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Archivos Noviembre 2013

lou transformer.jpgLa letra es tan redonda como la canción; imagínense el éxito que hubiera tenido en nuestro país Lou (Luisa en inglés) Reed si en diciembre de 1972, cuando se publicó el disco en el que se incluye (Transformer, su segundo trabajo en solitario), la hubieran traducido. No sucedió, cómo iba a suceder en aquella España que censuraba el cándido final de American Pie sólo porque se decía que el Espíritu Santo llegaba con retraso (ya tratamos ese asunto en el blog, aquí).

Reproduzco -un pelín customizada, garantizo que en aras de una mejor comprensión y en aplicación de la teoría de la máxima de relevancia; no es necesario decir con dos palabras lo que se expresa con una- la mejor traducción que he encontrado de la pieza, la que se lee en el notable Lou Reed atraviesa el fuego, todas las canciones, publicado por Mondadori con mucho mimo en el año 2000:

"Holly vino de Miami, Florida,
hizo su camino a través de USA en autostop.
se depiló las cejas de camino,
se afeitó las piernas, y él se convirtió en ella. Dijo:

Ey nena, date una vuelta por el lado salvaje,
decía, ey cariño, date una vuelta por el lado salvaje.

Candy vino de un lugar fuera de Manhattan,
Todo dios se la tiraba en la trastienda,
pero nunca perdió la cabeza,
ni siquiera cuando la chupaba. Decía:

Ey nena, date una vuelta por el lado salvaje,
decía, ey nena, date una vuelta por el lado salvaje,
y las chicas de color dicen, du,du, du...

El pequeño Joe nunca regaló nada,
todo el mundo tenía que pagar y pagar,
Un trapicheo aquí y un trapicheo allá,
Nueva York es el lugar donde dicen:

Ey nene, date una vuelta por el lado salvaje,
yo digo, ey Joe, date una vuelta por el lado salvaje,

Sugar Plum Fairy (El hada confitada, apodo de un traficante de droga) vino y saltó a las calles,
buscando alimento para el alma, y un lugar donde comer,
se fue al Apollo, deberías haberlo visto ir, ir, ir,
dijeron:

Ey Sugar, date una vuelta por el lado salvaje,
yo digo, ey nene, date una vuelta por el lado salvaje,

Jackie acaba de salir a toda pastilla,
se creyó por un día que era James Dean,
Después me imagino que tenía que estrellarse,
el Valium habría evitado el golpe (bash). Decía:

Ey nene, date una vuelta por el lado salvaje,
dice, ey cariño, date una vuelta por el lado salvaje,
y las chicas de color dicen, du,du, du..."

Bien. ¿Qué nos está contando aquí el bueno de Lou? pues el trajín, paisaje y paisanaje que se podía vivía en el club The Dom de Nueva York, un tugurio entre la segunda y la tercera avenida de Manhattan, en el East Village, que desde 1966 (recuerden, estamos en el 72) había sido alquilado por Andy Warhol y por el director y productor de cine Paul Morrisey para que trasegaran y -llamémosle a las cosas por su nombre- mariconearan a gusto, dicho sea con todo el respeto, todos los personajes que deambulaban por su cuartel general, The Factory.

(Breve paréntesis, gentileza de un amigo periodista local, con el que muchos titularían la crónica -en ese chauvisimo que últimamente está tan de moda y que, lo digo, me tiene hasta los huevos-: hay un artista canario vivo y coleando que gusta de afirmar en petit comité -y sin tanto petit- que allí, más concretamente en el baño, fue donde se tiró al pintor Jasper Johns, sin saber que era él).

El otro día, el chauvinista habría titulado: "Muere Lou Reed, el cantante que actuaba donde el gran artista grancanario Perico de los palotes se tiró a Jasper Johns".

Tan cierto es que en The Dom se mariconeaba a velocidad de crucero como que, la historia nos lo ha enseñado, ahí donde florece -digamos- la desinhibición (en colisión con los sistemas represivos) germina lo más libre y genuino de la creatividad.
Y vamos a dejarlo aquí; no voy a mencionar a la Grecia y la Roma antigua porque la teoría de que allí todo el mundo entendía no es tan pacífica como podía creerse en principio. Vámonos más cerca y a pisos más firmes; el Londres de los Rolling Stones, la España de Gil de Biedma, la Italia de Pasolinni.., Pues eso, el Niuyor de Warhol.

Walk on the wild side, vista sin pasión, quizás no es un fresco mucho más brillante que Pepi, Luci Boom y otras chicas del montón o que El calor del amor en un bar, pero como imagen polaroid -máquina que tanto fascinaba a ese grupete, sobre todo a Drella (mote de Warhol, un híbrido entre Drácula y Cinderella, esto es, cenicienta)- es un retrato perfecto de época, del nacimiento del underground americano de finales de los sesenta. Si a eso le agregamos la alta sugerencia de la relajante voz de Lou, el fraseo de un bajo repetitivo muy pero que muy vacilón e innovador y la acertada producción de un par de genios (entonces emergentes) como David Bowie y su guitarrista MIck Ronson, logramos la que quizás sea una de las 20 mejores canciones del rock and roll de todos los tiempos. Y la clasificación es mía, no de Rolling Stone, que también la ha hecho (últimamente la revista no hace otra cosa que listas de presuntos mitos; quién la ha visto, quién la ve).

Pasemos a la letra pequeña, que, como la creatividad, es también pieza a tener en consideración cuando se habla de la contracultura, de la cultura alternativa o del underground, como quieran llamarlo. La canción nos habla del puterío, la promiscuidad y el vicio que se vivía en el universo de Warhol a través de cinco personajes, que en realidad eran personas de carne y hueso: Por orden de aparición:

i-hollywoodlawn.jpgHolly Woodlaw . Su nombre real es Haroldo Santiago Rodríguez, y nació el 26 de octubre de 1946 en Puerto Rico. Aún vive. Se crió en Miami y cuando, como dice la canción,"Se afeitó las piernas y se convirtió en ella", cambió su nombre por el de la prota de Desayuno con Diamantes, antes de que la novela de Truman Capote -también coleguilla de Warhol- fuera una película reconocida en todo el universo.

A principios de los sesenta, Holly se trasladó de Miami a Nueva York como fielmente dice el principio de la canción (Holly came from Miami, FLA [Florida]...) y sentó sus reales en The Factory de Warhol. El director de cine Paul Morrisey, un habitual de la galaxia Warhol, la fichó para su película Trash (a ella y a Little Joe, del que hablaremos ahorita mismo) y alcanzó cierta celebridad en USA, afirman los historiadores, cuando nada menos que George Cukor encabezó a un grupo de intelectuales que pedían el Óscar para ella por su interpretación en la cinta. Como es evidente, la propuesta no pasó de tal condición.

La actriz gozó de cierto éxito en producciones en 18 milímetros y cine de la llamada cadena Cutrex (nuestro Jess Franco sería uno de los iconos de este tipo de celuloide), pasó por la trena de la pacata Norteamérica en varias ocasiones y tras la muerte de Warhol se paseó por los platós de todas las cadenas de televisión USA en plan "yo estaba allí". Actualmente, dice la Wikipedia, explota su pasado glorioso con un espectáculo de travestis que gira por bares ad hoc de la gran manzana.

candy darling resized.jpgCandy Darling . Vivio durante 30 años, de 1944 a 1974, exprimiendo la máxima Vive deprisa, muerte joven y deja tras de tí un bonito cadáver. Nacida James Lawrence Slattery en el duro barrio neoyorquino de Queens (el que encuentras a la derecha al entrar en la ciudad desde el JFK antes de Manhattan y del puente de la calle 42, un cementerio sin fin), Candy, quizás la que sale peor parada en toda la canción, participó en una veintena de películas de serie Z entre los sesenta y los setenta -su mayor éxito fue un cameo en la discutible Klute de Jane Fonda- y falleció de un linfoma tras veinte años experimentando con inyecciones de hormonas. Para la posteridad, cuando Estados Unidos tenga su propio Cine de barrio o su Lauren Postigo, pelis de títulos tan sugerentes como La Mortadella (1971), Noche de paz, noche sangrienta (1974) o Superestrella en batín, rescatada del olvido en 2004.

A pesar de que ser el personaje más bizarro de la canción ("todo dios se la tiraba en la trastienda", "no perdía la cabeza ni siquiera cuando la mamaba", etcétera), La buena de Candy ha dado mucho juego a la hora de recrear la vida de Warhol y su universo. Aquí les dejo un link al documental Beautiful darling (bueno, al anuncio del site donde se puede adquirir el documental) que trata de forma profusa aquellos años y aquella gente.


little joe.jpgLittle Joe. Joe Dallesandro. Pensacola, 1948. De los cinco elementos de la canción, el que más lejos ha llegado, lo cual tampoco significa que sea Stephen Hawking. Si leemos la letra con un poco de picardía, veremos claro que Joe no fiaba ni a su madre, y que todo el mundo tenía que "pagar y pagar". Pero no era droga lo que vendía como otro de los freakies de la canción, sino su cuerpo.

Dallesandro -Little Joe por su 1,68 metros de estatura. Otras medidas, consultar especialistas- se ganaba la vida como chapero en Manhattan hasta que fue descubierto por Warhol y (especialmemente) por el ya mentado cineasta Paul Morrisey, que contó con él para sus películas The loves on ondine y Flesh y lo encumbró como icono del porno de la época (1968). En palabras del cineasta John Waters, otro freakie de mil pares de huevos (eso sí, genial) Dallesandro era "un maravilloso actor que cambió para siempre la sexualidad masculina en la pantalla". ¿Su papel más comercial? hizo de Lucky Luciano para Coppola en Cotton Club, ahí queda eso. Hace poquito hizo junto a Kate Moss una campaña de ropa interior de Calvin Klein, y su entrepierna (enfundada en unos vaqueros) es la que sale retratada en la portada sin censura del Sticky fingers de Los Stones. Oh.

sugar resized.jpg

Sugarplum Fairy (Joe Campbell) Debia ser el mejor camello de Nueva York en los sesenta; no sólo Lou Reed alude a él con el sobrenombre de Sugarplum fairy -hada de azúcar o hada confite-, sino que los mismísimos Beatles le reconocen sus méritos como trapichero solvente en la inmensa crónica A day in the life. Oficios dudosos aparte, antes de dejarse caer por The Factory, Joe había vivido en San Francisco como novio del activista gay Harvey Milk, ya sabeis, el que fue interpretado por Sean Penn en una reciente y muy notable biopic. Lo asesinarían en 1978 (a Milk).

Jackie-Curtis-resized.jpgJackie Curtis. Nacido en 1947, es el cuarto transexual al que se refiere la canción de Reed y murió en 1985 de una sobredosis de heroína. Según Warhol, de todos sus pupilas era la que tenía mayor alma de artista. Participó en la mentada Flesh de Morrisey y en otra cinta del mismo autor llamada Woman in revolt, y llegó a escribir sus propios guiones y a interpretarlos. Hizo sus pinitos como poeta en el Village niuyorquino y, como bien afirma la canción que hoy analizamos, su gran ídolo era James Dean.

Un último apunte, que quizás habría tenido que figurar al principio: el título de la canción, Walk on the Wild side, es un robo al de una película de 1962 dirigida por Edward Dmytryk y protagonizada por Jane Fonda, Anne Baxter, Barbara Stanwyck y Capucine. En estos días he leído a varios autores relacionados con el asunto, y no recuerdo cuál dice que la película trata sobre lesbianismo, lo que me parece mucho atrevimiento para la américa de los sesenta. Como no la he visto entera, sólo puedo afirmar que está ambientada en la (Norte)América de la gran depresión y que lo más notable son las escenas del principio y el final, con un gato negro paseando con elegancia. Si quieren verla, pinchen aquí.


Y, por último, sólo jodería que nos olvidáramos, la canción en una de las versiones más dignas que circulan por Youtube. Los subtítulos andan como en su día andaba Arconada, a por naranjas en Valencia.


Fuentes: Lou Reed atraviesa el fuego, todas sus canciones en Español, Editorial Mondadori, 2000. I shot Andy Warhol, película. Mary Harron, 1996. Desde mi tejado, blog firmado por Elpresley. Wikipedia. Filmografía de Francis Ford Coppola. The Beatles, A day in the life, Mark Heertsgaard, Grijalbo Mondadori 1995.