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Análisis: Ocaso en la recta final

Soy un poco freak, lo reconozco. Una de mis mayores pasiones televisivas es observar las minibatallas que se dan en las franjas horarias televisivas. Minibatallas que ofrecen resultados que a su vez producirán millones y millones de euros.

Por ejemplo que Aquí hay tomate haya perdido casi un 10% de share, para los televidentes no es más que la anecdótica noticia de que la lata ya se ha caducado y que la gente la siga comiendo es cuestión de que, aunque pasados, hay productos que se pueden comer. Es decir: Para nosotros no deja de ser anecdótico lo que para Telecinco supone millones de euros en publicidad.

La fuerza del espectador es mucho mayor de lo que él mismo presupone y la conciencia de la misma es vital para ajustar una parrilla a los intereses de los ciudadanos y no a lo que decidan cuatro locos. El boicot en televisión es posible. Únicamente habría que tomar conciencia y evitarlo hasta en los zapping aleatorios.

Pero lo del tomate no es boicot. Es un sequero de ideas y la existencia de otras que se antojan depresivas en la televisión actual, además de una buena contraprogramación. A su hora, después de unos años de dominio, el tomate compite con Fama y Sé lo que hicísteis, espacios más originales y dinámicos. Para los depresivos la telenovela de La1. Así las cosas Aquí hay tomate no parece más que una clínica de desintoxicación trasnochada y con fecha de caducidad. Su éxito depende de los demás y en televisión eso es una muerte segura.

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Comentarios

  • Estimado Txema:
    Tiene lógica que el gran baluarte de Telecinco en la hora del mediodía pierda audiencia, pues cada vez más el espectador encuentra otras cadenas en las que inmiscuirse y encontrar programas que le interesen más.
    El caso es el siguiente para que usted lo entienda:
    La población en España ronda los 42 millones de personas. Antes de que se abriera el espectro analágico y se le diera cabida a otras dos cadenas (Cuatro y La Sexta), los televidentes se repartían entre las existentes (La Primera, La2, Antena3 y Telecinco). Ahora esos mismos sujetos tienen a su disposición dos cadenas más, con sus respectivas parrillas, donde elegir. La cuestión no está en que el programa de prensa rosa, "Aquí hay tomate" ha perdido audiencia, sino en que todas las cadenas generalistas la han perdido, ganando televidentes las dos nuevas cadenas. Algo similar pasará cuando la TDT funcione y se dé cabida a más cadenas y más parrillas.
    Que el tomate haya perdido un 10% de audiencia a Telecinco no le importa, pues los televidentes que se han marchado no se han ido hacia sus grandes competidoras y, además, el target se mantiene igual, lo que significa que la publicidad (es decir; las perras) seguirán entrando de la misma manera o más, ya que se define más el público objetivo al que se dirige la programación. Para que usted lo entienda. El target de ese programa son mujeres de mediana edad con poder adquisitivo y los televidentes que se trasladan a La Sexta o Cuatro son individuos mucho más jóvenes, cuya cuenta bancaria suele estar en números rojos o ser inexistente. Por tanto, al anunciante le interesa el target y no el share en sí y, por supuesto, que ese target sea amplio.
    La próxima vez que relacione el share, la audiencia y la publicidad, intente ver más allá de los simples datos.