ROMANCE DE CARNAVAL
OLIMPO EN CARNAVAL
Se escucharon a lo lejos
los sones de las trompetas.
¡No! son pitos de las murgas
del carnaval que comienza.
Y los brillos y destellos
son soles de lentejuelas,
son soles de amaneceres:
Sonsoles la que presenta.
Porque vuelve el Carnaval,
en enero, en plena cuesta,
cuando los Tres Reyes Magos
aún están con su tarea.
Pero es algo inevitable,
que cada año nos llega,
con Soria o Pepa Luzardo
con Mayoral o quien sea.
Y este año nos protege
¡el Olimpo de Saavedra!
¡Qué Carnaval de los dioses!
¡Qué dioses! ¡Pasen y vean!
El padre Zeus, el Alcalde,
con su rayo se cabrea,
porque Padrón se le ha ido,
y el Olimpo tambalea.
Y ¿quien será Nardy Barrios?
Ni más ni menos que Hera,
sufrida esposa de Zeus,
llena de preocupaciones
y de cuernos la cabeza.
¿Y Teresita Morales?
¿Será Palas Atenea
nacida solo de Zeus,
de un hachazo en su cabeza?
¿O la espumosa Afrodita
que con todos coquetea?
¿O una santa más castiza
como fue Santa Teresa?
Igual que Hefesto en su fragua,
trabaja Roque en la fiesta,
fraguando los carnavales,
que Padre Zeus le encomienda.
Pero existen más criaturas
que del Olimpo están fuera.
Algunos fueron divinos
otros viven bajo tierra:
¿Quién Sería el Señor Soria
si en el Olimpo estuviera?
¿Dionisos, el dios del vino?
¿O Ares, el de la guerra,
abanderando el Olimpo,
quiera Zeus o no quiera?
Doña Pepita Luzardo,
es Artemisa guerrera,
Gran-Marina-defensora,
va lanzando sus saetas
aunque ya no hiere a nadie,
pues los votos no le llegan.
Y ¿Qué cosa no darían,
un riñón o lo que fuera,
por imaginar tan sólo,
el misterio, la quimera,
si José Carlos Mauricio
en el Olimpo estuviera?
¿Qué divinidad sería?
¿Un héroe de tragedia?,
¿Inmortal o semidios?
¡Si por lo menos se viera!
Parece como si Hades
del mundos de las tinieblas
y las regiones del Tártaro
nuevo concejal lo hiciera.
Juan Fernando, dios Apolo,
adonis por su belleza,
tan cuidadoso en su verbo,
aunque a veces se cabrea
y lanzas sus maldiciones
a Paulino donde sea,
porque el olímpico trono
no le dejó que cogiera.
Son las cosas de los dioses
que siempre están con peleas
entre copas de ambrosía
y cucharadas de néctar.
Pero todos se han callado
y ni Hermes se menea,
porque llega Mary Sánchez
para pregonar la fiesta.
Y al noble equino Pegaso
que con sus alas abiertas
la mira medio mosqueado,
le dice de esta manera:
"arre, Pegasito, que ya falta poco......"
¡Y el Carnaval comienza!
