Antes de pasar a otros asuntos, os comento algunas cosillas que sucedieron este verano y que no quiero dejar atrás.
Kokotxas.
La primera, seguramente la mejor noticia gastronómica de este verano, se refiere al descubrimiento de Casa Rita, (Carabela Pinta, 24, teléfono 670 58 97 40, Baiona, Pontevedra). Se trata de un pequeño restaurante (aforo para 50 comensales) especializado en pescado y mariscos con una de las mejores cocinas del sur de Galicia. Algunos amigos -que ya se han hecho habituales tras el hallazgo, a principios del pasado agosto- me han ido transmitiendo información sobre la bondades del rodaballo o del lenguado, pero a mí me dejó alucinado, básicamente, por tres peculiaridades: el trato exquisito de su propietario, Antonio, la preparación de las kokotxas y los precios.
Llegamos allí gracias a la indicación de un buen amigo, Joaquín Tapias, una tarde/noche en la que a mi hermano Marcial y a mí nos entró un antojo de kokotxas y no teníamos ni idea de dónde podíamos encontrarlas. No es que el local esté a desmano o sea un absoluto desconocido, que va. Yo creo que el establecimiento lleva ahí toda la vida, pero me parece recordar que antes era un bar de tazas mondo y lirondo, aunque tal vez me confundo de esquina. No tiene pérdida: en la misma acera del mercado municipal, un poco más arriba. Bueno, pues nos presentamos allí, le preguntamos al dueño si tenía kokotxas, nos habilitó rápidamente una mesa para tres (de camino desde Playa América nos habíamos encontrado con un amigo, Ramón Alonso, que no dudó ni un instante en subirse al coche cuando se enteró de qué iba la expedición) y encargó a la cocinera dos raciones de kokotxas, una en salsa verde y la otra al ajillo.
Bueno, todavía me relamo recordándolas. Para quién no sepa de qué estoy hablando, pues verdaderamente no es un plato muy habitual en Las Palmas (luego les digo), la kokotxa es, por decirlo de alguna manera, la papada de la merluza (también se hacen de bacalao), un pequeño pedacito de carne gelatinosa que carece de espinas pero atesora toda la esencia del animalito. La experiencia al degustarla es similar a la que produce una ostra, es como comerse un trozo de mar semisolidificado, pero de mar abierto, limpio, puro. Cada maestrico tiene su librico, pero básicamente la costumbre es hacerlas al pil-pil, al ajillo, en salsa verde o rebozadas. En todas sus formas está exquisita. A mí me gustan especialmente al pil-pil, con su buen par de guindillas, y desde este verano, a las maneras de casa Rita. La atención, inmejorable, y el precio, más que razonable. Aún volví otro día casi al final del verano con unos amigos, entre ellos Gabriel Pestana, que remató la faena ordenando una palometa roja a la plancha que, si cabía, aún mejoró más la cosa. Postscript: La foto de las kokotxas que acompaña a estas líneas es auténtica, es decir, de Casa Rita. La tomó mi amiga Carmen Albo, ya habitual del local, el pasado 18 de octubre.
Otras 'kotxas'.
Los habituales de esta bitároca recordarán la receta de la bola de queso y cangrejo que subí a principios de junio. Me la pasó mi hermana. Cuando lo hizo, yo no sabía que a ella se la había pasado una amiga norteamericana afincada en Galicia, June, a su vez amiga de otra paisana, Diane, que se la había copiado a su madre en la tierna infancia (Wallnut crab roll en el original) allá en su tierra natal. Pues bien, los que siguieron aquella receta y los comentarios que suscitó puede que recuerden (y si no lo miran en la entrada, que para eso se la vinculo, coño) que Diane apareció un día por el blog, se congratuló de ver su plato hecho vídeo (también hay que decir, en honor a la verdad, que se rió un ratito, porque no lo hice exactamente como debía) y tuvo la amabilidad de invitarnos a su casa en Nigrán (Pontevedra) a ver la puesta de sol y a degustar la receta original.
Carmen Albo, buena amiga y visitante habitual de este blog, se encargó de hacer las presentaciones y de esta foto que aquí les cuelgo, para que vean la factura original de la bola. Como se puede ver en la imagen, que diría Rato, la fetén lleva mucha más nuez de la que yo le puse, y está hecha con Chatka de verdad, no con sucedáneo. Muchas gracias, Diane, por tu amabilidad (no creerán que sólo nos dio la bolita, ¿no?) y hospitalidad.
Termino estos retales. En Galicia también probé, mira tú que son casualidades, una cerveza especialmente agradable, la Cruzcampo Gran Reserva 1904, elaborada con tres tipos de malta y un lúpulo muy aromático (Perle). Me vuelvo para acá en septiembre, indago un poco a ver por dónde anda y resulta que la promoción está a cargo de una vieja amiga mía, que me manda dos botellitas y me pide que me haga eco de su lanzamiento. No acostumbro, pero se trata de una amiga y la verdad es que la cerveza se lo merece, tiene personalidad y está muy bien acabada. Para que se hagan una idea, a medio camino entre la Voll-Damm y la Pilsner Urquell. Aquí está.
Anexo Kokotxas. Les dije antes que no es fácil encontrar kokotxas en Las Palmas capital. Las preparan, que yo sepa, en La Casa Vasca (Avenida Alcalde José Ramírez Bethencourt 18, 928 241 829), en el Amaiur (Pérez Galdós 2, 928 370 717), en el Asturias (Capitán Lucena 6, 928 277 919) y, por encargo con un par de días de antelación, en La Recova Vieja (Mesa de León, 10, frente al teatro Giniguada, 928 333 951). Si el mercado lo permite, también os las sirven en El Estragón, Avenida Alcalde José Ramírez Bethencour, 14, 928 240 365, en salsa verde o rebozadas, llamar antes que no las hay todos los días. No lo sé, pero me imagino que el amigo Pepe Bouzón, en el Rías Bajas (Simón Bolívar 3, 928 271 316), también las debe de hacer, menudo es. En el Sur también hay varios sitios donde comerlas... Seguro que alguno de ustedes me completa la lista. Yo, qué quieren, sigo soñando con las de Casa Rita. Ah, no he agregado foto porque a Antonio parece que no le gusta que se las hagan. Si después de leer la entrada se anima, la insertaré.
Postdata: Me olvidaba de recordarlo. Puri peixe, mi pescantina favorita, se encargó un verano más de surtir nuestra mesa casera con excelentes merluzas, fanecas, rapantes, almejas, mejillones, xoubas....ay, las puris, mis puris. Les prometí que antes de irme pasaría por allí a inmortalizarlas en video, pero finalmente no pude. Para deshacer el agravio, aquí incluyo la foto de las Puris (Puri peixe es la rubia, la primera de la izquierda, en realidad se llama Puri Leyenda, aún más bonito, la de enmedio es Puri González, o Puri la morena, y la tercera, Begoña, que en la entrada original dije que ya no trabajaba allí, pero seguía este verano). Están, siempre con una sonrisa, en el mercado municipal de La Ramallosa.
Acompaño la entrada con un vídeo que pretende acercarse, someramente, a la zona donde se desarrollan los hechos narrados. Tengo que entonar el mea culpa, porque pasé un huevo de la cámara en vacaciones y casi no grabé nada para el blog, desde luego nada de lo que aquí se cuenta. Pido disculpas, pero, coño, estaba de vacaciones, ¿no? Toménselo como un complemento alimentario...
Postscript: Para acompañar el queso he encontrado este increíble aparatito que nos permite degustar los mejores vinos del mundo con sólo conectar este genial USB desarrollado por los putos franceses. Hay que ver lo que se consigue con la informática!!!!
¿Cómo coño sale el vino del ordenador? Y, lo que es aún más insondable, ¿cuándo acabarán las obras del plan E?
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Prometo ir a probar las Kokotchas de Casa Rita y llevar a nuestra madre que las disfrutara.
La bola de queso salio muy favorecida , esta juapisima.
De la cerveza no opinare porque no hay manera de que me guste ..............con la envidia que me da.
Las Puris estupendas.Doy fe de que son encantadoras.
Estupenda cronica de los restos del verano.
Pues puedo corroborar que las Kokotxas de Casa Rita son de antología, por haber estado presente la noche de autos, y porque he reenviado allí a más de un experto KoKotxero, y todos, todos, se han quedado encantados. Un descubrimiento, si señor. La próxima vez que vaya prometo foto del local, propietario, mercancía y plato en cuestión.
Y de la cena bola de cangrejo, también puedo decir que resultó muy, muy agradable....y todo muy rico y todo muy bueno...es lo que tiene compartir mesa con buenas personas y mejores amigos...¿O al revés?
Elia, no sabía que a tu madre le gustaran las kokotxas..le pondré los dientes largos, porque de verdad que es un sitio fuera de serie. Y, aqui inter nos, te diré que la noche que fuimos con tigó y ramón nos cobraron, por las dos cazuelas (grandes), de ajillo y salsa verde, 40 euros. Y me dijo Carmen que su hermano Javier comió el otro día un lenguado como en su vida. Y la palometa roja a la parrilla (o plancha, la verdad es que no me acuerdo bien) era el summum. Es un bar que has visto toda la vida pero nunca has entrado porque antes no era más que una tasca, creo yo. Y tiene una terracita, también.
Rubia, si te fías de mi criterio, que con la kokos no falló, prueba, si no lo conoces ya, "O Millo verde", en la montaña de Oia. Búscalo en Internet. Es un refugio de montaña, ideal para invierno, en casa Dios por supuesto, pero bárbaro.
Millo verde, ya "te lo" conocía yo. En verano, fuera, y en invierno...dentro con la chimenea e intuyendo lo que te comes porque ni de día se ve un cara...Muy cerca, casa Paco, también muy recomendable, Y como no me voy a fiar de tu criterio...a estas alturas...
La verdad es que me estoy enganchando...En makro encuentras kokotxas (eso sí, congeladas), a mí personalmente me gustan como acompañamiento de un buen cogote de merluza en salsa verde gorda (no de exceso de harina ojo). Las de bacalao al pil pil, al ajillo y de todas las formas, deben estar buenas hasta crudas!PERO ME PARECE MUY MAL QUE USES TU BLOG PARA PONERNOS LOS DIENTES LARGOS!!!!!!!!!!! Me vengaré cuando vuelva de la costa brava y te cuente la Boullavaise que me voy a meter. Besos
Coño, menos mal que alguien desvela los secretos de la hostelería. Gracias Fernando, iremos a Makro.
Antonio, a ver si preparas kokotxas en casa, lo filmas y me avisas para probarlas y jurar ante el mundo lo ricas que deben ser... mmmm
Pues acabo de llegar de comer de Casa Rita, y hay que decir que casi lo mejor del establecimiento es quien lo dirige, tu tocayo Antonio y su mujer que es la que cocina. El menú de hoy: camarones, estupendos y con sus alguitas y sabor a mar, las famosas kokotxas, y la no menos conocida castañeta roja pero esta vez al horno, que es casi como más me gusta a mi el pescado... Y con unas patatas que fueron mi postre, porque seguí comiéndolas después de haber acabado el pescado y hasta no poder más.
Te mando las fotos fresquitas , fresquitas, casi tanto como lo que nos comimos
Ah y el lenguado, otra de sus especialidades, lo vimos, y quedó pendiente para la próxima y pronto.
Un descubrimiento Casa Rita, sí señor. Y los de aquí, no os lo perdáis. Os tratarán fenomenal, y si vais de parte de Antonio igual mejor, aunque es difícil
Primero, gracias por ir, y gracias por las fotos del cortelliño, joer que maravilla de día y de lugar. Segundo -amablemente- ¿dónde están las fotos de casa rita que me anuncias?
Me ha hecho mucha gracia ver my crab roll in your blog again.
Espero que la cena que compartimos este verano en mi casa ya medio americana medio española,fuese para vosotros tan divertida como para mi.
Besos y hasta el próximo verano
Lo fue, Diane, muchas gracias y hasta el verano.