los blogs de Canarias7

Archivos Marzo 2009

Como dijo Jack el destripador, "vayamos por partes". Hoy les propongo el menú más sencillo que se podría plantear en un blog con pretensiones gastronómicas, próximo, como ya digo en el vídeo, al fraude culinario: unas ostras como Dios las trajo al mundo y un pollo asado (cada uno por su lado), aderezados con el descubrimiento de un simpático personajete de Las Canteras, el que da título a este post.

Escena 1. Las Canteras, mañanita del sábado. Con todo el fin de semana por delante, que ya sé que es consuelo de tontos por su fugacidad, plántome en uno de mis paisajes urbanos favoritos, el vivero de mariscos Martín Dorado, del que ya les hablé en una ocasión, concretamente en ésta. Me fascina la cetárea de los Martín, gente seria con más de 30 años currándose el sector. Vengo con mono de ostras. Me recibe y atiende -cojonudamente, como es habitual- el propietario, José Antonio.

Escena dos: Un mero espectador. Miren ustedes a quién vengo a conocer en mi periplo por el vivero. Si estaba aquí en otras ocasiones -y según se constata, mora en la casa desde hace 24 años, nada menos- , no había reparado en él, y lo veo difícil, porque semejante personaje no pasa desapercibido así como así. Quizás antes andaba por las piscinas interiores, estaba de resaca, tenía gripe, o había salido de meras -mira por dónde entiendo yo ahora de dónde viene meratrices-, a saber. Seguro que muchos de ustedes ya conocen al mero Pancho, un primo de este Manolo nuestro, también muy fotogénico, que vive en los fondos rocosos de El Hierro. Ahora les descubro a Manolo, un mero...espectador, un mero meritorio. Miren si no tiene gracia el jodido:


Escena tres, montando el pollo. ¿Que qué hago presentando en calzón corto? Me explico: Suelo moverme en bicicleta y, a la hora de grabar el vídeo, acababa de llegar de conocer al mero Manolo. Comprenderán que con el shock no tenía yo la cabeza donde debía de estar para cambiarme, de ahí que me presente en cullot picado. Me perdonen. Ya se dice en la filmación, esto no es una receta seria ni mucho menos, pero también se puede hacer fiesta de lo cotidiano. Y si sirve para que se lo piensen dos veces antes de bajar al asadero de la esquina a comprar un saco de huesos hormonado y malnutrido, pues tanto que me alegraré. Venga, buen provecho y mejor semana.



Trilogía sabatina (III): Pollo asado from antonio f. de la gandara on Vimeo.

Mira, si no hubiera publicado 19 recetas anteriores, no tendría las narices de colgar esto como recomendación gastronómica, porque es lo mismo, casi casi, que pretender descubrir los macarrones con tomate.

No obstante, hay varias razones (o raciones) que me animan a atreverme a incluir este vídeo. La primera es que se trata de una receta tan fácil, y tan divertida, que incluso la puedes ensayar con tus hijos, si ya tienen una edad para acercarse al fuego.

La segunda es que es precisamente una comida para ellos, y que te aseguro que puede marcar un antes y un después en su admiración hacia tí, si son de diente difícil, porque normalmente les encanta.

Y la tercera es que, a la larga, a los adultos también nos acaba gustando.

Yo la aprendí (o aprehendí, que también vale) de mi madre, que a su vez se la habrá sacado a mi abuela, la cual incluso...pues eso, tira del hilo. Como digo en el vídeo y como ustedes ya saben, sobre el patrón se pueden trazar cuantas versiones se quieran. Yo les muestro el campamento base, y a partir de ahí, agreguen a su gusto lo que les venga en gana, cuanto mayores (de edad) sean los comensales, más sabrosa se puede presentar: ajito, pimiento, puerro, cebolla, perejil...qué se yo, lo que le venga en gana.

Aguanta días en la nevera (incluso al pairo, con estos fresquetes actuales) y da el pego recalentado, o sea, no hay que tirar nada y, encima, es superbarato.

Ojo a los trucos del puré de papas, esenciales. Y perdón por darle la "espalda" a la cámara, pero ya saben que esto es totalmente "homemade".

Espero que les guste, y más, que les guste a los enanos. Me cuentan.


Para adobarlo, y muy en la línea de mis últimos entusiasmos, un himno del boss, en la fe de que estaré este verano en esa olla a presión de las primeras filas. Admítanlo, es para caer de culo.

Copio y pego -tanto el vídeo como el texto- de un mensaje que me mandó esta mañana un buen amigo. Me hubiera encantado estar allí.

Los viajeros que pasaban el pasado 15 de enero por la estación de Liverpool Street se vieron sorprendidos por una original acción de Saatchi & Saatchi Londres para T-Mobile. Cuando el reloj marcaba las once de la mañana y sin previo aviso, 400 bailarines que hasta entonces estaban perfectamente camuflados entre los pasajeros comenzaron a ejecutar una espectacular coreografía al ritmo de ocho canciones distintas. Diez cámaras ocultas grabaron el evento y las reacciones del público, para después utilizar las imágenes en un spot de televisión que comenzó a emitirse al día siguiente en la televisión británica. Tanto el vídeo como el making-of han conseguido millones de visitas en YouTube, donde se ha creado un canal para que los usuarios suban sus propias coreografías (La acción forma parte de la nueva campaña de T-Mobile, cuyo eslogan es Life's for sharing (La vida es para compartir).La coreografía dura menos de tres minutos y utiliza ocho éxitos de distintas épocas.


Una de cal, otra de arena. Si el magro de este recurrente dicho es la cal, aquí les presento, comprimidito y sin coñazos superfluos, un vídeo/chivatazo sobre mi último descubrimiento en restaurantes gallegos, de esos que se pueden probar sin salir demasiado del barrio. Se llama `O Pazo', está al lado del Mercado Central, allí donde estaba el bar "Dos amigos". Para que se ubiquen los viejos del lugar, a la verita mismo de la otrora famosa churrería Habana (perdón, pero no me fijé si sigue existiendo), donde años ha se despachaba una exquisita pata en horas de madrugada.

Me gustó mucho el local en cuestión. Me llevó mi amigo Roberto MIño, al que ya conocerán los seguidores del blog, representante de vinos nobles y hombre de buena fe. No sale en el vídeo, pero aparte de las viandas que se muestran, nos comimos un excelente raxo (carne de cerdo ligeramente adobada), una notable zorza (idem, pero aún más sazonada), una bandejita de mejillones -no excesivamente lavados para lo que yo entiendo por aceptable- y un arrocito con leche muy agradable. Y de precio, muy ajustado. Ojito, hay que hacer cola para el menú.


Larpeirada en 'O pazo' from antonio f. de la gandara on Vimeo.

Y la de arena. Alucinante montada la de mi supermercado de confianza, del que siempre les he hablado en términos laudatorios, y ahí está la hemeroteca. Los habituales del barrio ya saben a cuál me refiero. Compramos el sábado una bandeja de "escalopines familiares". Anunciaba la etiqueta "carne de vacuno para hacer a la plancha o para bocadillos". No pude resitirme a hacer una foto a un filete. Desde la mili no había visto cosa más infame. No quería hacerle la foto, pero al final me di cuenta de que era necesario. Sobran los calificativos. P1010017.JPG

Pues esta era la mejor loncha. Ojo al nervio central, sabrosito el hijoputa. Les juro que en el campamento de Cerro Muriano, Córdoba, en el reemplazo del 85, comí carne de caballo argentina de 1957 más sabrosa. Ocho euros la bandeja, toda a la basura. Y, para más inri, con invitado. La madre que los parió.

Un poco de música para pasar el mal trago. En este caso, el último vídeo de Coldplay, haciendo las delicias de los más pequeños de la casa. Me lo remitió, y me había olvidado de decirlo, Juan Rey, y es de justicia decir que a él se lo debo. Buenísimo, ¿verdad?

Que pasen una semana agradable.




Me bailan mariposas en el estómago desde que el otro día me enteré de que Bruce Springsteen ofrecerá un concierto en Santiago de Compostela el 2 de agosto, acompañado de la E Street Band.

Estaré en Galicia en esos días y, por supuesto, asistiré al concierto. Ya he consignado una alarma en "Ticktackticket", el punto oficial de venta, y otro en la web oficial del boss, para estar al quite un día antes de que se pongan a la venta las entradas. Si no han cambiado las tornas, la mayor dificultad para ver al de Jersey estriba precisamente en estar muy atento a la pantalla del ordenador, pues las entradas se agotan en cuestión de horas, poco importa que los aforos sean mastodónticos.

bruce.jpgLo confieso, en la actualidad no soy precisamente un fan de Springsteen, más bien debo de admitir que le vine a perder la pista -como incondicional, entiéndase; cualquier terrícola convendrá conmigo en que ha sido del todo imposible librarse de él en los últimos 20 años- hace ya un huevo de tiempo, en el jurásico. Exactamente cuando saltó -con no poca valentía, hay que admitirlo- del vibrante "The River" (1980) al pausado "Nebraska" (1982). Desde entonces lo he seguido de forma muy vaga.

Desde esta perspectiva, debo decir que el Boss nunca me volvió a emocionar como lo hizo a finales de los setenta y primeros de los ochenta con discos como "Greetings from Asbury Park", "The wild, the innocent and the E-street Suffle", "Born to run" o, sobre todo, "The River". Las composiciones que vinieron después, que capté como piezas sueltas por mi creciente desinterés -Streets of Philadelphia, Tunnel of love, Brilliant disguise, The rising...- no es que no me agradaran, pero no les he visto, ni por asomo, la chispa de una "Sherry Darling" como la que les propongo hoy como canción de bandera, un "Out in the street", un "Rosalita" o un "4 de julio, Asbury Park", por citar algunas.

Hay, por supuesto -joder, casi me olvidaba- un paréntesis muy interesante, el "Born in the USA" (1984), pero, ¿quién no acabó hasta las pelotas? Aún así, corrijo lo anteriormente dicho y salvo tres o cuatro cositas de este disco, por ejemplo "My hometown", "Dancing in the dark" o "I´m on fire".

Y dicho esto, lo que no les voy a negar es que ver a Springsteen con la E-Street Band me parece un plan formidable para comenzar las vacaciones de verano. Sé que de aquí a agosto tendré que someterme a un severo aggiornamento sobre la discografía del nota para que me suene la mayor parte del repertorio -Mañana mismo un buen amiguete me trae de la Fnac de Barcelona el nuevo disco, Working on a dream, con dvd y demás puñetas a muy buen precio- , pero espero verme recompensado con una buena tanda de viejos himnos que me recuerden el verano del 81, cuando sonaba a todo meter "Sherry Darling" en el Woody´s de Bayona y acabábamos subidos encima de la barra. Además, si hay algo que consta es que Springsteen en directo es un tipo demoledor, sincero y artesano, y sus compinches -joder, Clarence Clemons, Nils Lofgren, Steve Van Zant- unos calaveras legendarios. Morbo añadido el de ver a Little Steven tras su paso por Los Soprano (sí, el guitarrista de Springsteen era Silvio, no te descubro nada nuevo; aquí lo tienes cargándose a Adriana).

Vamos con los videos, que es a lo que veníamos. Aquí va Sherry Darling. Es una canción muy de The River, álbum que venía trufado de letras macarrillas, descaradas y callejeras. La pieza está grabada en falso directo para subrayar el demoledor sonido de la E Street sobre el escenario. He elegido una versión traducida sobre fotomontaje; se pierde la imagen, ya, pero merece la pena entender de qué va la cosa. Como dirían algunos años después los Prefab Sprout, lo de Bruce es (era entonces) bastante monotemático: "Cars And girls".



Esta otra es mi preferida de Bruce. Titulé por Sherry Darling porque tuvo mayor tirón y es más reconocible, pero a mí la que siempre me puso en pista fue ésta, Out in the Street, y el video es inmejorable: extractado de un dvd, en alta calidad y con subtítulos.


Y para no darles mucho el huevo, acabo con una que bien podía haber sido incluída en la fiesta de la canción petarda. Tras el éxito de Born in the USA y su demoledora gira promocional, The Boss dio cuartelillo a sus chicos para que hicieran lo que les viniera en gana. Clemons se juntó con Jackson Browne e hizo esta cancioncilla, que no está mal, pero la promocionó con un video que, como podrán ver, tiene mojo con morena. O más bien con rubia, porque ya me dirán que coño pinta en este mariconeo que se traen los dos freaks una Daryl Hannah voyeur (por supuesto, ya sé que está como un queso, pero eso es otro cantar). Hasta luego.