El ciclo "Grandes Chefs" que desarrolla Hoteles Escuela de Canarias (Hecansa) nos trajo el pasado viernes a Montse Estruch, la chef propietaria de el restaurante El Cingle, en Vacarisses, un pueblo a la falda del prodigioso macizo de Montserrat, en la provincia de Barcelona. Se trata de una audaz cocinera, reconocida con una estrella Michelín, que trabaja con flores comestibles. Todo lo que hay en el plato va a la boca. Aquí les cuelgo el resultado de mi encuentro con la artista (y algunas anécdotas que surgieron durante la comida). Espero que les guste, yo creo que la propuesta es muy interesante. Hubo cosas en el menú que me gustaron mucho, y otras, no tanto.
Y, en hablando de flores, habrá que ponerse un poco hippie...
Postscript: Esto de las flores comestibles me recuerda al gran Josechu Curiel, precursor en la materia. Allá por los ochenta, cuando tenía el Charlot (muchos lo recordarán), solía comenzar los almuerzos jalándose el contenido del florero. Curiel, querido, a ver cuándo nos vemos.
También conozco a otros muchos que se beben hasta los floreros, pero eso es otra historia, me parece...

Como te estás poniendo, que envidia más sana me das,
Joder, Gándara, te cambio el trabajo. Así da gusto. Dame reportajes como ese... Aunque estoy seguro que si yo tuviera la oportunidad comería con más ganas que tú pero haría luego una entrevista y un reportaje sin la chispa que tú le sacas al tema. Así que sigue zampando e ilustrándonos a todos.
Por cierto, aquí en Madrid hay un restaurante mejicano de cierto postín -"Entre suspiro y suspiro"- que pone un pollo a las flores en el que te zampas los pétalos de rosa que forman la guarnición y la salsa. Seguro que inspirado en el libro, de cuyo nombre no me acuerdo y del que luego hicieron una película, cuyo nombre tampoco recuerdo.
Gracias también por la música. Hacía ¡¡ varias décadas !! que no escuchaba ese pedazo de temita.
Un abrazo.
Da gusto darse el trabajo para merecer tus respuestas, Macanaz, y lo que disfrutas las musiquitas. El libro y la película se llaman "Como agua para chocolate", de la mexicana Laura Esquivel. Y sí, seguro que el restaurante se inspira ahí, porque el libro trae las recetas. Magifica novela y magnífica película.
Ademas de las rosas tenia predilección por los claveles . Yo le acompañé alguna que otra vez en alguna de sus catas florales, y resultaron amenas y agradables.
Preparate para la jornada de armonia y poco equilibrio que tengo preparada para el proximo agosto.Llevo unos cuantos vinos , y haremos una xuntanza de cata y maridaje . Hasta pronto querido amigo
¡qué rico!