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Imprudencias alimenticias

Supongo que más de un@ habrá vivido en alguna ocasión una situación parecida a las que paso a contarles a continuación. Está bien hablar de todas las cosas ricas que podemos comer por ahí, de los buenos servicios, de la presentación y calidad de los platos, precios, etc.

Pero no es oro todo lo que reluce, ya que una no sale siempre contenta de los sitios a donde va a comer. Si hay algo que me repatea es el llegar a un bar o restaurante, sentarme y que me hagan esperar más de 10 minutos para pedir la comida. Si además de eso, atienden a otra mesa antes que la tuya habiendo llegado más tarde que tú, pues no te digo nada. Me parece una falta de educación tremenda y, lo peor de todo, es que te quejas y te contestan que como hay confianza porque sueles ir a menudo.... pues no pasa nada. Increíble.

En otra ocasión, me ocurrió algo que ha originado en mí cierto rechazo a los sandwiches mixtos, más que nada por el tema de la mantequilla. Fue aquella vez que vi un ser pequeñito, marrón, con antenas, paseando por encima de la mantequilla del bar donde me encontraba.

Si Sanidad pasara por alguno de estos sitios, no dudaría en cerrarlos. La prueba la tendrían con sólo ir a pedir un bocadillo. El camarero te toma nota, cierra la bolsa de la basura y la tira, le cobra la comida a otro cliente y seguidamente, sin lavarse las manos, va dispuesto a prepararte tu bocadillo. En fin, si no lo ves te lo comes, bien dice el dicho: "ojos que no ven, corazón que no siente".

Si te ha pasado algo parecido atrévete a contarlo, nos reiremos bastante. Eso sí, procurando no nombrar a ningún negocio en concreto que si no me cierran el blog, jejeje.

Saludos a tod@s los enralad@s.

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7 comentarios

1

Estimada Desiré, Estuve ojeando algunos de su post, concretamente uno relacionado con sus vacaciones, la verdad es que me costó una barbaridad llegar a su fin, un bodrio de campeonato, el utilizar este espacio para explicarnos su incorporación a un bungaló en el sur, como queja me parece patética exponerla aquí y con respecto a este con sus imprudencias alimentarias perdóneme es otro bodrio de campeonato, me parece que su problema es de ubicación, debería dirigirse a la oficina del consumidor y escribir sus quejas en ese lugar, pienso que este no es el lugar adecuado. Saludos.

2

Estimado August. En primer lugar comentarle que este blog es mío, y como tal, puedo escribir en él sobre los temas que a mi me parezcan. En ningún momento son reclamaciones como para llevarlas a la oficina del consumidor, sino relatos con los que compartir con el resto de la gente las experiencias vividas por cada uno en diferentes espacios de ocio (que de eso trata el blog). Lo que no podemos hacer tampoco, es que todas las historias sean positivas, porque nos estaríamos engañando a nosotros mismos, eso sí, los nombres prefiero no ponerlos simplemente por respeto. Con respecto al post de la queja sobre el bungalow en el sur, no es mío. Lo mandó una lectora, de hecho pongo su firma en negrita por si no la había visto. Le informo que este blog está abierto al público, si usted lo desea puede mandarme un email contándonos su experiencia, buena o mala, sobre algún sitio donde haya ido a pasar su tiempo libre últimamente. La dirección es enralados@canarias7digital.com. Un saludo y gracias por comentar.

3

Recuerdo en un restaurante, subiendo a San Mateo, que nos sirvieron las bebidas. El dueño del restaurante vino a conversar con nosotros y, hablando de la cantidad de gas que tenían los refrescos (sí, se habla de esas trivialidades en los bares), el tipo coge uno de los refrescos de una de mis amigas y, ni corto ni perezoso, mete el bolígrafo con el que cogía la comanda y lo agita para quitarle el gas al refresco.

Todos mirábamos al tipo con cara de asco, pensando dónde podía haber estado metido ese bolígrafo antes. Y como la imaginación es muy traicionera, mi amiga no tocó el refresco, claro está. Y a nosotros nos pilló tan de sorpresa, que no pudimos reaccionar :-)

4

Un restaurante "chic" de Vegueta, platos raquíticos y caros y encima, el camarero que te sirve llega con el pitillo caladito entre dos platos y la ceniza cayendo sobre tus polvitos uruguayos. Perfecto para quitarle a una el apetito :(

5

En Diciembre del año pasado fui con unos amigos a cenar a un restaurante italiano bastante caro de Lanzarote. Yo ya había ido y la verdad que se comía genial y una vez de vez en cuando pues me lo podía permitir. Nada más sentarnos una chica muy simpática nos tomó nota y enseguida colocó la mesa y trajo los típicos palitos italianos para mojar en una salsa tártara. Cuando ya casi nos habíamos terminado los palitos, a uno de mis amigos le dió por remover un poco la salsa y.... una cucaracha italiana (es que era muy rara) nos saludó desde las profundidades.
Eso si, la cena que nos iba a salir 150€ nos salió gratis! Algo es algo.


Por cierto, el Augusto este es un acomplejado de la vida... A ver si se abre un blog y nos deja a todos en paz, aunque dudo que sepa siquiera hacer la o con un canuto. En fin... trols del mundo.

6

Hace unos cuantos añitos, en un restaurante chic de vegueta; una noche preciosa de verano con luna llena en un patio canario la mar de bonito... como postre pido un flan con salsa de vino. El camarero lo trae y yo me quedo mirando los "cisquitos" que había en la salsa que acompañaba el flan. El camarero, muy amable al verme escrutar el plato en semejante forma me aclara "Eso que ve son cominos" a lo cual respondo sin pensarlo "pues uno de los cominos se está moviendo..."
Mosquillas de la fruta hay en todos lados parece :)

7

Hablando de cucarachitas, de esto hace ya algún tiempo,una noche salimos de cena unas amigas y yo a un restaurante chino, pedimos nuestros platos y para beber unas jarras de sangría. Entre risas y fiestas la jarra de sangría se fue acabando hasta que en la última remesa miro para mi copa y me encuentro flotando uno de estos bichitos. A nosotros la cena no nos salió gratis pero unas cuantas jarras de sangría si.

Luego, en otra ocasión, en pleno mes de agosto, hacía un calor espantoso y mi familia y yo decidimos sentarnos en una terraza, pedimos las bebidas y en el primer sorvo que le doy a mi bebida me encuentro con una uña de vete a saber quien en mi boca. Se lo dijimos al camarero y como disculpa nos dijo que debía ser que el que cortó el limón que te ponen en el vaso pues se le fue.

Escribe tu crónica en Enralad@s.
Si conoces algún bar o restaurante que te guste, si has ido a algún concierto u obra de teatro, si sabes de alguna tienda que te resulte original, escríbeme un correo a enralados@canarias7digital.com contándomelo y lo publico en el blog. Anímate.

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