los blogs de Canarias7

Novedades en la categoría General

Hace casi dos meses (cincuenta y tres días para ser exactos), asumí el compromiso con los lectores de esta bitácora de contar el día a día de mi vida durante un año, justo el tiempo que iba a vivir en la capital de la República Dominicana.

Sin embargo, lo que se anunciaba como una aventura apasionante a la que me enfrentaba con bastante ilusión no se ha desarrollado de la forma que se esperaba. Durante este tiempo, han acaecido una serie de hechos y circunstancias personales -que ahora no vienen al caso-, me han llevado a meditar profundamente sobre la situación en que me encontraba y a tomar la decisión de regresar a España.

Aunque sería mucho más fácil no escribir esta entrada y dejar morir el blog mientras duerme el sueño de los justos, creo que debo ser honesto con quienes me han seguido desde el principio y me han transmitido su apoyo, ya fueran amigos o simples lectores anónimos, y agradecerles que hayan estado ahí. Saben que pueden seguir leyendo mis andanzas por la red en Un canario en Madrid y en cualquier otro proyecto que pueda surgir en el futuro.

Quiero también dar las gracias a Esther y al equipo de Canarias7 Digital y Canarias7.es por darme la oportunidad de compartir este rinconcito digital con todos sus lectores, aunque haya sido por tan poco tiempo.

Ahora que ya llevo unos días en Gran Canaria, puedo decir que, aunque la experiencia no haya resultado satisfactoria, no considero este regreso un fracaso, ya que lo que he vivido en este tiempo me ha servido para aprender bastante. De República Dominicana traigo buenos recuerdos, el haber conocido a gente estupenda y vivido nuevas experiencias. Sé que algún día volveré y disfrutaré de ese país caribeño, que es mucho más que ron y playas.

Aunque, quizá, ahora no era el momento, les puedo asegurar que la experiencia ha sido breve pero intensa. Compartirla con ustedes, un placer.

Hasta la próxima.

Calle el Conde

Fotografía de la turística calle El Conde, en la Zona Colonial de Santo Domingo.

Después de un par de semanas preparando la partida hacia tierras caribeñas, ha llegado el momento de abandonar Gran Canaria y tomar un par de aviones hacia Santo Domingo, lo que haré dentro de, más o menos, siete horitas. Si todo va bien e Iberia y la climatología en Barajas lo permiten, unas trece horas después de dejar esta isla estaré en otra, en la que espero vivir alrededor de un año.

Las próximas jornadas serán las de la llegada, la búsqueda del alojamiento, la adaptación al país, a la ciudad, al clima, a la gente o al trabajo y, después, las de conseguir un transformador de corriente y una conexión a Internet para poder navegar fuera de las horas de oficina, así que espero que me sepan perdonar si tardo en publicar los comentarios o estoy más callado de lo que me gustaría.

Mientras me asiento en el Nuevo Continente, me comprometo a ir recogiendo todo el proceso por escrito en mi cuaderno y volcarlo en este blog en cuanto tenga ocasión. Porque, ahora sí, comienza la aventura.

Por favor, deséenme suerte.

Comenzar a escribir un blog supone adoptar un compromiso con sus lectores potenciales, ya que cuando se comienza un nuevo blog, su autor se compromete a tratar de contar cosas que puedan resultar interesantes y a hacerlo con una cierta regularidad. Si esa bitácora forma parte de una plataforma como la de Canarias7.es, el compromiso adquirido es aún mayor.

Hoy, después de haber pasado los últimos dos años y tres meses de mi vida en Madrid, yo asumo ese compromiso.

El próximo 12 de enero, exactamente 516 años y tres meses después de que Rodrigo de Triana gritase "¡Tierra a la vista!", volaré hasta la República Dominicana, en cuya capital, Santo Domingo, voy residir durante todo 2009.

Allí, espero aprender el duro pero gratificante oficio de corresponsal extranjero. Lo haré en la delegación del mayor medio de comunicación español: la Agencia EFE. Sin embargo, el tiempo -poco o mucho- libre quiero dedicarlo a observar el día a día de un país que es mucho más que Playa Bávaro y Puerto Plata. Mucho más que playas de ensueño y ron.

Armado con mi eterno bloc y el correspondiente bolígrafo, además de una flamante réflex y una pequeña videocámara digital, a partir del próximo 12 de enero, espero poder dejar constancia aquí de cómo es la vida diaria de un corresponsal en Santo Domingo.

Hasta entonces, -y si los compromisos de las próximas tres semanas me lo permiten- intentaré relatar cómo se prepara uno para vivir durante todo un año en el Caribe.

Éste es mi compromiso. En este momento, levamos anclas rumbo a La Española.

Sobra decir que están todos invitados a compartir la experiencia conmigo.

Otros blogs en C7.es