los blogs de Canarias7

Archivos Noviembre 2010

Bien, ante todo, mucha calma y quietos parados, me refiero a vosotros los de la ortodoxia, los de la ortodoncia y los olvidadizos.

Antes de que me la monteis, os advierto que tengo un salvoconducto que me permite estas licencias. Pinchad aquí y lo vereis; el año pasado -y por estas fechas, para más señas como se puede ver en el vínculo-, elaboré una fabada "tradicional" que fue bendecida por los talibanes, por la santina y por toda la cuenca minera, carallu.

Los que tengan memoria recordarán que, en el debate de sobremesa que siguió a aquella fabada, salió el valiente Jorge Mourillo (si, el del 5-0), chef de cabecera de este blog, y reconoció que la mejor fabada que había probado en su vida era la que hacía (y hace) su amigo Alberto. Con viandas traídas de Asturias pero...¡en olla express!

Yo, que ya había visto algunas filmaciones en ese sentido en Youtube, pero me negaba a tener en cuenta tal aberración, reconsideré el asunto al ser el comentarista quien era (además, también conozco a Alberto, y desde hace décadas), y tras hacer algunas averiguaciones (algunas de ellas entre mis muchos y queridos primos de Oviedo) llegué a la conclusión de que el asunto no era cosa de desdeñar, y me puse a ello.

Bueno, el invierno pasado hice una o dos fabadas en olla express, cada cual mejor. De hecho, creo que se recogía tal éxito (y extrañeza) en los comentarios de aquel post original. Pero lo que no hice entonces, o no logro encontrarlo, fue fijar por escrito el tiempo necesario de cocción. Así que tuve que volver a pedir consejos, en esta ocasión a Alberto y a MIka, una amiga que lo de la express se lo tiene muy currado, y que me mostró unas impecables verdinas como prueba de su savoir faire en la materia (por cierto, ¿sabeís a cómo están las verdinas en el mercado de Vegueta? ahí lo dejo). A ambos, gracias de corazón, aunque como se puede ver en el vídeo, al final me haya ido yo por mis propias peteneras, como siempre o casi siempre, pero con criterios I+D que cogen de aquí y de allí.

Bien, lo cierto es que la clave mágica, con mi olla y para una megafabada como la que hoy os presento (casi dos kilos con todo el compangu; de fabes, un kilo), son 20 minutos de cocción, incluso con uno o dos menos no pasaba nada. Y la otra claves es hacerlo el día anterior, es decir, empezar con los remojos dos días antes de "comelas", como decía Esther la del miñor (esto es un guiño a la familia).

Para los que viven en Las Palmas, las fabes y el compangu, como el año pasado, se compraron en la charcutería El Retinto (calle Sagasta 32, teléfono 928 266 767), quien a su vez, como también se contó en su día con la consabida pompa y cincunstancia (ojo a la música del vídeo), la trae envasada al vacío de la ovetenese Casa Veneranda, en la calle Melquíades Álvarez, al ladito de la casa de mis primos, vamos.

Hay dos tamaños en El Retinto: la fabada para cuatro, que trae un chorizo, una morcilla, un trozo de beicon y medio kilo de fabes, y el tamaño king size para ocho, que es el que aquí vemos, al que he agregado yo morcillas, chorizos, bacon y jamón que, también procedentes de Veneranda, tienen la inteligencia de vender sueltos en el mismo Retinto.

Os juro que el resultado es espectacular y que, en esa horquilla (18-20 minutos, dependiendo del tipo de olla, de la cantidad de agua y de la calidad del fuego) no os quedará ni una sola fabe medio hecha. Lo máximo que os puede pasar es que se rompa alguna, que en este caso fueron las menos.

No lo niego: fue una fabada de esas de no volver a hacer más en seis meses, para auténticos forofos, llena de sustancia, colesterol y triglicéridos. Más aún si tenemos en cuenta que antes de atacala cayeron 300 gramos de cabrales, que me cagu en satanás.

Pues yo creo que esto del I+D, lejos de no respetar los platos tradicionales, conseguirá a la larga popularizar aún más uno de los mejores platos de la gastronomía nacional. Creo que ya conté lo que dijo de ella el director de cine astur Gonzalo Suárez: le pidieron que la definiera con una sola frase y tras pensárselo un poco, espetó: "Habla por sí sola".

Otro truqui: media hora antes de comerla, añadir dos aero-red masticados...al estómago.


Para los que habeis llegado hasta aquí, comparto un regalo que me hizo el otro día mi amigo Alberto Dotras: una radio que selecciona música según el humor que tengas ese día. Aunque vereis algunos fallos (Here comes the sun vale tanto para un día de lluvia como para estar triste, feliz o acústico), en general está estupenda. PInchad aquí . Hala, a disfrutar.


Esta noche agregaré texto, que voy un poco pillado de tiempo. Una cosita si hay que precisar, que el directo le lleva a uno a decir barbaridades: las gallinas, como todos sabeis, no tienen espolones.


Bueno, pues ya es esta noche y esta es la tortilla que aporta Totoyo al saber popular, al océano de tortillas que componen las Españas, por ponernos grandilocuentes. La mitad de esta tortilla es la tortilla que me hacía mi mamá, claro, y la otra mitad es la que aprendí, o más bien aprehendí, de mi amigo Jorge Murillo, el cual, a su vez, le chingó el secreto del caldo a alguien que sé quién es y que no viene a cuento decirlo, y éste a su vez violo, del verbo ver a la antigua usanza, cuando pasó por Betanzos....resumen, pues, de lo publicado: sepan gruesas mercedes que todo inventado está en este mundo y que no hacemos sino darle vueltas al mismo tornillo.
creyéndonos la última coca cola de las alpujarras.

Dos reflexiones extraería yo de este vídeo, si nos ponemos en plan cine fórum. Una, que el año que viene ganaré inexorablemente el concurso de El Corte Inglés, y dos, que sólo se deben comprar huevos del número uno o del cero, estos últimos creo que prácticamente inexistentes a no ser que tengas un amigo con corral, oh pá.

Sus dejo con mi último descubrimiento, que seguro que los más modernos del barrio ya vienen de vuelta, con ellos, ochs, menúos son: Vampire Weekend. Pijos niullorquinos del Village con puntito ska muy muy fresquitos y divertidos. Hasta más ver, entremesos.


Perdón por la demora. Aquí está el vídeo del último concurso de tortillas de El Corte Inglés, en el que nos lo pasamos bárbaro una vez más. La semana que viene pienso colgar un vídeo con mi receta de la tortilla, que creo que voy teniendo derecho.


Postscript: Ayer domingo hice el marmitako tal y como me sugirió Carmen Merino: cuando las papas están en su punto, introducimos el atún y lo retiramos del fuego, dejándolo que se haga solo con el calor propio del guiso. Bueno, ¡maravilloso!