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12 de Febrero 2007

¿ES LIZ TAYLOR DE LA ALDEA DE SAN NICOLÁS DE TOLENTINO?

Josefa G., casi centenaria conocida por los vecinos como Fefita “la filántropa”, dice ser su madre

Según sostiene Fefita fué el fruto de una loca Fiesta del Charco -o antes incluso- durante el verano de 1931

Por ELSA BLAZO/Enviada especial
LiesPress/Saint Nichol from Tarantino.-
A pesar de lo que se pueda pensar, esta noticia carece de verosimilitud y goza de toda nuestra incredulidad y desconfianza.
Los enviados especiales de CANARIAS IMPOSIBLE no daban crédito a sus ojos cuando doña Josefa G. de 99 años, conocida como Fefita “la Filántropa” nos mostraba fotos auténticas de una Liz Taylor niña, ataviada con el traje típico, durante una Fiesta del Charco de 1945. La noticia ha corrido como la pólvora hasta llegar a Hollywood, donde dicen las fuentes, generalmente bien informadas, que Liz Taylor, la Gata sobre el tejado de zinc, lloró al enterarse de que su madre vive y su origen canario ha sido descubierto.
Fefita G. una mujer, de 99 años, cansada de ocultar su secreto y arrastrar su dolor durante estos 67 últimos años, ha decidido por fin gritar al mundo su verdad que ha conmovido los cimientos del star system norteamericano. Según Fefita “la Filántropa”, como se la conoce, su hija Antoñita Mary Sastre -verdadero nombre de Liz Taylor, según esta noticia- fue el producto de una loca noche del Charco o a lo mejor antes, hace ya tantos años que ni se acuerda; una noche de amor con "un inglés" (como llama Fefita al padre de Liz).
LIZTIPICA1.jpg
Liz, de pie, junto a una amiga en su Aldea
natal
. (Fotomontajes Momo)

Cinco años después volvería “el inglés” y se llevaría el producto de su irresponsabilidad, su hija al fin y al cabo, con el consentimiento de Fefita. “Sabía que la niña aprendería más cosas si estaba con su padre. Incluso aprendería inglés y contabilidad. No me importaba porque sabía que tarde o temprano volvería”. —nos dijo la anciana desconsolada.
Y ha sido hace poco, que CANARIAS IMPOSIBLE, ha podido investigar este turbio asunto en el que algunas fuentes, generalmente poco informadas, creen ver incluso la mano de la mafia.
Una madre es una madre, y, aunque Liz o Antoñita Mary, se haya educado en USA, nunca ha podido olvidar sus orígenes. Nuestra información empezó a tomar cuerpo, cuando el corresponsal de CANARIAS IMPOSIBLE en Hollywood, siempre al acecho de los movimientos de los famosos, por muy pequeños e insignificantes que estos sean, (los movimientos, por supuesto, no los famosos), se enteró, tras sobornar a un empleado de correos, que Elizabeth Taylor “recién, acababa de recibir un paquete postal, ¿no es cierto?, pues que no más desprendía un fuerte olor a queso y pescado, así como en salazón”. El informante, un mexicano, extra de películas de serie c, completó su chivatazo con el dato del remitente de tan singular cargamento:
Josefa G.
The Village of Saint Nicolás from Tarantino, Great Canary, The Canary Islands

A pesar de la deformación de la palabra Tolentino, escrita Tarantino sin duda por influencia del nombre del director de “Pulp Fiction”, está claro que Fefita no sabe inglés ni español como para escribir la dirección. Sin duda se lo han escrito.
Esta información nos puso sobre la pista de que se trataba del clásico paquete de alimentos típicos canarios que tan difíciles son de conseguir en Hollywood, fuera de las tiendas especializadas. Sólo una madre se acuerda, después de tantos años, de los gustos de su hija.
En efecto, tras montar la vigilancia adecuada, pudimos comprobar como Liz Taylor en persona, retiraba el paquete y, ante la insistencia de las autoridades postales, alarmadas por el fuerte olor que desprendía, lo abrió, y extrajo de su interior dos productos que tranquilizaron a los funcionarios, ignorantes de su significado, pero que pusieron la carne de gallina a nuestra corresponsal, al comprobar que se trataba de un queso de unos dos kilos, semiduro y curado de La Aldea y un hermoso cherne salado de unos cinco o seis kilogramos, que Liz escondió disimuladamente bajo su abrigo, mientras entregada un sobre a los funcionarios que se limitaron a hacerse los locos de una forma tan escandalosa que debieron ser ingresados en un centro de reposo.
lizplaya.jpg
En la playa del Inglés hace muchos años
(Fotomontajes Momo)

En medios cercanos al Festival de Cine de Las Palmas y a la Filmoteca Canaria el mutismo es absoluto. Sin embargo, nos pusimos en contacto con Don Claudio Utrera, director y ex director de estos organismos respectivamente, y le mostramos las pruebas y las fotos. Tras una inicial sonrisita de incredulidad, rompió a llorar emocionado, declarándonos, luego, más tranquilo, que eso lo sabía él hace tiempo pero que no había dicho nada por haber sido amenazado por los guardaespaldas de Liz. Estos gorilas en varias ocasiones le insinuaron que si no se guardaba silencio sobre ese asunto, las únicas películas que iba a conseguir para el Festival serían las de dibujos animados..... Debió haber hablado antes. De todas formas, Utrera, hombre de fácil y agradable verbo, nos mostró un borrador de lo que sin duda será la obra más insólita del mundo del cine, ahora que todo se ha descubierto. Se trata de su libro Liz en la Aldea. La pasión por el sancocho”, donde, en honor a la verdad, coincide con lo que CANARIAS IMPOSIBLE les cuenta ahora.
La madre supuesta,(no debe olvidarse que es ella quien lo afirma) no ha dejado de aportar datos y de entrevistarse con los periodistas, una vez que todo parece haberse descubierto.
Así, en la rueda de prensa ofrecida hace una semana, sostiene que Liz había venido a Canarias en dos ocasiones de forma secreta para visitarla y una para ir “p’al Pino” ("to the Pine" - en inglés-), según sus palabras. Incluso acompañada de un tal Richard "Bulton" (sic).

LIZBURTON1.jpg
En la foto Liz(sentada) y Richard Burton de
incógnito en el Charco. ¿Es Fefita, la madre
de Liz, la otra mujer?
(Fotomontajes Momo)

Luego añadiría que ella sabía lo de su hija y Richard Burton mucho antes que nadie y que ya desde niña se ponía nerviosa cuando cantaba ante los familiares y se le bajaba la tensión a causa de una vena de más que tenía en el cerebro.
Todos esos detalles sin duda suponen pruebas irrefutables de la verdadera identidad de Liz Taylor. Fefita sostiene que la niña se puso Taylor de apellido porque le gustaba mucho coser, y como Taylor significa “sastre”, pues, todo se comprende. Según la mujer de la limpieza de un sobrino del primer chófer de la Taylor “durante todos estos años la famosa actriz no olvidó sus orígenes” que, al parecer, su padre se encargó de recordarle hasta el día en que “el inglés” murió en extrañas circunstancias mientras escuchaba una versión en rap del sorondongo en su apartamento de New York. Según la confidente de CANARIAS IMPOSIBLE, Liz, (Antoñita Mary) “envíaba también a su madre cada seis meses un paquete con comida y un giro en metálico”. Este dato concuerda, como habrán pensado los lectores, con la información conseguida por nuestra corresponsal acerca del paquete de comida recibido por la actriz. Así podemos pensar en un intercambio periódico de paquetes postales con comida. La relación no fue, pues, tan fría y distante como sostiene Boby Lin, el biógrafo chino de Liz Taylor, que también apunta al origen canario de la actriz en su obra Un alma guanche en Hollywood” (A guanche soul in Hollywood), obra menor que recoge de forma resumida en 1.235 páginas, este oscuro aspecto de Liz. La obra lleva siete años traduciéndose al swahili.
Gracias al dinero y a los paquetes enviados sin duda en mayor cantidad por la Taylor, Fefita G., su anciana madre, ha ido acumulado una pequeña fortuna: dinero que tiene a plazo fijo en una entidad bancaria y dos containers repletos de latas de los más variados alimentos en conserva producto de los envios de su hija. Pero ni la fortuna acumulada, ni los alimentos almacenados han podido aplacar el instinto materno de Fefita “la filántropa”, que después de tantos años ha decidido hablar.
Varias revistas especializadas en personajes del cine le han comprado los derechos de sus memorias y las exclusivas se suceden una tras otra. CANARIAS IMPOSIBLE no podía ser menos y es la primera publicación en difundir la exclusiva. No queda ahí la cosa. Se habla de que Fefita ya ha decidido irse a vivir a Beverly Hills con su hija, aunque rumores de más crédito sostienen que, en realidad, es Liz Taylor la que habría adquirido una finca en San Nicolás de Tolentino para instalarse con su madre. Incluso las mismas fuentes han afirmado que desde que esto ocurra, está previsto el cambio de nombre para volver a sus orígenes y llamarse de nuevo Antoñita Mary Taylor, eso sí, ya que su afición a la costura se mantiene intacta. El Ayuntamiento ha estudiado hace ya años la posibilidad de dedicarle una calle, una plaza o un disco. !You are wellcome, Liz!
(LiesPress)

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