Esencia de setas from antonio f. de la gandara on Vimeo.
Realmente me ha encantado Essencias, en el sentido más literal de la expresión. Me ha parecido un local, pues eso, encantador, puesto con mucho gusto, lleno de detalles y regentado por profesionales que parecen enamorados de su trabajo. Los vinos, los puros, los carros de licores, las luces, los cuadros, el reservado, la cristalería, la carta, los platos especiales (hacen una bullabesa por encargo que no me pienso perder), los siete tipos de panes de elaboración propia, los sorbetes entre platos, lo que me contó su maitre sobre la coctelería, que elaboren el steak tartar ante los ojos del cliente, las galletitas que ofrecen con el café.... coño, eso, que no es un restaurante más, ni mucho menos.
A los suspicaces les diré que no conocía a estos señores de nada, que con Leeb había coincidido hace dos semanas en una tertulia gastronómica a la que asistían otras seis personas en la que nos limitamos a intercambiarnos tarjetas, y que a Hernández lo conocí ayer mismo. Me gustó también, ya me olvidaba, que el sumiller y segundo maitre llevara un aspecto impulto, un corte de pelo perfecto y un aire de gran seriedad. Que la cocina estuviera razonablemente limpia, que en la carta hubiera 20 tipos diferentes de aguas minerales y más de 150 referencias de vinos de todo el mundo (tiene un Tokaji a menos de 20 euros), 30 tipos de ginebras, 50 de rones, 35 de whiskies, que los platos calientes se sirvieran bajo campanas. Y me gustaron también los precios, razonables. Por 60 euros por cabeza, todo incluido te puedes dar el gran homenaje, y ahora durante la semana de las setas, aún más.
Bueno, eso, que volveré y que lo recomiendo.

