Crímenes en Oxford
Abro tímidamente los ojos el sabado por la mañana. Sin despertador, pasadas las diez. Los abro y miro la hora, en ese momento me doy cuenta de que no hay marcha atrás, pués ya se me ha pasado por la cabeza escribir esta entrada, ir al baño y desayunar: Estoy despierto irremediablemente.
No se si comentar algo sobre Los Crímenes de Oxford es escribir de televisión o cine. Alex de la Iglesia y su adoptivo Wood se han pasado la semana, y lo que queda, entrevistados en televisión y radio. También en prensa escrita y relatando cualquier movimiento en la instantánea prensa digital.
Ayer fui más masa que nunca y seducido por el interés de Maite fui a verla. Confío en su ciego gusto por Alex de la Iglesia, pero también en la sacudida comercial que nos han metido entre pecho y espalda. "No, no es por eso, es que me gusta", insiste ella.
Evidentemente no voy a contar nada, pero como dijo Laura, la compañera de Diseño que me encontré a la salida, "hay opiniones para todos los gustos",dijo ella en una definición imprecisa pero exacta mientras sonreía con cara de disgustada por la película. Momentos brillantes y otros baladíes. Oferta de frases excepcionales, ágiles, con lógica y sentido, mientras que repentinamente cae en cualquier absurdo diálogo.
Lo peor: Que en Siete Palmas no hay un maldito bar decente para tomar un botellín mientras se comenta la película.
Crímenes aparte bajemos un segundo al fondo de las alcantarillas para comentar un par de cositas de lo peor de la televisitón. Karlos Arguiñano visitará hoy La Noria. Vale que no es comentable nada que tenga que ver con vulgar programa que presenta Vulcano, pero Arguiñano da de sí y puede ser una buena opción ver una entrevista del genial cocinero en directo.
La otra es sobre Sardá. Se siguen descubriendo compañeros de viaje: Según Vertele irá a Jamaica con Jesús Vazquez y a Sicilia con su hermana.
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