Regalo de Reyes televisivo
Sabido es que a la hora en la que los adormecidos cuerpos se postran frente a la televisión, su capacidad para diferenciar lo que es publicidad de lo que no se diluye. Esos momentos suelen ser, en España, pasada las doce de la noche. Pero también la siesta.
Por esto, me imagino, las cadenas siguen pugnando con dureza por la franja horaria en la que deberían cantar una nana para no entorpecer el idilio con el sueño. A partir del 7 de enero, como si de un regalo de Reyes se tratase, Cuatro ha programado su nuevo espacio Fama ¡A bailar!. Sustituirá a Friends, que aunque es entretenido ya le va tocando mandarse a mudar, y competirá frontalmente con los enfrentados Aquí hay tomate y Sé lo que hicísteis.
No creo que a Patricia Conde y compañía le importe. Será algo más que recoger en su profundo y desternillante camión de la basura. Para Jorge Javier y sus secuaces será algo más complicado. Él pensará que la gente le odia por no saber bailar y por eso Cuatro le pone el programita a competir. Se volverá loco, correrá por el plató y angustiado terminará dando cabezazos a la pared y diciendo: "Seguro que les dan cocaina para que bailen y cuando se cansen más y así para siempre". El amargor de la derrota debe estar descendiendo por su profunda garganta sin saber muy bien con que enjuagarlo para aceptarlo mejor.
Posiblemente esquilme un poco más la dañada moral tomatera, aunque en La Sexta también deberán andar con ojo, que a pesar de los buenos resultados de su programa revelación cualquier descenso es malo.
Más edulcorante a la hora de la siesta. Más fama a coste casi cero. Y más erosión del esfuerzo como método para lograr los objetivos.


