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...Y Juanito dimitió

juan.jpgVivimos en una época donde dimitir es ser humillado, indigno; Es ser un bufón de la sociedad que mientras estás dentro de un círculo te señalan y se ríen con carcajadas que resuenan en todos los rincones de un angosto cuarto. Ahí hundido, el dimitido no sabrá como enfrentar el futuro.

Ésto al menos es lo que deben pensar aquellos que hacen rematadamente mal su trabajo y no dimiten, sobre todo cuando ocupan cargos públicos. O aquellos en los que el público dirime el éxito, porque son los clientes, los aficionados, o los que forman el capital social de una entidad deportiva.

Después de ofrecer imágenes del Estadio de Gran Canaria gélido, desangelado, con el aficionado saliendo mucho antes del final y hasta las narices de la imposición, Juanito dejaba de ser el entrenador de Las Palmas después de alargar su existencia directa en el banquillo de la entidad amarilla durante casi todo lo que va de nefasta temporada. Ahora deja al equipo como colista, con conflictos abiertos con la prensa, una afición desesperanzada y a la que no se le ha escuchado. Ahora pedirán su ayuda "porque es vital" ¿Y antes?.

Lo veía en un informativo de la Televisión Canaria; Con la voz queda, la mirada algo perdida, y con semanas de retraso, Juanito cedió su lugar, pero no se va. ¿Tendrá la misma paciencia con el siguiente entrenador que ha tenido con si mismo? Ya veremos.

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