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Recetas (VI): Papas a la importancia

Son un clásico de cualquier recetario y también una excelente demostración de que no hay que acudir a las florituras para degustar un plato delicioso.

En primer término, les voy a pedir que me permitan una licencia, que más de un amigo y una amiga me lo han sugerido. Y, además, como la canción que he elegido en esta ocasión no está acompañada de imágenes (no las he encontrado suficientemente buenas), mejor que mejor: les propongo que primera pongan la pieza, y que vayan leyendo la receta con el fondo musical


importancia3.JPGLa verdad es que son un poco coñazo si se tienen que hacer para más de cuatro personas, pero como todas las recetas que les propongo, su dificultad es mínima y el resultado, óptimo. Evidentemente, esta receta, al igual que las anteriores, no me la he inventado yo, ni mucho menos -creo que son del recetario tradicional de Castilla y León- , pero sí la he llevado a efecto con cierta frecuencia y siempre ha sido muy celebrada.

Me imagino que el nombre no tiene más historia que esa: darle importancia a uno de los productos más inmediatos, familiares y básicos de la alimentación y evidenciar que en la mayoría de los casos la cocina es una cuestión de cariño.

Soy un entusiasta de las recetas de papas; arrugadas, a la riojana, con huevos rotos, en tortilla...Normalmente, las papas no forman parte de mi lista del supermercado. Las compro aparte, los sábados por la mañana, en un puesto de papas del mercado de Vegueta, ese que regenta un tipo con un implante coclear. Hasta la fecha, nunca me la ha intentado meter doblada en cuestión de papas. En otras cosas, sí. El otro día mismo le pregunté de dónde eran los ajos que penduleaban sobre el mostrador.

-¿De dónde van a ser? -me respondió -españoles, por supuesto.
-Déjame ver el saquito.

"Product of China", o algo así, ponía en una minúscula etiqueta pegada en la base.

Le hice ver la farsa, puso cara de extrañado y salió zumbando a otro puesto que tiene cerca. Regresó corriendo con una caja grande decorada de lado a lado con una gigantesca bandera española.

-Estos sí, estos sí. -afirmó triunfal.

En un lateral de la caja ponía "empaquetados en España", y más abajo, "ajos chilenos".

Le dije que me diera mis cinco kilos de papas pera de Telde, que se dejara de historias y que me cobrara (siete euros creo recordar). Mientras me iba me gritaba:

-¡Aquí no vas a encontrar ajo español, en el mercado en todos los puestos son de fuera!

-Cuatro puestos más adelante me encontré unos hermosos ajos leridanos. Yo los buscaba aragoneses o castellanos, pero bueno, tampoco era para hablar con ellos. Y con los chinos tampoco tengo nada personal, sólo que no me gustan, y mucho menos las estrategias con las que nos los están metiendo en el país en detrimento del producto local.

Bueno, estábamos con las papas a la importancia. Para cuatro personas necesitaremos un kilo o kilo y medio de papas (depende del saque de los comensales, claro), harina, cuatro huevos, aceite, una cebolla, perejil picado, vino blanco, agua, un diente de ajo, unas hebras de azafrán y sal.

Pelamos las papas, las cortamos en rodajas más bien gruesas (un poco más del grosor que usaríamos para una tortilla) y las lavamos. Yo, personalmente, las lavo en el centrifugador de lechuga, si alguno no lo conoce (lo dudo) le diré que es una cacharro que, en versión sport, venden en los todo a cien (o todo a un euro, o el chiño, o el coño, ya me entendieron) y que va cojonudo para estos menesteres, porque le quita todo el almidón (con unas buenas friegas manuales, claro) y luego las deja perfectamente secas.

A continuación, las pasamos por harina y por huevo batido y las freímos. Aquí ya empieza el coñazo, porque hay que freir no más de cinco a la vez. Si las echamos del pelotazo no quedarán bien.

A medida que van saliendo del fuego (poco tiempo y fuego bajo, que aún las vamos a cocinar más después) las ponemos en una fuente.

En un mortero, machacamos el diente de ajo (¿chino? ¿español?) pelado, mezclado con sal y el azafrán. Una vez machacado, añadimos un punto de vino blanco. Hay quien añade agua, voluntad. Todo esto se reserva.

Blanqueamos y picamos la cebolla, la pochamos en una sartén bien amplia y añadimos una cucharadita de harina. Lo cocinamos un poco y agregamos el majado que teníamos en el mortero, y a continuación, las papas, que llevarán un rato enfriándose y se les habrá arrugado el rebozado, lo que les viene de pinga. Echamos un poco más de vino blanco y abundante perejil picado, y dejamos cocer durante una media hora.

Yo ya las sirvo en ese punto. Algunos recomiendan meterlas en el horno diez minutos más.


Son un primer plato cojonudo.


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10 comentarios

1

Bravo Antonio. Hacia mucho tiempo que mo habia oido hablar de las papas a la importancia. Desde mis lejanos tiempos en La Palma que las hacía Ana y eran mas o menos como la receta. Lo del horno es una mariconada.Cuando puedas, da alguna de huevos rotos o papas a la astronauta (te lo juro que asi estan en la carta de un buen restaurante en Madrid) y están buenisimas. Lo que quiero decir es que des alguna variante tuya de las famosas papas de Lucio.
Adelante y a ver cuando nos tomomaos algo.

2

lo de leer la receta con el fondo musical es cojonudo Antonio. He oido que por las Españas peninsulares alguien les añade una mezcla de grasa de jamón ibérico con sal gorda o grasa de vaca tambien con sal. en Galicia le suelen llamar unto y lo utilizan para el pote y en los valles pirenaicos de huesca le llaman "insundia" y se lo añaden a todo potaje que lleve papas. Asi d hermosos estamos los Oscenses.No obstante la receta perfecta, si sigues asi te vamos a recomendar a Sergi Arola.

3

Gracias Jorge. En Galicia, el unto es la grasa que cubre las tripas del intestino del cerdo, aunque también puede utilizarse unto de vaca. Cuando se queda rancio, adquiere un característico color amarillo. Es uno de los componentes básicos del caldo de grelos y lo que le confiere un sabor especial, aunque debe utilizarse con moderación: si nos pasamos, quedará excesivamente fuerte. Dice la sabiduría popular, "caldo que no lleva un poco de unto, no está en su punto".

4

Por cierto me acabo de acordar que hace algunos años, más de 10, se difundió la noticia de que en el puerto se había inmovilizado una partida de carne que supuestamente estaba en mal estado y había cundido cierta alarma porque parte de ella había pasado al mercado. Incluso un periódico vespertino local abrió su edición con la noticia. Fue una inspección veterinaria y resultó que era una partida de unto, que por su propia naturaleza es grasa rancia perfectamente apta para el consumo humano. La partida "liberada" había ido a parar a un restaurante gallego que llevaba 30 años usándolo en el caldo de grelos!!!!

5

La cancion de Ornella Vanoni que pones al principio, la conoci por el gran Roberto Carlos, y si no la compuso el brasileño, por lo menos hace una gran interpretacion.y decia algo asi en el estribillo como "Preciso saber si yo existo"...etc
Buena y preciosa melodía.
No conocia esa receta pero tiene una buena pinta tremenda y parece genial para crios. Ya te contaré.

6

Yo en mi vida he leído una receta. Nunca he cocinado. Pero te aseguro que hacerlo con los antecedentes de la compra del género -cuando pretendieron engañarte como a un chino- y con la música de Ornela Vanoni, te reencuentra con el género. Muchas gracias y a seguir con la misma chispa.

7

ES de Roberto Carlos. La original se llamaba "Sentado a beira do caminho", y decía en el estribillo lo que tú dices.

8

Gracias Melchor. Siempre pensé que eras un gran tipo y que la inquisición te tenía envidia por virtuoso y jurista avanzado.

9

Las papas a la importancia no las he preparado (prometo hacerlo y contarte) pero tu gusto musical es exquisito!!! Ya te diré que me gusta más...si esta precisa versión de Ornella o tus papas! saludos

10

No me importa quemarme con el chisporroteo del aceite en la sartén. Ese parece un buen plato para calentar aceite. buena idea la de secar las papas. Buena música. Ahora sólo falta la buena compañía para que las papas estén buenas. Saludos.

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