Yo, Bea, había quedado con dos amigas, Montse y Lourdes, que no veía hace tiempo, mucho trabajo, mucho estrés y poco tiempo para ponernos al día. Hablamos, hablamos y hablamos, pero también sacamos tiempo para acercarnos al Marea baja y tomarnos una botellita de vino y probar las croquetas variadas (espinacas o pescado), una tortillita especial de la casa y unos rollitos de espinacas. La gente entraba, comía y salía y nosotras seguíamos hablando allí. Hasta el camarero se dio cuenta de cuanto llevábamos sin vernos, después de estar más de cuatro horas con el culo sentado allí, que se acercó y nos preguntó: "¿Ustedes hace mucho que no se ven no?". La verdad es que acertó el simpático camarero.
Entonces, fue cuando caimos en la cuenta de que nuestras copas estaban secas y nos pedimos la última de la noche.
En resumen, un estupendo encuentro, una grata conversación, acompañadas por un picoteo y vino estupendos. Lo recomiendo, sobre todo ahora en veranito con el buen tiempo.

Uffff, el mar. Origen y destino de casi todo. Y para actividades lúdicas, ya ni te cuento. A por el mar, que cantaba Aute.
Un saludo.
Me encanta tu blog, y no es adulación. Te he linkeado en el mio. Un beso desde Barcelona de una canariona.