los blogs de Canarias7

Archivos Abril 2010

Joder, si casi se me habían olvidado las claves para entrar en el blog. Qué desastre.

Por supuesto, la culpa de que esto haya estado casi un mes parado no es mía -si nadie asume responsabilidades, no voy a ser yo menos-, sino de la efervescencia de la actividad que me da de comer, que no es precisamente ésta. A diferencia de los gastrónomos de verdad, que tienen que "comer mucho caviar para llevar a casa garbanzos", como lamentaba el cachondo de Antonio Miguel, los gourmets de todo a un euro like me nos tenemos que contentar con que cocinen para nosotros muy de vez en cuando, y siempre que la autoridad judicial nos de el plàcet. Y como de un tiempo a esta parte, la autoridad judicial está poniendo las islas patas para arriba, pero de verdad, listas para plantar papas -véase el chaslén de Torres Baena-, pues uno anda por ahí, echando el bofe detrás de los secretos de sumario, y la casa sin barrer.

No me extenderé más sobre esta desgraciada materia. El resumen es el de siempre, lo ha dicho Torres Baena y lo dicen casi todos los de la operación Unión: "Yo no fui, son ellos, que me tienen envidia".

Traigo pues al reencuentro las novedades de hace un mes, que es lo que tengo de trabajo atrasado, La primera es la plena activación en vuelo libre del blog de mi amiga y colega Marisol Ayala, que se llama así, como suena, El blog de Marisol Ayala .

marisolayala.jpgMarisol es una persona muy querida en casa de toda la vida, y dicho así, mira, suena como si nuestra casa fuera el Palacio de Liria y además de los cuatro de siempre tuviéramos 12 sirvientes internos de confianza y Mary le hubiera pagado los estudios a la hija de alguno de ellos, que podría ser, pero no. Durante muchos años trabajamos juntos-Marisol y yo, no mis sirvientes y yo-, mesa con mesa y pitillo con pitillo (entonces se fumaba hasta en los quirófanos), en La Provincia, ahí forjamos una sólida amistad y cuando Ángeles y yo nos fuimos de aquel periódico -con muy buen rollo con todo Dios, por cierto- seguimos frecuentando su arrolladora personalidad y riéndonos con ella.

La vida da bandazos, bandazos te da la vida, y nos podemos tirar largas temporadas sin hablarnos o sin vernos, que es lo que tienen las amistades de fondo y no las de sprint e intereses que tanto triunfan ahora, pero ella sabe que nosotros estamos ahí y nosotros que ella ídem de ídem. Su blog se parece muuuucho a ella, es clavadito, y sirve tanto para informarse como para reir. "Quéjese aquí", dice en una de sus pestañas. Talmente Mary, que podía ser una pelicula de Mankiewicz, pero que no, que es nuestra Ayala in person.

Habla de sus cosas; preferentemente, de las cosas más humanas, de sus grandezas y sus miserias, y de vez en cuando se trae a sus invitados para que se pasen la tarde hablando y le dejen todo perdido de colillas, es una figura literaria porque ahora, como dice mi amigo Melchor de Macanaz, "sólo fuman los albañiles" (y no lo digo porque yo haya dejado de fumar, que esto me lo decía Macanaz cuando fumaba como un cosaco. Y antes de cerrar el paréntesis lanzaré un enigma: España aún no está preparada para que Macanaz desvele su verdadera identidad, y aún menos en estos convulsos tiempos).

Volviendo al blog de Marisol, pues eso que les digo, dense un salto, coño, la diversión está garantizada.


Vamos con la segunda parte de la entrada, que versa sobre el éxito gastronómico de la temporada, ya vaticinado aquí largamente, que es el nuevo restaurante de Jorge Murillo, casa Jorge. A estas alturas de la película ya debe hacer más de un mes que abrió al público en la calle Malteses, casi esquina con Peregrina.

Digas que por fin Murillo ha dado con un local en el que se encuentra cómodo, y esto a ver como lo interpretan los cuatro atravesados que están esperando para darle la vuelta a lo que digo, porque lo que no digo es que en sus anteriores trabajos (mira, muchos más de los que tú te crees; entre otros, el Nelson, el Macabeo, La Cornisa, el patio del Cuyas, Kano 31) no le dejaran hacer o lo putearan, lo que digo es que ahora sí se le ve a gusto y eso se nota en lo que sirve.

Me gusta más la tasca de la planta baja que el restaurante de la primera, en el que todavía no he comido ni una sola vez, aunque ambos espacios están teniendo el mismo éxito, arriba más fino, y abajo, más bullicioso y divertido. La carta es larga y apetitosa, a ver que me acuerde, así por encima: croquetas de ibérico o de cabrales, chistorra, guacamole picante, steak tartar, gazpacho clásico, salmorejo, gazpacho con remolacha, berenjenas fritas con miel, tortilla de Betanzos, queso frito con mermelada de tomate, carrilleras de ibérico, anchoas con pimientos o presa ibérica, en la carta; Lentejas, falda estofada, fabada, callos y rabo como platos del día entre semana, y, con cierta frecuencia, rodaballo, lubina, cherne, medregal, bacalao o merluza en sus más variadas presentaciones. En temporada, digo yo, traerá setas, materia en la que es un auténtico maestro.

Lo he dicho cien veces, considero a Jorge uno de los mejores cocineros de la isla y hablo muy bien de él porque me da la gana, porque es mi amigo y porque va por la vida alegrándosela a la gente. Lo conocí de cocinero y me encanlidó por el estómago, y no es que fuera amigo mío antes y que le dijera, "venga, métete a cocinero que te voy a dar coba". Es muy bueno con los guisotes, sus lentejas son pura magia, aunque yo me quedo con lo virguero que es haciendo pescado, sobre todo dándole el punto exacto a la plancha, asunto para mí harto complicado. Me dice que lo aprendió en su época en el Nelson de Arinaga. Otra cosa que nos gusta mucho, y aquí usaré el plural mayestático porque Ángeles coincide conmigo, es lo mamaíta que es a la hora de hacer la salsa de tomate y la importancia que le da a las labores sobre licopeno, que tan bien nos vienen a los machos de cierta solera.

Otrosí, yo a Jorge nunca le he oído hablando mal de nadie, más bien todo lo contrario.

Prometo no volver a estar un mes de baja.

Comentario musical: Gustazo que me he dado de recuperar a The Clash. Qué grupo.