LA ALPARGATA LETAL
Estoy seguro de que si su inventor conociera el uso que le dieron algunas madres, se arrepentiría de haberla inventado. Algo así como Alfred Nobel con la dinamita.
Me vino a la mente, sin más ni más, el recuerdo de aquellas alpargatas de lona blanca con la base de goma negra. Pero no fue un simple recuerdo. Creo que fue algo más: una especie de regresión o viaje al pasado con materialización incluida. Volví a sentir sobre mi piel la caricicia de aquel extraño objeto multiuso que tan pronto servía para matar cucas, como de efectivo estímulo modificador de conducta para niños disruptivos. Fefa dice que la alpargata aquella de goma negra era en su época lo que ahora las nuevas tecnologías. Sin embargo, ha estado de acuerdo conmigo en darle su merecido.
"¡Ay, esa lengua!" Nos reprendían de niños cuando decíamos "palabrotas", que no eran palabras largas, sino, todo lo contrario, breves, pero de efecto letal, a juzgar por las reacciones que desencadenaban. Algunas eran fulminantes: no habías acabado de decirla y ya te estaba cayendo el sopapo, soplamocos, coscorrón o bofetón de rigor. La lista es más larga pero mi memoria está bloqueada por el "alpargatazo". Era sublime. ¿Existen aún esas armas llamadas alpargatas? Su aplicación producía una especie de roncha tatuada en el culo o aledaños, con relieves de la filigrana de aquella suela de goma, color negro "piche" durante horas. Su 42 al revés quedó grabado en mi nalga derecha durante un día entero, y en mi mente, una eternidad.
Parecía un calzado inofensivo con su cordoncito y su lonita. Es el calzado más antiguo que recuerdo desde que tengo uso de razón (muy poca) ¿Sabe alguien, por favor, quién la inventó? Estoy seguro de que si su inventor supiera del uso que le dieron algunas madres, se arrepentiría de haberla inventado. Algo así como Alfred Nobel con la dinamita. Se crearían los premios "Alpargata" a las actividades humanas más insospechadas; todo para intentar borrar el mal recuerdo que ha dejado en nuestras posaderas. Pero ¿por qué aquella goma tan negra y gruesa en una alpargata tan blanca? ¿Era necesaria? Era como el reverso tenebroso de la fuerza en La Guerra de la Galias, perdón, de la Galaxias.
Pues el alpargatazo fue la marca del castigo por decir alguna que otra palabrota. Hoy, en cambio, "el piberío" se ve libre, no sólo de ése, sino de cualquier otro castigo, amparado en todos los derechos del mundo. Supongo que es una suerte. Pero el correctivo, -materno casi siempre y paterno a veces- en forma de alpargatazo, cogotazo, nalgada o cachetón era una especie de ritual necesario y esperado, cuando uno o una se sabía culpable de alguna trastada y, por tanto, merecedor del liberador castigo. Nunca nos han traumatizado esos "golpes del destino". Lo digo sincera y objetivamente. No he dicho que no dolieran y escaldaran. Pero trauma, creo que no me dejó.
Sin embargo he oído a jovencitas de la E.S.O. llamarse con toda naturalidad "zorra", "perra" y, en ciertos cursos más avanzados, "ninfómana". Siony, la inseparable de Fefa, dice que en Canarias hay que decir "cabra" que es lo nuestro. Lo de ninfómana es algo insólito. Casualmente Fefa, la madre de la insultada, cuando lo oyó, saltó enseguida: "¡De ninfómana nada, que mi hija está vacunada!" .

