeo.

Musiquita? Claro que sí, claro que Bruce, que ya tengo la entrada. Aquí viene con unos amiguetes, yo creo que sobran presentaciones.



IMPORTANTE. Me informan de Hecansa que me confundí en el teléfono de reservas del hotel escuela. A estas alturas no puedo modificarlo en el vídeo, y como está en vimeo ni siquiera puedo agregar una corrección sobre la marcha. El fetén es el 928 478412. Disculpas (a ver si lo cambiamos un poquito menos)


Post script: Ayer, 14 de marzo mi hermano Marcial me manda el siguiente mensaje:
viri1.jpg"Ya es casualidad. Le doy un repaso a Entremesas y veo en el comentario del cocinero de Gijón: "A quien le pidió las fabes?" ¡Pues ni más ni menos que a Viri! Te adjunto fotografías de Viri y de su maravilloso restaurante, en el que estuvimos con motivo de la boda de Javier (el hijo de unos primos nuestros, este paréntesis es del editor, o sea de Antonio).
Te diré que en la noche anterior de la boda", sigue Marcial, "y en el Llar de Viri, comí: Crema de nécoras, croquetes de langostinos con salsa de tomate, cachopín de setes con salsa de cabrales, pastelín de berenjena con crema de oricios, dos huevus fritus con patates y sorpreses del monte de Pravia, un quesín de Afuegalpitu y dos horas de charla con Viri, un lujazo".

Me adjunta estas fotos del lugar, que reproduzco porque son...no diría espectaculares, pero desde leugo cálidas y apetitosas. la dama a la que sirve Viri es mi cuñada, Piluca. Bien dice Marcial, mira que es casualidad.

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Tiene su historia, este restaurante que os presento hoy. Lo montó a mediados de 2009 el tokiota Takao Kondo, un personaje casi de cómic manga que llegó a Gran Canaria en un velero en el que daba la vuelta al mundo, se enamoró de la isla y decidió crear en su capital un restaurante japonés sin la más mínima concesión a las tendencias europeas, en el que sus paisanos se sintieran verdaderamente como en su país. Para ello, se trajo de allá a un cocinero experto en sushi y en otras artes que luego les comento, el paciente Tomokazu, y contrató a un magnífico estudio de arquitectos que le montó el que a mi gusto es uno de los locales más originales de la capital grancanaria, tan minimalista que parece una sala de multicine, con los detalles mínimos para que el comensal esté a lo que hay que estar.

Vino pues Takao con su Benkei, antes de abrirlo lo presentó en un almuerzo con periodistas en el Hotel Escuela de Santa Brígida en el que Tomokazu hizo filigranas con su sushi, nos vaticinó una auténtica revolución...y no pasó nada.

takao.jpgBueno, si pasó, yo creo que lo que pasó fue que el bueno de Takao no entendió a los del país o se creyó que podía subirse a la parra sin conocer a nadie ni saber una palabra de español. Con una mentalidad casi de samurai, se empeño en elaborar una carta cerrada al gusto de su tierra a precios prohibitivos y no se bajó de la burra, y dicen que al pobre Tomokazu lo trajo por la calle de la amargura con sus exigencias (la foto es de cuando se presentó en el hotel escuela; ahí podemos ver a Takao de corbata y al bueno de Tomokazu a la izquierda, minutos antes de hacerse en hara-kiri). A los seis meses de la apertura o así fuimos por allí Mario Hernández Bueno, Luz Cappa y yo por mediación de un relaciones públicas que intentaba echar una mano al tokiota y nos encontramos el local vacío y a Takao, atacao. Que nada, que no sabía que hacer con el negocio para que marchara. Por cierto, el único cliente que había aquel día era un nipón de cerca de ochenta años que nos contó que había sido kamikaze en la segunda guerra mundial (fracasado, se entiende, ¿no? a ver cómo iba a contrarlo si no...).

Bueno, consolamos a Takao como pudimos, Mario le dio algunos consejos como técnico que es en materia de hostelería y la verdad es que no volvimos a saber nada del Benkei ni de su peculiar propietario hasta que el otro día un buen amigo, abogado de la isla, me dijo que el restaurante había cambiado de manos y ahora lo regentaba otro letrado, el madrileño José Antonio Infiesta, casado con una japonesa especialista en sushi.

Lo primero que hizo Infiesta, un tipo tranquilo, culto, viajado y muy agradable, ha sido confirmar en su puesto a Tomokazu y dejarle hacer como él sabe, y al pobre cociinero fue como si le hubiera venido a ver Dios de lo mobbingizado (palabro que me acabo de inventar) que estaba con su anterior patrón. Ha bajado los precios (viene a salir por unos 30 euros el cubierto, puede ser menos y puede ser más, claro) y mantiene la alta calidad del producto. A mí me fascina lo que me suele fascinar en todos los restaurantes japoneses de alta gama, el maguro (atún toro) que parece pata negra, con sus sublimes infiltraciones de grasa sana, pero también me gusta dejarme llevar por Tomokazu y que me sorprenda con sus platos tan ricos como visuales. Bueno, basta de cháchara y al turrón.

PD: Creo que Takao se ha dejado melena y anda navegando por el mundo. Espero que le vaya bien donde quiera que esté

PD 2: Me olvidaba de apuntarlo: Tomokazu está licenciado para preparar el fugu (tamboril), ese famoso pez globo letal si no se sabe trabajar, lo que pasa es que aún no ha dado con la forma de traerlo. Mario dice que el fugu es el tamboril, sí que se parecen, pero a saber. Yo, por si acaso, kioto parau.

Restaurante Benkei en Las Palmas from antonio f. de la gandara on Vimeo.

Joder, si casi se me habían olvidado las claves para entrar en el blog. Qué desastre.

Por supuesto, la culpa de que esto haya estado casi un mes parado no es mía -si nadie asume responsabilidades, no voy a ser yo menos-, sino de la efervescencia de la actividad que me da de comer, que no es precisamente ésta. A diferencia de los gastrónomos de verdad, que tienen que "comer mucho caviar para llevar a casa garbanzos", como lamentaba el cachondo de Antonio Miguel, los gourmets de todo a un euro like me nos tenemos que contentar con que cocinen para nosotros muy de vez en cuando, y siempre que la autoridad judicial nos de el plàcet. Y como de un tiempo a esta parte, la autoridad judicial está poniendo las islas patas para arriba, pero de verdad, listas para plantar papas -véase el chaslén de Torres Baena-, pues uno anda por ahí, echando el bofe detrás de los secretos de sumario, y la casa sin barrer.

No me extenderé más sobre esta desgraciada materia. El resumen es el de siempre, lo ha dicho Torres Baena y lo dicen casi todos los de la operación Unión: "Yo no fui, son ellos, que me tienen envidia".

Traigo pues al reencuentro las novedades de hace un mes, que es lo que tengo de trabajo atrasado, La primera es la plena activación en vuelo libre del blog de mi amiga y colega Marisol Ayala, que se llama así, como suena, El blog de Marisol Ayala .

marisolayala.jpgMarisol es una persona muy querida en casa de toda la vida, y dicho así, mira, suena como si nuestra casa fuera el Palacio de Liria y además de los cuatro de siempre tuviéramos 12 sirvientes internos de confianza y Mary le hubiera pagado los estudios a la hija de alguno de ellos, que podría ser, pero no. Durante muchos años trabajamos juntos-Marisol y yo, no mis sirvientes y yo-, mesa con mesa y pitillo con pitillo (entonces se fumaba hasta en los quirófanos), en La Provincia, ahí forjamos una sólida amistad y cuando Ángeles y yo nos fuimos de aquel periódico -con muy buen rollo con todo Dios, por cierto- seguimos frecuentando su arrolladora personalidad y riéndonos con ella.

La vida da bandazos, bandazos te da la vida, y nos podemos tirar largas temporadas sin hablarnos o sin vernos, que es lo que tienen las amistades de fondo y no las de sprint e intereses que tanto triunfan ahora, pero ella sabe que nosotros estamos ahí y nosotros que ella ídem de ídem. Su blog se parece muuuucho a ella, es clavadito, y sirve tanto para informarse como para reir. "Quéjese aquí", dice en una de sus pestañas. Talmente Mary, que podía ser una pelicula de Mankiewicz, pero que no, que es nuestra Ayala in person.

Habla de sus cosas; preferentemente, de las cosas más humanas, de sus grandezas y sus miserias, y de vez en cuando se trae a sus invitados para que se pasen la tarde hablando y le dejen todo perdido de colillas, es una figura literaria porque ahora, como dice mi amigo Melchor de Macanaz, "sólo fuman los albañiles" (y no lo digo porque yo haya dejado de fumar, que esto me lo decía Macanaz cuando fumaba como un cosaco. Y antes de cerrar el paréntesis lanzaré un enigma: España aún no está preparada para que Macanaz desvele su verdadera identidad, y aún menos en estos convulsos tiempos).

Volviendo al blog de Marisol, pues eso que les digo, dense un salto, coño, la diversión está garantizada.


Vamos con la segunda parte de la entrada, que versa sobre el éxito gastronómico de la temporada, ya vaticinado aquí largamente, que es el nuevo restaurante de Jorge Murillo, casa Jorge. A estas alturas de la película ya debe hacer más de un mes que abrió al público en la calle Malteses, casi esquina con Peregrina.

Digas que por fin Murillo ha dado con un local en el que se encuentra cómodo, y esto a ver como lo interpretan los cuatro atravesados que están esperando para darle la vuelta a lo que digo, porque lo que no digo es que en sus anteriores trabajos (mira, muchos más de los que tú te crees; entre otros, el Nelson, el Macabeo, La Cornisa, el patio del Cuyas, Kano 31) no le dejaran hacer o lo putearan, lo que digo es que ahora sí se le ve a gusto y eso se nota en lo que sirve.

Me gusta más la tasca de la planta baja que el restaurante de la primera, en el que todavía no he comido ni una sola vez, aunque ambos espacios están teniendo el mismo éxito, arriba más fino, y abajo, más bullicioso y divertido. La carta es larga y apetitosa, a ver que me acuerde, así por encima: croquetas de ibérico o de cabrales, chistorra, guacamole picante, steak tartar, gazpacho clásico, salmorejo, gazpacho con remolacha, berenjenas fritas con miel, tortilla de Betanzos, queso frito con mermelada de tomate, carrilleras de ibérico, anchoas con pimientos o presa ibérica, en la carta; Lentejas, falda estofada, fabada, callos y rabo como platos del día entre semana, y, con cierta frecuencia, rodaballo, lubina, cherne, medregal, bacalao o merluza en sus más variadas presentaciones. En temporada, digo yo, traerá setas, materia en la que es un auténtico maestro.

Lo he dicho cien veces, considero a Jorge uno de los mejores cocineros de la isla y hablo muy bien de él porque me da la gana, porque es mi amigo y porque va por la vida alegrándosela a la gente. Lo conocí de cocinero y me encanlidó por el estómago, y no es que fuera amigo mío antes y que le dijera, "venga, métete a cocinero que te voy a dar coba". Es muy bueno con los guisotes, sus lentejas son pura magia, aunque yo me quedo con lo virguero que es haciendo pescado, sobre todo dándole el punto exacto a la plancha, asunto para mí harto complicado. Me dice que lo aprendió en su época en el Nelson de Arinaga. Otra cosa que nos gusta mucho, y aquí usaré el plural mayestático porque Ángeles coincide conmigo, es lo mamaíta que es a la hora de hacer la salsa de tomate y la importancia que le da a las labores sobre licopeno, que tan bien nos vienen a los machos de cierta solera.

Otrosí, yo a Jorge nunca le he oído hablando mal de nadie, más bien todo lo contrario.

Prometo no volver a estar un mes de baja.

Comentario musical: Gustazo que me he dado de recuperar a The Clash. Qué grupo.



Ya lo digo en el vídeo, no soy hombre de repostería, pero de vez en cuando, la verdad es que apetece, y sobre todo si estamos hablando de un arroz con leche después de una fabada de mil pares de cojones, para qué andarnos ahora con mariconadas, que ya nos conocemos desde hace mucho tiempo, ¿no?

Como diría un amiguete, estoy insultante, chico, entre otras razones porque:

1) Pasado mañana, martes, llevaré tres semanas sin fumar.

2) Consecuencia de lo anterior, mis pulmones están viviendo una segunda juventud (el domingo pasado subí desde San Telmo hasta el recinto ferial por Mata en bicicleta como si tal cosa).

3) He triunfado con la fabada en olla express, con el perdón de los ortodoxos.

4) Hoy cuelgo un nuevo video, que llevaba estancado en el almogrote desde hace ni sé ya cuánto.


Bueno, la receta de arroz con leche que aquí os presento es la original de casa Gerardo, el máximo templo de la cocina asturiana. O eso dice, y yo me lo creo, mi amigo Ignacio Goico, que vive en Gijón, a un puxa de meixo de Prendes, donde funciona el figón desde 1882, ahí es nada. Conocí personalmente a su actual rector cuando estuvo por aquí, Pedro Morán, o sea que no creo que se mosquee porque le publique aquí uno de sus secretillos. Tiene tantos otros que le dará igual.

Bueno, en honor a la verdad, Nacho Goico no me pasó a mi la receta, sino a Carmen Albo, amiga del blog Guisándome la Vida, y yo la pesqué al vuelo. Gracias, pues, a los dos. Como tengo mucha y muy querida familia asturiana, y sé que buena parte de ella me sigue, si la cosa está errada ya se encargarán ellos de leernos la cartilla.

Aquí va el video:


salterius 1.jpgY otra cosa de la que me quería chivar, que no quiero dejarlo pasar más, porque ya hace más de un mes: Se trata del hallazgo, durante una escapada de trabajo a Madrid, de Salterius, un restaurante en Majadahonda que está dando y dará que hablar. Aquí teneis la foto de su frontis en una noche fría de mediados de enero.

Fue un viaje relampaguísmo, sin tiempo para nada, pero los hados se confabularon y en la última noche, tras conocer a mi sobrina-nieta Marta (otro motivo de alegría), me permitieron quedar con un viejo amigo canarión gustosamente exiliado en el Foro -se queja mucho pero es de boquilla, que le encanta Madrid. Llamémosle Melchor- que me llevó a conocer el local que regenta el simpatiquísimo Félix García (en la foto adjunta), con Chema Soler como brillante jefe de cocina.

salterius 2.jpgMe invitó Melchor, al que resarciré cuando se deje ver por este barrio con un homenaje a la altura, pero os puedo decir sin pecar de maleducado, y a efectos puramente informativos, que el menú degustación no llega a los 40 euros, sí, 40 euros en la pedanía más pija de Madrid en la cosa gastronómica, que hay que ver como se está poniendo el tal barrio de sitios bien montados. 40 euros, digo. Eso nos lo meten aquí en cualquier chigre de medio pelo y nos parece hasta normal.


Os canto un poco de lo que recuerdo, todo exquisito: Croqueta de boletus y jamón con tomate caramelizado y teja de parmesano, albóndiga de fideuá negra en salta tinta, langostinos y ajo aceite de miel y módena, turrón de foie (acoxonante) con espuma de almendra frita y compota de higos secos, tiradito de pez mantequilla (llamadme mago o garrulo, pero menudo descubimiento) marinado en soja y aceitunas negras, vieiras braseada en huevo a la flamenca, lubina salvaje confitada al vacío y baja temperatura sobre una cama de tiras de pimientos rojos glsaseados y muselina de chalota y coco, (coged respiración, que no hemos acabado), pechugas de codorniz en crema de chilindrón y tirabeques, sorbete de mojito al estilo de la casa de prespostre y para rematarla, nunca mejor dicho, torrija de crema de Bailey´s bañada en caramelo con helado de queso idiazábal y toffe.

-¿Se le apaetece algo más al señor?

roncito.jpg-U-Ehrps...

-Pues deguste un poquito de Zacapa, que es un ron guatemalteco, 25 años, ya me dirá...

-Superb, oiga.

Y nos volvimos a Madrid en el coche de Melchor escuchando a Aznavour, que es lo que mejor entra después de un ron de 25 años y como música de fondo de la charla de dos viejos amigos.


En fin, macho, que de vez en cuando la vida.... Me parece que lo mojamos todo con una botellita de Priorato, no mucho más, que mi amigo tenía que conducir y para eso es muy mirado. Bueno, el caso es que os lo recomiendo vivamente por lo bueno del género y lo mejor del trato. Hasta otra.

Finalizo la entradita con un divertido video que me mandó precisamente el amigo Melchor hace unos días. Una pantalla de LCD humana...estos orientales son la puñeta en disciplina, ya vereis el día que se mosqueen, que nos pillarán haciendo la siesta....



Se llama, por fin, Casa Jorge, lo que deja bien a las claras que es un proyecto personal, está en el número 11 de la calle Malteses, -ese local de dos plantas que ya fue taberna- y abre el próximo lunes 22 de febrero (ya inaugurará más adelante). ¿De qué Jorge estamos hablando? de Jorge Murillo, por supuesto, chef de referencia de este blog, titular que lo fue del Patio del Cuyás y más recientemente del Kano 31.

(ampliaré información en breve)


casa jorge.jpg

Con cierto retraso en referencia a la anterior entrega, por la que pido disculpas, aquí va el segundo capítulo de mi visita al restaurante escuela de Felo Botello. La cosa va de pastel de cabracho, que aquí Felo hizo con cazón, tanto da, más o menos. A este plato le va la merluza, el antoñito o casi cualquier pescado blanco.

Los habituales del blog recordarán que esto ya lo hice yo y lo grabé en otra ocasión. ¿Por qué repito? Porque me parece que aquí hay variantes que mejoran el plato, entre ellos el salteado de la verdura, la medida exacta de nata o el añadido de pan rallado. De hecho, como se nos echó el tiempo encima y no vimos el plato acabado, a efectos puramente ilustrativos termino el vídeo con el aspecto del pastel que hice en casa para el otro post en abril pasado.

Les diré que al tiempo que cuelgo esto, tengo un pastel (en este caso de auténtico cabracho) en el horno, que nos comeremos en la cena de esta noche, que es nochebuena. Creo que ya lo dije: es un plato que inventó Arzak en 1971 y que ahora está en el "hall of fame" de las grandes recetas patrimonio de la humanidad.


Me parece que con este capítulo finiquito los vídeos de mis andanzas con Felo. Sinceramente, no veo yo que recojan con demasiada precisión lo que allí sucedió. Había mucha gente, pasaban muchas cosas a la vez y la cámara se perdió momentos importantes. Mea culpa.


Para acompañamiento musical, una gratísima sorpresa; mi querida amiga Idaira lleva la voz cantante con Los fabulosos sol y sombra, aquí trabajándose una simpática versión del Por qué te vas que grabó Jeanette para Cría Cuervos. Me encanta ver a Queen Parsimonia pitillo en mano y dándole al cante sentaía como Camarón. Qué buen rollo Idaira y sus amigos, ese puntito ghetto Varsovia de acordeones y violas, a los que mando un fuerte abrazo. Feliz, feliz navidad a todos.

Esencia de setas from antonio f. de la gandara on Vimeo.


Realmente me ha encantado Essencias, en el sentido más literal de la expresión. Me ha parecido un local, pues eso, encantador, puesto con mucho gusto, lleno de detalles y regentado por profesionales que parecen enamorados de su trabajo. Los vinos, los puros, los carros de licores, las luces, los cuadros, el reservado, la cristalería, la carta, los platos especiales (hacen una bullabesa por encargo que no me pienso perder), los siete tipos de panes de elaboración propia, los sorbetes entre platos, lo que me contó su maitre sobre la coctelería, que elaboren el steak tartar ante los ojos del cliente, las galletitas que ofrecen con el café.... coño, eso, que no es un restaurante más, ni mucho menos.


A los suspicaces les diré que no conocía a estos señores de nada, que con Leeb había coincidido hace dos semanas en una tertulia gastronómica a la que asistían otras seis personas en la que nos limitamos a intercambiarnos tarjetas, y que a Hernández lo conocí ayer mismo. Me gustó también, ya me olvidaba, que el sumiller y segundo maitre llevara un aspecto impulto, un corte de pelo perfecto y un aire de gran seriedad. Que la cocina estuviera razonablemente limpia, que en la carta hubiera 20 tipos diferentes de aguas minerales y más de 150 referencias de vinos de todo el mundo (tiene un Tokaji a menos de 20 euros), 30 tipos de ginebras, 50 de rones, 35 de whiskies, que los platos calientes se sirvieran bajo campanas. Y me gustaron también los precios, razonables. Por 60 euros por cabeza, todo incluido te puedes dar el gran homenaje, y ahora durante la semana de las setas, aún más.


Bueno, eso, que volveré y que lo recomiendo.