Análisis: Ocaso en la recta final
Soy un poco freak, lo reconozco. Una de mis mayores pasiones televisivas es observar las minibatallas que se dan en las franjas horarias televisivas. Minibatallas que ofrecen resultados que a su vez producirán millones y millones de euros.
Por ejemplo que Aquí hay tomate haya perdido casi un 10% de share, para los televidentes no es más que la anecdótica noticia de que la lata ya se ha caducado y que la gente la siga comiendo es cuestión de que, aunque pasados, hay productos que se pueden comer. Es decir: Para nosotros no deja de ser anecdótico lo que para Telecinco supone millones de euros en publicidad.


Ayer en Buenafuente daban un adelanto del viaje del Follonero a Venezuela y su reportaje sobre el país que preside Chavez. Las palabras de Buenafuente fueron: "Aquí lo vamos a poder mostrar porque hay libertad de expresión".
Buenafuente es un tipo gracioso, ocurrente, ágil. El jueves después de anunciar una entrevista con el Presidente del Gobierno a bombo y platillo la emitió en su espacio diario de La Sexta. La entrevista fue un coñazo, un tostón. No sólo aportó su habitual ritmo de caracol Zapatero, sino que además, como contagiado se le unió Andreu Buenafuente, al que difícilmente alguna vez se le ha visto superado por una entrevista. 

Acaba Noche Hache y me deja un buen sabor de boca. El late night de Cuatro está maduro, en el cenit. Sus secciones se fusionan sin aparente fricción y su habitualidad han hecho familiares a los humoristas que completan el espacio. 
La televisión y el deporte, naturalmente separados, debieron nacer unidos. No hay nada como la tensión deportiva aplicada a la programación televisiva. El resultado: Excelentes audiencias y estados de euforia y tristeza globalizados. El fin de semana que concluyó nos dejó detalles que confirman esta teoría. La derrota de España en el 


