"Habrá que resucitar a algunos si queremos llenar pabellones", decía Peter Gabriel al comenzar la gira del 2003. En este caso no creo que sea necesario, porque nuestro hombre actuará el 19 de junio próximo en la sala San Borondón del auditorio Alfredo Kraus, que es muy coqueta y sólo admite a 400 espectadores. Aunque a lo mejor nos llevamos una sorpresa y hay que saltar al escenario principal. Modestamente, me barrunto que hay más de 400 almas (vivas) en Gran Canaria que saben quién es Steve Hackett (Pimlico, Gran Bretaña, 12 de febrero de 1950) y que están dispuestos a pagar una entrada por verlo en directo.
Lo más aséptico sería decir que Hackett es un versátil guitarrista inglés con casi 40 años de carrera en sus espaldas y 23 discos en solitario. Lo realmente efectivo, a qué engañarnos, es recordar que fue el guitarrista de Genesis entre 1971 y 1977, para muchos -los más viejos del pueblo- la etapa más gloriosa de la banda. Que firmó en los cuatro discos de gloria cuando la formación era un quinteto -Nursery Crime, Foxtrot, Selling England by the Pound, The Lamb lies down on Broadway-, se mantuvo en otros tres donde aún quedaba algo de aquel asombroso lirismo -A trick of the tail, Wind and Wuthering y Seconds Out- y se fue para no colaborar en la -a mi gusto- bochornosa conversión de la banda en una caricatura comercial de lo que había sido.
Si se hubiera definido el mobbing en 1977, probablemente Hackett habría llevado al teclista Tony Banks -entonces líder espiritual de Genesis- a los tribunales. Breve rodeo: Andy Summers, el guitarrista de The Police, recuerda en su biografía que, cuando presentó a Sting el master de Behind my camel (que acabaría siendo premiada como la mejor pieza instrumental del año en 1980), éste cogió una azada y enterró la cinta en el jardín. En la segunda mitad del 77, a Hackett le pasaba algo similar con sus aportaciones a la producción de Genesis. NI puto caso, para entendernos. Acabó hartándose cuando puso sobre la mesa la pieza Please don´t touch y apenas logró que sus coleguis, Banks, Collins y Rutherford levantaran la cabeza de sus crucigramas. "Hasta aquí hemos llegado", vino a decir, recogió sus bártulos y se dio el bote, mientras la trinidad ponía rumbo hacia pastiches comerciales del corte Follow you, follow me. La canción de la discordia acabaría dando título al segundo disco en solitario del guitarrista en 1978.
Si me permiten un apunte personal, para mí ver a Hackett, y espero que poder conocerlo personalmente -lo admito, soy un enchufao, y además he tenido el honor de firmar un texto en el programa de mano- va a significar algo muy importante. Es el guitarrista de la banda sonora de mi vida, el que me ha acompañado durante ¿cuántos años ya? ¿33? pues por ahí. Sonaba la guitarra de Hackett cuando tuve mis primeros ligues, sonaba After the ordeal cuando enterré a mi querido hermano Ángel hace ya 17 años, suena el solo de fifth of firth cada vez que hago una fiesta veraniega con mis restantes hermanos y mis sobrinos y suenan en mi cabeza los quejidos de la Les Paul de Hairless heart cuando me pongo melancólico. Hace algunos años conocí personalmente a Chris Stewart, en primer batería de Genesis, hoy novelista de éxito. Ahora, si Dios quiere, voy a conocer al genio de Blood on the rooftops. De verdad, no tengo palabras.
Algunas muestras de lo que nos espera. La primera, recreando a Genesis, la sobrecogedora Fly on a windshield, de The Lamb (1975):
Aquí lo tenemos con su joyita de Foxtrot (1972), Horizons
Para mí, su mejor trabajo con la banda, la introducción de Blood on the rooftops, para Wind and Wuthering, 1977.
Y dos maravillas de su carrera en solitario: Ace of Wands de Voyage of the acolyte (1976) y Narnia para Please don´t touch (1978):
¡Ya coño!, Me olvidaba del enlace para las entradas, aquí

