Hace casi dos meses (cincuenta y tres días para ser exactos), asumí el compromiso con los lectores de esta bitácora de contar el día a día de mi vida durante un año, justo el tiempo que iba a vivir en la capital de la República Dominicana.
Sin embargo, lo que se anunciaba como una aventura apasionante a la que me enfrentaba con bastante ilusión no se ha desarrollado de la forma que se esperaba. Durante este tiempo, han acaecido una serie de hechos y circunstancias personales -que ahora no vienen al caso-, me han llevado a meditar profundamente sobre la situación en que me encontraba y a tomar la decisión de regresar a España.
Aunque sería mucho más fácil no escribir esta entrada y dejar morir el blog mientras duerme el sueño de los justos, creo que debo ser honesto con quienes me han seguido desde el principio y me han transmitido su apoyo, ya fueran amigos o simples lectores anónimos, y agradecerles que hayan estado ahí. Saben que pueden seguir leyendo mis andanzas por la red en Un canario en Madrid y en cualquier otro proyecto que pueda surgir en el futuro.
Quiero también dar las gracias a Esther y al equipo de Canarias7 Digital y Canarias7.es por darme la oportunidad de compartir este rinconcito digital con todos sus lectores, aunque haya sido por tan poco tiempo.
Ahora que ya llevo unos días en Gran Canaria, puedo decir que, aunque la experiencia no haya resultado satisfactoria, no considero este regreso un fracaso, ya que lo que he vivido en este tiempo me ha servido para aprender bastante. De República Dominicana traigo buenos recuerdos, el haber conocido a gente estupenda y vivido nuevas experiencias. Sé que algún día volveré y disfrutaré de ese país caribeño, que es mucho más que ron y playas.
Aunque, quizá, ahora no era el momento, les puedo asegurar que la experiencia ha sido breve pero intensa. Compartirla con ustedes, un placer.
Hasta la próxima.

