Una forma fácil de preparar un magnífico plato de bacalao que le gusta hasta a los niños, y mira que son difíciles para el pescado, los jodíos...
Archivos Abril 2008
Llegan los festivales de verano. ¿Recuerdan la magnífica Goodbye Lenin, recientemente repuesta en televisión? Pues, vaya, parece que nos están haciendo lo que allí le hacían a la madre del protagonista.
En abril comieza la temporada del atún rojo, ese que vuelve locos a los nipones (maguro, le llaman) y que los españoles ya vamos aprendiendo a comer crudo. La semana pasada degusté un par de variaciones muy notables en el Patio del Cuyás.
Si eres amante de la música, de todo tipo de música, y dispones de cinco minutos, prepárate para una experiencia que jamás olvidarás.
Cuando aprendí esta receta no se llamaba remolacho, sino sopa de remolacha fría. Fue Ángeles, mi mujer, la que la rebautizó, por su similitud con el gazpacho. Como la mayoría de recetas que les voy a proponer en sucesivas entradas, es muy sencilla y asaz resultona.
No sé si todavía lo hacen, pero les aseguro que, 20 años atrás, las operarias de la fábrica de conservas Lolín, en Castro Urdiales (Cantabria), limpiaban las anchoas una a una, con una pinza de depilar, usando para la operación una de esas grandes lupas de lectura. Todo un ejemplo de amor por el trabajo bien hecho y respeto a un producto quintaesencial que, probablemente, dentro de algunos años será sólo un recuerdo.
Les propongo un juego: busquemos la mejor tortilla de papas de Las Palmas de Gran Canaria. Por supuesto, primero tendremos que ponernos de acuerdo en qué consideramos una tortilla de papas merecedora de honores. Yo les apunto cual sería mi prototortilla, y abro el melón del debate.
