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Archivos Septiembre 2011

No me lo digas, no me lo digas: las vacaciones, cojonudas pero cortas, ¿verdad?

Es que, entre nosotros -y no creo que os derribe ningún mito, mis viejos forajidos- eso de que vuelves con las pilas cargadas es un puto bluff. Vale, a lo mejor eso sucedía durante los 20 primeros años. Ahora, amiguitos, lo cierto es que vuelves al tajo jodido y resignado, y da igual que te hayas pasado un mes en el mejor de los paraisos. Ni pilas cargas ni pollas en vinagre, vamos. A sobrellevarlo durante los próximos 11 meses lo mejor que puedas, y encima con la cosa cada vez más jodida, dando gracias por estar como estás ¿es o no es? Pues ya está dicho.

Bueno, pues ya metidos en harina (algún amigo me ha dicho que vaya jeta tengo, que cómo es que tengo el blog de vacaciones, si llevo casi tres semanas currando: veamos, en el blog soy mi patrón y lo tengo de vacaciones el tiempo que me da la gana; cuando saea una obligación dejaré de hacerlo), metidos ya en harina, digo, empiezo la temporada con un plato que tenía muchas ganas de plasmar en vídeo, pero que hasta ahora no he tenido tiempo, el steak tartar "civilizado" que nos enseña el bueno de Falsarius en su interesantísmo y divertidísimo blog, y, sí, le estoy dando coba para que me perdone que le fusile las recetas. Y ya lo dije una vez, no creo que le moleste que se las fusilen, pues entiendo que para eso las enseña. ¿no?

Desde que vi la receta, creo que allá por abril o mayo, lo he hecho al menos tres o cuatro veces, quizás esta sea la quinta, y sigue siendo un fondo de armario cojonudo que igual te aregla un aperitivo que un primer plato, un mediodía en la playa o un almuerzo familiar de traje (yo traje tortilla, yo empanada). És todoterreno, siempre sorprende a los comensales y encima es barato de cojones, ¿que más quereis? ahí va, dedicado al bueno de mi sobrino Jaime en su nueva aventura de piso de estudiante.

PD: he comprado entradas para Maná. Ya, ya, a mí también me empalagan un huevo, pero esta vez traen un gran espectáculo visual y encima va a tocar con ellos mi querido Ginés. Y no tenemos una agenda como para hacele ascos a dos horitas mastodónticas, ¿no, queridos? será cuestión de hacer estómago, que algunas canciones resultonas tenían y siempre emociona oirlas coreadas por las masas y con efectos especiales. Ya sus contaré.

Pues eso, bienhallados, queridos y tomaros mis palabras de inicio con el humor que necesitamos ahora más que nunca.