los blogs de Canarias7

Archivos Abril 2012

El pupas me van a llamar, a este paso.

tronchacadenas-universal.jpgDesgracia del día: casqué la cadena llegando a Valsequillo, y esta vez no hubo trío de buenos samaritanos para sacarnos del brete. Y mira que llevaba toda la semana preparándome: cambié la cubierta delantera, la llanta trasera, las zapatas, compré un destronchador de cadena...pero, sempre un pero, me olvidé de ver el tutorial en youtube y por muchas vueltas que le dimos mi buen amigo Juan Placeres y yo, no hubo tu tía.

Nos vino a buscar, a rescatar, un compañero de Juan, Moisés, que casualmente estaba probando un coche en el circuito Islas Canarias, ahí al lado, en Jinámar. Vino con una furgona, nos subió a Valsequillo para que pudiéramos acabar el vídeo y se afanó intentando arreglar la cadena. Casi lo consigue pero le faltó un pelín, y la verdad es que habríamos necesitado un poco más de herramienta, unos alicates quizás....

De verdad que fue un corte de rollo en toda regla, porque el día era precioso y la excursión una maravilla. Tiene su tela, Valsequillo, y hubíeramos coronado seguro, a pesar de que nos quedaba un tramo bastante empinado, los iniciados se darán cuenta de dónde fue el desastre y lo que quedaba para llegar. Ya sabéis, y si no lo sabéis os lo digo yo, que la carretera antigua a Telde es encantadora. Además había conocido el mercado de Jinámar que me había sorprendido gratamente, es con mucho el más grande de los visitados hasta ahora y el más surtido. Les remito a la entrevista con la encantadora señora que hace las muñecas de toilette.

Y el mercado de Valsequillo me encantó. Al llegar me di cuenta de que ya había estado por allí una vez con mi querido amigo Diego Talavera, un día de fiesta del almendro que acabamos en casa de su íntimo Roland, ellos se acordarán. Valsequillo es un pueblo que me da muy buen rollo, siempre me lo dio, ahí en la misma plaza tiene una casa Toni Hernández y en esa misma plaza en una noche de suelta del perro maldito memorable conocí a uno de mis grandes amigos en la actualidad, Cristóbal Suárez, Toba, una de las mejores personas con las que me he topado en la vida.

En fin, que buenas vibraciones en Valsequillo que se confirmaron a pesar de llegar con mal sabor de boca (sabor a grasa de bicicleta, que hasta la boca la tenía negra). El mercado estaba tan bien sirtido y los productos tenían una pinta tan formidable -como se puede ver en el vídeo, que diría Rodrigo Rato- que enseguida olvidamos las tribulaciones. Y encima al final conocimos a Miguel el de las hierbas medicinales, un tipo genial que por sí sólo ya merecía la excursión. No se pierdan la entrevista porque no tiene desperdicio todo lo que cuenta y los simpático y auténtico que es. A este lo mando yo con Buenafuente cagando leches. Y ojito, que como dice él, hay mucho ratón, o mucho rabanúo diría yo, al que me apresuro a aclararle que para mí es un orgullo encontrar a seres humanos como Miguel o como Adelaida, NO ME ESTOY RIENDO de ellos ni muchísimo menos, en todo caso con ellos, con todo el respeto del mundo y agradeciéndoles que me llenen de humanidad el blog. Yo pensaría que no es ni necesario advertir estas cosas, pero como hay gente muy hijaputa o con muy poco sentido del humor, o que te está esperando para darle la vuelta a lo que haces o dices, lo largo por delante y me curo en salud.


Bueno, al turrón, de verdad que a pesar de lo de la cadena creo que me ha quedado uno de los mejores vídeos de la serie. Espero que os riais conmigo, con Miguel y con Adelaida, la buena señora del ganchillo.


Mercados en bicicleta (V): Jinámar y Valsequillo from antonio f. de la gandara on Vimeo.

CANCIÓN GÜENA GÜENA Y GONITA DE LA SEMANA. Los Sinatra en plan buen rollito, que el sábado gustó mucho en las charlas de Facebook. Abrazos.



Ah, y por si alguien se encuentra en nuestra situación del domingo, aquí va un "tutorial", caserillo él, sobre cómo se usa de forma correcta el destronchacadenas (por cierto, el mío es ese mismo). Ahora caigo en el error -¿ves, Juan?-, yo le sacaba la barrita entera y luego la intentaba meter a presión, es imposible. No hacen falta barritas de repuesto, lo que hay que hacer es no llegar a extraerla del todo. Mea culpa.




¿Me colgarán de las pelotas los terorenses si digo la verdad -mi verdad, claro- y afirmo que Teror tienen el pueblo más bonito de los hasta ahora vistos en la serie, pero el mercado dominical más flojo?

1331746345Chorizo_de_Teror_Los_Nueces.jpgPues eso afirmo y sostengo. Mira que es bonito el casco antiguo de Teror, mira que tiene sabor esa perspectiva de la calle empedrada desde la basílica y viceversa, mira que hay tiendas con personalidad en sus calles... sin embargo, el mercado, repito, para mi gusto, se queda en un aprobado raspado. Turístico: Mucho pan, mucha quincalla, algún chorizo, buen queso, algo de hierbas, poca verdura...

En todo caso, me apresuro a matizar que poco es mejor que nada, y que el mercadillo, aunque de poco surta (si quitamos esos buenos quesos que afortunadamente no han faltado ningún domingo desde que empezamos la serie), es una buena excusa para que haya actividad los domingos, para dejarse ver por allí a visitar a la patrona. Porque otra cosa no, pero Teror rezumaba vitalidad el domingo pasado, a pesar de la lluvia. Casi todos los comercios abiertos, los bares a tope, las tienda de aceite y vinagre abiertas y con bullicio en su interior, atasco con todas sus letras en la zona con tráfico rodado... Nada más poner la rueda sobre el adoquín nos saltó a la chepa un policía advirtiéndonos de que no se nos ocurriera ir pedaleando por la zona peatonal, y mira, nos pareció de cojones -perdón, quería decir estupendo, que luego las señoras de Miami me dicen que soy un vulgar (claro, quién me mandaría a mí meterme con el Rey, cocinero a tus cocinas ¿no? Pues no, rehostias!!!!)-.

El paseo desde Las Palmas de Gran Canaria a Teror en bicicleta merece la pena para quien tenga un fondo mínimo (son 21 kilómetros y un desnivel de casi 600 metros) y, eso sí, alma madrugadora, porque hay que salir como poco a las ocho de la mañana si no queremos sufrir con el tráfico y los asesinos de ciclistas en serie. A mí la bici me hizo una jugarreta cuando casi estábamos llegando (en la boca del puente nuevo) y una avería de las gordas nos demoró una media hora, pero de no haber sido por el incidente -que ahora cuento porque tiene su miga- hubiéramos liquidado la escalada en hora y media, lo que no está mal si pensamos, por ejemplo, en las tres horas que nos llevó subiendo el anterior puerto, San Mateo.

Decía que a punto de hollar la villa mariana, casi en la boca del puente nuevo, forcé el cambio de catalina -no sé cómo coño- y le hice a la cadena un nudo que ríete tú del windsor. Llevábamos media hora intentando deshacer el entuerto y estába yo a punto de tirar de Utinsa cuando, como por arte de magia, surgen de una curva tres ciclistas con aspecto profesional a bordo de otras tantas robustas mountain bike con frenos de disco y amortiguación de cantilever (como la réplica de la Cobra, ¿alguien se acuerda?) que lo primero que hacen es recriminarnos que estuviéramos en medio de la calzada. Yo tenía las manos tintas de grasa, sudaba la gota gorda, veía que mi puntualidad en la entrega del capitulo de la serie se iba a la mierda y no estaba de hostia para aguantar consejos. Me disponía a soltarles un espantón (del que me habría arrepentido lustros, claro), cuando me percaté de que ya no estaban sobre sus bicicletas. Operaban en la mía con velocidad y precisión profesional, rianga llave inglesa, rianga destronchador de cadenas, rianga llave allen...en dos minutos y medio la cadena estaba desenredada, en tres el eslabón jodido amputado y en cuatro, la rueda recompuesta y la bici oliendo a nuevo, como quien dice.

Los tres reyes magos volvieron a sus monturas tras el más agradecido apretón de manos que jamás haya recibido ser humano alguno en la zona subtropical, y sin importarles lo más mínimo haberse puesto de grasa hasta las cejas. Siguieron su ruta felices, al ritmo de la música que salía de una de sus mochilas a todas pastilla, y a mí me dejaron temporalmente recompuesto, lo suficiente como para llegar a destino y volver a casa sano y salvo. Es que no quedan más cojones que decirlo (y lo digo muy a gusto), benditos sean, amigos. Arrieritos semos, hoy por tí y mañana por mí y bla, bla bla.

Bueno, el mercado en este viaje quizás fue lo de menos. Mucho más historiados y memorables fueron los dos bocatas de chorizo de Teror con queso semicurado con los que olvidé el mal trago de la carretera después de tres cuartos de hora sacando roña de las manos. Ya coño, si me supo.....

Bueno, al zurrón del gofio, yo lo traigo aquí:


Mercados en bicicleta (IV): Teror from antonio f. de la gandara on Vimeo.


Post data: Espero que alguien eche de menos unas imágenes del interior de la basílica y piense, "vaya descastao este cabrón que ha ido a Teror y no ha saludado a la virgen". Pues no señor, fui y grabé, lo que pasa es que me falló la cámara. Que me disculpe la patrona. Lleva tantos golpes por el camino que (según me informa su pantalla) le falla no sé qué leches en el centro de gravedad y cada vez está más turuleta. "Cómprate una Go pro (esa cámara que va acoplada al casco)", ya me han dicho algunos. Pues vale, voy a ver si la que le hace la ortodoncia a mis hijas me presta algo de pasta la muy dsfjklkrflkynewr--....:-)


CANCIÓN GONITA Y GÜENA DE LA SEMANA/EMPLEADOS DEL MES: Procol Harum y "Cuando le dio la pálida", o algo de eso. Besos amiguitos... Próxima parada, Jinámar.



rey arrepentido2.jpg

La idea era renovar el post a principios de la próxima semana, siguiendo con la serie mercados en bicicleta, pero ante la comparecencia pública del Rey frente a las cámaras a raíz de mi post anterior (je je, y pongo je je por si alguno es capaz de pensar que me creo de verdad que la reacción la provoqué yo), entiendo que lo más honesto es retirar el anterior, Borbón, de la portada del blog.

Ojo, ojito. No estoy diciendo que deje de pensar lo que pensaba. Ahora bien, creo que todo el mundo tiene derecho al beneficio de la duda. Creo que el Rey le ha echado un par al decir mirando hacia las cámaras -mirándole a los ojos a todos y cada uno de los españoles, como decía ayer Victoria Prego- y pidiendo perdón de una manera tan desnuda. Y me da igual que lo haya hecho por orden del servicio de fontanería de Zarzuela (chapeau, por cierto, por su habilidad para intuir cuándo un cabreo popular es cosa efímera y cuando tiene pinta de galerna, cual es el caso) o para salir del brete. Para un tipo acostumbrado a descansar el cogote durante toda su -ya larga- vida sobre antimacasares de baba, adulación y reverencia, y con los genes acostumbrados a que nadie les tosa, no debe ser nada fácil aparecer en pantalla ante el mundo sobre unas muletas y pedir perdón. Sí, igual lo ha hecho obligado, como el niño pequeño que se disculpa para hacer la próxima a la primera que te despistes, pero vamos a darle la oportunidad. Sobre todo porque agregó "no volverá a repetirse". Le vamos a hacer un fiado, a ver si es verdad.


Cuestión distinta es que, como me ha pedido una persona muy querida, me disculpe por haber expresado mi indignación ante el hecho de que el Rey se haya ido de najas mientras España se va al garete. Pardiez, eso ya me parece surreal.

Miren, amiguitos, la secuencia es esta: Escena 1/ Protestamos porque el Borbón ha montado una pirula de las gordas. Escena 2/El tío nos da la razón admitiendo que se equivocó. Escena 3/Ahora los que protestamos... ¿Vamos a pedir perdón? ¿vamos a bajar la cabeza y confesar que fuimos malos españoles, malos patriotas? Ni por asomo. Si el autor y dueño del mojón ha reconocido que la cagó, ¿quién quedó mal, los que dijeron que olía a caca o los que echaron ambientador? ¿Tienen razón los que defendieron una postura que ahora el que la tomó, único legitimado para ello, reconoce como error? Es de cajón: No.

Abundo un poco en el asunto, y ahora ya no en referencia al pariente que me censuró con cariño, sino a los patriotas que he visto estos días en la tele, hablando de "la chusma": Ya me tiene más que hinchados los huevos los de Derechas creyéndose que la bandera nacional es sólo suya, para que ahora los monárquicos me digan que el patriotismo les está vedado a quienes simplemente no ven mal otros sistemas, o se preguntan, inocentes, por qué nadie nos consultó para elegir éste, ya que estábamos estrenando democracia.

Lo dicho, pues, de perdón, nada. Simplemente bajo de la cabecera el anterior post (que se mantiene en el blog para todo el que quiera volver a leerlo) para no dar bola a todos los que intentan diluir el asunto diciendo que sólo protestan los que quieren cargarse la monarquía. Para que el oportuno puñetazo en la mesa no degenere en perreta-sostenella-y-no-enmendalla, y para hacer evidente que paso página pero me quedo con la matrícula.

Y otra cosa que no quería dejar en el tintero, por la nube de confusión en cuanto a la protección de animales en peligro y tal. A mí que lo trincaran matando elefantes, molestándome, no me parece lo esencial. Me hubiera indignado igual si lo pillan de putas en Estambul o simplemente tomando el sol en el Serengueti. A mí lo que me sacó de mis casillas, y de ahí mi puñetazo, es que se fuera de juerga en día lectivo en la actual situación, joder, que es el jefe del Estado. Ni siquiera voy a entrar en lo que ya andaba diciendo el Bild este jueves sobre las verdaderas relaciones entre el rey y la rubia que al parecer colaboró en pagar la cacería. Ni siquiera voy a buscar el vínculo a la noticia para que nadie crea que quiero seguir hilando la cometa.


Y hala, a otra cosa. Para que vean que no soy rencoroso con la -repito- queridísima persona que me sugirió que me disculpara, aquí va un hallazgo propiciado por ella misma.

Después de investigar en vídeos relacionados, porque éste trae las instrucciones en japonés (por supuesto, yo lo hablo y lo escribo a la perfección, sólo jodería, pero no tengo aquí mis gafas de cerca) me he enterado de que el tipo en cuestión se llama Tomoyasu Hotei y que es un auténtico héroe de masas en su país, como bien se aprecia en la filmación. Atentos a cómo suena el cabronazo y cómo le pega a la guitarra. No les pongo un tema de su repertorio, que los tiene, porque no engancharían tan fácil, y ya saben que a mí las versiones de los saurios me flipan. Por favor, quédense hasta el final y pónganlo a un volumen insoportable.



matando elefantes.jpg

Interrumpimos nuestra programación habitual -y nuesta línea editorial- para dar un sonoro puñetazo en la mesa y expresar nuestra absoluta indignación ante la noticia del día.

La noticia del día no es que hayan operado al rey; es que lo pillaron (lo pillamos) como a cualquier vulgar millonetis caprichoso matando elefantes en Botsuana a cargo del erario mientras España se va al garete. Y si no se llega a haber roto la cadera, ni nos enteramos.

Creo que es una conducta muy alejada de la que todos los españoles esperábamos de el jefe del Estado, siendo muy prudente (el cuerpo me pide otra cosa, pero el Código Penal me lo impide), y si me parece mal a mí, que gracias a Dios tengo trabajo, qué pensarán los millones de españoles que no tienen qué llevar de comer a casa. Y ya el colmo del recochineo es que sus turiferarios hayan intentado censurar la difusión en la red de las fotos en las que se le ve posando orgulloso junto a los pobres animalitos (las fotos, al parecer, son de 2007, o sea que no llevará tiempo ni nada dándole al gatillo)


Por mi parte, la monarquía española puede ir contando con que tiene otro opositor, firme, indignado y dispuesto a salir a la calle a mostrar su indignación.

Ya me he quedado un poco más tranquilo.


El día no era el adecuado (empezó chispeando y acabó en puro chaparrón) y los coches estuvieron a punto de desquiciarnos (mira que hay gente cabrona en la carretera, sobre todo los domingos), pero cumplimos la misión y "entregamos la bomba", como decía Quint en el relato nocturno de tiburón (sólo he encontrado la versión en inglés, lo siento, y como no sé por qué carajo no consigo vincularla, os la añado al final de esta entrada).

De San Mateo me traje medio kilo de queso de flor, cuarto de un semicurado de ceniza igualito al que ganó la penúltima de la World Cheese Award, -la que se celebró en Gran Canaria- y la certeza de que no por mucho alejarse los precios van a ser más bajos. Había acudido a este mercado hace muuuchos años, puede que a mediados de los noventa (recuerdo haber comprado un pin precioso con un naife de plata), y no era ni la cuarta parte de lo que es ahora. Antes sólo ocupaba la primera plaza, donde ahora se celebra un baile-verbena. Ahora es un mastodonte con apariencia caótica (seguro que tiene su propio orden) que abre de viernes a domingo y en el que puedes encontrar de casi todo en alimentación, con especial atención a los productos de la tierra.

No es ninguna proeza llegar hasta allí (son poco más de 20 kilómetros con un desnivel total de 800 metros) a poco que te manejes en la bicicleta con frecuencia. Vuelvo a lo ya dicho: sí se necesitan nervios de acero para soportar los insultos de los domingueros, el acoso de sus bocinazos y las faenas de los amos de la carretera, para los que no existes aunque vayas de verde fosforito. La bajada fue de órdago, con prisa y una lluvia que empezo de chipichipi y a la altura de la curva de la Tropical -ya casi en casa, afortunadamente- descargaba como una galerna. Llegamos calados hasta los huesos.

Qué contento estoy de haber conseguido calzar las escenas del mercado en sí con Ring of fire de Johnny Cash, para mi gusto una de las mejores canciones del rock americano de todos los tiempos. Hace algunos años os subí una estremecedora versión a cargo de Elvis Costello & T-Bone Walker. Hoy va la original. Saluditos.

Mercados en bicicleta (III): San Mateo from antonio f. de la gandara on Vimeo.


Agrego, pues se me ha enviado a última hora y no pude unirlo a mi vídeo, el clip paralelo que grabó Jorge durante la bajada, el muy jamao, con su blackberry y a toda leche, que es lo que a él le gusta. Para que se hagan una idea de cómo va la cosa cuesta abajo (claro, cuesta arriba no grabó el muy cabrón, que iba con la lengua fuera). He tenido que censurarlo un poquito...hasta ahí puedo leer.



Y aquí tenemos al bueno de Robert Shaw en el papel de Quint y en el memorable monólogo del Indianapolis. Alguno hay por la red que proclama que es el mejor soliloquio jamás filmado. No es para tanto, pero tiene su aquel. Desde luego, a buena parte de los nacidos en la primera mitad de los sesenta nos marcó la niñez. ¿Que qué tiene esto que ver con el blog? Joder, es puro rock and roll.